Monthly Archive for May, 2005Page 2 of 7

Tulipan Rodolfo



Tulipan Davenport, originally uploaded by sulaco_rm.

El tulipán de hoy está dedicado a Rodolfo, uno de los lectores y comentaristas asiduos y uno de los pocos que trata de corregir las imperfecciones ortográficas y gramaticales que perpetro tan a menudo, fruto del batiburrillo idiomático en el que transcurre mi vida. Rodolfo es el autor de una bitácora cuyo nombre, Estoy hasta las pelotas, ya prepara al lector sobre lo que se puede encontrar por allí. En lugar de comentarios, tiene un foro en el que gentes de espectros opuestos se baten ladrillo en mano y de alguna forma, Rodolfo consigue moderar ese sitio y sacarlo adelante. Yo soy de los que entran pero raramente opinan.

El tulipán que le dedico es en colores rojo y amarillo y tiene unas hojas terminadas con un flequillo muy cachondo. La perspectiva de la foto nos permite disfrutar de las figuras concéntricas que forman los colores. A este tulipán se le conocía como Davenport pero nosotros lo llamaremos tulipán Rodolfo.

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Star Wars Episodio III: La venganza de los Sith - Star Wars Episode III: Revenge of the Sith

Ha pasado una semana desde que se estrenó el capítulo que cierra la saga de las galaxias, Star Wars Episodio III: La venganza de los SithStar Wars Episodio III: la venganza de los Sith. Aunque muchos creyeron que correría a verla el primer día, en el primer pase, esa nunca fue mi intención. Gracias a la Fuerza estoy dotado de gran paciencia y permití que pasaran unos días. Lo malo de ir cuando se estrena es que tienes que sentarte en una sala en la que hay un cuarenta por ciento de seguidores fieles de la saga y un sesenta por ciento de pollabobas, lamemierdas, comeculos y gilipollas varios que sólo van para joderte la película y para poder criticarla más tarde. Como el asesinato selectivamente indiscriminado de esas mierdas humanas aún no se permite en el territorio de la Unión Europea, opté por el recogimiento y la meditación. Mientras llegaba el día, observé estupefacto como tras dar el disparo de salida él primer cagado con ínfulas de poder blogosférico arremetendo contra la película, todos los que le comen los pelos del culo habitualmente se lanzaron a despellejarla. Supongo que habrán visto cuan importante y poderosa es su fuerza en el universo que escapa al control de dicha blogosfera (conocida en otros ambientes como la mierdasfera). La película rompió todos y cada uno de los records y la gente no pareció seguir sus consignas. Los latinos siempre tienden a ver el lado que les interesa, así que imagino que ellos se acostarán con la satisfacción de saber que miles de millones de lectores han sido salvados de semejante película. ¡Pobres infelices!

Volviendo al tema, cuando me acerqué al cine descubrí con sorpresa que muchos más habían optado por retrasar su visionado. La sala se llenó al completo. Era la más grande de los multicines Pathè de Munt, cerca del mercado de las flores, en Amsterdam. Hasta que comenzó la película, nos quedamos callados, meditando sobre las ventajas que tendría el establecer un mercado de cotización libre de midiclorianos.

Al principio solo hay letras que se mueven hacia el fondo del universo. Esas letras son grandes por la música que las engarza. John Williams, el hombre que redefinió el concepto de Banda Sonora y lo llevó a cotas jamás soñadas, arranca con una tonada que llevamos grabada en nuestra sangre y a partir de ahí nos arrastra por toda la historia durante las más de dos horas que dura. La Banda Sonora es sublime y posiblemente me quede corto. Al igual que sucedió con las anteriores, me compraré el CD para disfrutarla en la intimidad.

George Lucas sabía que no había más cartas en la baraja, que se lo jugaba todo en esta mano y al final la suerte estuvo de su lado y le ha salido bastante bien. Ha conseguido una película de aventuras, cine entretenido que tanto la vieja guardia como las nuevas hornadas aplaudimos. Visto como acabó la película anterior y como comienza la cuarta, no tenía muchas opciones y de alguna forma tenía que cerrar la brecha entre ambas. Ahora podemos dormir tranquilos porque la historia es una y grande. Por supuesto que el guión tiene sus lagunas y que los diálogos son en ocasiones cuestionables, pero siempre ha sido así. Han sido seis películas y en todas ha sucedido lo mismo.

