Monthly Archive for January, 2005Page 2 of 6

Camisetas internacionales

La semana pasada me sucedió algo curioso. Creo que ya he comentado por aquí que tengo una colección monstruosamente grande de camisetas, con más de cincuenta. Es uno de mis OCD. Desde que me independicé siempre he sentido la necesidad de tener decenas de camisetas, sobre todo por lo gandul que soy para hacer la colada y el hecho de que no me gusta ponerme ropa sucia.

Bueno, por azares de mi sistema de ordenado de ropa, el pasado lunes le tocó el turno a una camiseta de Ámsterdam. Yo ni me había dado cuenta, pero parece que la gente se fija mucho en estas cosas y en el trabajo empezaron a picarme porque llevaba una camiseta “de turista” y para más INRI, de la más infame de las ciudades holandesas, aquella que muchos han repudiado por considerarla un lugar para extranjeros y en el que la carne nacional no tiene cabida. Me estuvieron tocando las arriolas todo el día, así que decidí intervenir divinamente en mi sistema de ordenado de ropa y el martes me presenté con una de Washington DC. Para que fue aquello. Si el día anterior se me reprobaba mi vena turística, el martes se ensañaban por mi afinidad al imperio. Lo dejé ir y el miércoles aparecí con una camiseta de Irlanda. A estas alturas ya parece ser que la noticia de la semana es que tengo un montón de las susodichas y que me las pongo solo una vez antes de ponerlas en la cola de lavado. Aparece mi jefe con la más tonta de sus sonrisas para decirme que yo debo lavar un montón, visto que me cambio de camiseta cada día. Realmente me dejó preocupado. Ahora estoy un poco aprensivo en la oficina y me da miedo estar al lado de esta gente tan limpia. No dejo de pensar en la de días que debe haber pasado desde que se pusieron la camiseta … y me pregunto si los criterios son los mismos con calcetines y ropa interior.

El jueves, con una audiencia en aumento, opté por Nueva Orleáns, con una camiseta super chachi que me compré allí del mismo color de las latas de cerveza Heineken y que parodia el logo de dicha cerveza. Es una pena que sólo me compré una, porque me encanta. En inglés dice: New Orleáns - A drinking town with a party problem.

Acabé la semana laboral con una camiseta del camino de Santiago. En un fondo azul tiene una flecha enorme en color amarillo que apunta hacia la izquierda y debajo de la misma se lee “camino de Santiago”. Como la llevaba con una rebequilla, creaba diversos motivos. El primero que la vio se partió el culo de risa y me dijo que parecía que estaba haciendo la señal del pajarito (enseñando el dedo Corazón). Otro me dijo que parecía un tremendo pollón con dos pedazo de huevos como gruños. Terminé por quitarme la rebeca porque las sombras que producía sobre la flecha inducían a este tipo de comentarios.

Esta semana he decidido volver al sistema aleatorio y que les den a todos.

Llegó la nieve

Nieve en Hilversum
Le ha costado un poco, pero al fin tenemos nieve. No va a durar más de dos días, pero bueno. Espero poder hacer mejores fotos mañana, si Dios lo quiere.

Hay más información sobre Holanda en la anotación Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda y también puedes ver el Álbum de fotos de Hilversum

¿Cómo puede ser que Piolín con ese enorme cabezón que Dios le ha dado mantenga el equilibrio?

Y como es habitual los lunes, llega la nueva pregunta de la semana. Sobre la pregunta anterior, ¿Por qué Walt Disney creó los personajes que creó? ha quedado claro que la mayoría cree que es un trauma que arrastraba desde su niñez, ya que el pobre lo que quería tener era un lindo perrito y los retorcidos de sus padres, tras hacerlo esperar cinco años, le endiñaron un hamster, animal inútil donde los haya.

Centrándonos en la nueva pregunta, cortesía de Kike, saltamos del mundo Disney a las Looney Tunes y esta semana aclararemos uno de sus grandes enigmas: ¿Cómo puede ser que Piolín con ese enorme cabezón que Dios le ha dado mantenga el equilibrio?

Y antes de acabar, me gustaría que sugirieran nuevas preguntas para futuras encuestas así como posibles respuestas en los comentarios para la que debería ser la encuesta de la semana que viene: ¿ Por qué Pluto que es un perro no habla y es idiota y Mickey que es un ratón habla y es intelectual?

