Monthly Archive for December, 2004Page 2 of 4

Vuelvo a casa por Navidad

Esta tarde comienzo los movimientos migratorios en dirección a las islas situadas en la costa Oeste Africana. Durante los próximos diecisiete días, Distorsiones continuará su andadura desde la base de operaciones sita en el paralelo 28.

Por si las moscas y por si la cosa no sale bien, he dejado unas cuantas entradas escritas que irán apareciendo a lo largo de estos días.

Por primera vez desde que comencé el tradicional retorno a casa, no voy a usar Iberia. En su lugar, este año juzgaremos la calidad humana y material de KLM y de Air Europa.

¡Feliz Navidad!

feliznavidad

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo

Merry Christmas and a Happy New Year

Prettige Kerstdagen en een Gelukkig Nieuwjaar

Nada es lo que parece

Bienvenidos a Distorsiones. Ya sé que debería haber escrito una introducción hace mucho tiempo, pero no lo he hecho hasta ahora porque Distorsiones ha ído creciendo de forma incontrolada y yo soy únicamente el conductor de este autobús sin rumbo ni destino.

Distorsiones comenzó en 1999, concretamente el 29 de Noviembre de ese año. Fue el día que comencé una lista de distribución en OneList. Ya en ese momento sabía que tarde o temprano abandonaría España y me iría a vivir al extranjero. También en esa época decidí que la mejor forma de mantener informados a mis amigos y familia era a través de este sistema. Era la forma más sencilla. OneList fue comprado por eGroups y estos a su vez por Yahoo. Eran los años del boom de las punto.com

Mientras eso sucedía yo me fui a vivir a los Países Bajos, en donde resido actualmente. Distorsiones, la lista de distribución, se convirtió en una gacetilla en la que informaba a mi gente de lo que veía y de como lo veía. El subtítulo de ese grupo es, ha sido y será “Nada es lo que parece“. Es el mismo que tiene este web, sólo que no lo podéis ver en la actualidad. Únicamente los que acceden a través de Bloglines u otros sistemas de lectura de contenidos sindicados pueden verlo.

Con el tiempo, registré el dominio Distorsiones y creé una página para poner fotos y poder compartir con mi gente los momentos que capturaba. Distorsiones seguía siendo un pequeño reducto escondido que conocían unos pocos. Las fotos fueron creciendo en número y por culpa de los buscadores comenzaron a ser visitadas por otra gente.

Luego descubrí las bitácoras y quedé fascinado por las posibilidades que ofrecían. Primero creé una en Blogger llamada como os podréis imaginar Distorsiones y comencé a publicar algunos de los correos que solía enviar a través de la lista de distribución. Echándole horas logré poner las fotos y las historias en el mismo lugar, aunque su diseño era muy casero y actualizar tomaba una eternidad. A finales del año pasado, buscando la forma de reducir el esfuerzo vine a dar con los portales de contenido (CMS) y me enamoré del formato. Probé absolutamente todos los que habían disponibles antes de elegir Xoops.

Así llegamos a febrero del 2004 en el que Distorsiones, en la forma en la que muestra actualmente, vio la luz. Un lugar en el que descargar lo que cruza por mi imaginación, un lugar en el que compartir recuerdos, contar historias y enseñar fotos. Un lugar en el que hacer preguntas disparatadas con respuestas imposibles e interactuar con la gente.

Desde Febrero hasta hoy han llegado nuevos visitantes y algunos de ellos se han quedado. Gente que no conoce esta historia, gente que no sabe por qué existe Distorsiones. Espero que me perdonéis por haber hecho esta introducción tan tarde y que aceptéis esta historia que os debía desde hace tiempo.

La lista de distribución sigue existiendo. Hay 42 miembros y sigo mandándoles un correo con el resumen de lo que he escrito durante la semana. Algunos de los que reciben ese correo comentan en la bitácora y otros comentan por correo o cuando me ven. Algunos ya no leen la bitácora y otros son fieles lectores. Algunos imprimen lo que escribo y lo leen en casa y otros lo hacen desde el trabajo. Todos ellos (o casi todos) me conocen personalmente. Aunque escriba como sulaco, todos mis amigos saben de la existencia de este lugar, al igual que mi familia y compañeros de trabajo. Nunca lo he ocultado. Todos saben también que yo “distorsiono” y que mi realidad no necesariamente es como la de los demás.