Esta tercera entrega supone la redención de Darth Vader. Ahora sabemos por qué se volvió al reverso tenebroso. A pesar de su papel y de que nos ha tomado más de dos décadas, Darth Vader ha conseguido nuestro perdón. En su fase como Annakin Skywalker lo vuelve a interpretar Hayden Christensen, un actor con más carencias que un hueso descalcificado. El personaje le puede y auqnue el intenta joderlo, se ve incapaz. Tanto Annakin como Darth Vader son mucho más grandes que él. A su lado, Natalie Portman saca su poderío de hembra en toda su plenitud y su gloria y nos deja abobados. Su personaje evoluciona desde la película anterior y se vuelve un poco llorona, pero todo se le perdona cuando te mira a los ojos y sabes que un ser tan hermoso no debería sufrir lo que ella tuvo que pasar.

Junto a esta pareja, Ewan McGregor continúa su paseo triunfal hacia el Olimpo de los héroes. Su interpretación de Obi-Wan Kenobi es maravillosa. Él sólo, con su actuación en esta película le da mucho sentido a lo que vendrá en las siguientes. Sus arranques, sus paradas, sus dudas, sus certezas, lo hacen el más humano de los caballeros Jedi y el más próximo a los espectadores.

De entre los malos destacar a Ian McDiarmid, haciendo de malo malísimo en su doble papel como el canciller supremo Palpatine y Darth Sidious.

Para no alargarlo más, diré que es cine puro y duro de aventuras espaciales, cine de palomitas, cine para los que hemos estado ahí durante todos estos años sin perder la fe. Merece la pena verla no una, sino múltiples veces. Merece la pena verla en versión original, escuchar las voces de todos ellos y escuchar a Darth Vader cuando habla por primera vez. He de recordaros que mi opinión es tan subjetiva como la de cualquier otro con la verdad absoluta a sus espaldas y que por eso le doy a esta película la máxima puntuación.
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Tulipan Erre



Tulipan Rockery Master, originally uploaded by sulaco_rm.

Seguimos dedicando tulipanes a los tertulianos asiduos. Aunque lo tenía en mente para las dedicatorias libres, al final se armó de valor y lo pidió voluntariamente. Tras el nombre de Erre se esconde una de las cuatro mentes que escriben en Cogiendo Caracoles. También ha sido visto en el Taller, una bitácora colectiva en la que se publican pequeñas historias. Si visitáis Cogiendo Caracoles descubriréis que Erre tiene cierta obsesión por las hormigas.

El tulipán que he elegido para él es rojo degradado con unos brochazos de blanco. Tiene una línea rompedora con las hojas acabadas en punta. Es esbelto a la par que bonito. Su nombre original es tulipán Rockery master, pero nosotros lo conoceremos por tulipán Erre.

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Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones

En el 2002 ya vivía en los Países Bajos y de nuevo, volvía a ver una película de la guerra de las Galaxias en versión original por primera vez. Los que siempre las han visto en español no creo que puedan imaginarse lo diferente que resulta ver estas películas en VO. En el doblaje siempre hay una pérdida, sobre todo en esas vibraciones subliminales que un actor puede añadir a su voz y que el tipo que lo reemplaza no es capaz de reproducir.

Para ver la película organicé una expedición con unos cuantos amigos, conocidos de oídas para los lectores habituales. Fui con el chino, el indonesio y el sueco. Elegimos uno de los cines más nuevos que hay en este lado del país. En aquella época trabajábamos todos para la multinacional que me está chupando la sangre, así que nos organizamos para escaparnos del trabajo temprano, coger el tren, buscar algún sitio donde comer y después ver la película. Tras comprar las entradas nos dimos cuenta que el cine está en medio de una zona de oficinas y no quedaba casi nada abierto después de las seis. Deambulando por las calles fuimos a parar a barrios poco recomendables en los que el lumpen campea a sus anchas. Dábamos el cante que no veas con nuestras pieles pálidas y amarillas. Allí todo el mundo era negro, tenía un corte de pelo rapero y al menos un kilo de oro al cuello, además de llevar ropa deportiva. Nos convertimos en blancos certeros y tuvimos que salir a escape. Por lo que me contaron más tarde, tuve bastante suerte ya que no nos pasó nada.

