Monthly Archive for August, 2004

Migrando a las Canarias

Llevo unos días con una gran desazón. El sol de las Islas Canarias no deja de llamarme insistentemente. Siento la llamada de mi tierra y no me voy a resistir. Como aquellos grandes dinosaurios que poblaron la tierra hace millones de años, en unos minutos comenzaré a avanzar hacia el sur para permanecer allí una semana.

La ruta, exótica como siempre que compro estos billetes tirados de precio, incluye viaje en tren hasta Utrecht, pequeña pausa para almuerzo, continuación hasta Eindhoven en tren, transbordo al novísimo sistema de tranvías sin railes para ir al aeropuerto, vuelo de Eindhoven a Maastricht, ciudad que se encuentra a la escalofriante distancia de 60 kilómetros y finalmente vuelo desde Maastricht hasta el aeropuerto de Gran Canaria.

Espero estar de vuelta en una semana, moreno y recargado con la energía que sólo el sol que se encuentra en el paralelo 28” puede dar.

Entre mil dudas

Entre mil dudas
Se le cayó el mundo encima. Todas eran tan hermosas. Se veía naufragando entre mil dudas,
incapaz de abrir los ojos y elegir una docena de ellas. Tenía que regalarle flores y tenían que ser las flores perfectas, porque hoy era el día en el que o le abría los ojos y esquivaba la decepción final o se estrellaba.

Seguía frente a las flores, mirándolas una a una y encontrándolas imperfectas, indignas de su destinataria. Sabía que le iba a decir algo que cambiaría lo suyo para siempre y que era posible que estuviera haciendo daño por hacer, pero así de dura es la vida, cuando das amor, das dolor también.

La empleada se estaba empezando a poner nerviosa. El hombre tocaba todas las flores pero no se decidía por ninguna. A veces cogía una en sus manos, pero al poco la devolvía a su sitio. Eran unos tulipanes preciosos y no entendía que era lo que le pasaba a ese hombre. Miró hacia el interior de la tienda pero su compañera no estaba a la vista. Hubiera preferido que ella viniera y lo espantara. Decidió darle algo más de tiempo. Quizás se aburriera y se fuera, porque estaba claro que no iba a comprar.

El no terminaba de decidirse. ¿Debía coger los tulipanes Passionale? Con ellos estaría cantando su amor por ella a los cuatro vientos, le entregaría un mensaje positivo y la prepararía para darle la mala noticia. O quizás fueran más apropiados los tulipanes Yokohama. Sobrios y honestos, le darían a entender que decía la verdad y que le estaba haciendo un favor al decírselo de esa manera. ¿Yokohama o Passionale? Quizás una mezcla de ambos, pero entonces su mensaje quedaría diluido. No estaría mandando señales claras y precisas. El no quería arrancarle el alma y que ella pensara que le faltaba valor. Lo que quería era que cuando naufragara se echara entre sus brazos para olvidar, quería convertirse en el Norte que la ayudara a volver. La duda parecía haberse instalado en su corazón. No encontraba salida al dilema. Miró hacia el mostrador y vio a la dependienta, que en ese momento lo observaba con atención. Se fijó en su reloj y se dio cuenta que llevaba más de diez minutos allí y aún no había comprado. Supuso que ella estaría pensando que era alguno de esos elementos que pululan por las calles sin nada mejor que hacer y que se dedican a matar el tiempo en cualquier lado. Se sintió culpable por su torpe indecisión. Le hizo un gesto con la mano para que ella se acercara.

Se le bajó la tensión cuando el cliente la llamó. Ahora si que no había alternativa. Tendría que ir y hablar con él. Se llevó la mano al pecho y tocó la pequeña cruz que colgaba de su cuello y le recordó al Cristo que era una buena persona y que velara por ella. Disfrazó su cara con la más profesional de las sonrisas y se acercó a él.

