Monthly Archive for June, 2005Page 2 of 7

Tormenta de verano

Eran las cuatro de la mañana cuando las persianas comenzaron a golpear las ventanas abiertas. Después de cinco días sumergidos en esta primera ola de calor, lo de las ventanas abiertas y el ventilador a todo trapo se ha convertido en algo habitual. Aunque sudaba a mares, me levanté a cerrar todas las ventanas salvo una y me volví a acostar.

Eran las cuatro y veinte cuando salté fuera de la cama con el corazón desbocado. Estaba un poco perdido y desorientado pero sabía que algo raro acababa de suceder. Entonces oí uno nuevo. Unos truenos brutales, acompañados por sus primos los rayos y relámpagos se habían adueñado del cielo de Hilversum. A partir de ese instante comenzó una sucesión de truenos y rayos como nunca antes había visto por estas latitudes. Pronto les acompañó la lluvia. Corrí a desenchufar todos los cacharros electrónicos para evitar posibles problemas por saltos de tensión. Después me puse a observar la tormenta en la ventana. En todas las casas había gente mirando, todos como yo, en ropa interior o directamente desnudos. Los rayos y relámpagos iluminaban nuestras facciones por unos instantes para luego devolvernos a la oscuridad. A lo lejos, en el horizonte comenzaba a clarear. Aunque ya hemos comenzado a perder más de un minuto de luz por día, aún amanece alrededor de las cinco de la mañana.

La tormenta continúo hasta cerca de las cinco y tal cual vino, se fue. De repente volvió el silencio y la calma. Volví a abrir las ventanas y me metí en la cama a recuperar los sueños interrumpidos.

Más sobre la música del interludio

Desde que el pasado lunes salió la anotación la música de este interludio canario esto ha estado bastante alterado. Hacía tiempo que no borraba comentarios con tanto gusto y placer, aunque de esos, de los comentarios borrados, hablaré otro día. En lugar de seguir el camino del ataque frontal, como sucedió con los otros, Eduardo Marante me envió un correo dando su opinión. Vista su elegancia y lo sensato de las cosas que dice, creo que merece ser escuchado en estas mismas páginas y por dicho motivo tenéis en esta anotación su correo. En lo relativo a mi opinión ya lo dice él, sobre gustos no hay nada escrito y los míos son pésimos, como ya acreditan mis amigos. Es cierto que realizo un juicio sumarísimo en base a lo que Telejinco pone durante los intermedios y también es cierto que nunca son comentarios favorables, dada mi legendaria mala uva. Por razones que escapan a mi comprensión, en esta ocasión Google se ha vuelto loco y ha colocado a distorsiones como primer resultado (o uno de los primeros) en las búsquedas de muchos de esos grupos y cantantes. Desafortunadamente no puedo controlar ese buscador y de alguna manera, la audiencia objetivo de mi anotación, que son los colegas que habitualmente leen mis distorsiones se ve incrementada por personas ajenas a este universo paralelo y poco elegante.

Eduardo Marante envió la siguiente información:
Email: eduardomarante@
URL: www.marante.info y www.eduardomarante.com
Ubicación: Tenerife
Comentarios:

A quién corresponda.

Mi nombre es Eduardo Marante. Me dirijo a ustedes para comentar el análisis que sobre mi trabajo discográfico se ha realizado en vuestra página web.

Evidentemente parto de la idea de que cualquiera puede hacer un análisis de un trabajo musical, pero me parece cuando menos bastante superficial valorar todo un disco por 30 segundos en televisión (tiempo que por cierto es lo bastante caro como para al menos dar el beneficio de la duda a aquellos que como yo hemos luchado por sacar nuestro primer trabajo, costeándolo de nuestro bolsillo). En el disco, a parte de la balada “Camilo Sesto” como se denomina en vuestra página al single “Depende de ti”, hay muchos otros estilos musicales e influencias, además de colaboraciones como las de Chiqui Pérez, Rogelio Botanz (Ex Taller Canario)o Piti García (Ex- Soul Sanet).

