Aeon Flux

Alerta: Puede que se revelen detalles sobre la película en esta pequeña disertación. Definitivamente si eres menor de veintiún años o te sudan los pies, no sigas leyendo.

Aeon Flux Ciencia ficción, chocha del martes y una tarde de Reyes. No hace falta mucho más para arrastrarme a una sala de cine pese a las advertencias de algún amigo que creía ayudarme salvándome de un pallufo. La elección estaba más clara que el agua: Aeon Flux.

Somos sesenta y cuatro en la sala. Todos machos machotes. Ni una sola hembra. Todos sabiendo a qué hemos venido. Adoradores de la ciencia ficción y de esa diosa sudafricana que ha sido enviada a la tierra para alegrarnos nuestros días, esa chocha del martes, del miércoles y del jueves llamada Charlize Theron. Y allí estamos cuando se apagan las luces y la magia del cine se pone en marcha y lo primero que vemos es esa hembra de morirse de buena caminando entre panolis con una ropa más apretada que los calzoncillos del Fary y que lleva un velito negro sobre su cara que la hace parecer una viuda sucia y rastrera de las que lo harían todo por un revolcón a destiempo. Se topa con un panoli de cuidado y sin que venga a cuento pero sin que disguste a nadie se arrean un morreo con lengua profunda que nos deja a todos como abobancados y acto seguido, como si estuviéramos controlados remotamente (lo cual posiblemente sea cierto ya que el buen Dios todo lo ve) sesenta y cuatro hombres hacen el mismo ruidillo: tttsssssssssiiip y se bajan todas las braguetas y en un pis pas se oye en la sala un gllup y todos los botones de los pantalones han saltado. Todos los miembros se ponen firmes para adorar a esa gloriosa sílfide que camina calentando pollas por toda la pantalla y cuando llega a su casa se echa un sueño del que despierta con horrorosas pesadillas y descubrimos anonadados que su pijama apenas sirve para cubrirle la pipa del coño y un retazo de los pezones. Un Chásss Chásss Chásss rítmico aún más perfecto que cualquier metrónomo marca el ritmo de esos brazotes que tocan la zambomba en homenaje final a estas navidades y nuestra adorada señora se levanta de la cama y el Chásss Chásss Chásss se incrementa. Tras este momento altamente intelectual la chica sale a la calle, se da un paseo y mata a unos cuantos malos lo cual está muy bien, aunque a ella parece provocarle un cabreo de órdago y por razones que se explican en la historia y que yo no voy a contar decide matar al presidente de ese extraño reducto en el que la humanidad malvive paradisíacamente. Se pone a ello y cuando está frente a él, tras matar a medio ejército sin siquiera despeinarse ni que se le salga una teta pese a llevar un traje más escaso que el presupuesto de religión de nuestro país, la joven está tan sobrada que le perdona la vida al presidente y un rato más tarde, después de un par de escenas necesarias para comprender que esa mujer cuando suda está aún más buena que cuando está seca, Charlize Theron se encuentra finalmente en el dormitorio del presidente, lugar al que uno no va a tomar un cafelito. Tienen un momento de esos de dime con quien andas y te diré quien te la menea y terminan besuqueándose a conciencia. A estas alturas ya todos somos lo suficientemente inmaduros para saber que una cosa lleva a la otra y suena la música de copular y ellos empiezan a fornicar como conejos, lo cual reaviva el ritmo de la sala que se sacude al son del Cha Cháss, Cha Cháss, Chaaas, Chásss Chásss Chásss. Estamos en ese momento cumbre en el que el cielo se vuelve azul y los peces en el río beben agua cuando decenas de géiseres brotan por toda la sala a mayor gloria de la diosa láctea y riegan con su jugo de la vida este pequeño trozo del universo tan bien bendecido.

Terminamos con las ofrendas a esa reina del Universo y ella nos regala con un montón de secuencias de acción en las que mata a todo el que se le pone por delante e incluso le pega una jalada a una amiga bollera que pasaba por allí y que tiene cuatro manos y deja a la tortillera con más hematomas que un mapa de carreteras. Ya no hay sexo ni se exhibe la carne en el asador pero como también nos gusta la acción y las tramas con intríngulis seguimos disfrutando de la película que nos cuenta una historia sobre como nuestra raza casi se va a tomar por culo y los pocos que han sobrevivido son en realidad clones de clones de clones que no trabajan en el circo Ruso pero que tampoco pueden quedar embarazados y es la sagrada misión de esa santa pecadora que es Charlize Theron la de redimirnos a todos y hacer que la gente pueda tener hijos normales y no hijos de puta.

De esta forma llegamos al final feliz en el que los malos acaban más fríos que un congelador de cuatro estrellas y los buenos más calientes que las cocinas del infierno y salen los títulos de crédito mientras los protagonistas se dan la mano y se intuye que esa noche en su casa van a reventar los muelles del somier a base de jincársela toda pa’ dentro.

Decir que además de la única e irrepetible Charlize Theron también sale Johnny Lee Miller, un tío del que yo soy fans desde que hizo Hackers y una de las pocas personas que pueden decir que ha estado cuatro años casado con Angelita Joyles y que mientras Brad andaba besando las uñas de los pies de Santa Jenny, el le reventaba las bragas a la Angelita y la ensanchaba lo suficiente para que Brad no se queje en la actualidad. Solo por esos cuatro años en los que este hombre se sacrificó por la especie humana merece todo nuestro respeto y que lo incluyamos en nuestras oraciones. El agraciado con el premio gordo en la película, el hombre al que le tocó el privilegio de magrear a esa mujer caída de los cielos es un tal Marton Csokas del que yo no había oído hablar y que parece ser que trabajó en la saga de los gitanillos y en el reino de los suelos, bagaje que quizás sea mejor no tenerle en cuenta.

Así que si quieres tener una experiencia colectiva con tus mejores amigos, coged el paquete de pañuelitos, sentaos cerca de la pantalla y a pelarse el miembro una y otra vez sin parar aunque siempre prestando atención a la historia que para algo se supone que ya somos mayorcitos. Le doy un puñado de gallifantes porque se los merecen.
gallifantegallifantegallifantemedio gallifante

3 opiniones en “Aeon Flux”

  1. ¿El panoli de cuidado no es Stuart Townsend?…por casualidad su noviete (al menos por entonces)

  2. Ciertamente es Stuart Townsend!!! :p Lo ke no podemos koncebir es ke Stuart, teniendo ya una trayectoria muy rekonocida, solo haya salido 5 segundos dentro de la pelikula, le diera un beso “ke te kagas” a Charlize, le pasara un Prozac lokote y luego desapareciera en la nada, incluyendo de los creditos!!! 😀

    Sera ke Stuart habra pedido salir en la peli “de a gratis” kon la kondicion de besar a Charlize para luego burlarse por dentro de nosotros, pekeños mortales, inkapaces de tal accion? xD

    AttE
    Koto y Deux

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