Monthly Archive for November, 2004Page 2 of 4

LaMasmo y Yo

Cuentan en los documentales de Discovery Channel que las probabilidades de que surja la vida son tan minúsculas que es adecuado hablar de milagro. Se tienen que dar tantas coincidencias y casualidades, tantas variables han de alinearse, que raya lo imposible. Yo os cuento que los hados están tan centrados en el tema que las probabilidades de que LaMasmo y el Pana coincidan en clase de holandés son aún más pequeñas. Hoy ha vuelto el Pana, pero la reina, la señora de todas las señoras no estaba allí para poder ser inmortalizada.

Y a mi esto me empieza a afectar, porque estamos en la semana NUEVE del curso de holandés, y nos quedan exactamente 11 oportunidades para hacer la madre de todas las fotos. Con tanto prerequisito, no sé si va a ser posible. LaMasmo tiene que venir a clase con uno de esos modelos perpetrados por ella misma, el Pana ha de estar allí y Yo tendré que realizar todo tipo de maniobras distractivas para que la mayor diseñadora de los últimos cien milenios no se de cuenta de que le estamos robando una foto.

Una amiga me ha dicho que organice una foto de grupo con todos los estudiantes, pero eso no es lo que quiero. Yo quiero LA FOTO, capturar para la mediocridad un fogonazo de mal gusto, un destello de ordinariez y vulgaridad. Las lenguas bífidas que comentan por estos lares dirán que para mal gusto ya está este modesto Web. A esas mismas lenguas les recuerdo que en cuatro semanas estoy en España de vacaciones de Navidad y que las perseguiré una a una.

Entre mis sospechas de por qué no vino hoy a clase LaMasmo, intuyo que el que tuviéramos el examen del segundo nivel pesa bastante. Una intelectual de la incultura como ella no querrá que su fracaso más que evidente quede escrito en los papeles. Sólo los que tienen lo que hay que tener, o carecen de lo que hay que tener han venido a clase. Los que no tenemos miedo al ridículo más espantoso y al peor de los resultados y los que de tan sobradamente preparados que están, dan asco hemos acudido a la cita con los cuatro folios de examen.

En mi cabeza, o en lo que queda de ella, comienza a asentarse una idea poderosa. Una directiva de primer nivel que se impone a cualquier otra. HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO. Ni un puto idioma más. Si consigo llevar a buen puerto esto del neerlandés, recordadme que NUNCA MAIS. El español (o lo que me queda de él), el inglés (cada vez más bruto) y el asqueroso neerlandés serán mis tres únicos idiomas. Si quieren que aprenda otro, tendrán que inventar píldoras idiomáticas porque yo no paso por otro curso de estos. A Dios (el católico, claro) pongo por testigo que no aprenderé otro idioma. A Dios pongo por testigo de que viviré solo en paises en los que se pueda sobrevivir con cualquiera de ellos o con una combinación de los mismos.

The Incredibles - Los Increíbles

Comienzan a llegar las películas que llenarán las carteleras estas navidades. Y como siempre, son en su mayoría películas familiares. The IncrediblesThe Incredibles o Los increíbles es una fantástica película llena de acción y de humor. Realizada por Pixar, de los que ya hemos visto joyas como Finding Nemo, Toy Story o Monsters, Inc., vuelven a dar en el clavo. Es una película que tanto los niños como los adultos pueden ver y todos pasarán un buen rato. Con una historia lo suficientemente simple para que un niño la pueda seguir y con una realización muy dinámica.

Ahora comprendo por qué los de DreamWorks se acojonaron y adelantaron el estreno de Shark Tale (o el Espantatiburones).

La animación por ordenador es sencillamente increíble, aunque esto ya no sorprende a nadie. Han alcanzado un nivel brutal.

Así que prepararos para comprar palomitas, refresco grande y pasar dos horas de diversión absoluta.
gallifante gallifante gallifante gallifante

LaMasmo moda que viene

Hoy hemos perdido una oportunidad irrepetible. El pana, el encargado de hacerle fotos a LaMasmo no se presentó a clase. El capullo se debe haber puesto malo o no quieren que se les vea juntos ahora que parece que hay algo entre ellos. La cosa es que diez minutos después de comenzada la sesión de tortura en neerlandés, esta lengua que estoy aprendiendo a marchas forzadas, se oyeron unos tímidos golpes en la puerta. Por extraño que parezca fijamos al unísono nuestra atención en la misma y tras esperar unos diez segundos interminables, se abrió y entró ella, la única, la irrepetible, la más grande, la mismísima LaMasmo.

