Archivo de December, 2005

6. Greater St. Lucia Wetland Park

memorias de sudáfrica 2005

Seguimos con el relato sobre mis sucedidos en Sudáfrica. Has llegado al sexto capítulo, por lo que si quieres atacar esta historia desde el principio tendrás que retroceder a Memorias de Sudáfrica. Camino al fin del mundo y si quieres seguir el orden correcto después deberás leer Por fin en uMhlathuze, Mi vida en uMhlathuze, Es un mundo lleno de zulúes y Hluhluwe Imfolozi Park.

El domingo no madrugamos y por fin pude dormir algo más. Después de un Branch o un desayuno de estos de cambarte las patas por la abundancia y variedad de comida nos fuimos a trabajar. Es muy sacrificada la vida de un profesional como yo, un pedazo de ingeniero de esos que ya no se fabrican. Teníamos planeadas al menos cinco horas de trabajo actualizando equipos. Es una tarea un poco peligrosa porque hay momentos en los que el sistema está caído. Además los nodos remotos eran los edificios de la policía, los bomberos y demás servicios de la ciudad, así que hubo que organizar bastante logística. Voy a aprovechar para promocionarme un poco que nunca se sabe si hay alguien leyendo esto dispuesto a pagar más y yo si hay un buen incremento de salario y un buen ambiente de trabajo y se viaja y se vive en el extranjero estoy dispuesto a dar el salto. Una de las razones de mi compañía a la hora de enviarme a estas tierras es mi virtuosismo. Cuando yo me siento detrás de la pantalla del sistema la gente que tiene el privilegio de verme trabajando comprende que este tipo de cosas solo les sucede una vez en la vida. Terminamos la actualización en hora y media, menos de un tercio del tiempo previsto. Los tíos ni se lo creían. Yo ya les había avisado que por algo me llaman el Elegido y en otros lugares san Sulaco. Mi exhibición tuvo premio y puesto que era pronto decidieron llevarme a otro parque nacional en la costa para ver los hipopótamos, un lugar llamado Greater St. Lucia Wetland Park.

Ya he comentado que también hay hipopótamos cerca de la ciudad pero esos prefieren dejarse ver por la noche o a primeras horas de la mañana. Nos pusimos de nuevo en ruta siguiendo la N2. Vimos un accidente en el que un coche estaba completamente destrozado y trataban de sacar a la multitud que estaba aplastada entre los hierros. La escena era dantesca aunque a la gente la dejaba indiferentes por lo cotidiano de esos eventos.

Antes de llegar al sitio al que íbamos pasamos por Mtubatuba, un pequeño pueblo en el que casi no hay blancos. El sitio era como tierra de nadie, sucio, descuidado e inseguro. Por lo que me contaron ese es el problema de los sitios en los que los blancos han decidido tirar la toalla y marcharse. Se han agrupado en algunas ciudades y los negros han tomado el control del resto. Una de las nuevas leyes obliga a que el noventa por ciento de los empleos públicos sea para los negros y el diez por ciento restante para los blancos. Esta ley está destruyendo el país. Los hijos de los blancos no consiguen trabajo y se están marchando a otros países. Para ocupar todas esas plazas han tenido que rebajar los niveles exigidos en las universidades ya que no muchos negros superaban los estudios. Como resultado de esto ahora se aprueba con un cuarenta por ciento de aciertos en un examen (4 sobre 10). Los resultados se han notado casi inmediatamente. La gente por ejemplo no quiere ir a médicos negros porque no es lo mismo que un abogado haya obtenido el título sin aprobar a que sea un médico el que lo haya hecho. Da un poco de pena el ver como toda esta sociedad se está desmoronando. Ya he comentado algo sobre la seguridad. Aquí las casas son fortines y lo mismo pasa con los coches. Cuando te compras uno lo tienes que asegurar y para ello le tienes que poner un localizador por satélite para poder recuperarlo en caso de que sea robado. Todos los coches vienen de serie con alarma, incluso los de alquiler. No vas por las calles con los seguros de las puertas desactivados y salvo en el centro de la ciudad o en zonas seguras, no sales del vehículo. Ellos viven en este ambiente y les parece normal pero para mí es algo extraño y que me acojona bastante.

