¿Viven los norteamericanos en un mundo paralelo?

Lo pregunto porque esta semana he tenido un curso de tres días que iba a ser impartido por un profesor norteamericano, concretamente un tejano. El tipo, un hombretón que se jinca dos kilos de chuletones sin siquiera sudar canceló su asistencia el viernes porque estábamos under terrorist attack lo que en cristiano sería siendo atacados por terroristas. Cuando nos llegó el aviso no nos lo podíamos creer, así que llamamos y nos dijeron que nones, que a Hilversum no venía nadie porque esto es más peligroso que Islamabad.

Como los americanos tienen fama de ser los dueños del mundo, los más poderosos y saber más que nadie, me entró la duda sobre el lugar en el que vivo. ¿Estaré en una barriada de Londres y aún no me he enterado? ¿Habrá metro en Hilversum? ¿Será mi amigo el turco un peligroso asesino que toma cerveza y folla hasta con las columnas para disimular? Estoy aterrorizado. Saberme tan vulnerable, tan cerca del epicentro de todo lo malo me crea una gran desazón.

Tras hablar con el intelectual tejano, nos quedó claro que para él Europa es una gran ciudad, con barrios como Londres, París, Roma o Madrid, pero únicamente una ciudad y todo esto no debe ser mayor que Texas, que es algo así como el lugar más grande del mundo. La conversación era tan irreal que activamos el altavoz del teléfono y la gente entraba en nuestro despacho para partirse de risa. Aquel gilipollas realmente creía que Europa es un lugar minúsculo en el que sólo pululan terroristas. Le hemos mandado un mapa de Europa con el estado de Tejas para que pueda comparar tamaños, aunque me temo que ahora pensará que Tejas limita al Este con Europa, dadas sus graves carencias de geografía.

Decidimos seguir adelante con el curso, uno de nuestros profesores se preparó el material durante el fin de semana, lo impartió y ahora además ganaremos dinero reclamando a esa compañía todos los billetes y gastos de hotel de nuestros estudiantes que tuvieron que venir por no poder cancelar con tan poca notificación. Al final hemos sacado algo bueno de esto y hemos aprendido que al otro lado del océano hay un país supuestamente grande en el que abundan los iletrados con título universitario.