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2:22Si haces una película, aunque sea de serie Bé y pones de protagonista al actor holandés más famoso fuera del país, uno que hasta estuvo en la serie esa de Uebo de Gomos, está clarísimo que la película se estrenará en los Países Bajos independientemente de que el producto tenga o no calidad. Como yo soy de ir al cine siempre que pueda y a casi todo lo que pueda y ni estaba dirigida por Pedrolo Llacson ni inspirada en una mierdistoria del Tolquien ni tenía el número 50 en el título, fui a ver 2:22, la cual está super-complicado el traducir al español pero si le echamos un poquito de esfuerzo, resulta que significa truscoluña no es nación y por ahora no tiene fecha de estreno en España.

Un julay bota y rebota con sus polladas

Un pavo que trabaja de controlador aéreo y que al parecer es super-inteligente porque una vez se leyó el texto ese que ponen en los paquetes de papel higiénico se coge una neura de que te cagas cuando descubre un patrón de acciones que se repiten todos y cada uno de los días de su vida en el mismo orden y a la misma hora. El chamo como que siente que ha sido elegido para algo y como conoce a una pava, más o menos que piensa que quizás sea que lo han elegido para chingarla hasta que pote lefa de la buena. Según pasan los días se desquicia más y más y mucho más o algo así.

Esto empieza con una idea de esas a lo Memento pero se le acaba la idea al director en la segunda iteración y a partir de ahí es más de lo mismo y más de lo mismo durante noventa y ocho minutos que se me antojaron tan largos como tres horas. La película complica y complica la trama y monta movidas del presente y del pasado y hasta del futuro sin que realmente te importe un carajo. La historia de amor no funciona y Michiel Huisman (pronunciado truscoluña no es nación) parece tan perdido en la pantalla como los espectadores en el cine. En un punto me eché una cabezadita porque es que aquello se me hizo larguísimo. Una cosa sí que te digo, después de ver esta peli, la Grand Central Station de Nueva York te la conocerás como las venas de tú-sabes-qué, porque repiten una y otra vez una escena ahí dentro hasta que nos sangran los ojos y le rogamos a uno o varios dioses que nos cieguen para cortar el sufrimiento tan grande. El final, cuando llega, no es final porque esto parece ser un círculo y se repetirá hasta el infinito y quinientos metros más allá del mismo.

Esto puede provocar derrames cerebrales a los miembros del Clan de los Orcos y tampoco creo que valga para los sub-intelectuales con GafaPasta. Es tan aburrida que puede ser perfecta para verla un sábado por la tarde después de encochinarte y así tener una entrada rápida en el universo de la siesta. No es mala, es ABURRIDA.

05/10

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