Volviendo al viaje, llegamos al parque que íbamos a visitar, llamado Greater St. Lucia Wetland Park y nada más aparcar el coche vemos un grupo de unos ocho hipopótamos en el agua y cerca de ellos un montón de cocodrilos. Nosotros estábamos a un lado de una bahía y ellos en el medio, a unos cuarenta metros de nosotros. Todo el mundo paseaba tranquilo, los chiquillos jugaban por allí como si no pasara nada. Por lo que me han contado a veces la gente va andando por dicho paseo con sus perros y estos se acercan mucho al agua y desaparecen en las fauces de los cocodrilos, lo típico vamos.

Estuve un rato largo haciendo fotos y descubrimos que justo encima de donde nos encontrábamos había un club de esquí acuático. Fuimos por allí y nos permitieron entrar a tomar unas birrillas y usar su mirador para ver a los hipopótamos y los cocodrilos. Así que pasamos la tarde del domingo entre cervezas sudafricanas y animales salvajes. Los hipopótamos son muy perezosos durante el día. Se quedan sumergidos en el agua en manada tocándose los huevos unos a otros. Por la noche es otra cosa, salen a comer hierba y son máquinas asesinas. Estos animales odian particularmente el fuego y si ven a alguien haciendo una hoguera van en estampida contra la misma y la apagan al arrasarla cruzando por encima. Tampoco les gusta que te acerques demasiado a ellos y si te pillan, te matan sin pensárselo. No por algo son la primera causa de muerte en este país, seguidos por los cocodrilos.

Un par de horas más tarde apareció un barco con turistas. Un cuarto de hora antes de que llegara vimos que los hipos se volvieron más activos y unos cuantos se dispersaron. El barco fue primero hacia un grupo de cocodrilos y estos saltaron al agua y empezaron a rondarlo. Cuando trataron de acercarse a los hipopótamos, los que se habían dispersado habían creado una barrera y cada vez que el barco se les acercaba salían del agua gritando y mostrando los dientes amenazadoramente. Aproveché para hacer mis fotos. La gente abordo debía estar bastante impresionada. Estuvieron tratando de aproximarse un cuarto de hora pero sin mucho éxito. Finalmente desistieron. Al marcharse la manada se reagrupó y volvieron a su relajado descanso.

Cuando nos aburrimos volvimos a Richards Bay y fuimos a cenar a un restaurante portugués. Por la noche nos acostamos temprano porque el lunes empezábamos a trabajar a las siete de la mañana. Así pasó mi primer fin de semana en Sudáfrica, entre animales salvajes y comidas copiosas en esta sociedad decadente y moribunda condenada a cambiar.

Aprovecho para cerrar esta anotación dándoos las gracias en Zulú por leerla. Ngiyabonga a todos.

Si quieres continuar con el relato, sigue el enlace hacia Richards Bay y una cena para recordar

Jirafa

Jirafa

Jirafa, originally uploaded by sulaco_rm.

De todos los animales que he visto en Sudáfrica las jirafas han sido las que más me han impresionado. Tienen un porte y una belleza difícil de explicar. Son enormes y al mismo tiempo se les ve muy delicadas. Cuando se mueven parecen grandes dinosaurios explorando los arbustos. Son también los más fotogénicos y predispuestos a posar para la cámara.

Si quieres ver otras fotos del viaje a Sudáfrica las puedes encontrar en el álbum de fotos de Sudáfrica y si quieres leer el relato de dicho viaje, tienes su índice en Memorias de Sudáfrica

Bicho raro

Cuanta más gente conozco más me convenzo de que soy un bicho raro. Ya sea en Canadá, los Estados Unidos, Omán, Alemania, España, los Países Bajos o Sudáfrica, la gente tiene unas preocupaciones básicas que divergen totalmente de las mías. Sólo parece interesarles trabajar, acumular dinero, procrear y llegar al día de mañana de alguna manera.