- “¿Puedo ayudarle, caballero?” - Trató de establecer unas fronteras claras y precisas desde el principio, así que se refirió a él con la forma más formal que pudo recordar.
- “Quizás sí. No termino de decidirme. ¿Debería comprar un ramo de tulipanes Passionale o Yokohama?
- “¿Por qué no los mezcla? Ambos son muy hermosos y el contraste realzará aún más su belleza” - Se sorprendió a sí misma cuando le molestó escuchar de sus propios labios la mentira que decía cada día a decenas de clientes cuando querían saber su opiníon. Ella prefería los tulipanes Passionale. Incluso su nombre era hermoso. Tan sugestivos y tan frágiles al mismo tiempo. Le daban ganas de cogerlos y abrazarlos para que duraran etérnamente.

El se quedó pensativo mirándolos. Escuchaba la respiración de la chica a su lado. Sabía que era la hora de la verdad. Ya no había escapatoria.

- “Está bien. Póngame dos docenas de los Passionale

Ella los comenzó a escoger y el sentía que con cada uno de ellos una vela se encendía. Esperaba que estas velas aportaran algo de luz a su vida.

Entre mil dudas naufragué
entre tus brazos me olvidé
perdido el norte me encontré
entre la angustia y el placer

Buscando mi hogar

Hoy he hecho mi primera incursión en el mercado inmobiliario holandés. Comprarse una casa viviendo por aquí arriba para un español es la “gran decisión“. Si lo hago, firmo un contrato que me obliga a quedarme al menos tres años para recuperar la inversión. Puesto que vine a los Países Bajos por 2 años y ya llevo cuatro, creo que merece la pena.

La casa en cuestión está en uno de los barrios con más solera de Utrecht, Wittevrouwen (la mujer blanca). No creo que la acabe comprando. Tendrían que bajar bastante el precio. Al menos me ha dado una idea de lo que hay en la zona.

Son casas construidas a principios del siglo XX. Hace ahora cien años. Tienen una arquitectura muy peculiar que a mí particularmente me encanta. También me gusta la zona porque está cerca del centro, son casas pequeñas, calles tranquilas y no hay gentuza.

Tendré que seguir mirando …

En otro mundo

En otro mundo
Los primeros canarios que llegaron a Luisiana en 1777 se encontraron en otro mundo. Al bajar de los barcos, esos setecientos hombres y mujeres canarias abrieron sus bocas con asombro. Ellos habían dejado atrás una tierra árida, yerma, en donde se luchaba por sacar algo que comer de la tierra. Lo que se encontraron fue como un sueño inalcanzable, un lugar en el que parecía no haber distancia entre sus sueños más salvajes y la realidad.

El verde era el color predominante. Había verde por doquier. La vegetación crecía en todos lados. Y si no había verde, entonces era agua. Solamente mirando al mar habían visto tanta agua anteriormente. Pero esa era agua salada que no podían usar. Aquí era agua dulce. Miraban y miraban tratando de ver si despertaban del sueño que estaban viviendo. No podía ser real, debían estar en la profundidad de lo insondable, en los reinos oníricos.

Cuando pasaron los primeros días en esta tierra vieron que su vida sería muy dura. Había agua y había vegetación, pero también habían miles de animales que nunca creyeron que pudieran existir. Las serpientes y los caimanes los aterrorizaron, al igual que las enormes arañas, los murciélagos, las nutrias y el resto de seres que los miraban desde la espesura. Pronto comprobaron que cuando plantaban, todas esas bestias se esmeraban en robarles los frutos.

El agua, esa bendición, pronto demostró ser un poco caprichosa, cambiando de nivel bruscamente. Tras perder sus primeras casas con las crecidas del Misisipi aprendieron a construir en lugares más altos.

Los barcos se marcharon y los dejaron solos, rodeados de esa selva. Aprendieron muchas cosas de los indios, que aunque al principio los aceptaron a regañadientes, después descubrieron que estas gentes sencillas solo querían vivir su sueño en el nuevo mundo.