Con el hambre que teníamos, acabamos por comprar baldes de roscas para ver la película. Mi amigo el chino considera que el punto óptimo de la sala es el más cercano al proyector, así que siempre intenta arrastrarnos al fondo de la misma. Yo siento más afinidad por la pantalla, ya que todo es más grande, el sonido es más alto y quizás, solo quizás, no escuche sus gárgaras cuando toma su refresco de cola. Después de negociar acabamos en el medio de la sala, entre el chiquillerio.

De las seis películas que tiene esta saga, fue la que menos me gustó. Es un episodio de transición sin más pretensiones. Los efectos especiales siguen siendo soberbios, la música fantástica pero no había mucho que contar, salvo la historia de amor entre la senadora Padmé, anteriormente conocida como reina Amidala. Uno pierde un poco el paso al ver que la han destronado, pero juntando cabos e hilos se llega a la conclusión que dejó de ser reina en el momento en el que le salieron los pelos del coño, porque en su mundo la reina ha de ser una niña. Con el cambio ganó muchísimo, ya que la vistieron más normalita y consiguieron que resplandeciera como nunca. Anda que no está buena ni nada la tía esa. Era lo mejor de la peli.

Junto a ella, los habituales. Obi-Wan, tan serio como siempre, el Palpatine, más malo que la leche Millac y Annakin estrenando cuerpo de adolescente con menos sal que una sopa de diabéticos y super-preocupado por salir con el pelo bien puesto. Era difícil encontrar un actor más neutro y acarajotado que el Luke de la saga original, pero se ve que George Lucas estuvo años hasta que dio con él. Mención aparte merece Yoda, que se convirtió en el rey del mambo en una escena antológica en la que por fin demostró sus cualidades. Fue lo mejor de la película. R2D2 y C3PO aportaron su toque humorístico habitual y el resto de caballeros del consejo Jedi tuvieron oportunidad de mostrar un poco que valen para algo en esta peli. Hubo mucho politiqueo y mucho diálogo típico de estas aventuras, con esas frases demoledoras que suenan a cachondeo de lo falsas que son. Creo que nos dimos cuenta de lo mucho que hemos envejecido al comprobar que escenas que a los chiquillos los hacían delirar, a nosotros nos dejaban indiferentes. En el caso específico de mi amigo el chino, aprovechaba esos instantes para hacerse sus gárgaras con los tres cuartos de litro de refresco que ponen en ese cine en el cubo que te dan y que te obligan a salir corriendo de la sala y darte de hostias con la gente por conseguir un meódromo.

Salimos del cine satisfechos pero no encantados. Pudo haber sido mucho mejor. Ahora que he completado la pre-trilogía veo que ese episodio justifica lo que viene más tarde, pero no tiene ningún otro valor.

Tulipan Kike



Tulipán Maytime, originally uploaded by sulaco_rm.

Cuando uno abre una ventana en este universo cibernético y se convierte en un exhibicionista, se arriesga a cruzarse con todo tipo de elementos. La mayoría no dejarán huella en tu vida, pero un pequeño porcentaje es el que hace que esto merezca la pena. Hace un año, si me dicen que dedicaría el tulipán de hoy a Kike no me lo habría creído. Ni siquiera hubiera sabido quien es.

Así que hoy festejamos la conexión empática con Kike, autor también de un blog musical y de Días sin horas. Aunque sé que no hace falta que le dé la bienvenida a mi galaxia, quiero que quede constancia en el diario de a bordo.

Para celebrarlo, he escogido un tulipán con un color vivo y de formas esbeltas. El nombre original es tulipán Maytime y desde hoy y hasta el fin de los tiempos será el tulipán Kike

Y aprovecho para anunciar que esta anotación es la número 500. Gracias a todos por estar por ahí detrás leyendo y comentando.

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Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma

Tuvimos que esperar dieciséis años para volver a ver una nueva película de la saga de las Galaxias. Durante todo ese tiempo, la saga estuvo siempre a mí alrededor. Alguien inventó algo llamado vídeo y tras una espera eterna, las tres películas originales salieron a la venta en ese formato. De repente podía ver todas las películas de un tirón, repetir escenas, buscar detalles entre los detalles. Pasé sábados completos viendo la trilogía con mis amigos, bien pertrechados de comida, gritando y saludando cada nuevo giro de la aventura con gran algarabía. Incluso llegaron a poner las películas en la tele, primero en Canal + y más tarde en los canales en abierto. Hay muy pocas películas de finales de los setenta o principios de los ochenta que consiguieron entrar en horario de estreno en Canal + y estas tres lo lograron. Formaban parte de la base cultural de una generación.

