Archivo de April, 2005

Chili con carne

Chili con carne

Importante: Un diez por ciento de las visitas a esta página proceden de México, así que espero que me disculpen y quiero que entiendan que esta es la versión europea y festiva de algo que probablemente sea un clásico en su país. No pretendo de ninguna forma o manera ofenderles y por descontado, estoy abierto a sugerencias culinarias y a formas de mejorar la receta.

Hace siglos que no pongo ninguna receta de cocina por aquí y aprovechando que esta semana me ha dado por cocinar compulsivamente, añado algo de contenido culinario a la bitácora. Mirando la foto y el título de esta anotación, queda meridianamente claro la comida que he cocinado.

Los ingredientes: 1 lata de judías coloradas cocidas, 1 diente de ajo, 1 cebolla, 450 gramos de carne picada, y 1 sobre o pastilla de chili seasoning mix.

La implementación: Yo personalmente lo hago en el Wok, pero cualquier sartén o caldero puede valer. Lo primero es picar la cebolla y el diente de ajo. Aunque he puesto uno en los ingredientes, yo pongo un par de dientes más, ya que me gusta el sabor del ajo. Se fríen la cebolla y el ajo. Cuando empieza a quedar borrachita, se añade la carne picada y se sigue con la fritura. Cuando la carne comience a estar cocinada, añadir el contenido de la lata de judías y en caso de que sea necesario, poner un poco de agua. Simultáneamente, mezclar el paquete de Chili Seasoning Mix con un poco de agua y añadir a la cocción. Con todo en el caldero, dejarlo cocer durante unos veinte minutos y servir con arroz blanco.

chili con carne

En total se tarda menos de una hora y es bastante sabroso. Una variante consiste en añadir millo dulce, tanto de lata, como amputándoselos a la piña de maíz. Lo mejor de esta receta son las guerras químicas y bacteriológicas que comienzan una hora más tarde. Se puede potenciar el contenido tóxico tomando cerveza, que reaccionará en el estómago adecuadamente con las judías.

Si quieres ver otras recetas que he cocinado puedes ir al índice de Mi pequeño libro de recetas de cocina y allí tienes la lista completa

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Riesgos laborales

Creo que ya he comentado que hace poco nos acoplaron un intruso en nuestro despacho. Realmente no estamos muy apretados, gracias a la legislación neerlandesa, que nos otorga una cantidad más que suficiente de metros cuadrados por persona. Sin embargo, en el último y más reciente intento por mejorar la eficiencia de la compañía, nuestros amados directivos decidieron barajar el personal y mover a unos y a otros a diferentes departamentos. En esta lotería fuimos agraciados con unos cuantos nuevos y como ya estábamos al completo en cuanto a oficinas, hemos tenido que apretujarnos un poco. Por supuesto, todo muy nórdico. Se ha pedido permiso a los sindicatos para colocar al tercer hombre de manera temporal en ciertos despachos hasta que se normalice la situación. Así que ahora tenemos seis huevos con sus tres penes correspondientes en nuestro hogar laboral, algo que vuelve loco de placer a mi compañero travestido, que no pierde ocasión de meter el hocico en nuestro cuarto para oler a hombre.

El nuevo compañero es uno del que hablé de pasada hace tiempo, cuando comenté que en mi empresa los desarrolladores se casaban comprando las esposas por catálogo. Mira tu por donde hemos acabado con el premio gordo, aunque declino hablar sobre su parienta en esta anotación ya que tengo grandes planes para ese tema en un futuro incierto y en la actualidad estoy negociando una visita a su casa para conocer a la susodicha, algo que me hace estremecerme de pánico ante los terribles riesgos que tendré que correr con tal de poder contar la aventura.

Así que retornando al tema de hoy, este hombre tiene algunas cosas que yo no veo muy normales, pero que dado el poco mundo que he visto y lo cerrado de mi círculo de amistades, seguro que se debe más a mi ignorancia que a graves problemas del sujeto. Entre las cosas que no termino de encajar, la más molesta es su capacidad para quedarse mirándome fijamente durante minutos sin decir nada. He llegado a la conclusión de que lo que en realidad sucede es que está pensando y deja su vista desenfocada, aunque sigo sin entender por qué tiene que virar su cabeza hacia mí. Esto era lo que creía hasta hoy. Ya nada será lo mismo.