Sobre gustos no hay nada escrito, y me ofrezco a regalarles un disco, para que su valoración, análisis y crítica sea cuando menos basada en un producto completo y no marcado por la mala reputación que rodea los vídeos ofrecidos en Tele5, cosa que por otra parte comprendo, pero de igual modo creo que meter a todos los artistas y músicos en el mismo saco, es bastante injusto.

Creo que lo mínimo que nos merecemos como he dicho anteriormente, es la oportunidad de ser escuchados en las mismas condiciones, con las que se respalda otros lanzamientos musicales en otras comunidades autónomas o incluso a nivel nacional.

Atentamente y esperando que remitan una dirección a la que enviarles mi disco, se despide atentamente

Eduardo Marante.

Pasan los días y me voy a la playa



Zandvoort desde una webcam, originally uploaded by sulaco_rm.

Hoy, aprovechando los más de treinta grados, junté peras con manzanas y obtuve melones. Como el martes estuve trabajando en Bélgica y en total fueron doce horas, compensé las cuatro adicionales e hice media jornada. Ya sé que hay muchos que piensan que me toco los mondongos a destajo, pero para que os hagáis una idea el lunes me reincorporé después de las vacaciones y apagué mil y un incendios y el martes me mandaron a trabajar a Lommel, una pequeña ciudad en el noreste de Bélgica y pasé el día currando como un campeón. Me habían dicho que todo el trabajo me tomaría dos días, pero debo ser jodidamente bueno porque acabé en uno y aún tuve tiempo de volver y salir de copas con los colegas. Mi jefe no se lo creía cuando me vio el día siguiente en la oficina. A estas alturas y después de haber demostrado por activa y por pasiva que soy la elite en el trabajo que hago, la gente aún duda. El día que supuestamente no iba a estar en la oficina tuve un arranque de genialidad y solucioné en treinta minutos, o mil ochocientos segundos un problema en el que uno de mis cualificados compañeros llevaba trabajando casi dos semanas y había conseguido calentar a media compañía. Eso lo hice entre las once y media y las doce y procuré recuperarme disfrutando por la tarde leyendo los correos de felicitación. El jueves, con mi ego en su punto más inflado, les dí algo de cancha a mis compañeros y los dejé trabajar mientras yo hacía algo de papeleo y el viernes, en mis escasas cuatro horas de curro, arreglé un problema en Portugal y otro en Suecia, asistí a dos reuniones, revisé unos cuantos documentos para uno de los jefillos y me sobró tiempo para participar en la tertulia de la máquina de café. La vida a veces es muy dura.

Después de cambiarme en mi casa, cojo el tren y me planto en Zandvoort, la playa cercana a Haarlem y Ámsterdam a la que se puede llegar en tren. Lo del transporte fue una odisea, como siempre, aunque yo le miro el lado positivo y reclamaré que me devuelvan el dinero. Ya en la playa, me apalanco a realizar la fotosíntesis durante unas horas y escuchar el audiolibro que ando leyendo. Después de un tiempo, se pone cerca de mi una pareja que básicamente empezaron con unos tocamientos y acabaron como los perros. Tengo foto realizada con el móvil y seguro que la pongo un día de estos. La operación retorno fue aún más catastrófica que la de ida y ahora mismo, me voy al centro del pueblo que este fin de semana es el Hilversum Alive, que viene a ser el equivalente de las fiestas en los pueblos españoles.

La foto que ilustra esta anotación está tomada de una de las webcams que permiten comprobar el tiempo en Zandvoort antes de partir hacia la aventura. Esta es la primera vez este año que voy a la playa en Holanda y como la cosa siga así, el verano promete. El año pasado no fue posible hasta Agosto, debido a la mierda de clima que padecimos durante Junio y Julio. La temperatura del agua no es aún la apropiada, malamente alcanza los diecinueve grados. Para no extenderme mucho, os diré que debido a lo plano que es el mar en estas latitudes tienes que caminar un par de cientos de metros antes de poder margullar algo y mucho antes de llegar a ese punto has perdido la sensibilidad en las piernas debido al frío. Una vez tus huevos tocan el agua, sufren una descompresión y se te quedan del tamaño de los M&M (los de cacahuete obviamente). Sales del agua con unos temblores que parece que vas bailando la Lambada. Por lo demás, el día en la playa ha sido fantástico.