Para los curas fue distinto. Veían a los nativos como causas perdidas y motivo de perdición para los suyos. Los arengaban para que acabaran con ellos en el nombre del Señor, objetando que su mera existencia lastimaba sus pobres corazones y podía anular sus voluntades. La audacia y la crueldad de estos supuestos servidores del Señor no tuvo límites. Buscaban el oro de estas pobres gentes y después los mataban. La mezcla de soldadesca y clero creaba un monstruo imposible de detener. Allí por donde pasaban desaparecía la vida inteligente.

Los canarios mientras tanto continuaron con sus sencillas vidas. Aprendieron a reponerse a todas las catástrofes naturales, a los caprichos del misisipi, a las inclemencias del clima, a los animales venenosos, al nepotismo de sus gobernantes. Una vez se asentaron en esas tierras las vieron como suyas. Pero no perdieron sus raíces. Mantuvieron su idioma y sus costumbres. Se convirtieron en una anomalía en medio de un país tan grande como los Estados Unidos. Fueron de los últimos en abandonar su idioma, bien entrado el siglo veinte. Los americanos abusaron de su inocencia y bondad. Les dieron las peores tierras, les anegaron sus terrenos con la excusa de salvar Nueva Orleans de las inundaciones, sin compensarlos de ninguna manera. Estas pobres gentes, orgullosos descendientes de canarios se repusieron siempre, levantándose del suelo una y otra vez.

Aún hoy día, en el condado de San Bernardo, al suroeste de Nueva Orleans, se mantiene el núcleo original, con sus nombres y apellidos españoles, con sus costumbres canarias, y aunque dejaron sus islas más de doscientos años atrás, todos los siguen llamando “los Isleños”.

Sirva este pequeño recordatorio para honrarlos y para dar a conocer su historia.

… sabes que yo estoy en otro mundo
con un sueño eterno inalcanzable
piensas que es posible conquistarme …

Hoy aquí, mañana vete

Hoy aquí, mañana vete
El día comenzó como cualquier otro día. Tras el susto producido por el despertador se quedó mirando el techo un par de minutos, confiando en que sea un sueño dentro de otro y poder seguir durmiendo un rato más. Nunca es así.
Tras levantarse, ducha, desayuno frugal y coger la bicicleta para ir al trabajo. Diez minutos de paseo (o tortura según la temperatura y la estación del año) y llegó a su empresa. Un edificio amplio y vetusto que parece tener nostalgia de los años pasados, un lugar fuera de tono en esta ciudad tan futurista.

Como siempre el aparcamiento de las bicicletas está lleno. Nunca deja de sorprenderle la cantidad de gente que aún teniendo coche prefiere venir a trabajar en bici. Encuentra un hueco moviendo unas cuantas y empotra la suya entre ellas. Sabe que a sus dueños no les gustará lo que ha hecho y sólo espera que no sean de los que se desquitan desinflando las ruedas o aflojando los frenos.

Entra en la oficina en donde todo el mundo parece muy ocupado. La secretaria, que lo ve llegar, le da las buenas tardes, con su deje cínico, restregándole en la cara que venga a trabajar tan tarde. Le corresponde piropeándola, llamándola vieja de una forma sutil, aunque sabe que ella es incapaz de detectar su desprecio.

Entra en su despacho. Su jefe lo está esperando. No es buena señal. El jefe espanta a su compañero invitándolo a que se pierda unos minutos en los laboratorios. Otra mala señal. Sólo nos separan de la manada cuando hay malas noticias. El adopta un sufrido aire de indiferencia y se dedica a conectar su portátil en la base. Con la mejor de sus sonrisas, aprendida tras horas frente al espejo, mira a los ojos a su superior.

El hombre le rehuye la mirada. Mala señal. Le dice que se siente. Un sutil cambio de color comienza a modificar la tonalidad de su piel. La sangre se refugia en el interior y un barniz pálido lo cubre completamente.