La Real Academia Española define distorsión como:

Acción de torcer o desequilibrar la disposición de figuras en general o de elementos artísticos, o de presentar o interpretar hechos, intenciones, etc., deformándolos de modo intencionado.

Eso es exactamente lo que sucede aquí. Nada es lo que parece. Yo veo la realidad y la interpreto a mi manera. De una forma totalmente subjetiva. Con la rabia, la pasión, la piedad, la ira, el desprecio, la alegría que exista en ese momento. Comparto instantes con un grupo muy determinado de gente: mis amigos, mi familia y los que de una forma o de otra han llegado a esta bitácora y se han quedado (o han seguido regresando). A veces invento, a veces cuento lo que veo, a veces copio y pego lo que he leído, pero siempre manipulándolo para que se adapte a mi forma de ver el mundo, distorsionándolo. Aquí no encontraréis nada más. Leeréis mi opinión sobre las películas que he visto, los libros que he leído, o simplemente los retratos de situaciones que suceden durante el día y que yo, desgraciadamente distorsiono, sin motivo aparente, únicamente para provocar alguna reacción en los que leen y para mi propio disfrute. Mi uso del idioma español es zafio y vulgar en ocasiones, pero si me conocierais en persona veríais que lo mismo sucede en vivo y en directo. Creo que el idioma está para usarlo, con las palabras “buenas” y las “malas”.

Hay otro motivo para la existencia de este lugar. Me aterra el perder mi idioma, el español. Viviendo fuera de España soy consciente que cada día que pasa hay palabras que desaparecen para siempre de mi cabeza, que ya no soy capaz de recordar en mi lengua natal. En Distorsiones pongo esas palabras, las salvo para que no se vayan. Palabras raras, que leí en alguna ocasión y que están dando vueltas en mi cabeza, huyendo alocadamente del viento del olvido que las persigue implacable. Por descontado la utilizo inapropiadamente, las retuerzo y las pongo en contextos en los que no deberían estar, pero que le vamos a hacer, no doy para más.

Creo firmemente que cada persona ve la realidad de una forma diferente y todas esas variantes son válidas. Pueden ajustarse en mayor o menor medida a los hechos, pero están ahí y merecen un respeto. Eso es lo único que pido para esta bitácora. Un respeto a mi (ir)realidad.

Y acabo esta enorme disertación como la comencé. Bienvenidos a Distorsiones.

Rediseño navideño

Navidad, Navidad. El rediseño de la bitácora para estas navidades ya está funcionando y como me temía, mis amigotes piensan que es inapropiado e indigno de una mente tan preclara como la mía.

Bajo ceroY aunque sin nieve, disfrutamos de temperaturas navideñas como podéis ver en la imagen (haced clic para verla en grande). No veas el frío que he pasado cuando he cogido la bicicleta para ir al trabajo. Se me han caído todas las ideas al suelo, congeladas. En el proceso también he perdido esos hermosos alerones laterales conocidos como orejas.

Me pregunto como podré volver a disfrutar escuchando el chipi chipi.

Chipi chipi

Aquellos que visitan Distorsiones a menudo, habrán visto que recientemente mi amigo anormal dejó un enigmático comentario que sólo decía chipi chipi. Supongo que habréis pensado que está un poco más ido que de costumbre, lo cual no es de extrañar.

La verdad es que su comentario pretendía ser una crítica a mis exquisitos gustos musicales. Estoy enganchado como una perra al chipi chipi, canción que pertenece a la banda sonora de Diarios de motocicleta, película que he visto esta semana. El susodicho tema es cantado en la película por la archifamosa en su vecindario y alrededores Maria Esther Zamora. La canción es de esas pachangueras de verbena de pueblo. Mi amigo anormal pretende que yo sea un ejemplo viviente en gustos musicales y me intenta imponer sus gustos raperos, cuando la verdad, cuatro años y medio viviendo fuera de España me han transtornado bastante y me han aproximado más a esas canciones antológicas de nuestro folclore.

Hecho de menos esas maravillosas canciones de Georgie Dann que tarareábamos todos los veranos. Ahora ya no queda nada de eso, sólo basura comercial para cerebros tarados que nos imponen las multinacionales. Lo de Georgie Dann tenía más mérito. Ese hombre conseguía año tras años retratar de una forma diferente los problemas que tenían las chicas a la hora de fornicar convenientemente, con aquellos títulos míticos como “Mami que será lo que tiene el negro” (se puede decir más alto pero no más claro), “el africano”, “el negro no puede”, “la gaita” y similares. Su música era zafia y pegadiza, algo que ya no existe hoy en día. ATENCIÓN: los que se atrevan a entrar en el web de Georgie Dann pueden sufrir daños irreparables en su cerebro. Quedan avisados.