Se les nota como aborregados. No aspiran a otra cosa. No se levantan con la frescura que da el saber que quizás hoy verás una estrella fugaz y tendrás la oportunidad de pedir un deseo, no sueñan con teletransportarse a galaxias lejanas en las que almorzar mientras una suave brisa de amoniaco golpea contra los cristales del restaurante que está suspendido sobre una nube bajo la que perezosos animales extraterrestres juegan cansinamente. Ni siquiera esperan esos pequeños momentos durante el día que sabes que recargarán tu energía vital y harán florecer tus chacras.

Yo debo ser un soñador y un aventurero porque veo grandes batallas librándose a mi alrededor en las que tomo parte, momentos extraordinarios de los que soy testigo, vidas paralelas que cruzan universos en expansión y que te saludan al verte pasar. Vivo al día y sin embargo sé que no tengo nada de lo que preocuparme. Apuesto y gano en el juego de la vida. No son grandes premios como los que parecen buscar los otros, pero son suficientes. Recorro el mundo, cabalgo sobre los aires en bestias de metal que hacen un ruido monstruoso, visito lugares extraños, capturo momentos, descubro culturas exóticas y al final del día cuando me acuesto me asombro recordando todas estas cosas.

Cuando acaba el año hago balance y pienso que han sido doce meses increíbles y que no podré superarlos en el futuro y de alguna forma, Al final de la siguiente vuelta del calendario vuelve a suceder lo mismo y he roto todos los límites que alcancé el año anterior.

Mi paciencia es la única que parece disminuir con el tiempo. Especialmente el departamento dedicado a los humanos. Cada vez los entiendo menos y me siento más como un extranjero en tierras impías. Sucede a menudo que tengo que contar hasta diez antes de tirarme a la yugular de mi interlocutor y acabar limpiamente con su existencia. No hablo de momentos en los que la ignorancia juega en contra de esas personas sino de esas otras acciones que no puedo comprender como una madre cruzando con sus hijos pequeños una carretera sin agarrarlos de la mano mientras estos juegan a la pelota o esos tipos que van de rally con sus coches por zonas residenciales o esa gente que rompe una cola para ganar dos instantes y sentir la satisfacción de haber jodido al prójimo.

El hecho de que mantenga esta bitácora también parece ser un síntoma que confirma lo raro que soy. Llevo un montón de tiempo con una ventana abierta por la que se asoman extraños que en ocasiones brillan como supernovas y pasado un tiempo no se sabe nada más de ellos. La gente viene y va, lee historias en estas tierras, comenta en escasas ocasiones y sigue su camino. Sus comentarios dan ánimos, insultan o desbarran hacia absurdos lugares. Hay muchos ejemplos almacenados por aquí. Nos enfrentamos con pasión tratando de imponer nuestra irrefutable opinión y otros días algo que yo pienso que despertará algún dedo inquieto dispuesto a teclear y sentar cátedra pasa sin pena ni gloria. Hay tardes de domingo que me pierdo en los archivos leyendo lo que escribí hace dos años, avergonzándome con mi torpe escritura, mi incapacidad para expresar algunas cosas de forma coherente pero también riéndome con las gamberradas que existen aquí dentro, salpimentadas por los comentarios y recordando viejas historias. Tarde o temprano tendré que agrupar esos instantes congelados y escribir el libro de mi vida, un libro sin nombre. En tanto en cuanto haya al menos una persona que se interese por pasar por aquí y se moleste en leer lo que escribo seguiré haciéndolo, a menos que descubra un nuevo formato más atractivo y dinámico.

Al final todos somos felices de formas distintas. Unos apechugando con sus problemas y preocupaciones y otros con el placer que supone el saber que después de este maravilloso instante vendrá otro que quizás sea aún mejor.

Impala

Impala

Impala, originally uploaded by sulaco_rm.

Una joven impala se separa de la manada y se acerca a mirarnos. Em Hluhluwe Imfolozi hay más de veintisiete mil de estos animales. Forman parte de la cadena alimenticia de leones, leopardos y otros depredadotes.

