Apuntalando detalles

Cuando elijo algún destino de vacaciones en Asia, cada año hay una serie de preparativos relacionados con el lugar o lo que quiero hacer por allí. Este año, como quiero ir a Indonesia y Malasia y bucear en tres lugares muy específicos, los retos eran asegurarme una plaza en esos lugares y después conseguir llegar de uno a otro de la manera más eficiente. En nuestro primer o segundo mundo, eso puede ser relativamente fácil pero por allá abajo, es todo un desafío. Lo primero fue reservar en los clubs de buceo, que además serán los hoteles o pensiones en los que me quede ya que los tres sitios están dejados de la mano de Dios, tanto que el precio incluye buceo, habitación y comidas o sea, prácticamente como los julays que van a los complejos turísticos con todo incluido. Para llegar a mi primer destino tengo que hacer noche en Bali o Jakarta y asegurarme que llego allí antes de las dos de la tarde, ya que a esa hora sale el único barco que hay para ir al lugar. Ese tramo tenía cuatro posibles vuelos desde Bali, que se quedaban en dos cuando me confirmaron los del club que las dos últimas seguro que tendrían retraso y perdería la conexión. Cuando salga de allí, para saltar desde ese centro de buceo al siguiente, necesitaré veinticuatro horas con tres aviones de por medio y varias horas más en coches y barcos. Todos estos saltos, con diferentes compañías aéreas, con lo que intentaré viajar tan ligero como pueda y evitar incluso el facturar equipaje. En el lado positivo de la balanza, como solo voy a bucear, creo que no tendré más de tres mudas de ropa y que sea lo que Dios quiera para los que se me acerquen. Primero pillaré un avión a Jakarta, allí, tres horas más tarde otro a un poblacho en el medio de la nada en el que buscaré un hotel cercano al aeropuerto ya que por la mañana a las ocho y media pillaré el tercer avión, un turbo-hélice que me acercará a mi destino. Después vendrán dos horas y media de coche y una hora y media de barco hasta la isla en la que pasaré nueve días.

Cuando salga de allí, estaré más o menos al este de la isla de Borneo y mi tercer destino es en Malasia, al noreste de la susodicha isla. Primero iremos en barco durante cinco horas, desde las cinco de la mañana para ir a tierra y me dejarán en una ciudad en la que pillaré un vuelo para ir al siguiente destino. Cuando miraba el billete para ese avión era fácil, solo hay una aerolínea, la oficial de Malasia, con lo que es de cajón comprarlo con ellos. Haciendo mis cálculos, sofisticados, complicados y para los que he usado una hoja de cálculo en la que apuntaba todas las posibilidades y precios, me salía que ese vuelo, el más corto, me iba a costar setenta leuros. Seis días más tarde, cuando acabe de bucear, tengo que pillar otro avión para ir a Kuala Lumpur y en esa ruta, tengo varias opciones y pese a que hay líneas de bajo costo, el coste del segmento era bastante alto. Por curiosidad, siempre intento en el buscador de billetes de avión el hacer un billete multi-ciudad, que son esos en los que no hay una ida o ida y vuelta, sino una ruta más compleja. Pongo el avión para ir de Indonesia a la ciudad de Malasia y después el vuelo desde allí a Kuala Lumpur seis días más tarde y me sale que si lo compro así, me ahorro básicamente los setenta euros, me cobran solo el otro vuelo, con lo que inmediatamente lo reservé.

En total, durante las algo más de tres semanas de vacaciones haré diez vuelos y recorreré, solo en avión, más de treinta y dos mil trescientos kilómetros. Me falta reservar dos noches de hotel, la del salto del primer al segundo destino y la del salto del tercero a Kuala Lumpur y básicamente, todas mis vacaciones están ya completamente organizadas.

Como estamos en la era DosPutoCero, lo de pagar a los clubs de buceo con transferencias de dinero internacionales es también fascinante. Antes hacía transferencias por mi banco y me comían vivo con comisiones abusivas y además, las transferencias tardaban siglos en llegar. Ahora se hace con nuevas compañías con unas comisiones de tres o cuatro leuros y el dinero llega a su destino en tres o cuatro días. Mi banco todavía sigue en el pasado y cuando comparas lo que ellos te cobran con lo que cobran los otros, no sé como no se les cae la cara de vergüenza.

Cuando regrese de las vacaciones necesitaré vacaciones para recuperarme de las primeras. En el tiempo en el que esté en Asia haré cincuenta inmersiones en tres de los lugares más espectaculares del océano, incluyendo el que está considerado por muchos como el número uno y en el que solo se permite la entrada de veinticinco julays por día.

2 respuesta a “Apuntalando detalles”

  1. Coño. Solo con ver ese mogollón de saltos, vuelos, carreteras y demás ya estoy molido. Pero ese es el precio que hay que pagar por ir a esos sitios de fábula.

  2. Si, siempre seria genial una consecución de vacaciones en cadena para recuperarse de las vacaciones diversas y sucesivas… 🙂
    Salud

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