Teatro del dolor

La diferencia entre la fe y la ciencia
Miró las llamas comerse la foto. Así acababa todo. Sin embargo, quemando las fotos no obtuvo la satisfacción deseada. Un huracán barrió sus recuerdos y lo lanzó de nuevo a revivir los momentos de felicidad, los momentos que esa foto representaba. Eran otros tiempos. Todos eran felices, eran jóvenes y no se preocupaban, no eran conscientes de que mientras estaban allí, en aquella fiesta, posando para la foto, avanzaba el tiempo, que la vida es sólo una charada.

Vivió de nuevo aquel momento, se encontró de nuevo con sus amigos, bebiendo, en una de esas fiestas de sábado a las que solía acudir y en las que siempre representaba su papel, ahora lo sabía, ese gran papel en el que como siempre estaba muy bien. Que gran actor de tragicomedia que fue siempre. Si entonces hubiera sabido lo que ahora conocía, que mal final de un gran guión podría haber evitado. Todo habría sido distinto. Ella no lo habría dejado, su amor no habría ardido igual que ahora ardía la foto. Lo peor que le puede pasar a uno es vivir el futuro. Sobre todo cuando este no es como lo habíamos soñado. Añoramos el pasado, queremos revivirlo para cambiar cosas y evitar lo inevitable. No nos damos cuenta de que por mucho que cambiemos, seguiremos tomando absurdas decisiones que nos llevarán a donde no queremos ir.

Su corazón roto se negaba a reconocer lo inevitable. Que la función había acabado, que después de que se apaga la ovación final, sólo queda la soledad. Eso es lo único que tenía ahora. Ella se había ido, sus amigos, los mismos que juraron estar siempre con él, también se marcharon y lo dejaron, siguieron con sus vidas, sin mirar atrás. El telón había caído. Ahora sólo sentía su decepción y humillación y pensaba que no podía llegar más bajo. La vida enseña sus lecciones a palos y cuando crees que ya has tocado fondo, te muestra fosas insondables y te lanza a ellas. El mundo es un escenario donde todo empieza y acaba, y no somos más que marionetas que corren por el sin poder controlar sus vidas.

Confiaba en que el fuego que ahora consumía sus recuerdos lo purificara, le abriera las puertas de una nueva obra, con nuevos actores. Nuevas esperanzas e ilusiones. Esta vez haría lo imposible para que todo saliera bien. No se podía permitir más errores. Estaba cansado de llegar al final de la función, de ver como todos abandonaban el teatro dejándolo atrás. Quería marcharse con ellos, ser uno más, formar parte del público. Maldijo su suerte y allí mismo, frente a las llamas, juró que no volvería a cometer errores.

Su gran amor debía seguir ahí fuera, esperando, sin saber que sus vidas estaban destinadas a encontrarse. Tenía que seguir buscando y tenía que hacerlo mejor. Esta no era la primera vez que lo quemaba todo, aunque siempre esperaba que fuese la última. Siempre deseaba hasta las lágrimas el poder dejar este teatro del dolor en el que le había tocado vivir. Ansiaba lo que la vida siempre le había negado: ser una persona normal. Ser un gran actor no le había valido de nada, no le había traído la felicidad, ni el amor, ni todo aquello por lo que lloraba. El dinero, la fama, no sirven si al llegar la noche no hay alguien a quien amar, alguien que te espere y te de la bienvenida al entrar en el hogar.

A lo lejos sonaban unas campanadas que anunciaban algo, algún oscuro presagio, quizás más dolor. Su sonido llegó flotando por el aire y lo despertó de su ensimismamiento. Miró la caja y entre lágrimas cogió otra foto y la echó al fuego.

… que mal final de un mal guión
que absurda decisión
por eso aquí se acaba la función.

Para leer más historias de esta serie, haced clic en este enlace.

National Treasure – La búsqueda

A veces hay películas de las que la gente habla con opiniones extremadamente contrapuestas. Unos la adoran y otros la odian profundamente. La búsquedaNational Treasure, conocida en España como La Búsqueda, es una de esas películas. Algunos de mis amigos me habían comentado que era lo peor de lo peor y otros sin embargo habían salido del cine encantados. Lo mejor en estos casos es echarle huevos, ver la peli y luego opinar. Y eso hice.