La vida a veces es muy cruel. Ellos únicamente quieren pastar y a disfrutar de la vida en ese precioso ambiente y sin embargo han de aguantar la presión y el acoso de todos esos depredadores.

Si quieres ver otras fotos del viaje a Sudáfrica las puedes encontrar en el álbum de fotos de Sudáfrica y si quieres leer el relato de dicho viaje, tienes su índice en Memorias de Sudáfrica

Las crónicas de Narnia

Las crónicas de NarniaHace un par de meses comencé a prepararme para la llegada de la película The Chronicles of Narnia: The Lion, the Witch and the Wardrobe. Como cualquier español inculto que se precie de serlo, yo jamás había leído estos clásicos así que me lancé de lleno a las crónicas de Narnia y descubrí un universo bastante curioso. Estos libros fueron escritos por C. S. Lewis en la década de los cincuenta y mientras este hombre vivió nunca quiso que se llevaran al cine porque decía que sería patético ver a los animales hablando en pantalla. Imagino que con toda la tecnología que hay hoy en día ya no se habría opuesto a la adaptación que se estrena estas navidades. En lugar del tradicional libro con su tala de árboles, acumulación de polvo en estanterías y demás opté por la versión en audiobook (audiolibro) de la BBC, esa cadena pública británica que da ejemplo una y otra vez con sus productos de calidad. La BBC ordena los siete libros de los que consta la serie según la cronología de la narración y no en el orden en el que fueron publicados. Esto ayuda bastante ya que entras en la historia por el comienzo real del mundo y desde ahí sigues el curso natural de las cosas.

Los siete libros y la relación entre el tiempo en nuestro mundo y el tiempo en Narnia son:

En la edición de la BBC cada libro tiene unas dos horas de audio así que no se hacen pesados y están novelizados de una forma muy entretenida. Estaremos presentes en el momento en el que Aslan crea el mundo de Narnia y conjura a sus animales hasta la gran batalla final. Este tipo de literatura es siempre muy épica, aunque el hecho de haberlos escrito pensando en niños suaviza bastante la narración y nos ahorra quebraderos de cabeza. Los personajes son sencillos y uno se encariña con ellos fácilmente. También se ve que los chiquillos de antes eran más capaces que los de nuestros días a la hora de absorber información. Muchos de nuestros jóvenes adultos seguro que encontrarán pesados e intelectualmente difíciles estas historias que hace medio siglo eran devoradas por chavales de nueve años. Así nos va hoy en día….

las crónicas de Narnia han marcado la literatura infantil desde el momento en el que fueron publicados. Si estáis pensando en ir a ver la película, plantearos el leeros los dos primeros tomos y así llegaréis a la misma con dicho universo aún fresco en vuestra cabezota.

Siempre resulta complicado recomendar literatura fantástica a gente que no la haya leído, pero si tienes estómago para este tipo de obras seguro que la disfrutarás.
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Elefantes jugando

Elefantes jugando

Elefantes jugando, originally uploaded by sulaco_rm.

Dos elefantes juegan junto a unos charcos de lodo en el parque Hluhluwe Imfolozi situado en pleno corazón del reino Zulú.

A cinco metros de distancia nosotros los miramos conteniendo el aliento.

Si quieres ver otras fotos del viaje a Sudáfrica las puedes encontrar en el álbum de fotos de Sudáfrica y si quieres leer el relato de dicho viaje, tienes su índice en Memorias de Sudáfrica

Payo, díme de donde vienes

Sawubona gente
Habitualmente pasan por aquí entre seiscientas y ochocientas estrellas fugaces de las cuales unas diez deja su marca en forma de comentario. Se me ocurre que sería curioso saber de donde llegan esas almas viajeras.

Para satisfacer esta curiosidad he creado un grupo en Frappr! en el que se puede incluir un marcador con vuestra posición geográfica. Llegar allí es muy fácil. Hacer click en el enlace o buscar el botón que está en la barra lateral para añadir el lugar desde el que entráis en este universo paralelo y cibernético. En la página a la que se os envía encontraréis una opción en el menú de la derecha llamada Add yourself. No tenéis que usar vuestro nombre auténtico sino aquel por el que se os conoce en estas tierras sin ley. He notado que a veces el sistema os dice que no hay mapa para mostrar. Esto sucede cuando estáis fuera de EE.UU. Para solventarlo, elegid Hibrid o Satellite.