- “¿Recuerdas la reunión que tuviste la semana pasada con los Comerciales?” - le preguntó directamente.
- “Sí. Fue sobre el nuevo proyecto” - se quedó en guardia.
- “Bien. No sé como pudiste hacerlo, no sé como dijiste aquello, pero tuviste que meter la pata”. El reproche fue crudo y sincero. No lo acompañó con frases vacías ni con gestos superfluos. Únicamente la información relevante.
- “Pero …” - comenzó a defenderse aunque su jefe lo paró en seco
- “No hay pero que valga. No quiero volverte a ver. Vete y no vuelvas más”

La frase sonó tan fúnebre y definitiva que ni se molestó en plantarle cara y optar por defenderse. En su lugar se quedó quieto, mirándolo a los ojos. Era la única defensa posible. El otro le rehuyó la mirada por segunda vez.

- “Todo pudo haber sido perfecto. No sabes el daño que nos has hecho” - las palabras del hombre sonaban a disculpa.

Su cerebro trataba de centrarse en algo. Enfocó la vista en los lápices y trató de aclararse las ideas. No parecía funcionar. Un odio irracional lo embargaba. El color volvía a su rostro. Un exceso de color. Del pálido estaba pasando a un rojo airado. Un pequeño tic comenzó a levantarle el labio.

- “¿Me puedes dejar solo unos momentos?” - preguntó, aunque se temía la respuesta.
- “No. Me quedaré contigo y te acompañaré a la salida. Aquí tengo el formulario que hay que rellenar para los burócratas de Recursos Humanos. Si no te importa me gustaría ir verificando todos los puntos de la lista que me han dado”.

Se sintió humillado. Ni siquiera le permitían el desahogarse a solas. Se tuvo que tragar las lágrimas porque no quería darle el gusto de verlo llorar. Sacó fuerzas de donde pudo y colaboró para acabar lo antes posible la vejación.

Cuando salieron al pasillo había un corrillo en la máquina de café. Miraban descaradamente hacia ellos. Supo que lo sabían. Todos lo sabían. Les lanzó una mirada despreocupada acompañada de una sonrisa cínica. Eso pareció descolocarlos. Ellos se esperaban verlo acabado, hundido, perdido y en su lugar lo veían sonriendo y triunfante. El corro de buitres se enfrascó en murmullos para analizar la nueva información.

Avanzaron hacia la salida. La secretaria le dijo Adiós. Ni se molestó en responderle. Su desprecio por ella salió a la superficie y la mujer se vio reflejada en él, vio lo que él pensaba de ella y de su forma parasitaria de vida, inmiscuyéndose en el trabajo de los demás y corriendo con los chismes a los jefes para medrar y mantener el puesto. Ese era su trabajo. Ese y el de poner folios en la fotocopiadora.

En la puerta, entregó el pase de seguridad y se marchó. No miró atrás. Llegó al aparcamiento y de una patada tiró todas las bicicletas que estaban alrededor de la suya. Salió sin rumbo fijo, sin saber a donde iría.

… y no sé como pudiste hacerlo
no sé por qué dijiste aquello …
pero lo nuestro ha terminado
no quiero volverte a ver …

Doble rasero

Nuestra iglesia, la Iglesia Católica Apostólica y Romana siempre ha sido un ente extraño capaz de tomar las decisiones más exóticas. En la misma semana y en dos frentes diferentes barren para el lado que les conviene.

Por un lado, en España, están en campaña contra el matrimonio gay (Dios, la palabra gay existe en el diccionario RAE) y parece que no quieren dar hostias a quien vote por el SÍ, aunque lo lógico sería que quisieran propinar unas hostias a los que voten afirmativamente, pero cosas de la vida, la misma palabra se usa para definir la comida que da el cura en la misa y un bofetón bien dado.

Leyendo el siguiente artículo en el periódico El Mundo, con el sugerente título de Los diputados que aprueben el matrimonio gay no podrán comulgar sin confesar tropezamos con perlas como la siguiente:

Para monseñor Gea el voto favorable a dicha ley “es muy grave” y “lo que no se puede es pensar en un catolicismo a la carta” ya que “la moral de la Iglesia se acepta o se rechaza, pero en bloque”

Saltamos mil y pico kilómetros al norte, a un país en donde el matrimonio y la adopción homosexual lleva funcionando bastante tiempo y en donde la Iglesia Católica parece hacer oídos sordos y podemos leer la siguiente noticia en la prensa: El abuso sexual del cura es un “accidente de trabajo” según el Obispo (ojo, está en inglés).

