Agilipollados

Cualquiera que lea el título de esta anotación y sepa algo de la lengua que supuestamente habla y en cierta medida domina se dará cuenta que uso una palabra que no está reconocida en el diccionario de la Real Academia Española. Lo más cercano que tenemos es gilipollas, la cual definen como tonto, lelo. Para mí los agilipollados son tontos del culo, pollabobas que la selección natural habría eliminado del árbol genético no hace mucho tiempo pero que nuestra sociedad acuna y protege sin darse cuenta que dañan nuestra supervivencia como especie y ensucian nuestro código genético.

Ahora que nos ha quedado claro el concepto, veamos quién o quienes se merecen ese calificativo. Al principio de los tiempos solo teníamos Distorsiones, ese lugar en el que nada es lo que parece y en donde un día hay un desvarío y al siguiente una información útil para hacer algo. Con el paso de los años fue creciendo y creciendo, sin ganar en calidad pero definitivamente incrementando la cantidad de información banal e insulsa que hospedaba. Allá por el año 2008 una parte de esa información vivía incrustada dentro de Distorsiones y cumplía un propósito muy específico. Estaba aquí para informar y ayudar a la gente que visita Amsterdam y los alrededores y ayudarlos a planificar su viaje. La idea es sencilla: viviendo en Holanda y teniendo acceso a los lugares y recursos locales y conociéndolos muy bien, los plasmé en unas cuantas anotaciones muy sencillas (o eso creo yo) y la gente comenzó a usarlas como pequeñas guías de viaje. Como la mayor parte del contenido de la bitácora desentonaba con esto, opté por convertir mi pequeño reino en un imperio y de ahí surgió Visitar Holanda. Al principio no era más que una réplica de aquello que ya vivía en las entrañas de Distorsiones y en muchas ocasiones, desde este nuevo lugar enlazaba al viejo contenido y no pasaba de ser un mero índice. Poco a poco fui completando ese otro lugar, moldeándolo para que se adaptara a aquello que la gente pregunta con más frecuencia pero siempre como un pequeño proyecto que no toma mucho tiempo y con el que no me quiero complicar. Al comienzo de este año dupliqué las fotos de los Países Bajos y las encajé también dentro de Visitar Holanda convirtiéndolo en una entidad independiente. Aproveché para añadir algunas anotaciones que complementaban la información y creé desvíos forzosos en Distorsiones que reenvían a la gente que llega hasta la bitácora en ciertas anotaciones que ya no tienen una información correcta. Con el flujo de visitantes a ese otro universo llegaron los comentarios, las preguntas y por supuesto la moderación de los mismos, ya que al contrario que en Distorsiones, en Visitar Holanda todo está moderado y reviso de cuando en cuando escrupulosamente lo que la gente pone y si no alcanza cierto nivel, lo marco como Spam y lo borro.

Mi punto de partida a la hora de permitir que un comentario aparezca es que esté escrito correctamente. Aquellos que hablan en lenguaje eSeMeSe jamás verán sus mensajes publicados ya que no me molesto en interpretar ese código. Los que creen que mola poner comentarios en mayúsculas tampoco tienen suerte alguna y son cientos los comentarios que han caído por estas dos normas bien sencillas. El tercer tipo de comentarios que elimino son los de los agilipollados o tontos del culo. A esos me los imagino con perfil en el CaraCuloLibro y la verdad que me pregunto como coño han logrado sobrevivir. Para ilustrar este grupo quiero que os leáis el primer párrafo de la anotación Transporte público en Amsterdam

