Algo nuevo y muy útil

Hasta tractorista y mucho más allá

Aunque todo el mundo sabe que yo no tengo el culo moldeado para adaptarse como guante a dedo al asiento del coche, algo que sí que pueden decir y dicen dos comentaristas que no mentaremos por su excesiva sensibilidad en dichas y otras partes, si es cierto que en un pasado no muy lejano yo me saqué el carné de conducir y cuando en España se inventaron lo de los puntos, lo cambié al neerlandés y casualmente se me caducó en octubre. Creo que la última vez que lo usé para conducir, lo que se dice conducir, fue hace dos años y aunque barajé el no renovarlo, estas cosas siempre es conveniente tenerlas, sobre todo si buscas trabajo. En mi ciudad hay que hacer dos citas con el ayuntamiento y entre ellas tienen que haber cinco días. En la primera, pagas, entregas la foto, confirmas los datos y comienza la preparación y en la segunda te lo entregan y devuelves el viejo y caducado.

Pedí mi cita para las cuatro y media de la tarde, fui después de trabajar al ayuntamiento, que está justo al lado o sobre o junto a la estación central de Utrecht, en un edificio con forma de U que es difícil no ver y como la ciudad se llama Utrecht, cualquier ser humano que no sea un comemielda truscolán que denuncia que en España hay presos políticos en lugar de políticos criminales presos captará la idea de hacer el edificio con esa forma. En mi primera cita, llegué, me atendieron al momento, entregué la foto, lo cual es el momento más crítico ya que las reglas para la foto en este país son terribles y tienes que poner cara de amargado entre otras cosas o te la rechazan. Pagué las tasas y la persona que me atendió me deseó todo lo mejor … siempre.

Una semana más tarde, de nuevo al regresar de trabajar me acerqué al edificio, cogí número y me atendieron al instante. Pusieron mis datos en el sistema y de algún lugar mágico llegó por un tubo de aire comprimido o algo así mi nuevo carné de conducir. Es una tarjeta de esas con el chip, con lo que lo dejaré en casa y lo protegeré con una funda contra radiaciones maléficas de RFiD. El gran milagro, lo asombroso, lo increíble, lo fascinante es que ahora, además de poder conducir motillos pequeñas y coches (con la incomodidad de no tener el culo moldeado a los mismos como otros ;-)), fue que me han dado, por la gracia del gobierno, la potestad irrevocable e ineludible de conducir TRACTORES. A lo hecho, pecho y en mi oficina hay múltiples teorías sobre la razón de este regalo tan generoso del gobierno. Yo creo que es porque de todo corazón y altruísticamente me he ofrecido voluntario a bajarme a truscoluña y si es necesario, hacer yo mismo la fosa para deshacernos de cierto deshonorable, repulsivo, repugnante y repelente bicho sarnoso y asqueroso con pelo de fregona y al que en la lengua española se le conoce como Carlitos PuerCAGÓN, uno que ya está en los libros de historia como el que dejó un rastro de diarrea que aún se puede oler en su huida de España para que la ley no lo aplastara como mano a mosquito. Su fosa, cuando haya que hacerla, se deberá realizar por un profesional y por eso me han dado la titulación adecuada. Todos sabemos que en truscoluña no te puedes fiar de nadie y además, el comemielda que recibiese la tarea seguro que se la pasa lloriqueando como aquel moro que perdió Granada y que hasta su madre lo llamó no mariquita sino MARICÓN. Es más que probable que a mí me suceda lo opuesto, que me parta la polla de risa excavando la fosa para meter a esa rata repugnante. Ya yo estoy a la espera que me informen del día del apedreamiento, que es la manera más humanitaria de eliminar a ciertas ratas y de que me indiquen el sitio en el que hago el agujero. La tierra que se extraiga se podrá usar en algún otro lugar ya que para cubrirlo dicen que ya hay una hormigonera llena de mierda que se le echará por encima, para que llegue al infierno tan a gustito …

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