Roque nublo con pino canario

Una tercera y prometo que última imagen del Roque Nublo. En esta ocasión lo que quería mostrar son los pinos canarios (Pinus Canariensis), del que tenéis uno en primer plano. Una de las cosas que hacen especial a este tipo de pino es su capacidad para recuperarse de los incendios. Este pino está recubierto por una corteza que arde rápidamente, al igual que las acículas. De esta forma, el fuego no daña el tronco y en unos años se recupera el bosque.

Por desgracia, cuando se comenzó a reforestar el centro de la isla se optó por variedades de crecimiento más rápido y tras el primer incendio quedaron arrasados. En la actualidad este tipo de pino es el preferido para reforestar los bosques canarios.

El camino hacia er Dani

Aquellos que sois constantes y mantenéis un ojo en esta versión pública de mi vida, recordaréis que en marzo estuve en Málaga, justo antes de visitar Omán. Desde entonces no he hablado nada de ese viaje, salvo menciones de pasada. Los lectores malagueños han permanecido pendientes de estas líneas esperando el día en el que mi retorcida verdad contara lo que allí sucedió. Aún tengo pesadillas y por eso no lo he hecho. Fueron las seis horas más extrañas de mi vida. Todo lo que pasó en ellas me atormentará mientras viva. Trataré de ser infiel a la realidad y me tomaré todas las licencias iletradas que considere oportunas. Esta es mi verdad y así os la voy a contar. Sin embargo, antes de entrar en materia me gustaría saldar una deuda de honor y de paso realizar una pequeña loa a un amigo.

Todo comenzó cuando me recogió mi amigo Sergio en el aeropuerto. Desde que nos conocimos en 1992, en el año del quinto centenario, siempre he sentido un afecto especial por él y su familia. Trabajamos juntos durante seis meses. Primero estuvimos en la nueva central eléctrica que se estaba construyendo en Juan Grande y después tres meses en Lanzarote, en la puesta en marcha de un grupo diesel. A partir de la primera vez que me ignoró supe que seríamos amigos toda la vida. Y ahí seguimos. A veces no hablamos durante unos meses y luego, tras diez segundos al teléfono el tiempo parece no haber pasado. Aún recuerdo las cenas de los lunes en su casa en la calle Cirilo Moreno cuando veíamos expediente X y al marcharme sacaba la bolsa de basura. Añoro nuestras caminatas en el centro de la isla de los sábados que solían acabar pasando por el Chumino, la casa de mis padres en Ariñez en donde nos tomábamos una cerveza antes de volver a la ciudad. Sonrío cuando recuerdo la acampada en Veneguera, donde estuvimos unos días comiendo lo que él cazaba con su fusil de pesca submarina y aquella deliciosa dorada que devoramos en un asadero legendario. Cuando dejaron las Canarias y volvieron a vivir a Málaga (él, su esposa y su primer hijo), entendí esa letra de canción que dice que algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Por su culpa estuve años yendo a pasar el fin de año con los suyos, una familia que también considero la mía. Aún ahora, todos los años busco la forma de ir por Málaga unos días, si es posible alrededor de la noche de San Juan y si no, en cualquier otro momento del año. No dejo de invitarlos a que vengan a visitarme a los Países Bajos aunque hasta ahora no lo han hecho. Siempre que voy a Málaga es lo mismo. Toda la familia se junta en la casa que tienen en el campo y tenemos una comilona. Siempre que voy allí acabo colgado de un cable eléctrico ayudando con algo, o desbrozando en el campo o haciendo Dios sabe qué. Son todos esos pequeños momentos de calidad los que recordamos.

Este pequeño prólogo no tiene nada que ver con la historia que voy a contar, pero quería dejarlo escrito en mi diario. Como sé que ellos lo leen, es una forma bien impúdica de decirles que estoy aquí y que esta historia es para ellos. Me gustaría agradecerles todos estos años de abrazos, besos, palmadas en la espalda, conversaciones frente a la tele o en la playa o en cualquier bar. Quiero que sepan que sé apreciar el que las puertas de la casa de Benalmádena estén siempre abiertas y que siempre me reciban todos como uno más de la familia. Además de esto, hoy es el cumpleaños de Sergio y desde aquí quiero felicitarlo. ¡Feliz Cumpleaños, amigo!

