A Street Cat Named Bob

En uno de los preestrenos sorpresa a los que acudo cada martes pusieron hace unas semanas una película que conseguía mezclar el drama, la comedia y narrar un relato supuestamente real y que todo encajara más o menos bien. Si al final de lo que se trata es ir al cine a pasar un buen rato, con esta película lo conseguimos, aunque podrían haber redondeado más el producto. La película se titula A Street Cat Named Bob y hasta donde yo se, no está previsto su estreno en España. Como el libro en el que se basa se titula Un gato callejero llamado Bob, ese sería un buen título para la película, aunque todos preferimos el más real de truscoluña no es nación.

Un julay jacoso y acarajotao se obsesiona con una bestia felina maligna

Un jacoso que está en un programa de desintoxicación y que duerme en la calle y toca música en Covent Garden para ganar algo de guita se muda a un piso de protección social y allí se encuentra un gato sin dueño que se le pega como ladilla a güevo. Cuando el gato va con él a su punto de tocar/mendigar se convierte en un éxito que te cambas, atrae envidias de otros y la simbiosis entre el acarajotado y la bestia hará que el chamo consiga salirse de las drogas y más o menos recomenzar su vida. A la par, se encoña de la vecina, a la que le quiere poner la pierna encima todos sabemos para qué.

La película nos cuenta como un chamo en lo más bajo de la pirámide y a puntito de irse a tomar por jauer es capaz de enderezar su vida gracias a un gato y comenzar a poner las cosas en orden. No solo dejará las drogas, logrará recuperar la perdida relación con su padre, enamorarse de una chama y hacerse famoso. La historia salta del drama a la comedia, con situaciones terribles a las que sucede algo con lo que te tienes que reir. Hay también muchas canciones tocadas por el protagonista y cantadas por el mismo. Me gustó mucho Luke Treadaway en este papel, es muy real y cuando hace de jacoso está que hasta yo le daría un céntimo de leuro si lo veo por la calle (algo difícil porque procuro mantener mi vista en el cielo para que no se me escape cualquier aparición del Dios supremo …). El gato es un gato haciendo sus típicas chorradas y con el asco que me dan esas alimañas, que están al nivel de truscolanes y cabezudos koreanos de mierda en mi lista de especies a extinguir, me sorprendió el que hay momentos que te ríes con las polladas del bicho. Hay muy buenos momentos en la película y otros terribles, como la semana encerrado en su casa cuando se desconecta de la Metadona o lo que quiera que fuese que le estaban dando. Sales del cine con una sobredosis de espíritu positivo y contento de haber visto la película.

No es el tipo de cine que atrae a los miembros del Clan de los Orcos, que todos sabemos que son deficientes mentales pero sí que puede gustar a algunos de los sub-intelectuales con GafaPasta que pululan por ahí.

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