500 millas caminando y mucho más allá

500 millas y más allá

En muchas ocasiones, tengo una percepción del tiempo hiper-mega-equivocada. Hay cosas que tengo super-frescas en la memoria y me pienso que fue ayer y otras que resultan al contrario, mi memoria me dice que eso fue el otro día y resulta que fue hace años. Un buen ejemplo de esto lo tengo con mi Mac mini, que en mi cabeza tiene tres añitos o así y resulta que lo compré en enero del 2012, como quedó apuntado en mi cuaderno de bitácora en la anotación Un Mac mini para sustituir al otro. Con este evento mi percepción del tiempo era totalmente errónea, yo le ponía tres añitos de vida y resulta que está a punto de cumplir seis. El ejemplo es porque ya empieza a fallar y tengo que buscarle un sustituto. Otro algo similar es con mis zapatillas de uso diario que compro en la cadena de tiendas esa de los diez mandamientos deportivos. Como tengo la tarjeta de cliente o algo así resulta que puedes mirar el historial de tus compras y cuando hace una semana deduje que se me habían roto y me entraba agua por la suela, fui de cabeza a la página para comprobar que estaba dentro de los veinticuatro meses y así devolverlas por defectuosas, ya que el pequeño detalle de haber caminado con ellas miles y miles de kilómetros es irrelevante y se trata que se te gasta la suela muy rápido. Me equivoqué. En este caso mi percepción del tiempo era que mis playeras eran prácticamente de paquete y resultó que tenían treinta y dos meses, más de dos años y medio (casi dos años y tres cuartos), con lo que me tuve que joder y renunciar al plan de ir a quejarme y en su lugar comprar unas nuevas, con el disgusto adicional que el modelo ha cambiado, aunque en este caso, para mejor.

Con el cine me pasa lo mismo, hay películas que estoy convencido de haber visto este año y que cuando las busco, resulta que han pasado dos y tres años desde que lo hice, pero permanecen en mi cabezón fresquísimas y otras del mes pasado, alguien me pregunta y les digo que no las he visto porque se me ha olvidado totalmente la experiencia, lo cual más o menos anticipa que eran irrelevantes y no vale la pena perder el tiempo con ellas. La memoria, o la forma en la que indexa la información y la guarda para que la usemos, no sigue unas reglas muy claras y toma decisiones que a la larga son seguramente más inteligentes que si me hace caso.

Obviamente, en el caso de estas playeras quemadísimas de tanto usarlas, si hubiese sido culocochista como tú sabes quienes, me durarían para los restos, al final las tendría que tirar porque se pudre el material, no por el uso, pero en fin, eso es otra historia …

2 opiniones en “500 millas caminando y mucho más allá”

  1. En eso del orden de la memoria nos parecemos. También me pasa de pensar que hay cosas prácticamente de anteayer y descubrir que son del siglo pasado, y al revés. Misterios de las prioridades que asignan nuestros sesos…

  2. A mi me pasa lo mismo, así que las zapatillas las compro dos pares cada vez, y como me doy cuenta siempre cuando voy a salir a caminar mi hora diaria por los tacones desgastados, las sustituyo por las nuevas, muchas veces igualitas a las viejas, y en cuanto estoy inspirado voy a la tienda a comprar dos pares nuevos, es una de las pocas compras que no hago en Amazón, que es mi proveedor favorito, ayer mismo, por ejemplo, me llegaron unas zapatillas de esas de cuadros de andar por casa en invierno, las de toda la vida…
    Salud

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