Esta historia continúa en todos queremos ser como er Dani

Divagando que es gerundio

Siempre que estoy de vacaciones me da por pensar en cerrar la bitácora. No es un pensamiento que cuaje, pero está por ahí rondándome la cabeza. Mientras siga siendo divertido no lo dejaré. Por ahora esto es más entretenido que cualquier basura de la que ponen en la tele y como soy yo el que elige la programación, pues aún más chachi. Estos pensamientos me sobrevienen cuando llevo dos horas bajo el sol y toda mi piel comienza a adquirir esa tonalidad entre roja y morena, en el momento en que todo el betacaroteno que he estado tomando en las semanas anteriores aflora a la luz. Yo desde que descubrí las píldoras esas me cambió la vida. Antes era todo sacrificio, horas de playa con protección solar y el sacrificio necesario. Ahora, con unas semanas tomando una píldora al día y un poco de protección solar es más que suficiente. Mis amigotes, que van super-retrasados en esto de los avances tecnológicos, continúan esperando a ver si me salen nuevos apéndices o se me tuercen las orejas antes de dar el salto al universo del betacaroteno. Ellos se lo pierden. A mí me llegaron noticias por primera vez a través de una de mis amigas que había oído que decían que parecía ser bueno. Corrí a la farmacia a comprarlo y desde entonces estoy abonado. En Holanda me costó un poco encontrar las pildoritas, pero finalmente lo conseguí con algo de buena voluntad y la ayuda de un amigo holandés que trataba de explicarle el concepto a la dependiente turca que jamás se pone bajo los rayos del sol y para la que casi todo lo que hacemos o decimos es pecado mortal. El nombre de la marca holandesa que estoy comprando es Zonnebruin. A pesar de las pastillas, hay que tener paciencia y pasar las horas en la playa, alternando entre el boca arriba y el boca abajo. Sólo aquellos que siguen el camino de la luz consiguen un buen color. Y el tomar las pastillas no quiere decir que hay que descuidar la protección solar. Uno de mis amigos, que es barriobajero y oyente habitual de música chapera, se compra los bronceadotes más baratos y pretende que le proporcionen el mismo servicio que los que yo compro. Eso, querido amigo, jamás sucederá.

Siempre al volver a los Países Bajos me sobreexpongo mediáticamente para que la gente disfrute de mi color antes de que la piel desaparezca, que yo mudo continuamente el pellejo, al igual que las pelanduscas y los cantantes de reggaeton. Para prolongar un poco más la vida de esta cuasi-difunta piel morena, la embadurno con cremas hidratantes de forma masiva. Es lo más cerca que estaré de los metrosexuales de mierda en toda mi vida, aunque posiblemente las cremas que yo uso son de mucha más calidad que las que ellos compran.

Batman Begins

Cuando vi el trailer de Batman BeginsBatman Begins me quedé prendado. De lo poco que se veía, estaba claro que por fin se habían atrevido a hacer el tipo de película que los seguidores de este superhéroe llevábamos esperando durante años, sobre todo después del nivel patético que alcanzaron con las últimas películas.

Ahora que la he visto junto a bleuge, del que podéis leer su crítica en este enlace, lo puedo confirmar. Es una joya. Una más que excelente película en la que vemos como Bruce Wayne llega a convertirse en Batman, sus motivaciones, sus temores, sus deseos y como Batman no es más que un hombre con un puñado de cacharros que le dan los poderes que tiene, pero un hombre al fin y al cabo.