Cómo aún habrá quien dude de la calidad del chipi chipi, espero que el enlace anterior os pemita escuchar un poco. Si falla ese enlace, probad este otro (es la cuarta canción). Y yo seguiré tarareando la pegadiza tonada durante todo el día mientras meneo suavemente mi traserillo.

Vredenburg

Todos conocen mis carencias intelectuales, que siempre han quedado tan a la vista en esta bitácora. Por eso, a los que me han estudiado atentamente a lo largo de los años les ruego que no lean esta entrada, porque les puede afectar. Ayer, como colofón a las doce semanas de torturas continuas en aras del aprendizaje de una lengua bárbara mayormente conocida como neerlandés, realizamos una actividad fuera del sagrado recinto que es nuestra clase. Mi profesora, una erudita en el arte de la búsqueda de gangas y baratijas, nos llevó a un concierto gratuito en el auditorio de Utrecht, también conocido como Vredenburg.

Hay que ver lo inculto que soy. Tan mayor y esta ha sido la primera vez que he ido a un concierto de música clásica. He estado en conciertos, pero más pachangueros: Madonna, Michael “niños venid a mí” Jackson, Alaska y Dinarama, Radio Futura, Kenny Logins y muchos otros de los que ni me acuerdo, pero nunca, nunca en un auditorio (de los de verdad) y con una orquesta (de las de verdad).

Sobre el Vredenburg decir que es un edificio alucinante. Tiene forma de octógono, con la orquesta situada cerca del centro. No tiene esas dimensiones mastodónticas de otros auditorios que he visto por fuera, como el de Las Palmas de Gran Canaria o el de Santa Cruz de Tenerife, lo cual me parece una ventaja. Los anteriormente mencionados no pegan ni con diarrea clarita en los sitios en los que han sido empotrados. Son obras fastuosas que desentonan completamente.

El programa se componía de dos obras y apenas duraba una hora (por algo es gratis). En primer lugar el concierto para piano número 15 (KV450) de Wolfgang Amadeus Mozart y a continuación la Sinfonía número 5 (D485) de Franz Schubert. En la primera pieza tocaba el piano Nino Gvetadze, de la que yo por supuestísimo nunca había oido hablar.

Una búsqueda en nuestro amigo Google me ha permitido saber que la susodicha ha sido la ganadora del concurso 2004 al mejor pianista joven de los Países Bajos.

Nino Gvetadze beste jonge pianist van Nederland!
Nino Gvetadze (1981) is de winnares van het Tweede Nationaal Pianoconcours 2004 dat dit najaar op het Koninklijk Conservatorium te Den Haag werd gehouden. De finale vond plaats op 11 december.

Hay que reconocer que me quedé extasiado. El recinto y la acústica hacen milagros. La música me llegaba con una suavidad increíble. Era capaz de distinguir los distintos instrumentos y al mismo tiempo disfrutar con la interacción entre ellos. Fue una experiencia casi mística. Y de la pionista mejor no hablar. Nino GvetadzeCuando se levantó de la silla la dejó mojada. Cuando tocaba parecía que el piano le daba unos calambrazos de placer tremendos. Por momentos pensé que se iba a poner a gemir allí mismo. El único reproche que le puedo hacer a la pianista es el mal gusto que tiene para comprarse ropa. No llevaba lo que se ve en la foto que he puesto (fijáros en la cara de multiorgásmica), sino un conjunto del tipo “muñeca Rosaura sucia y rastrera” que daba un poco de miedo. Era un traje con los hombros descubiertos y una falda hecha de tules negros en plan bailarina fracasada sin ilusión ni fantasía que me hizo sacar la cruz del pecho para protegerme, porque tenía pinta de malaje.

En fin, ahora tendremos 4 semanas de descanso antes de volver con la tortura de las clases de holandés en Enero.

¿Portal de Belén o Árbol de Navidad?

Pregunta sencilla y atípicamente neutral para lo que se estila por estos lares. La podéis encontrar en la columna derecha de la bitácora.