La pausa de más de una semana le ha sentado estupendamente y retornó por sus fueros, triunfalmente. Visto que no teníamos una cámara de fotos a mano (os reprocharé toda mi vida que no hayáis hecho una colecta para comprarme una baratita :-(), tuve que echar mano de mis capacidades de periodista de verdulería, que todos sabemos que son harto ilimitadas.

He tomado algunas notas de las nuevas tendencias de la moda para la próxima semana. Espero que la emoción con la que escribo esto y la verbigracia que Dios no quizo otorgarme no os impidan ver la paja en el ojo ajeno.

Lo primero es decir que el lunar ha vuelto. Esta es una muy buena noticia dado que nos habíamos preocupado por su salud. No sólo ha vuelto, sino que se ha comprado un rotulador nuevo y pinta muy bien. Ahora tiene un negro más “Madonna” y ha recuperado su posición original, cercano a la comisura de los labios. Sobre lo demás, haré un barrido comenzando por los pies.

Decir que para los próximos días se estilan las botas negras con cordones amarillos y que llegan hasta casi las rodillas. Los cordones han de ser amarillo chillón y resaltar escandalosamente sobre el negro. Las botas han de ser al menos una talla más pequeñas de lo debido para que se puedan apreciar las costuras. Bajo las botas y subiendo hacia el mismísimo se estilan las medias rojas, un rojo tomate gazpachoso. Las medias no han de ser muy gruesas porque cada cierto tiempo tenemos que hacer el famoso cruce de piernas a lo Sharon y poder mostrar el típico toque de la casa, la marca que certifica la autenticidad del todo y que no es más que las bragas blancas megalómanas. Esas bragas protegen al máximo la fruta de todas las frutas, el panal de rica miel que nadie anhela, su tesssssssooooorrrrroooooo.

Cubriendo botas, medias y bragas qué mejor que un jaike de playa, uno de esos pareos con estampados exóticos y doblado en forma de falda hasta los tobillos. Nada de pareos discretos. Una LaMasmo de verdad no se conforma con nada que no sea verde, azul, marrón y naranja. El efecto pareo noquea los sentidos de la gente que te observa y te permite mostrar al mundo lo peor de ti misma, y si te lo amarras lo suficientemente apretado, puedes jugar con las coquetas formas que insinuan los michelines laterales al ser presionados en los puntos adecuados.

Para que no se vea el nudo del pareo y para enlazar los bajos con los altos, necesitaréis un cinturón de levantador de pesas, esos cinturones anchos que protegen la espalda de ejercicios bruscos, sólo que nada de ponérselo por la espalda, hay que llevarlo por delante, en plan pollaboba escosés de barriada. Para los altos hemos acabado con la gama cromática, así que nos tendremos que repetir e innovar por otros caminos. Para este conjunto LaMasmo optó por un pullover de cuello de cisne verde diarreico. Dada la vulgaridad del mismo, lo complementó quitándose el sujetador y dejando que las domingas le cuelguen hasta el ombligo bajo el mismo. ¡Espeluznante! Había momentos en que las domingas se mosqueaban entre ellas y cada una se iba a un lado y momentos de conversaciones en la intimidad en que se encontraban junto al ombligo para intercambiar secretitos.

Ya estamos acabando. En la cara como ya he dicho, el lunar Madonniano bien marcado y una buena capa de sombra de ojos azul brillante para realzar el conjunto. La cabeza cubierta por un cacho de tela que le tendréis que robar al pareo y que os colocaréis a lo Espartaco Santoni, es decir, bien pegado al cabezón y con el pelo (que ella lo tiene en abundancia), saliendo por los lados cual pitonisa zíngara o bruja lola de primera división.

En fin, como toda gran obra artística hay que bautizarla y en este caso el nombre del conjunto es “Payo, 3 toballas mil pesetas”.

Para completar el perfil de LaMasmo, nos ha contado que tiene treinta años mal llevados y peor vestidos. Y nos ha dado el disgusto del milenio. Cuando acabemos en diciembre no continuará con nosotros en Enero, así que el tiempo corre en contra nuestra si queremos inmortalizarla para su infame historia.