Para salvar a este superhéroe del cieno en el que lo metieron directores y actores anteriores se eligió a Christopher Nolan, un espléndido director al que recordaréis por Memento. El mismo, junto con David S. Goyer escribió el guión, porque aunque no os lo creáis, tiene guión, hay una historia sólida y robusta que respalda todo lo que se ve en pantalla. Teniendo este dúo fantástico, hacía falta un pedazo de actor para que Batman fuera creíble y eligieron acertadamente a Christian Bale, un hombre que cada vez me gusta más. Ya en navidades me quedé prendado con su interpretación de El maquinista, película en la que quedó consumido en los huesos. Ahora, plenamente recuperado y con toda la carne de vuelta a su cuerpo, se pasea por Gotham como un hombre atormentado que no puede escapar a su sino y que se enfrenta a sus miedos para controlarlos. Tiene momentos soberbios a lo largo de toda la película y al contrario que otros que interpretaron el papel anteriormente, no necesita ponerse el disfraz para sacarnos del sopor.

A su lado pusieron a un Michael Caine sembrado como siempre, haciendo del fiel mayordomo. Llevo toda una vida viendo a este hombre en pantalla y siempre consigue sorprenderme. Me muero de ganas por ver la película de nuevo en versión original para escuchar su acento. Otro que sale es Liam Neeson, en un papel medio místico y con un poco de mala leche.

¿Que sería de una película de superhéroes sin chica? Pues nada, así que eligieron a Katie Holmes, la actual novia del Tom, el ex- de la Pe. La chica lo hace bien. Tendremos que seguir atentos su carrera. Actualización: No me había dado cuenta que es Joey, la de Dawson’s Creek. Finalmente, no todo es historia y buenas actuaciones. La ambientación es muy buena, la fotografía impecable y engarza todo esto una banda sonora compuesta por James Newton Howard y Hans Zimmer que es soberbia.

¿Os he dicho ya que deberíais ir a verla inmediatamente? Dejad lo que estéis haciendo y buscad el cine con aire acondicionado más cercano. Este es un pelculón que no debéis perderos.
gallifantegallifantegallifantegallifantemedio gallifante

El Roque Nublo con el Teide al fondo



Roque Nublo con el Teide al fondo, originally uploaded by sulaco_rm.

Otra vista del Roque Nublo, en esta ocasión con el pico Teide al fondo. La foto fue tomada desde los Pechos, el punto más alto de la isla de Gran Canaria, por encima de los mil novecientos metros. Creo que el Roque que se ve en la parte inferior derecha es el Bentaiga, pero no estoy muy seguro. Estuve tentado de aplicarle algún filtro y hacer el cielo de un azul más fuerte, pero al final decidí dejarlo como salió. La Rana parece mirar al Nublo desde donde se encuentra.

Personalmente me parece una imagen magnífica, con los símbolos de Gran Canaria y Tenerife juntos. Me hubiera gustado tener un mar de nubes entre ellos, pero supongo que no se puede conseguir todo.

El tórrido regreso a casa

Llego a Rótterdam y hay veintiocho grados de temperatura. Suena muy bien, pero el problema es que los veintiocho grados holandeses no tienen nada que ver con los canarios. No sé si es por la humedad o por qué otra razón. Según las páginas que suelo visitar, la humedad relativa es del sesenta por ciento. Sin embargo parece del cien por ciento. Cuando salgo del aeropuerto cojo una guagua sin aire acondicionado. Conmigo iban bastantes pasajeros, así que vamos allí dentro sudando como cochinos. Cruzamos nuevamente los barrios en donde vive el lumpen de la ciudad.

Cuando la guagua nos deja en la estación, estoy más sudado que las bragas de la veneno. Corremos hacia la estación para buscar refugio y aire acondicionado. Por desgracia no lo hay y aquello es una sauna enorme. Miro del derecho y del revés los paneles que anuncian los trenes y no doy con el que me tiene que llevar. Me acerco a información a preguntar al empleado de turno, el cual estaba hablando con una amiga sobre el sexo de los ángeles y me ignora durante cinco minutos, hasta que mis carraspeos y zapateado lo enervan lo suficiente como para echarme un ojo encima. Me informa que por culpa de un mantenimiento programado no hay trenes con Utrecht y para volver a casa tendré que hacerlo via Schiphol. Me supone media hora más lo que me permitirá recuperar el dinero de mi viaje en tren, al igual que sucedió en el trayecto de ida. El tren viene con diez minutos de retraso. Cerca de mí en el ánden hay un hindú más perdido que Yola Berrocal en una biblioteca. El hombre lleva maleta, por lo que imagino que quiere ir al aeropuerto de Schiphol pero no sabe como hacerlo. Trata de preguntar a la concurrencia pero la gente no está por la labor de explicarle y finalmente termina viniendo hacia mí, visto que yo llevo el mismo uniforme que él (maleta y mochila a punto de reventar). Le informo que hay retraso y que el tren llegará por ese anden, así que lo insto a esperar y mirarme fijamente, a ser posible con ojos arrebolados y con pensamientos puros.

