La semana pasada me sucedió algo curioso. Creo que ya he comentado por aquí que tengo una colección monstruosamente grande de camisetas, con más de cincuenta. Es uno de mis OCD. Desde que me independicé siempre he sentido la necesidad de tener decenas de camisetas, sobre todo por lo gandul que soy para hacer la colada y el hecho de que no me gusta ponerme ropa sucia.
Bueno, por azares de mi sistema de ordenado de ropa, el pasado lunes le tocó el turno a una camiseta de Ámsterdam. Yo ni me había dado cuenta, pero parece que la gente se fija mucho en estas cosas y en el trabajo empezaron a picarme porque llevaba una camiseta “de turista” y para más INRI, de la más infame de las ciudades holandesas, aquella que muchos han repudiado por considerarla un lugar para extranjeros y en el que la carne nacional no tiene cabida. Me estuvieron tocando las arriolas todo el día, así que decidí intervenir divinamente en mi sistema de ordenado de ropa y el martes me presenté con una de Washington DC. Para que fue aquello. Si el día anterior se me reprobaba mi vena turística, el martes se ensañaban por mi afinidad al imperio. Lo dejé ir y el miércoles aparecí con una camiseta de Irlanda. A estas alturas ya parece ser que la noticia de la semana es que tengo un montón de las susodichas y que me las pongo solo una vez antes de ponerlas en la cola de lavado. Aparece mi jefe con la más tonta de sus sonrisas para decirme que yo debo lavar un montón, visto que me cambio de camiseta cada día. Realmente me dejó preocupado. Ahora estoy un poco aprensivo en la oficina y me da miedo estar al lado de esta gente tan limpia. No dejo de pensar en la de días que debe haber pasado desde que se pusieron la camiseta … y me pregunto si los criterios son los mismos con calcetines y ropa interior.
El jueves, con una audiencia en aumento, opté por Nueva Orleáns, con una camiseta super chachi que me compré allí del mismo color de las latas de cerveza Heineken y que parodia el logo de dicha cerveza. Es una pena que sólo me compré una, porque me encanta. En inglés dice: New Orleáns - A drinking town with a party problem.
Acabé la semana laboral con una camiseta del camino de Santiago. En un fondo azul tiene una flecha enorme en color amarillo que apunta hacia la izquierda y debajo de la misma se lee “camino de Santiago”. Como la llevaba con una rebequilla, creaba diversos motivos. El primero que la vio se partió el culo de risa y me dijo que parecía que estaba haciendo la señal del pajarito (enseñando el dedo Corazón). Otro me dijo que parecía un tremendo pollón con dos pedazo de huevos como gruños. Terminé por quitarme la rebeca porque las sombras que producía sobre la flecha inducían a este tipo de comentarios.
Esta semana he decidido volver al sistema aleatorio y que les den a todos.




Comencemos por algo fácil. A estas alturas todos estamos usando las pestañas para navegar, o al menos eso quiero creer. En la imagen de la izquierda podéis ver mi navegador con varias pestañas abiertas. Para conseguirlo, hay varías formas. CTRL-T es la más sencilla. Abrirá una nueva pestaña vacía. Aquellos que tengan un ratón con tres botones, deberían saber que pulsando en un link con el botón central abrirán el link en una nueva pestaña y sin perder el foco de la página en la que se encuentran. Esto es muy útil por ejemplo cuando queréis leer varias noticias en vuestro periódico favorito online. Vais haciendo la compra, clickeando en todas las noticias que queréis leer y más tarde las leéis una a una. Aquellos que en lugar de tercer botón tengan rueda central, deberían comprobar si esta hace las funciones de tercer botón en el ratón. En la mayoría de los casos, podéis hacer clic con la rueda y obtendréis el resultado que ya he explicado. Dos últimas formas para abrir una pestaña son: hacer clic en el icono que tenéis a la izquierda de la pantalla con un pequeño “+” (ese botón sólo aparece cuando tenéis abierta más de una pestaña) o directamente haciendo un doble clic en algún área libre de la zona de pestañas.
Digamos que queréis buscar los lugares en los que aparece la palabra mujer en este texto. Simplemente empezad a escribir la palabra. Mágicamente, los dioses de Mozilla abrirán en la franja inferior de vuestro flamante navegador una zona en la que iréis escribiendo y hay un sistema de navegación básico. En la imagen podéis verlo claramente. Podéis buscar la aparición anterior de la palabra mujer, la próxima vez que mujer aparezca en el texto, o resaltar.
Esto, los que navegan con Internet Explorer sólo lo pueden conseguir usando alguna de las barras disponibles, como la de Google por ejemplo. Nosotros, los avanzados navegantes que cruzamos estos mares con buques nuevos, lo tenemos incorporado en nuestro equipo.


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