National Treasure no es más que una película de aventuras, muy al estilo de las que se hacían en los ochenta. Tenemos chavalote super-anormal que siempre está en todos los fregados, tenemos a la chica guapa y metomentodo, tenemos a los malos malísimos y los llevamos de un escenario a otro continuamente para que sufran mucho antes de llegar al final. No hay más. Y tampoco hace falta. Si os gustan las películas del estilo de Indiana Jones, entonces sabéis de lo que hablo.

El director, un tal John Turteltaub que no había hecho nada muy conocido hasta ahora, navega por el mar de tópicos de películas de aventuras y llega a buen puerto. En su barco lleva como bandera a Nicholas Cage, que tiene la edad justa para no estar demasiado lejos de las adolescentes ni demasiado cerca de las menopaúsicas. Este hombre lleva dando el callo más de veinte años en el cine, aunque para mí su mejor papel fue en Arizona Baby, fantástica película de los hermanos Coen. Volviendo al tema, aquí no lo hace nada mal. Se pasa casi dos horas corriendo, sudando, esquivando, pensando, deduciendo y en definitiva, haciendo lo que todo héroe de este tipo de cine suele hacer. Por supuesto no está solo. Siempre tiene que haber una hembra a su lado, una hembra con la que pueda retozar y pelearse tanto como sea necesario. La susodicha es Diane Kruger, a quien los que tuvieron la mala suerte de ver esa mierda de película llamada Troya, quizás logren recordar, si consiguieron mantenerse dentro de la sala durante toda la proyección.

En definitiva, cine de aventuras, cine de palomitas y jolgorio y cine al que se puede ir con la chocha o con los amigos, ya que es el tipo de evento insubstancial y vulgar que puede gustar a ambos grupos. Si habéis superado la edad del pavo y estáis en la fase del cine de autor, entonces quizás deberías absteneros.
gallifante gallifante gallifante

Yo no estaré allí

La gran fiesta
Hoy es el gran día. Aquellos que entran de una forma regular recordarán que a principios de Diciembre hablé de la madre de todas las fiestas, un superevento organizado por un comité fantasma creado en la empresa en la que trabajo y que casualmente se celebra hoy. Como ya conté entonces, decidí no acudir a dicho acto social. De las cerca de cuatrocientas personas que trabajamos en Hilversum, yo fui la única a la que aparentemente no le ha importado decirlo alto y claro. Los otros, mis hipócritas compañeros, han criticado hasta la saciedad pero al final muchos de ellos han ido, que ya se sabe que el perro vuelve siempre a comer de la mano del amo. Hubo un grupo que trató de zafarse, rechazando la invitación mediante correo electrónico, pero fueron debidamente convencidos y al final estarán allí.
Después tenemos el grupo de los que dicen que van y luego inventan excusas y no aparecen. En ese grupo se encuentra mi amigo el chino. Hoy llegó a la oficina simulando un dolor de cuello y andando todo el día con la cabeza torcida. Ahora sé que el chino es un pedazo de actor y que debería estar entre las nominaciones a mejor actor principal en los Oscars de este año. El chino ha hecho un esfuerzo sublime por aparentar su enfermedad, aunque a mí no me engaña y al final ha tenido que reconocer lo obvio y evidente: que es todo cuento para tener una excusa. Como el chino, hoy los hemos tenido que han estado todo el día con bufanda, simulando resfriados, otros con jaquecas y los incapaces de actuar optaron por llamar esta mañana y declararse enfermos.
Finalmente está la gente que desde el principio respondieron afirmativamente y hoy estaban excitadísimos ante la perspectiva de pasar seis horas con comida y bebida gratis en compañía de todo el cuadro de directivos. Sobre estos últimos no sé si sentir lástima o desprecio. Que haya gente que sienta que su vida adquiere un nuevo sentido por poder estar cerca de aquellos a los que les da pánico hablar es algo que nunca comprenderé.