Hoy a las cinco de la tarde se produjo la desbandada habitual. Los colegas corren como mariquitas hacia sus bicicletas para volver a casa, después de una dura jornada laboral en la que la mayor parte no ha hecho más que tocarse los huevos con fruición. Como siempre, quedamos unos pocos, los campeones de la empresa. Estaba yo allí tan entretenido traduciendo al español las ayudas de la nueva versión de uno de nuestros productos, un trabajo que no consigo recordar que formara parte del perfil de mi puesto, pero que como soy el último de los españoles en la compañía, he heredado. A mí me encanta porque hago unas traducciones super-cachondas, inventándome palabras y poniendo otras que sé que mis amigos de la patria, puristas del idioma donde los haya, se arrancarán las vestiduras cuando las lean. Si trabajáis en una empresa de tamaño medio o grande, corréis el peligro de usar nuestro software y os aseguro que la traducción al español es cosa del menda lerenda. Aquel que encuentre la ventana con el mensaje Si estás hasta la pipa del coño, pulsa Cancelar y me mande pantallazo con la prueba, conseguirá una camiseta de Peluquería Antonio, dos fotos de mi vecina la china e hija y un muñeco falso de Vudú que compré en mi viaje a Nueva Orleans el año pasado. A propósito, esta versión no sale hasta la primera semana de Junio, así que no me hagan trampas y empiecen a mandarme fotos trucadas.

Volviendo al tema, que en seguida pierdo el Norte, estoy allí partiéndome la polla de risa con mis invenciones idiomáticas cuando el nuevo cierra la puerta y se me quita los pantalones. Yo mantuve la vista en la pantalla y procuré que no se notara mi pánico. Recordé que en los documentales siempre dicen que si esto sucede, te quedes quietito y cuando puedas corras como una locaza. Lo miré sin que se diera cuenta, pero bloqueaba la puerta y es más grande y más fuerte que yo, que gracias a la PlayStation 2 soy un campeón de todo tipo de actividades de riesgo, pero desde que me quitas el joystick me quedo en nada, que no soy más que un manojo de nervios, pequeñito y delgaducho, además de desgarbado. Así que tengo ese hombre en paños menores, controlando la única salida y yo trato de recordar todo lo leído sobre violadores y similares. Veo toda mi vida pasar ante mis ojos, todos esos momentos felices y no tan dichosos, los días de sol y calor en las Canarias, los días grises de Holanda, las aventuras en América, en Europa Central, en la península Arábiga y casi se me saltan las lágrimas al pensar que en breves momentos me intentará borrar el cerito sexual. Evalúo mis opciones si grito, aunque sé que en este país no consigues que se acerquen sólo con un grito. Miro mi escritorio en busca de armas con las que repeler el ataque, pero aparte del almanaque del Sagrado Corazón de Jesús y de la foto de Carlos-Jesús, no hay nada. Decido hacerme el loco y sigo tecleando con rabia, aunque de mis dedos no salen palabras sino aglomeraciones de letras y números sin sentido.

Me fijo un poco más en el terrorista de la carne y veo que lleva un tanga, un tanga con franjas de leopardo. Hay que ser muy mala persona para ponerse un tanga de leopardo. Me veo con menos futuro que un caramelo en la puerta de un colegio. De las fronteras del tanga surgen unos manojos de pendejos que parecen señalarme y gritar Vamos a por tí. Siento como una espesa capa de sudor cubre mi cabezón y baja apresuradamente por mis brazos. Mis dedos resbalan sobre las teclas, mientras ese pervertido sigue allí, mirándome fijamente en tanga. Noto como que quiere hablar y me preparo para gritar clemencia, para pedirle que tenga piedad, para arrastrarme si es necesario por el suelo implorando por mi orto, que desde que vi al subnormal de Orlando Bloom haciéndolo en Troya, está claro que no es indigno.

Cuando finalmente me habla me dice que los miércoles va con otros dos a correr y que salen desde la oficina. Me invita a unirme a ellos. Finalmente saca de una bolsa un pantalón de deportes y se lo pone, ocultando ese tanga felino. Yo despliego la más tímida de mis sonrisas y declino la invitación. Desde que deja la puerta libre salgo corriendo y veo que la luz del despacho de mi jefe está encendida, así que vuelo a refugiarme bajo sus alas. Mi jefe nota mi agitación pero no consigue sacarme palabra.

Lo que tengo claro es que nunca más me quedo después de las cinco en miércoles. A partir de ahora me voy a casa temprano, que no quiero tentar a mi suerte y la próxima vez quizás no pueda escapar.