Brandweer

El lunes pasado los bomberos (brandweer) tomaron los aparcamientos de mi empresa. El viernes ya nos habían avisado que invadirían dos de los tres aparcamientos para realizar ejercicios. Fue una pena que se me olvidara la cámara porque sus maniobras fueron espectaculares.

Cuando llegué de clases de neerlandés, me encontré el aparcamiento lleno de coches de bomberos y dos vehículos volcados (como si hubieran tenido un accidente). Los bomberos hacían todo tipo de simulacros sacando maniquíes, desbloqueando puertas y demás. Los vehículos habían sufrido el supuesto accidente justo al lado del aparcamiento de bicicletas, así que mientras ellos trataban de rescatar un pobre maniquí de uno de los coches, yo aparcaba a menos de cinco metros de ellos y me quedaba pasmado mirando. Uno de los bomberos hizo un comentario jocoso, pero mi ignorancia idiomática me salvó de entenderlo.

En el aparcamiento más alejado y que corresponde al edificio en el que trabajaba hasta el año pasado (el edificio que hemos vaciado para ahorrar 1 millón de € en alquiler), montaron un incendio espectacular. Como lo hicieron después de las seis ya se había ido todo el mundo y probablemente yo fui uno de los pocos espectadores. Fue impresionante ver como controlan las llamas en un pis-pás. Huelga decir que no di un palo al agua en toda la tarde. Me la pasé noveleriando.

Y ya que estamos, creo que nunca he comentado una costumbre que hay por estos lares el primer lunes de cada mes a las 12.00, o sea, al mediodía.

Por alguna extraña razón, esta gente mantiene sistemas de megafonía para avisar en caso de desgracia o similares en todas las ciudades. Por ley se comprueba que funcionan una vez al mes, haciéndolos sonar durante dos minutos al mediodía. La primera vez que lo escuché, que fue mi primer día de trabajo en este país, casi me cago por las patas pa’ abajo. De repente empezaron a sonar unos sirenones tremendos (que encima estaban colocados sobre el edificio de Lucent) y yo ignorante de lo que estaba pasando. Pensé que era el fin del mundo. No veas la bajona de tensión que me dio. Ahora sin embargo, me limito a cagarme en la madre que parió al cabrón que toca el botón y no nos permite mantener una conversación durante dos minutos. ¡Ah¡ y en mi trabajo actual también tenemos las sirenas en la azotea. Debe ser una maldición que pesa sobre mí.

Ejerce tu derecho al Voto en Distorsiones

Con la parcialidad que siempre ha caracterizado esta Web y la subjetividad más absoluta, vuelven las votaciones a Distorsiones.
Y que mejor que empezar con el trauma que parece producir a algunos la ausencia de fotos de LaMasmo en estas páginas.
¿Crées que deberían haber fotos de la reina de todas las reinas? Ejerce tu derecho inconstitucional y votaLA.
¿Dónde encontrar el formulario para ejercer tu derecho? En la columna de la derecha.

Millotazos

Vamos a ver, almas de Dios. No sólo hay que leer. Hay que procesar lo que se lee y pensar un poquito. No se puede ir por la vida de chimpún, esperando que las cosas salgan por sí mismas. Tenemos que espabilar, que si no, nos pasa el tren por encima.

Esto viene a cuento de la experiencia vivida recientemente por un colega. Me cuenta que tras leer en mi blog Castañazos y Piña asada y teniendo un asadero en ciernes, no se le ocurre otra cosa a esa alma bendita que pertrecharse de ambos para empacharse durante el evento. En primer lugar, quiero decir que acudir a asaderos en esta época del año es un golpe bajo, porque aquí arriba estamos con 9ºC y lloviendo continuamente y me parece injusto e inhumano que me contéis esas cosas. Así os pasa lo que os pasa, por los males de ojos que os hecho.

En segundo lugar, prestemos atención. Los castañazos, como ya expliqué, tienen efectos gasísticos de alto riesgo. Por si esto fuera poco, es bien sabido que el millo produce la desunión de la masa a evacuar, o sea, ralea las heces y encima no es facil de digerir, por lo que algunas unidades consiguen atravesar los doscientos metros de intestino delgado y llegar al grueso intactas e incluso con su orgullo crecido por semejante logro.