De alguna manera se ha sabido que yo no acudía, no porque yo lo haya ocultado, sino porque alguien lo ha filtrado. La noticia ha corrido por todos los departamentos. He contado más de veinte personas dejándose caer por mi despacho para preguntarme: “Vienes a la fiesta, ¿no?“. Mi paciencia es finita, así que con los últimos he sido un poco cruel. Mi jefe, que ya se graduó con honores en el master de comprender la mente de un canario en holanda, se abstuvo de abrir esa linda boca, porque sabe que sería un craso error, o lo que el populacho en la Isleta llamaba una cagada de escándalo. A todos los que vinieron y aducían al supuesto atributo de Team Building de dicho acto, les he recordado que el último viernes de cada mes se organiza un “Café” en la cantina y en este no solemos ser más de quince personas, a pesar de que hay “comida” y “bebida” gratuita, y les he remarcado el carácter de Team Building de dichos Cafés. Eso suele bastar para que salgan con el rabo entre las piernas, porque no pueden refutar el argumento. Yo jamás he faltado a uno de esos Cafés y de hecho, los que vamos somos siempre los mismos, incluyendo a mi vicepresidente, al manager general y a todos los pelotas que lo rodean. Así que todos ellos me conocen muy bien y nunca he tenido problema alguno en hablar con ellos y decirles a la cara lo que pienso de su gestión.

Tengo que admitir que de haber ido, podría haber hecho fotos para poner contenido en la bitácora los próximos dos meses, porque ver ese despliegue de rusas, checas, polacas y ucranianas no tiene desperdicio. Toda la planta de desarrollo, es decir, todos los frikis de los desarrolladores, se han casado a base de comprar esposas por catálogo, como ya expliqué en hembras à la carte. En mi planta los frikis optaron por las camboyanas, vietnamitas, malayas y uno de ellos por esposa colombiana. O sea, un catálogo de película de terror. Sólo conozco dos desarroladores que tengan esposa holandesa y son los únicos normales que hay en ese grupo.

La estrella de todo este evento, la que pondrá glamour y estilo, la que le dará un toque chic, la que romperá todos los moldes de escayola que le pongan por delante, será mi compañera transexual (aunque el turco y el chino prefieren que use el género masculino por no estar operado/a), que se ha pasado mes y medio buscando el vestido de noche perfecto para la que será su puesta de largo, que ha acudido ayer a la peluquería, que se ha pintado las uñas a juego con su traje, que demostrará a todos los presentes que es una top-woman y que ella, como ninguna, representa el ideal de la mujer del siglo XXI, mujer que viene equipada con un interfaz adicional que le permite metértela doblada, o sin doblar, a poco que te descuides.

En lugar de eso, pasaré la noche de cacería con mi amigo turco por el pueblo, que con el frío las hembras andan acorraladas dentro de los locales y es más fácil atosigarlas…

Usando el Firefox

Hoy vamos a sermonear un poquito y mostrar una de las funciones más útiles del Firefox. Sé que muchos lo habéis instalado, pero me da la impresión de que no le estáis sacando rendimiento, imagino que por haber sido alienados durante años con el IE de Microsoft. A veces cambiar hábitos es muy difícil.
Navegando con pestañas Comencemos por algo fácil. A estas alturas todos estamos usando las pestañas para navegar, o al menos eso quiero creer. En la imagen de la izquierda podéis ver mi navegador con varias pestañas abiertas. Para conseguirlo, hay varías formas. CTRL-T es la más sencilla. Abrirá una nueva pestaña vacía. Aquellos que tengan un ratón con tres botones, deberían saber que pulsando en un link con el botón central abrirán el link en una nueva pestaña y sin perder el foco de la página en la que se encuentran. Esto es muy útil por ejemplo cuando queréis leer varias noticias en vuestro periódico favorito online. Vais haciendo la compra, clickeando en todas las noticias que queréis leer y más tarde las leéis una a una. Aquellos que en lugar de tercer botón tengan rueda central, deberían comprobar si esta hace las funciones de tercer botón en el ratón. En la mayoría de los casos, podéis hacer clic con la rueda y obtendréis el resultado que ya he explicado. Dos últimas formas para abrir una pestaña son: hacer clic en el icono que tenéis a la izquierda de la pantalla con un pequeño “+” (ese botón sólo aparece cuando tenéis abierta más de una pestaña) o directamente haciendo un doble clic en algún área libre de la zona de pestañas.