Mirando sin ojos

Tortuga

Primeramente, reprocharos el no haber recibido ninguna invitación para cambiar mi cuenta de Flickr a Pro. Tendrán que seguir esperando mis doce mil fotos para pasar a dominio público. De hecho, creo que terminaré pasando por caja y las subiré para tener una copia de seguridad, pero las dejaré como privadas.

Y después del llanto, el gozo. La foto de hoy la tomé en una playa en Ship Island, frente a la costa de Biloxi en el estado de Mississippi. Como habréis adivinado, es una tortuga muerta que miraba la vida pasar junto a la orilla del mar. Por si alguno está interesado, no he aplicado ningún filtro a la foto, únicamente el cambio de tamaño.

Habemus Papam - Benedicto XVI

La Iglesia Católica Apostólica y Romana anuncia el nombramiento de Joseph Ratzinger como Papa Benedicto XVI desde el 19 de Abril de 2005.

En su nueva posición Benedicto XVI será responsable de la expansión de la fe católica por todo el mundo y del desarrollo de la doctrina católica. A su mando estará toda una organización altamente curtida en estas lides y que tratará de conseguir una posición ventajosa en el mercado de la fe para nuestras creencias. Su cooperación con los poderosos y los gobiernos del mundo libre nos ayudará a reforzar nuestra posición e incrementar nuestras posibilidades de cara a nuestros clientes mundiales.

Benedicto XVI alcanza el puesto después de una exitosa carrera en diferentes posiciones en la Iglesia Católica Apostólica y Romana, trabajos que ha realizado con gran responsabilidad y eficiencia. En su nuevo puesto, tendrá que rendir cuentas y presentar informes directamente ante Dios, presidente y único accionista de la compañía.

Le damos la bienvenida a Benedicto XVI y le deseamos mucho éxito en su nueva posición.

Cursed

Y escucho el canto del cine de terror y no puedo resistirme y sin darme cuenta acabo en una sala dispuesto a ver CursedCursed, lo último del cine de miedo que nos llega de los Estados Unidos. Y siento un poco de miedo porque el tráiler prometía algo malo y me asusta pensar en los daños psicológicos que puedo sufrir, pero me mantengo firme en mi butaca, agarrado a mi botella de cerveza Grolsch y espero a que se apaguen las luces.

Y entonces todos mis temores se confirman. De la mano de Wes Craven, el más famoso director de películas de miedo de los últimos veinte años, con títulos como la saga de Scream y A Nightmare on Elm Street, con un guión de otro de los pesos pesados de la industria, Kevin Williamson, quien también metió su pezuña en Scream y fue el autor de una de las mejores series de adolescentes de todos los tiempos, Dawson’s Creek, a la que no me importa confesar que estuve enganchado como una perra durante temporadas, llega esta especie de revisitación del mito del hombre lobo. Una patética aproximación a uno de los mitos más conocidos. Desde el principio se ve que van a lo fácil, a lo trillado y que no aspiran a nada. Todos los tópicos sobre el genero aparecen una y otra vez. Te puedes marchar media hora de la sala y sabes qué habrá sucedido para cuando vuelvas. No hay nada inteligente, nada que merezca ser recordado. Tanto el director como el guionista tratan de conseguir dinero fácil y espero que no lo consigan.

Para este caramelo podrido se buscaron a dos estrellitas conocidas, Christina Ricci y Joshua Jackson. De la primera, poco que decir. Hemos crecido con ella. La hemos visto en el cine en los últimos quince años, desde que era una niña. Ha estado ahí siempre. Del segundo, me da pena que haya terminado así. Supongo que lo hizo por amistad con el guionista, porque Joshua Jackson era Pacey, el amigo tonto de Dawson, el problemático colega que se follaba todo lo que se movía en la serie, que mira que en todos los años que estuvo en antena el pobre Dawson andaba más caliente que una olla express y no conseguía aliviar su presión mientras su amigote se pulía hasta las columnas del estudio con su cara de acarajotado. Y aquí lo tenemos de nuevo, haciendo de intelectual del diseño, de avispado gigoló que se folla todo. De puta pena.