Ahora pensemos. Un individuo consume en el mismo acto culinario millo asado y castañas asadas. Ese individuo merece dos cogotazos por tonto. Transcurridas un par de horas de la proeza, su propio organismo está produciendo metano a velocidad máxima y los millos ganadores han alcanzado la meta. Están tocando la puerta de salida. El ilustre perpetrador anda tan contento en su asadero y se prepara para comenzar con el sano deporte del castañazo. Ahora bien, en su ignorancia, desconoce el armamento que lleva consigo.

El primer castañazo es un éxito y confiado, se presta a repetirlo cuantas veces haga falta, para animar el evento cultural y escandalizar a las chochas. Lo que ignora, es que tras el primer metanazo, los millos han tomado posiciones. En el segundo, inclina levemente el cuerpo hacia adelante para hacer más fuerza e incrementar el efecto. Huelga decir que la gente sale a escape al verlo en tan obvia posición. Huelga también decir, que lo que consigue, no es un castañazo, sino un millotazo, un disparo de un arma química no convencional con munición que no es de fogueo. Si usa calzoncillos, el millotazo los golpeará con fuerza y los marcará para siempre y si no los usa, le joderá los pantalones al individuo.

Los millotazos están expresamente prohibidos por la convención de Ginebra por su peligrosidad. Es una de las armas más devastadoras que se conocen. La persona que me reprocha su accidente químico-balístico ha sufrido graves secuelas morales y psicológicas, particularmente por el choteo del resto de asistentes al asadero y por no disponer de calzoncillos de repuesto en el mismo (sin contar que estaban en el campo y allí no había baño).

Así que ya sabes, si comes castañas no las mezcles con millo y haber si tenemos un poquito de por favor …

Man on Fire - El fuego de la venganza

Por algún extraño milagro, se han estrenado casi al mismo tiempo dos películas de Denzel Washington. De la primera ya he hablado y ahora le ha tocado el turno a Man on Fire Man on Fire, traducida atrozmente al español como El fuego de la venganza.

Es una más que decente película de acción, con tiroteos y muertes de esas chachis en las que se ve todo volando por los aires. O sea, película de bolsa de palomitas y amigotes. El director de este festival es Tony Scott, siempre eficaz en este tipo de cine, aunque mi favorita de todas las películas de su cosecha sigue siendo Top Gun, película prehistórica de cuando yo era un chaval.

En esta película Denzel Washington lleva todo el peso y lo hace con gran alegría. Está soberbio.

Sólo hay una cosa que no me ha gustado. Gran parte de la banda sonora ha sido gritada por Lisa Gerrard, la misma desgraciada que gemía en Gladiator, dirigida por Ridley Scott, hermanísimo de Tony Scott. La tal Lisa Gerrard debe ser dislexica, o mongólica profunda, porque lleva cuatro años endiñándose los tampones por culo y después pasa lo que pasa, que se pega la película gimiendo en todas las canciones. Digo yo que alguien le podría explicar cual es el orificio correcto por el que se tiene que endilgar los susodichos, porque agobia con tanto grito estúpido. La verdad que siento en el alma que la pobre tenga esos retortijones por el estreñinimento, pero con un poquito de voluntad y unas cuantas horas de educación asistida, yo creo que llegará a captar el concepto.

En fin, absolutamente recomendada para los fans de las pelis de acción.
gallifante gallifante gallifante medio gallifante

Sin noticias de la rusa

El título es autoexplicativo. Lleva dos clases sin aparecer. Nos tememos lo peor. Hay rumores de que ha metido mano a la última colección de la famosa modista “Fefa la jedionda” y se ha lanzado al estrellamiento. O eso o la han abducido en algún MacDonalds.

En rigurosa exclusiva os cuento lo último que se sabe de ella. El miércoles después de clase se quedó un rato más hablando con la profesora y con algunos alumnos y después de eso acabó yendo a almorzar con otro de los latinos. Me lo contó él entre lágrimas de cocodrilo. Estuvieron en un italiano disfrutando de una pizza. El se comió el pan con ajo y ella las dos pizzas que encargaron. No hay muchos más detalles de ese encuentro porque el colega no podía contener los sollozos. Me refirió el terror cerval que siente ahora cuando camina en la oscuridad, lo inseguro que se siente, el pánico a las tiendas de ropa. Nada que no haya padecido yo antes.