También durante esta larga espera llegó algo llamado Internet. Los fans de la Guerra conseguimos una herramienta que nos permitía permanecer unidos, que facilitaba nuestra comunicación y que nos proporcionaba noticias frescas en tiempo real. Así que desde que se supo que estaban rodando, había páginas que se dedicaban al seguimiento del evento. En los laboratorios de informática, mientras alguno de mis amigos se dedicaba a tareas más productivas, yo rastreaba la red en busca de noticias, fotos filtradas del rodaje, rumores, cualquier cosa que nos diera pistas. Ya he hablado en alguna ocasión del día del estreno.

Ahora que he vuelto a ver todas las películas de la serie siguiendo el mismo orden en el que nos llegaron, he de decir que la Amenaza Fantasma encaja perfectamente en la historia. No es muy corriente el volver atrás para contar una historia que conocemos tan bien. Siempre se hacen secuelas, así que era muy arriesgado el tratar de poner raíces a un árbol que está totalmente fuera de control. La presentación de Annakin fue cuando menos curiosa. Poner a la madre que lo parió como virgen no mancillada por hombre alguno fue ir un poco lejos, pero por mucha pollada que hubiera en dicha peli, uno sólo se acuerda de las carreras de Pods. Si quedaba alguna duda de quien es el puto amo en el mundo de los efectos especiales, ILM las borró de golpe. Lo demostraron una y mil veces, incluso con ese repugnante e innecesario bicho que es Jar Jar Binks. Imagino que tenía que aparecer para enganchar a la chiquillería de esta época y meterlos en un carro en el que ya muchos íbamos cómodamente sentados. Si el episodio primero hubiera sido lo que todos esperábamos, habría sido una película para adultos porque eso es en lo que nos habíamos convertido. Sin embargo se optó por un híbrido con el que tratar de contentar a todos. Estaba Jar Jar y también Obi-Wan. Era una combinación un tanto extraña y en cierto modo un poco decepcionante. Ahora me doy cuenta que quizás no fue tan malo. Si Lucas hubiera optado por hacer el mismo tipo de cine que hizo veinte años antes, posiblemente me habría marchado de la sala a la mitad.

Una de las cosas curiosas es que tras dieciséis años seguía sin tener mano para los diálogos. Son tan espantosos como en las películas anteriores y el tratamiento de personajes bastante plano. Todo esto se perdona cuando John Williams despierta nuestros recuerdos con su música. La banda sonora fue impecable. Consiguió parecer fresca e innovadora mientras mantenía el espíritu de la serie.

Volver a estar en una sala oscura, en esta ocasión con un sistema de sonido portentoso, rodeado de espíritus afines, esperando con ansia a escuchar esas notas que están grabadas de forma indeleble en mi corazón, fue algo muy hermoso. Los olores, los recuerdos, las sensaciones que tuve muchísimos años antes volvieron a salir a flote. Volver a encontrarme con Obi-Wan, Yoda, Annakin/Darth, Jabba y todos esos personajes que poblaron mis fantasías, fue algo impagable. Fue como volver a casa tras una larga ausencia y descubrir que los recuerdos eran reales. Ahora que el ciclo se cierra, la Amenaza Fantasma encuentra su posición en este cuadro y nos ayuda a entender toda la historia.

Tulipan Bleuge



Tulipán Blueberry Ripple, originally uploaded by sulaco_rm.

Ahora que hemos acabado con las peticiones, llegan las dedicatorias libres. Comenzaremos por bleuge, con quien llevo más de diez años distorsionando la realidad en la que vivimos. Han sido incontables horas desvariando sobre el mundo, la vida, la religión y la textura de la gelatina. Cualquiera que haya pasado más de dos veces seguidas por ésta página habrá visto sus comentarios y se habrá hecho una idea equivocada sobre alguien que sobresale entre la miasma que nos rodea.

bleuge es como esas estrellas que siempre están ahí para darnos confianza y seguridad. Siempre sabes que cuando tienes algún problema, miras hacia arriba en la oscuridad de la noche y las verás. Con él es igual. Nosotros ya no necesitamos hablar para comprender lo que queremos decir. En lugar de ello, hemos evolucionado hacia el despellejamiento del prójimo, algo que es mucho más productivo a la par que divertido.

