A la carrera al concierto de Madonna

Aún no me he recuperado de la impresión de ayer. Todo comenzó a las 4 de la tarde, cuando me marché de la oficina. Fui a la estación de tren y partí para Amsterdam. Allí, tras un breve viaje en metro llegué a casa de mi amigo el turco. Todo parecía ir viento en popa. Teníamos tiempo suficiente para ir al concierto de Madonna en el Gelredome, situado en Arnhem.
Nada más llegar a casa de mi amigo la cosa se torció . Su hermana venía con retraso de Rotterdam y teníamos que esperar por ella. Cuando finalmente apareció, con una hora de retraso, estábamos al borde del colapso nervioso.

Fui muy claro al respecto. Eran las 18.35, el concierto empezaba a las 20.15 y teníamos que atravesar Holanda de Oeste a Este. Sólo había una regla: llegar. Salimos del Amstel canal y los putos policías holandeses tenían el tráfico medio cortado por culpa de otra amenaza terrorista musulmana. En ese momento me cagué en la puta madre que parió a Ben Laden y similares. Nada más salir de la ciudad pillamos uno de los típicos atascos de hora punta. Yo ya había perdido el color. Me puse a rezar a falta de algo mejor.

A las 19.15 aún estábamos por Utrecht. Era imposible que llegáramos. Ya no rezaba por estar allí a tiempo sino por un milagro en forma de demora en el comienzo del espectáculo. A las 20.15 estábamos en las afueras de Arnhem, aún lejos del concierto y en medio de otro jodido atasco. Para entonces no respetábamos a nada ni a nadie en la carretera. El turco no separaba la mano de la pita y gracías a que tiene un BMW cañoso, hueco que veíamos, hueco que alcanzábamos a velocidad máxima. Aquellos que alguna vez hayan conducido uno de estos coches sabrán que la primera marcha de un BMW no es como la de un Seat de mierda. En primera pisando a fondo te pones a un huevo de velocidad en nada.

El maldito estadio está escondido entre árboles. Como está cubierto no podíamos saber si había comenzado el concierto o no, pero el atasco nos acompañaba todo el camino, así que todos en esa carretera nos dirijíamos al mismo sitio. Llegamos al estadio a las 20.50, con más de media hora de retraso. Por llegar tan tarde aparcamos en las aceras junto al estadio porque el aparcamiento ya se había llenado. Entramos a la carrera. Los alrededores eran zona de guerra, con miles de kilos de basura en el suelo. Las entradas parecían estercoleros, llenas de botellas semivacías y todo tipo de artilugios que los de seguridad no habían dejado pasar. Nosotros íbamos tan tarde que ni nos miraron. Por suerte teníamos asientos y planté mi culo en el que me correspondía a las 20.55. El concierto aún no había comenzado. Agradecí a Dios el milagro un trillón de veces. A las 21.00 se apagaron las luces ….

4 opiniones en “A la carrera al concierto de Madonna”

  1. No se que decirte. Yo casi sufro un infarto. Y la turca vio peligrar su vida, porque tanto su hermano como yo nos hubiéramos ensañado con ella si aquello está empezado.

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