Aparece el tren y la mala suerte habitual hace que la única puerta defectuosa del susodicho sea la que queda delante mío, forzándome a volver a las carreras habituales en estos casos, arrastrando mis treinta y pico kilos de lastre. Entro y consigo sentarme en la planta alta, cerca de la puerta. En los siguientes veinte minutos, un grupo de africanos continentales (no olvidemos que yo soy africano insular) de piel morena pasaron el tiempo corriendo por todo el tren tratando de esquivar al revisor, que los perseguía con ensañamiento. Después de que se fueron, aparecieron dos marroquíes con una pinta de mala gente increíble y se pusieron en los asientos del otro lado del tren, justo a mi lado. No hablaban entre ellos, lo cual era más sospechoso. Tuve suerte y se subió una banda de españoles que también entraron en dicho vagón y se pusieron cerca, con lo que los tipos, si pensaban hacer algo, se tuvieron que joder y terminaron por marcharse. Los cristianos de mi tierra hablaban y hablaban y comentaban como llevaban más de veinte kilos adicionales y como iban a intentar colarlos en el avión. Se quejaban de lo cara que es Holanda y lo oneroso que se ha vuelto el comprar material para porros.

Ya cerca del aeropuerto, en donde tenía que hacer transbordo, bajo las escaleras y me pongo cerca de la puerta del lado contrario a la que está defectuosa. Cruzo los dedos y espero que el tren pare de ese lado. Los españoles oyen el anuncio y bajan también las escaleras. Se colocan junto a la puerta mala. En un asiento cercano hay una persona con minusvalías psíquicas, o lo que cruelmente se llama subnormal (y que conste que no es cachondeo). Los de la piel de toro son cuatro. Siguen con su parloteo incesante y en un bandazo brusco del tren, salen despedidos y caen encima de la persona con la capacidad intelectual reducida. No solo cayeron ellos, sino que la maleta se le fue encima al pobre, que pegó un grito desgarrador. Se recuperan todos y empiezan a disculparse en inglés, mientras yo me río por lo bajini agarrado como estaba a un buen soporte. El desgraciado que sufrió la avalancha los insulta en holandés o algo parecido porque no lo entendí mucho. Cuando llegamos a la estación, el tren para del lado de la puerta rota y tenemos que volver a darnos un carrerón para alcanzar una salida. Se me olvidaba comentar que éste era uno de los trenes más nuevos y tiene aire acondicionado, aunque por culpa de las altas temperaturas casi no se notaba o quizás ni siquiera lo encendieron.

En el aeropuerto aproveché para comer algo y bajé al anden a coger el stoptrein a Hilversum. Estos son siempre del modelo más antiguo, sin ningún tipo de lujo asiático. Conseguí un buen asiento y a partir de ahí, a perder peso con gusto, sudando como un cerdo en el matadero. Los cuarenta minutos que tardó el viaje se me hicieron interminables. Con el agua que perdí se podrían haber llenado dos baldes. Iba más mojado que la compresa de Carmen de Mairena. Pensé que me moría allí mismo. Cerca de mí había una pareja con niño en cochito. El chiquillo lo estaba pasando aún peor. Era una babosa sudorosa que no paraba de berrear, algo comprensible. Supongo que se debía estar preguntando la razón por la que lo torturaban de esa manera.

Nos bajamos todos en Hilversum y desde allí fui caminando a mi casa, que no está muy lejos de la estación. Cuando llegué mis temores se confirmaron: mi casa es una caldera encendida. Ni ventilador, ni ventanas abiertas, ni pollas en vinagre. Esto es el puto infierno.