Así que para ahorraros dinero y sufrimiento, deciros que es una peli de hombres lobos en la que dos hermanos han de descubrir y matar al lobo que los ha contaminado, deciros que hay más lobos de los que sería deseable, que el guión cada vez que ha perdido el norte lo arreglan convirtiendo a dos nuevos protagonistas en lobeznos que puedan morir fácilmente y deciros que os quedéis en casa y no perdáis vuestro tiempo. He dicho.
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La huella del crimen

Hoy debería haber hablado de lo que pasó el viernes por la noche cuando salí. Esta mañana mientras me duchaba me contaba la historia en voz alta, como suelo hacer habitualmente (a ver cuando me regalan una grabadora de voz para poder guardar para la posteridad esos momentos antológicos). Mentalmente me había quedado una historia super cachonda, historia que por supuesto ya he olvidado y que cuando escriba no será tan buena como la que ideé en esos momentos. Cuando llegué al trabajo comencé a recibir correos de colegas preguntando sobre los luctuosos sucesos que acaecieron en mi ciudad este fin de semana. Yo vivo en la inopia, alejado de los medios de comunicación holandeses y españoles y como además el fin de semana fue de alto contenido etílico, estuve más tiempo pa’ allá que pa’ acá y hasta aquí voy a leer…

Tras una pequeña investigación entre mis compañeros de trabajo, me enteré de la noticia. Un crimen en mi ciudad, en Hilversum. En este reducto de paz y prosperidad en el que desde que mataron al Pim Fortuyn no había sucedido nada, se volvían a teñir las aceras empedradas de rojo. Me quedé helado, aunque la noticia sirvió para averiguar por qué carajo pasaban tantos coches de la policía por mi calle el domingo, que parecía que tuviéramos un rally por la ciudad.

Ya rastreando en Google News averigüé que el crimen había tenido lugar en Hilvertsweg, a menos de doscientos metros de mi casa. Supuestamente el hombre mató a su familia con su pistola reglamentaria el viernes por la noche y posteriormente se suicidó. Los encontraron el sábado. Esta mañana cuando iba al trabajo había una multitud anormalmente grande en el colegio que hay cerca, al que parece que iban los niños. Esta tarde había muchos ramos de flores y similares y se había improvisado un pequeño memorial para recordar a las víctimas junto a la casa, como se puede leer en la noticia:

Residents have expressed deep shock at the deaths and flowers were laid at the house over the weekend. “It is unbelievable that something like this could happen in this neighbourhood”, was a common reaction on Saturday and Sunday.

El alcalde de nuestra ciudad ha pedido a los medios de comunicación que sean cuidadosos con las informaciones que dan sobre la familia y sobre el barrio, que parece ser es un barrio de clase media. He soltado un suspiro de alivio cuando he leído lo de clase media, porque después de que mi madre me pidiera explicaciones detalladas, sólo me faltaba decirle que mi piso está en la zona marginal de la ciudad para que me diga que empaque las cosas y me vuelva a las Canarias.

Hilversum Mayor Ernst Bakker urged the media during a press conference on Saturday to be considerate in how they report on the family, school and city district. He also said the council was opening a condolence register on Monday.

Cuando hablé con mi madre me confirmó que las imágenes que ponían por la tele eran de cerca de mi casa, es más, cuando las estaban viendo en el telediario le dijo a mi padre que esa era mi calle y este le dijo que se dejara de boberías. La reputación de mi madre ha ganado muchos enteros. Yo desde siempre he pensado que los señores de la Guardia Civil que entran en mi bitácora a buscar no-se-qué deberían contratarla, que a mi mamá la sueltas en un barrio cuatro horas y después te hace un informe muy detallado y si la dejan a-patrullando una semana, lo averigua todo de todos, que para eso se las pinta sola.

Lo que más asombra a la gente en Holanda es que cosas como esta puedan suceder. Un compañero me decía que esto está sucediendo mucho en Holanda, que en los últimos diez años han habido como quince de estos asesinatos múltiples familiares y que ese número es inaceptable. Cuando le expliqué que en mi país, España, esa España mía, esa España nuestra, tenemos un programa (o varios) dedicado a los sucesos y es diario, no se lo podían creer. Así que me metí en la página del periódico El Mundo y les enseñé las últimas noticias del asesino del mazo y se quedaron de piedra. Les traduje un poco el estilo del colega, su manera de acabar con mujer y dos niños a base de golpearlos con un mazo y los dejé altamente impresionados. Cuando les leí los últimos eventos y se enteraron que sus compañeros de prisión trataron de matarlo, por fin me han entendido. Ahora saben que por mis venas corre una sangre que es mejor no agitar, porque el día que me toquen los huevos, me cojo las tijeras de cortar las uñas y los dejo a todos sin pestañas y ya verán lo difícil que es ir en bicicleta cuando esté nevando y no tengan pestañitas para espantar los copos de nieve. Aproveché la coyuntura favorable para explicarles que eso es lo que por aquí se denomina el espíritu latino, aunque yo prefiero el término sangre caliente.