En fin, tras el romántico almuerzo, lo que podríamos denominar una primera cita, el hombre ya no es el mismo. Llegó a casa, lamentando una y mil veces lo que había hecho y cuando encendió su ordenador se encontró con la consabida maldición: “Tienes un correo“. Su primera reacción fue salir corriendo de la habitación y volver a su país. Sobrepuesto del impacto, volvió sobre sus pasos y miró a la pantalla, confiando en que lo anteriormente visto hubiese desaparecido. Pero no, allí estaba, en negrita, destacado. No había dudas. Le había llegado un correo de lamasmo. Aferró la cruz de su pecho con las manos y abrió el correo.

Por lo que me contó, comenzaba con el consabido

hello darling

No hay dudas de la autenticidad. En él le informaba de lo contenta que se había quedado y lo mucho que había disfrutado en su romántico almuerzo.

Os juro por la virgen del escaparate de la tienda de biblias que he intentado hacerme con una copia de ese correo, pero este hombre no pudo soportar su existencia y lo borró, vaciando la papelera de su buzón de correo.

Así que la GRAN noticia es que lamasmo, dondequiera que esté, ha fijado un nuevo objetivo y soy de nuevo libre. ¡Aleluya! Lo que me preocupa ahora es que su ausencia se deba a que este hombre, en su desesperación, le haya dado pasaporte …

Notación polaca transversal

Mi amigo el chino kudeiro tiene un cerebro que trabaja con notación polaca transversal. O eso o el cambio del mundo oriental al occidental y del idioma chino al inglés y neerlandés le ha dejado tocado. Después de casi cuatro años de amistad he llegado a esta conclusión. Al chino le dices algo, le das la información y la procesa de una forma distinta. Y por eso siempre andamos deshaciendo malentendidos con él. Pongamos unos ejemplos prácticos:
Queremos ir al cine a ver una película. Las variables serán el cine A, la película B y la sesión C. Agrupamos la información en una frase: “¿Vamos al cine A a ver la película B en la sesión C?

El chino kudeiro siempre responde que No. Repetimos la pregunta porque sabemos que está equipado con un procesador muy sencillo y que tarda en asimilar la información. “¿cine A, película B en la sesión C?” Entonces reacciona el hombre.

Te responde: “Yo no quiero ver la película B. ¿Por qué no vamos a ver la película B a la sesión C en el cine A?” Pues eso te he dicho yo, alma de Dios. “Vamos al cine A y vemos la película B en la sesión C”. Pos no, eso no es lo que yo quiero decir te empeta el cabrón. “Lo que yo quiero decir es que vemos en la sesión C del cine A la película B”.

Aquí ya me suele empezar a tocar los colgantes y ya pierdo la poca paciencia que tengo. “Vamos a ver, intelectual retardado, tú te estás riendo de mí o qué. ¿Qué te he dicho yo? Cine A, película B, sesión C. Eso es lo mismo que tú has dicho”. De que no. El muy hijoputa no se baja de su burro.

Así que me concentro, pienso en Yoda, el enano verde de la Guerra de las Galaxias y rehago mi frase en notación polaca transversal: “C es la hora en la que la película B en el cine A veremos”. ¿Está claro no? Por supuesto el chino kudeiro asiente y aquí paz y en el cielo milhojas.

Un último ejemplo. Le dices a kudeiro: “La lluvia en Sevilla es una pura maravilla” (en inglés sería “The rain in Spain stays mainly in the plain”). El chino responde que no. Tócate los huevos. Resintonizo mis ojos para lanzarle mi mirada de desprecio máximo y absoluto. Le cruzo la cara de lado a lado con la mirada. Respiro hondo y repito. “Piensa bien, intelectual. La lluvia en Sevilla es una pura maravilla”. Esto lo sabe todo Dios y Jesucristo.

El no se amilana y me responde. “No. En Sevilla es una pura maravilla la lluvia”.

Respiro hondo por segunda vez. Esta vez no estoy por perder los nervios, le sonrío. “Está bien. Tu ganas. Como tú digas, mamón” y nos vamos tan contentos para el cine.