Ya con el concepto de pestaña meridianamente claro, veamos la mejor de las funciones del Firefox. Las búsquedas. En el desfasado IE, teníais que pulsar CTRL-F o ir al menú de Editar -> Buscar (en esta página) para realizar una búsqueda. En Firefox, esto es mucho más sencillo. Busqueda Digamos que queréis buscar los lugares en los que aparece la palabra mujer en este texto. Simplemente empezad a escribir la palabra. Mágicamente, los dioses de Mozilla abrirán en la franja inferior de vuestro flamante navegador una zona en la que iréis escribiendo y hay un sistema de navegación básico. En la imagen podéis verlo claramente. Podéis buscar la aparición anterior de la palabra mujer, la próxima vez que mujer aparezca en el texto, o resaltar.

resultadoAl mismo tiempo, el foco de la página cambiará al lugar en el que Firefox ha encontrado la palabra mujer y la señalará con un tonillo verde super cachondo.

resaltarEn caso de que queráis ver todas las veces que aparece la palabra mujer en el texto, si activáis la opción de resaltar (Highlight en inglés) podréis ver en toda la página como todas las apariciones de la palabra mujer han sido marcadas. Chachi, ¿no?

resultado2 Esto, los que navegan con Internet Explorer sólo lo pueden conseguir usando alguna de las barras disponibles, como la de Google por ejemplo. Nosotros, los avanzados navegantes que cruzamos estos mares con buques nuevos, lo tenemos incorporado en nuestro equipo.

Actualización:A partir de un comentario en esta entrada descubrí que no todo el mundo tiene habilitada la búsqueda mientras escribe por defecto. En caso de que no os funcione, seguid el siguiente procedimiento para activarla.
Id al menú Tools (Herramientas, supongo), elegid Options (Opciones, supongo nuevamente). En la parte de la izquierda están las diferentes areas, elegid Advanced (Avanzadas) y en la parte de la derecha de esa ventana, el primer grupo se encuentra Accesibility (Accesibilidad quizás?). La segunda de las opciones de ese grupo debe estar marcada. En ingés es “begin finding when you begin typing” o en cristiano comenzar a buscar cuando empiezas a teclear“. En este enlace podéis encontrar un pantallazo de la ventana de opciones a la que me refiero.

AVISO: Si alguien me dice las traducciones correctas a la versión en español, las pongo. Soy demasiado gandul para instalarlo y ya estoy acostumbrado a la inglesa .:lol:

Otro día escribiré algo más sobre el Firefox

Las damas de mi vida

Mi vida en Holanda está regida por dos damas. Dos damas que me llevan y me traen a todos lados. La una, es fuerte, poderosa y le gusta correr. Es esbelta y le encanta lanzarse por los carriles bicicleta a la aventura. Con ella he visitado ciudades en los alrededores, he rodeado lagos, he cruzado bosques y nunca me ha dejado tirado. Es la Poderosa o de Machtige como ella prefiere ser llamada, ya que su lengua materna es el holandés. Es una Giant Terrago que compré el año pasado de segunda mano. Desde entonces ha hecho cientos de kilómetros conmigo. En los cálidos días veraniegos, que haberlos haylos por estas latitudes, recorríamos juntos hasta setenta kilómetros en cada una de nuestras aventuras. Ella disfruta mostrándose altiva y ninguneando a esas Oma fiets (bicicleta de la abuela) con las que la gente acude al centro de la ciudad. Ella es una dama de gran clase y siempre le gusta demostrarlo. Como la Poderosa no suele ir al centro de la ciudad y odia quedarse sola (tiene pánico a los ladrones de bicicleta, ese cáncer que florece sin control en Holanda), hay una compañera para estos menesteres. Su compañera era la Resoluta, una bicicleta que compré cuando llegué a Holanda en el año 2000. Era una híbrida entre bicicleta de montaña y bicicleta de ciudad. Gracias a esta flexibilidad, vestía unas alforjas en su parte trasera que le cubrían salva sean las partes y en las que yo cargaba la compra del supermercado. La Resoluta, al ser más modesta, solía quedarse sin problemas en el aparcamiento del cine, le encantaba ir al centro de la ciudad y no tenía ningún inconveniente en pasar unas horas o incluso días en el aparcamiento de bicicletas de la estación de tren. A pesar de mi empeño y dedicación, la Resoluta contrajo una enfermedad mortal. Diferentes doctores de bicicletas, altamente cualificados, dictaron el mismo veredicto: Curarla costará más de € 100. para una bicicleta que cuando la compré me costó € 60, estaba claro lo que iba a suceder. Ha ido languideciendo hasta que la enfermedad que corroe su sistema motor la ha consumido. Eso me ha creado un problema, que traté de solventar intentando comprar una “nueva bicicleta de dudosa procedencia“. Sin embargo, pese a la fama de este sistema, no he tenido éxito en esta tarea, ni en Utrecht, ni en Ámsterdam.
Hablando un día con mi amigo “El Turco” y desahogándome con él, resultó que él había comprado una bicicleta para su hermana, la cual estudia en Holanda y esta no la usa porque no le gusta dicho medio de transporte. El Turco le compró una bicicleta plegable, o vouwfiets, nueva. La pobre estaba en el balcón de su casa consumiéndose sin remedio. Llegamos a un acuerdo y por unos módicos € 65 pasó a engrosar mi familia. Al ser vouwfiets, puede viajar gratis en el tren, en unos vagones especiales. Esto, para alguien que se mueve en este medio de transporte tanto como me muevo yo, es una gran ventaja. La nueva señorita estaba sin usar, amargada y deprimida por el destino que le había tocado en suerte. Mientras sus compañeras de promoción corrían por las calles holandesas, ella miraba la vida pasar desde el balcón de un apartamento en el Amstel canal. El sábado la recogí y estaba muy excitada. La llevamos a una tienda de reparación de bicicletas para que le pusieran aire en sus ruedas y se vino conmigo a casa. Lo primero que noté fue que es minúscula. Por el hecho de que hay que plegarla y la llevas contigo, tiene unas dimensiones muy reducidas. Tanto el volante como el cuerpo de la bicicleta se pueden plegar, lo cual me produce un ligero pánico, ya que creo sinceramente que un día una de esas partes se cerrará y yo me daré el golpe del milenio. La nueva bicicleta está preparada para llevar las alforjas, con lo que podrá venir conmigo cuando me voy de compras y tiene pinta de ser capaz de quedarse en el centro de la ciudad sin mayores problemas. Entre sus desventajas, la principal es que no tiene diferentes velocidades, con lo que mantengo una velocidad constante y sólo con esfuerzo la puedo incrementar. La otra cosa que realmente no me gusta de ella es que el freno es a contrapedales y eso para mí es bastante raro. Para quien no haya tenido una bicicleta con ese tipo de frenado, es todo un cambio de mentalidad. Yo siempre que voy rápido y no sigo pedaleando, “contrapedaleo”, básicamente por placer (por ejemplo al bajar una cuesta). Al tratar de hacerlo con la nueva dama, esta lo interpreta como que quiero frenar y me da unos sustos de muerte. Me temo que más temprano que tarde daré con mis santos huesos en el suelo.
Lo único que le faltaba a este nuevo miembro de mi familia era un nombre. Después de mucho pensar y de evaluar los pros y los contras, he encontrado el nombre perfecto para ella. Un nombre con fuerte sabor español, un nombre que apela a las divinidades para que se apiaden de mí y me protejan. Se va a llamar “la Macarena“. Señoras y señores, es para mí un honor presentarles a “la Poderosa” y “la Macarena“.
La Poderosa y la Macarena

Seed of Chucky - La semilla de Chucky

La verdad, la verdad, que diría uno con el que trabajé hace años, la verdad, la verdad, no sé como acabo yendo a ver todo el cine de terror que llega a las pantallas, incluso cuando estoy convencido de que me voy a llevar un palo del quince. A pesar de intuirlo, o más bien de tener la certeza absoluta de lo que iba a suceder, allí estaba yo con un colega para ver Esa mierda de película llamada Seed of ChuckySeed of Chucky, o La semilla de Chucky si preferís el título en español.
Hay muy poco que decir sobre este desafortunado tropezón. Dirigida por Don Mancini, que tiene el mérito de haber sido uno de los guionistas de esta famosa serie desde su comienzo, el pobre más que dirigirla la cagó hasta el fondo. Digamos que se olvidaron de escribir el guión, que al ir de compras no encontraron buenos actores y actrices y que allí todo el mundo estaba por el dinero. Y así les fue. Junto con Chucky, teníamos a otra conocida de las películas anteriores de esta saga, Jennifer Tilly, que hay que ver lo bajo que ha caído esta pobre.
Sólo se puede decir una cosa positiva y es que este desastre dura ochenta y siete minutos. No me voy a ensañar más con esta mierda de película porque no merece la pena. Absolutamente recomendada para todos mis enemigos y sus familiares en primer y segundo grado.
medio gallifante