Aquellos que quieran leerse la noticia en la página de Expática, pueden hacerlo haciendo clic en este enlace.

La semana pasada en Distorsiones

Superada la gira asiática, me estoy planteando seriamente el acabar con mi diario del American Tour 2004, que dejé a medias. Me falta contar las mejores historias, como el curso de cocina criolla, la cena bajo la lluvia en un restaurante increíble y la cena en el Hilton con todos los frikis del congreso de frikis de robótica. Un día de estos me siento y me pongo a escribir todo eso antes de que la edad haga estragos en mi memoria y lo olvide todo.

De lo que se publicó esta pasada semana, predominan los Desvaríos, una categoría siempre muy apreciada. Con un título espectacular en esta ocasión, un clásico que retorna todos los años,  Los coños al sol, con el primer avistamiento de la primavera. Siguió Turkineitor o como mi amigo el turco sigue haciendo de las suyas y al final de la semana Olores sucios, contando mis impresiones sobre cierto tipo de olores. Hubo tiempo para el cine con The Ring Two – La señal 2 y Assault on Precint 13 – Asalto al distrito 13 que no terminaron de convencerme, aunque como no aprendo, seguiré yendo al cine compulsivamente. También comenté un libro que me leí no hace mucho,  La gran impostura - L’Effroyable imposture con una teoría un tanto diferente sobre lo que sucedió el 11 de Septiembre en los EE.UU. La foto de la semana la escogí de entre las que hice en los Estados Unidos el año pasado. La podéis ver en Plaza de Armas. Y dentro de la categoría Mi mundo, conté nuestra venganza con el sueco por no invitarnos a su boda y todo lo que hicimos el día en que nos encontramos en Regalo de boda I y Regalo de boda II. Para acabar, Un día cualquiera que fue lo único que pude escribir después de terminar la semana agotado de tanto trabajar.

Y así pasó la semana por aquí. La primavera llegó y se marchó nuevamente dejándonos bajo un cielo gris y frío. Confío en que los tulipanes aguanten porque espero ir al Keukenhof uno de estos días. Como siempre, acabo recordándoos los enlaces a las páginas en las que podéis encontrar los regalos que me gustaría recibir:
- Wishlist en Amazon UK
- Wishlist en Amazon USA

Olores sucios

Una de las cosas que mis amigos más me reprochan es que por alguna razón, siempre estoy en el medio de todo. Si ha de pasar algo, será cerca de donde yo me encuentro. Esto, que a priori puede parecer una ventaja, a veces se convierte en una maldición. Ayer estábamos en el cine, esperando que comenzara la película cuando los vimos venir. Por la puerta de la sala entraron lo que al principio parecían un par de miembros del clan de los Simpsons pero que resultó ser una pareja de indios sij, esos con turbantes como el que salía en la película El paciente inglés. Yo nada más verlos supe que se sentarían delante de nosotros, pero me callé para que no digan que soy gafe.

Efectivamente, se sentaron delante de nosotros. Según avanzaban por la sala, podíamos ver como la gente viraba la cabeza y trataba de contener las arcadas. No daba la impresión que fuese nada bueno. Cruzaban la sala como una plaga, arrojando a la gente hacia los lados tratando de escapar de algo que aún no podíamos ver. Cuando estaban a tres butacas de su objetivo nos alcanzó el aroma inicial. Era algún tipo de colonia, sólo que su olor era como sucio y macilento, similar al del pescado podrido. Debía ser algún tipo de incienso o aroma cuyo objetivo era el camuflaje de otros aromas. Bajo esa fragancia espantosa se agazapaba un terrorífico olor a sobaco, a falta de limpieza. Ni siquiera Fefa la hedionda podría competir con esta gente. Era mucho más de lo que uno es capaz de aguantar. Se sentaron y comenzaron a emitir para todo el mundo desde aquel lugar. Yo miraba los trapos esos que se ponen alrededor del cabezón y me imaginaba lo terrible que tuvo que ser la muerte para los piojos que fallecieron allí. Con ese olor, ni las bacterias más fuertes pueden sobrevivir. Yo no dije nada sino que prediqué con el ejemplo y me marché unas filas más atrás. En la fila donde se puso aquella gente se formó una zona cero, un área impenetrable en la que nadie era capaz de permanecer. Ellos, la parejita de la que emanaban los efluvios, permanecían inmunes a los mismos, hablando alegremente entre ellos como si nada sucediera mientras el resto nos manteníamos arrinconados en la parte de atrás de la sala. Por suerte no se movieron en toda la película y pudimos disfrutar del espectáculo sin otros problemas.