Del resultado de la votación anterior se concluye que Spiderman es super-mariquita y que Bat-Man es un campeón de la fornicación. Gracias a todos los que con vuestro voto, habéis hecho posible que se sepa esta verdad incomensurable.

Diarios de motocicleta

Después de la sequía de las últimas semanas, retomo el saludable hábito de ir al cine y lo hago con Diarios de motocicletaDiarios de motocicleta. Reconozco que tenía mis dudas, ya que me daba la impresión que iba a ser un panfleto político. Nada más lejos de la realidad. Es una joya, un placer para la vista, para el oído y para todos los sentidos.

El director Walter Salles, del que yo sólo conocía Estación Central ha tejido una historia muy tierna sobre el viaje de dos jóvenes por gran parte de sudamérica. Un viaje iniciático en el que descubren un continente abrumadoramente hermoso. Los dos jóvenes son Gael García Bernal (que hace el papel de Ernesto “Che” Guevara) y Rodrigo de la Serna (Alberto Granado). Ambos están magníficos, excelentes, soberbios. He salido del cine con unas ganas terribles de meterme en un avión y marcharme a recorrer sudamérica durante un par de meses con un par de amigos, aunque me temo que ya nada será como era en aquel entonces.

Durante las casi dos horas que dura la película no puedes despegar los ojos de la pantalla. Vives lo que ellos viven, descubres lugares y situaciones impensables. Todo ambientado con una música absolutamente fantástica. No puedo añadir mucho más, pero os recomiendo encarecidamente esta película. Por descontado, descerebrados, pachangueros y aquellos que no son capaces de seguir diálogos con más de veinte palabras, absteneros.
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El Pelos superStar

Autorretrato
Continúa suelto por las calles holandesas el Pelos y como podéis comprobar, sigue haciendo de las suyas. He seguido el estudio sintomático de la decadencia capilar humana y aparentemente he tenido bastante éxito. La gente murmulla, susurra a mis espaldas, me miran por la calle y a mí me importa un bledo. A quién le importa lo que yo haga …

Más en serio. Tengo a toda una compañía y a mis compañeras de clase de holandés desconcertados. Todos quieren saber y no tenemos una Mercedes Millac de turno que pregunte, que conjeture incisivamente por las razones tras este desmoñamiento superfluo y a todas vistas innecesario.

He de reconocer que con el peinado que más he triunfado ha sido con el Aznarín de la mancha (el más a la derecha de la foto). A mis compañeras de clase se les cambó la peluca, literalmente. Mi profesora solo pudo formular un “Wat leuk!” que viene a significar “¡Coñooó!” pero en fizno y pulido. Ese mismo día en el trabajo, me acorraló el vicepresidente y dos directores y me encerraron en un despacho. Se me cortó la leche de la impresión. Los hijosdeputa querían saber quien era la “paba” y si trabajaba en la empresa, porque yo de repente estaba “tan formalito” que tenía que haber un chumino de por medio.

Han habido todo tipo de conjeturas a esta explosión de creatividad molleril. Uno de los efectos colaterales más apreciados por el menda es la reducción en la edad que se me adjudica. La tropa ha colocado el listón entre 26 y 28 años y yo tan contento. Dejémoslo ahí.

Y centrándonos en el peinado de hoy, es de máxima dificultad y de supremo esplendor. En el detalle fotográfico no se aprecia claramente, pero está inspirado en Koji Kabuto, ese superhéroe de los de antes que pilotaba a Mazinger Z. Este es uno de esos estilismos que requieren de abundante y espesa gomina para poder mantenerlo. No más os diré que el sábado salí de esta guisa y la cajera del supermercado me miró, parpadeó como quince veces, comenzó a babear por la comisura de las bragas y me hizo firmarle el recibo para quedárselo como autógrafo, porque estaba convencida de que soy una superestrella del universo neerlandés y se tomó mi ignorancia de su idioma como una pose más para llamar la atención.

Ahora que ha nacido una nueva estrella mediática en el país, me pienso ir este domingo a Amsterdam con los colegas de esta guisa para triunfar …

PD: y no os perdáis la foto de El pelos y los marus. Ya tengo retocado al pelos con mi careto y puesto que mi amigote anormal no se presta para ser “los marus”, creo que sólo el-tipo-a merece un deshonor semejante. Yo me encargo de las rectificaciones y ajustes con el fotochop.