A 47 metros 2: el terror emerge – 47 Meters Down: Uncaged

Mira tú por donde que hace poco más de dos años en el pre-estreno sorpresa pusieron A 47 metros – 47 Meters Down, una pseudo película de terror pero sin miedo, solo dos arretrancos bajo el agua gimiendo y gritando como actrices porno malas y parece que eso gustó a cuatro o cinco lerdos y han hecho una nueva película, aunque con otras pencas, en otro lugar y en donde aparte de la similitud de títulos, lo común es que son pellejas buceando en grupo y cagándose en todas y cada una de las reglas del buceo porque ellas son así de fantásticas y fabulosas. Este nuevo e infructuoso intento de aterrorizar se titula 47 Meters Down: Uncaged y en España se estrenó a mediados de agosto con el título de A 47 metros 2: el terror emerge.

Un puñado de julays se jartan a hacer gilipolleces por culpa de una falta endémica de lefa de la mejor en sus dietas.

Cuatro post-adolescentes, se encuentran un montón de equipo de buceo del padre de una de ellas junto a una cueva que recién acaban de empezar a explorar y deciden que lo lógico y normal es meterse ellas mismas a verlo todo pese a no tener ni puta idea de buceo en cavernas y claro, casualmente hay tiburones de cienes y cienes de metros que les gusta vivir en las cavernas porque ahí hay mucho más mongólico para comer y el aire les dura que no veas, que las pavas gimen y menstruan bajo el agua sin que las bombonas que además no parecen pesar se les acaben o algo así.

El director consiguió hacer una película de exactamente noventa minutos, incluyendo los títulos de crédito, algo de lo que debe estar muy orgulloso pero que si cortamos las escenas de relleno, esto es más bien una película de treinta y nueve minutos y tres de títulos de crédito, como un episodio de una serie americana para poner en una franja horaria de una hora. Al menos esta vez decidieron que había que matar más gente y alguna de las pellejas mueren pero por lo demás, las actrices las eligen por su físico en bikini y no por sus dotes interpretativas y cada vez que alguna de ellas abre la boca, rezas para que aparezca un maromo y se la tupa con un rabo y así nos evite el daño en los tímpanos con las gilipolleces que dicen. Los efectos especiales son de lo peor, los tiburones estos ciegos de la ONCE son patéticos y no hay una sola regla de buceo que no se pasen por la pipa del coño, con lo que si jamás has buceado, todo lo que sucede aquí es mentira y no te lo creas. El final con restriegue de tetas entre pavas es para usar un dron y bombardearlas y hacerle un favor a la humanidad. En varios de esos ratos engordados se me cerraban los ojos de puritito aburrimiento. Un esperpento.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos y ya la fuiste a ver, te doy el pésame. Esto JAMÁS pasará a menos de dos kilómetros de una filmoteca con lo que es humanamente imposible que sun sub-intelectual con GafaPasta pueda ser expuesto a algo así.

8 respuestas a «A 47 metros 2: el terror emerge – 47 Meters Down: Uncaged»

  1. Virtuditas, pídele pañales de viejo a tu intimísimo el otro culocochista y empápate la serie Marianne en el Nerflis, te vas a cagar por las patas pa’bajo.

  2. Tú ponte los pañales y créale un trauma a tu hijo para siempre jamás. La serie es con meigas francesas, que son rastreras que no veas. Si no te pones los pañales de Genín, ponle un plástico al sofá para que no lo tengas que mandar a lavar.

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