Toda esta introducción es para anunciar que desde hoy y por siempre, el anteriormente conocido como Blueberry Ripple recibe el nombre de tulipán bleuge.

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Deconstruyendo el cuento de la princesa I

Érase una vez un reino muy cercano, tan cercano que todos sus ciudadanos se conocían. En dicho reino había un rey muy vulgar muy vulgar, que veía pasar su tiempo tocándose los gruños y estrechando manos sin habérselas lavado previamente. Dicho soberano, llegó a conocer a su parienta cuando aún era príncipe, tras arduas búsquedas y no antes de haber pasado por todo tipo de peligros. Cayó en las garras de una intelectual venida a menos que trabajaba en la redacción de un canal de noticias chupando pollas a destajo. De esta forma, la tipa, prosperó y prosperó y prosperó y llegó a presentar su propio programa, en el que tuvo la oportunidad de conocer a su joven príncipe. Fue verlo y despatarrarse allí mismo. No le quitó la pierna de encima hasta que lo tuvo atado y bien atado. Los compañeros de redacción de dicha depredadora respiraron aliviados cuando les comunicó su ascenso profesional. Por fin podrían acumular semen en sus gónadas por más de quince horas consecutivas. Los pobres estaban consumidos por el ansia sin fin de aquella arpía.

Tras unas fastuosas bodas, la princesa consorte se las apañó para dar la extrema unción a sus suegros y llegar al trono. Una vez se convirtió en reina, sintió la perentoria necesidad de perpetuarse y decidió que era justo y necesario el tener vástagos, cumplir con su soberano deber para con la patria y asegurar la línea sucesoria. El rey, que no pintaba nada y que tenía menos luces que un agujero negro, delegó en ella las gestiones. Después de que hubieron pasado un par de meses, los súbditos comenzaron a murmurar ante el lamentable estado de su alteza real. El pobre amanecía demacrado y macilento y mostraba claras muestras de misoginia. Cada vez que veía una mujer comenzaba a gritar como un loco y un sudor malsano perlaba su frente ya despoblada por la alopecia y el esfuerzo de no hacer nada durante tantos años.

Una tarde, mientras se escondía en el cuarto bajo las escaleras del palacio escuchó una algarabía y temió por su vida. Apagó la luz y no se movió, permaneciendo allí durante más de seis horas. Cuando se decidió a salir, se encontró conque todo el mundo lo felicitaba y sonreía con complicidad. La perra de su esposa, la reina, estaba preñada y en unos meses dotaría al pueblo soberano de un heredero al que idolatrar. La reina no cabía en sí de gozo, o bueno, sí cabía pero estaba contenta por lo bien que se estaban desarrollando sus planes. Pensó en acabar con su marido y compartir el reino con la sangre de su sangre, pero tras evaluar los riesgos optó por una estrategia menos agresiva y mantener al rey como plan de seguridad, por si era necesario el reponer heredero.

Tras unos meses, dio a luz una hija a la que pusieron de nombre Samanta. Ya de pequeña era fea de vicio y no mejoró. Dicen que los niños llegan con un pan debajo del brazo, pero esta llegó con una capucha para taparle el careto. Su madre, decepcionada por ver como sus espléndidos genes no pudieron hacer nada para contrarrestar la decadencia y corrupción de una línea genética sometida al matrimonio entre primos durante generaciones, pensó en eliminarla y buscar un substituto usando esta vez la materia prima donada generosamente por su asistente, pero finalmente le pudo el amor de madre y se resignó a su suerte. El rey, padre de dicho feto amorfo, se encontraba satisfecho por verse reflejado en ella y comprobar la frescura y lozanía de los rasgos faciales de su hija, muy similares a los suyos.

Samanta creció como todas las princesas, entre caprichos y sin dar un puto palo al agua, parasitando a los ciudadanos al consumir recursos y no aportar nada a la sociedad. Samanta era caprichosa y pendenciera, como su madre, pero también una tonta del culo y gilipollas, como el papuchi. Cuando alcanzó la mayoría de edad apenas sabía escribir o leer, aunque en lo de comer golosinas y soltar tacos tenía un dominio magistral. La prensa de su país, rastrera y vendida a sus reyes, nunca dijo que hubiera sido preferible el tener de heredera a la niña del exorcista. Nadie se atrevió jamás a porfiar las bondades de una república para erradicar semejante lacra social, esa carroña que culminaba la pirámide del poder de forma tan infame.