Os sugiero que leáis el artículo porque no tiene desperdicio. Básicamente, un cura de la diócesis de Rotterdam se folló (aunque yo lo denominaría violación) a una niña de SEIS AÑOS. Tras la denuncia y la condena, la Iglesia Católica Apostólica y Romana, la misma que no quiere dar la comunión a quien vote Sí en España, ha pedido a su seguro que pague el dinero de la condena y las costas judiciales porque fue un accidente de trabajo. Follar niños por parte de curas es considerado por la Iglesia como accidentes de trabajo, algo que les sucede a menudo y que debe estar cubierto por su seguro. El siguiente párrafo os iluminará en este nuevo tipo de teología:

To support its claim, it argues the abuse was committed by a priest during work hours and in his work place, his local parish. It further argues that there is a risk that a priest performing his pastoral work may carry out such an attack.

Yo no recuerdo que la Biblia promueva ese tipo de comportamiento, pero parece que soy un poco estúpido y no termino de ver el significado del concepto del Reino del Señor. Y siempre creí que lo del voto de castidad era que no podían follar ni cascársela, pero supongo que también estoy equivocado y sólo se refiere a los momentos en los que no están de servicio, siendo lícito y apropiado que lo hagan como parte de su jornada de trabajo.

Retorciendo palabras

Retorciendo palabras
La bruma lo cubría todo. Una espesa capa se extendía hasta el horizonte formando un paisaje plano y monótono. Desde la atalaya en la que se encontraba trataba de atisbar algo aunque sin éxito. Todo lo que se podía ver era efímero y sin ningún valor. Quizás fuera mejor así.

Unas horas atrás en aquel mismo lugar miles de hombres habían defendido su tierra frente a los agresores. Su honor y su orgullo les impedía regalar estas yermas laderas incapaces de dar fruto. El orgullo los mantuvo unidos incluso cuando supieron a ciencia cierta que estaban perdidos, que la hora de la derrota estaba cerca. Se agruparon y siguieron luchando juntos, hasta que el último de ellos gritó por última vez el nombre de su nación. Se defendieron atacando a un ejercito que era diez veces más grande que el de ellos. Pidieron a su Dios que hiciera por ellos lo que ellos ya no podían hacer, pero su Dios es el mismo que el nuestro y ayer estaba de nuestro lado.

Ahora, al amanecer, el Dios misericorde lo cubría todo y dándole un aspecto fantasmal y hermoso a aquel terreno. Me pregunto si realmente estas tierras merecen la pena. Toda la sangre que hemos tenido que derramar para complacer a nuestro rey, para que sus trovadores ingenien grandes historias retorciendo palabras de amor y muerte con las que amodorrar a la plebe, para que los arpíos cortesanos se froten las manos pensando en el gran reino que podrán conseguir si eliminan al rey y a sus herederos.

Cuentan los ancianos que cuando en las mañanas hay bruma es señal de que el verano se agota y el otoño está al caer. Debemos estar a las puertas del mismo.

En su cerebro sonaban voces futuras y pasadas que lloraban por los hombres muertos, que le recordaban que era un arquitecto de edificios fugaces y que todo lo que había ganado hoy se perdería mañana. Una lágrima serpenteó por su cara, tímida y apocada, sabedora que estaba fuera de lugar. La dejó continuar su camino, sorprendiéndose por su emotividad.

Era la hora de tomar decisiones. Tenía que encargar a sus hombres que quitaran a los cadáveres todo lo de valor que aún pudieran tener y que los amontonaran para quemarlos. En este lugar tan árido sería imposible enterrarlos, pero tampoco podían dejarlos allí. El obispo no se lo perdonaría. Así que el fuego era el último homenaje digno que podía regalar a estos pobres infelices.