Digo yo que por muy sij que se sea, se puede ser un poco más limpio y ducharse con más frecuencia. Eso por no decir que a estas alturas de la evolución, el desodorante debería ser de uso obligatorio y todas las religiones deberían incorporar sacramentos al respecto. No es de ley que haya gente andando por el mundo que puedan ser confundidos con armas biológicas. Estos dos se juntan con un par de parejas más de su misma calaña y seguramente hay que evacuar un área de al menos un kilómetro alrededor de ellos. Y que conste que yo conozco gente que no usa ningún tipo de productos de cosmética y además de feos, horrorosos y poco estilosos, no despiden olor porque pasan por debajo de la ducha de sus casas dos o tres veces por día.

A mí no me gusta tampoco la gente que usa desodorantes de estos que anuncian su aroma tres horas antes de que llegue el susodicho. Personalmente siempre he preferido los que son sin olor, algo discreto y que no se note. En mi trabajo, sin ir más lejos, nuestro compañero travestido cree que el perfume lo hace más mujer y suele venir con un aura de perfume que mata hasta las caries. Es como llevar un par de querubines anunciándote. Lo olemos antes de que entre en nuestra oficina y así nos da tiempo a abrir la ventana de par en par para que corra el aire. El siempre se ha quejado de las corrientes de aire, pero nos la trae al fresco. Han de pasar al menos dos horas desde que deja nuestro cubículo para que podamos respirar aire limpio nuevamente. Ya le hemos comentado que huele demasiado a perfume, pero el maricón se lo toma como un cumplido y sigue de la misma guisa y manera. En este caso, sin embargo, supongo que hay que camuflar el olor de esos huevillos aprisionados bajo esas bragas prietas.

Assault on Precint 13 – Asalto al distrito 13

Lo de hoy es la historia de un gatillazo. Un tráiler excelente que no tiene continuación en la película. Asalto al distrito 13Assault on Precint 13 o Asalto al distrito 13 como seguramente la conoceréis vosotros es una mediocre revisitación de un clásico de serie B. A falta de ideas, se dedican a rastrear películas de hace unos años y las vuelven a rodar, adaptándolas a los tiempos. En este caso, han cogido una película de John Carpenter, que aparece como guionista de la historia original.

El director es un tal Jean-Francois Richet, muy conocido por su madre y su mejor amigo pero desconocido para el resto de los mortales. Visto lo que ha hecho, ya he olvidado su nombre y con suerte no nos lo volveremos a topar en nuestra vida. El hombre fue a lo fácil, a lo bobo y el resultado se ve en pantalla. Le dieron un guión y le plantaron un montón de nombres conocidos y él no supo que hacer con todo eso. La historia que nos trata de contar es la del ataque a una comisaria en el medio de la nada por parte de un grupo de policías corruptos para matar a un preso. El ataque se produce la noche de fin de año y además coincide que es el último día en el que esa comisaría estará en funcionamiento. O sea, una encerrona para poner muchas escenas de tiros. Para que no sea todo muy neutro y muy machote, pusieron a una mujer poli más caliente que los fogones del infierno y a una psicóloga más tonta que las bragas de la infanta.

El actor principal es Ethan Hawke, un hombre al que yo tengo endiosado desde que protagonizó esa obra maestra que es Gattaca. A pesar de tenerlo en un podio intocable, como siga por este camino le doy dos hostias y lo quito del pedestal. No hay nada que merezca la pena ser recordado de su actuación aquí. Junto a él, John Leguizamo haciendo el papel que hace siempre y Laurence Fishburne, el Morfeo de la matriz, que ha perdido el norte totalmente y ahora sólo interpreta papeles de Morfeo. Que pena de actor, mejor lo llevan al desguace y lo retiran de la circulación que me da mucha lástima ver como esta gente se encamina alegremente hacia el ocaso de sus carreras. Una de las chicas es Drea de Matteo, que no será recordada por este papel y nadie hablará de ella en el futuro como siga así.

A pesar de tanto comentario positivo, si os gusta el cine de acción no deberíais ir a verla, si os gusta el cine policíaco no deberíais ir a verla y si os gusta tirar el dinero, os gusta una tía que está emperrada en ir o no tenéis nada mejor que ver, entonces deberíais ir a verla. Comentar que dos de mis colegas se durmieron en el cine a pesar de los tiroteos y demás. Patético.
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