Llegó el día en que la niña, esa pécora sucia y rastrera decidió que ya era hora de trabajar y dejarse ver. Su papi, el rey, la colocó en una consultora independientemente dependiente de los contratos gubernamentales, una gente que se jactaban en recordar su buen hacer y su sólida independencia del poder dominante mientras por detrás untaban a los diferentes miembros del gobierno para conseguir proyectos que ayudaran a pagar sus hipotecas y los turbios vicios de las putas de lujo con las que se casaban sus consultores. La niña no duró mucho en la empresa. Además de no saber escribir, era incapaz de tolerar la presencia de otras hembras a su alrededor. Las atacaba con saña porque la envidia la corroía. En este caso era aún peor porque todas y cada una de las mujeres que recibían un salario de dicha compañía habían sido elegidas mayormente por su chasis. Eran unas chorbas de morirse, estando certificadas con la conocida y acreditada marca de calidad que proporcionaba el tener nivel de chochas del martes. Todas menos ella. La hacían parecer una gorrina en medio de un campo de amapolas. No soportaba la oficina y decidió dejarlo.

Hubo un terremoto en el país cuando se supo la noticia. Las rotativas de los periódicos no echaban humo porque nadie quería ofender al hombre que ostentaba la cabeza del estado, pero en los corrillos del café no se hablaba de otra cosa. Samanta, esa cosa que tenían que era la heredera y que debía ser tratada con rango de Alteza Real, estaba en el mercado buscando un nuevo trabajo. Las organizaciones de ciegos, incapaces de contemplar a su futura soberana en toda su gloria, intentaron contratarla para promocionar sus cupones, pero no funcionó. Después fue el gremio de pescaderos el que quiso que los representara, aunque sin mucho éxito. Hubo otras compañías que lo intentaron pero fracasaron. O la niña no quería, o tras tenerla unos meses en nómina la quiebra se convertía en una certeza inminente.

Samanta, que además de princesa, fea, sucia y rastrera, era una tragona incorregible que se atracaba siempre que podía, andaba desvalijando un restaurante de comida rápida una tarde cuando se le ocurrió una gran idea: trabajaría de empleada en uno de esos centros. De esta forma podría encochinarse todo lo que quisiera y además estaría en contacto con la plebe. Dicho y hecho. El rey la colocó en una hamburguesería cercana a palacio. Al fin la niña podría demostrar de lo que era capaz y deslumbrar al mundo.

Aquí acaba esta primera entrega. El cuento continúa en deconstruyendo el cuento de la princesa II

La semana pasada en Distorsiones

Casi sin darnos cuenta seguimos acercándonos al verano. Hagamos el repaso habitual a lo que sucedió por distorsiones en los últimos siete días. Dentro de la categoría de Cine acabé el repaso de la trilogía original de la Guerra de las Galaxias con Star Wars Episodio VI: El retorno del Jedi. Supongo que muchos habréis supuesto que correría a un cine a ver la nueva película inmediatamente. Sí y No. Estaba planeado, pero se chafó el plan, como ya comentaré un día de estos. Así que el gran evento tendrá lugar durante esta semana. Además de esta película, también comenté Be Cool , un fallido intento de volver a juntar a John Travolta y Uma Thurman y hacer algo interesante.

Si hay algo que sobresale durante la semana pasada fueron las fotos de tulipanes. Cada una de ellas dedicada y renombrada. Las he englobado en la categoría Otros mundos y por supuesto en la de Fotos. Fueron Tulipán Priscila, Tulipán María de los Monkeys, Tulipán Yumiko y Tulipán Til.

La serie de Desvaríos se mezcló con mi calvario personal en este mundo y nos trajo una historia que por su longitud repartí en dos días. Se trata de  De camino al trabajo y Mi nuevo fisioterapeuta. El resto de la semana fue muy autobiográfico, muy de Mi mundo, para que sigáis horrorizando con la alimaña que se esconde tras esta página. Estos pequeños capítulos de mi testamento vital fueron Sin noticias de sulaco, Minueto primaveral y Paseando por Gooilust.

Comentaros fuera de tópico que ya tengo cámara nueva de fotos y que ando aún intentando domarla, aunque sin mucho éxito. Espero mejorar en las próximas semanas. Y eso fue todo por Distorsiones la semana pasada. Como siempre, acabo recordándoos los enlaces a las páginas en las que podéis encontrar los regalos que me gustaría recibir:
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