La guerra es injusta. Hoy fue él quien mereció morir. Un extranjero en tierras extrañas de las que sólo antojaba su nombre y la fama que reportarían a su señor y a sí mismo. Un emisario de la muerte que cayó como una plaga sobre este pequeño mundo y lo asoló. También mereció morir en batallas anteriores, decenas de veces, pero la suerte siempre estuvo con él, siempre se mantuvo a su lado. Su aureola de campeón creció al mismo ritmo conque la muerte lo evitaba.

Sabía que el sólo era un decimal, un trocito sin valor en la historia del hombre, pero eso no lo consolaba. Odiaba lo que hacía pero una y otra vez lo volvía hacer. Todos decían de él lo que él mismo no se atrevía a pensar.

A lo lejos el sol salía tímidamente por el horizonte. Un sol rojo que se comía la bruma y dejaba ver lo que habían hecho. Se dio la vuelta y se recogío en su caseta. Sus lugartenientes lo miraban silenciosamente mientras esperaban que comenzara a impartir órdenes.

… de que sirve un futuro ideal
construido en terreno ilegal …
o un pasado que me hace dudar … del presente

Las mujeres perfectas - The Stepford Wives

Mira que el tráiler ya me daba mala espina. Pero nada. A pesar de todo fui a ver The Stepford WivesThe Stepford Wives, conocida en España como Las mujeres perfectas.

Ni siquiera con la benevolencia que dan las horas que han pasado desde que la vi puedo recordar cosas buenas. El guión es plano y aburrido, se ve venir el final desde el primer instante. Las interpretaciones son como de compromiso, todos fueron a recoger el cheque. Y hay un montón de viejas glorias. Empezando por la siempre eficaz Glenn Close, que sobreactua un par de kilómetros de más, la gordita encantadora de Bette Midler, a la que reservaron un par de golpes muy buenos, el incombustible Matthew Broderick que sigue pareciendo un chiquillo pese a tener más de cuarenta tacos y que sigue haciendo el mismo papel pese a los años que lleva en esto ;-) y todos capitaneados por Nicole Kidman en una de sus peores actuaciones.

Del director, Frank Oz, me quedo con su película Little Shop of Horrors, una joya de los ochenta. En esta ocasión está claro que no tenía interés ninguno y como las actrices, estaba allí por el cheque.

Espero tenerla completamente olvidada antes de cuarenta y ocho horas y si aceptáis una sugerencia, ahorraros el dinero o id a ver otra película. Si queréis más información en español, haced clic aquí.
gallifantegallifante

Deception Point

Siguiendo con mi particular paseo por la obra de Dan Brown, acabo de terminar de escuchar Deception PointDeception Point. Esta novela la escribió inmediatamente antes que la archi-famosa El código Da Vinci.

No tengo ni idea de si ha sido traducida al español. La novela trata de una asesora de seguridad de la casa Blanca que se ve envuelta en una intriga política en la que la supervivencia de la NASA está en entredicho. Esta mujer se verá en una carrera contrarreloj en la que deberá salvar el universo universal y a la madre que parió al presidente.

De los libros que me he leído hasta ahora de Dan Brown este es el más flojo. Carece de una trama que te agarre y te fuerce a llegar al final lo antes posible y los personajes son bastante neutros. Dudo mucho que la recuerde dentro de un par de semanas.

Os pongo un extracto del texto en inglés con el que la promocionan:

In his most thrilling novel to date, bestselling author Dan Brown transports readers from the ultra-secret National Reconnaissance Office to the towering ice shelves of the Arctic Circle, and back again to the hallways of power inside the West Wing. Heralded for masterfully intermingling science, history, and politics in his critically acclaimed thriller Angels & Demons, Brown has crafted another novel in which nothing is as it seems—and behind every corner is a stunning surprise. DECEPTION POINT is pulse-pounding fiction at its best.

Mi puntuación es la siguiente:
gallifantegallifante