… ¿Ya lo has hecho? Entre esas ciento seis palabras o cuatrocientas ochenta letras hay un mensaje marcado en negrita que se repite en dos ocasiones. Yo por más que lo leo lo tengo claro así que cuando alguien deja un comentario y en el mismo lo que pregunta es ¿La tarjeta esa se puede compartir con la otra persona o tengo que comprar una para cada uno? en mi cabeza saltan todas las alarmas porque un agilipollado ha mancillado mi pequeño reino e inmediatamente le doy al botón de Spam. Yo no leo, escucho audiolibros y aún así, cuando uso mi vista para identificar letras y palabras y combinarlas en frases e interpretar el contenido de las misma, me parece obvio que la respuesta a esa misma pregunta está entre esas ciento seis palabras y además por duplicado. El exceso de información y la facilidad para encontrarla ha hecho que una nueva raza esté surgiendo imparable entre nosotros. Son los agilipollados, gente a la que les pones un duro en una mano y cinco pesetas en la otra y son incapaces de discernir cual de las dos cantidades es mayor. Como en mi caso estoy expuesto a ellos continuamente y es raro el día en el que no me llega algún mensaje de uno de ellos, he agotado mi paciencia y practico una política de tolerancia cero. Los agilipollados son esos que nos tropezamos en un cajero automático y que miran la pantalla y pulsan botones como si fuera la primera vez en su vida que lo hacen, son los mismos que sabiendo que han de pesar las verduras y las frutas antes de llevarlas a la caja, llegan allí y se sorprenden cuando se lo indica la cajera y retrasan la cola sin que parezca importarles en absoluto, son también esos que conducen por el carril de la izquierda en la autopista a ochenta kilómetros por hora o que entran en un teatro con butacas numeradas y se sientan en el lugar equivocado. Obviamente no existe un Dios ya que de haberlo, ya nos habría mandado una señal clara y contundente reconociendo que los agilipollados son un error suyo y los habría borrado del universo.

8 opiniones en “Agilipollados”

  1. Yo lo que no entiendo de los “otros” super es que tengas que pesar las cosas, todos deberían ser como Al Campo, la misma caja tiene pesas. Así te ahorras la doble cola, la de pesar y la de la caja.

  2. jajajaja Eres muy duro con esa ingente masa de agilipollados (No confundir con despistados entre los que me encuentro)
    Salud

  3. Luis, por mi casa hay dos, uno junto al otro. En uno te lo pesan y en el otro lo haces tú. Yo procuro comprar en el que lo peso yo, no me fío que la Básica que tienen en la caja sepa distinguir entre los cinco tipos de tomates que venden y que casualmente tienen distintos precios o entre los tres o cuatro tipos de manzanas. Jamás he visto cola en las máquinas de pesar pero claro, aquí los supermercados son de tamaño normal y en España son como pueblos de grandes. En Holanda no existe Carrefour, Alcampo o similares y no hay (salvo por un par de excepciones que he oído pero que no he visitado nunca) hipermercados. Aquí los super están en los barrios y son de tamaño normal. Es lo que tiene vivir en un país en el que la gente se mueve en bici y transporte público, que si pones un trasto de esos fuera de la ciudad no va ni Ritita.

  4. Totalmente de acuerdo, como digo yo cuando me cruzo con algún agilipollao, No aguanto a la Humanidad. También son esos que paran el carrito de la compra justo en paralelo a donde está el carrito de otra persona, para bloquear el pasillo o los que se quedan atontaos cuando llegan al final de las escaleras mecánicas para que tú, que vienes detrás, de estampes contra ellos, que se han quedado alelados mirando al tendido, etc., etc., etc.

  5. Y eso es sólo la punta del iceberg de nuestro “gran país”. Yo diría que la gente está alelada gracias a la “formación” que provee las “princesas del pueblo”, el “gimnasio, drogas y otras fiestas de guardar” y como no, a nuestro puntero sistema educativo.

  6. Los de las escaleras mecánicas también los hay por aquí y en el cine, ahora que las entradas se compran con máquinas, raro es el día que no tenemos a dos agilipollados bloqueando la máquina durante veinte minutos sin decidirse por una película. Esto sucede hasta en los cines con una ?NICA sala en donde no hay elección.

  7. Por cierto, me acabo de acordar de uno de mis comentarios de agilipollaos favorito. Aquel, que cuando entras en un foro de viajes y preguntas por alguna excursión a algún sitio, diciendo que si saben si existe transporte público porque no te gusta conducir, siempre aparece el gilipollas de marras que comenta, pero es que lo mejor es alquilar un coche, porque si no no lo vas a llegar a todos los sitios. Manda cojones, eso ya lo sé, pero que es lo que no te queda claro de que no quiero conducir, tan dificil es de entender que no lo haga porque no me gusta y que esté pidiendo si alguien sabe si se puede hacer en transporte público. Me pone de los nervios, coño.

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