No es necesario registrarse, a menos que se os cruce por la cabeza hacer lo mismo con vuestras esplendorosas bitácoras. Así que ¡manifestaros fantasmas de la red y dejaros ver!

5. Hluhluwe Imfolozi Park

memorias de sudáfrica 2005

Bienvenido a este relato sobre mis sucedidos en Sudáfrica. Antes de que sigues quiero avisarte que el comienzo de la historia está en un momento temporal anterior al que has visitado. Si quieres seguir el curso natural de lectura te ruego que retrocedas al comienzo llamado Memorias de Sudáfrica. Camino al fin del mundo y si quieres seguir el orden correcto después tendrás que leer Por fin en uMhlathuze, Mi vida en uMhlathuze y Es un mundo lleno de zulúes.

Antes de continuar me gustaría recordaros que este no es nada más que el diario de alguien que cuenta las cosas tal cual le parecen y que ni pretendo ni intento evangelizar a la concurrencia. Este es mi diario y a quien no le guste le ruego que salga de aquí y vaya en paz. También quiero recordaros que si en algún momento os parece racista, clasista, elitista, pedante, estúpido o inapropiado, debe ser porque vuestras estrechas miras no os dejan ver más allá. Por suerte yo no soy racista, vivo en el extranjero, tengo amigos de múltiples razas, colores y nacionalidades y jamás he mirado a la gente por el barniz que les dan. Aclarado este punto, seguimos con el relato de la historia.

Me levanté tempranísimo para ir de safari, algo que acabo de descubrir que en inglés se llama game drive. Safari fotográfico, no de los otros, que no soy yo quien tiene estómago para matar esos bichos con un fusil. A las seis y media de la mañana ya estábamos en ruta, siguiendo la N2, una de las carreteras nacionales. Al contrario que las españolas que son gloriosas autopistas llenas de chicas guapas en los arcenes prostituyéndose, esta era una carretera de un carril en cada sentido plagada de camiones cargando madera. También pasan unas furgonetas abarrotadas de gente que parece ser son los taxis locales. Yo siempre pensé que con el tipo de licencia que tenemos para conducir coches (la B) sólo se puede llevar hasta nueve personas pero esa regla no se aplica en este país. En esas furgonetas (del tipo de Toyota Hilux y similares) meten oficialmente quince personas y extraoficialmente hasta veinte. Los tíos van por las carreteras a toda mecha en unos trastos que se caen a cachos y cuando algún negrito que está andando por el arcen les levanta la mano paran en seco, provocando a menudo accidentes. Después negocian el precio hasta el punto más próximo al destino del pasajero al que va dicho taxi y continúan la ruta, entrando de nuevo en la carretera sin respeto ninguno por los coches que andan en la misma. Esas furgonetas-taxi suelen pertenecer a sindicatos mafiosos que controlan zonas y si alguna entra en la zona de otros se suele arreglar a base de tiros, con alguna de los millones de armas ilegales y legales que circulan por el país. Estos conductores trabajan durante horas sin descansos de ningún tipo y a menudo se quedan dormidos, sufren accidentes y mueren unos cuantos o todos los pasajeros. Además no reconocen el código de circulación porque dicen que fue impuesto por el anterior régimen de apartheid. Parece ser que el que sea el mismo que en el resto del mundo no les convence y se niegan a seguirlo. He visto cosas con estos coches increíbles. Uno que nos cruzó no tenía volante y conducía sujetando el eje del volante con una llave inglesa. Otro llevaba los ejes de las ruedas mal y la furgoneta avanzaba hacia nosotros con las ruedas traseras casi un metro a la izquierda de las delanteras, dando la impresión de que el cacharro aquel iba en diagonal. He visto estos coches parar en seco y obligar a todos los vehículos detrás de ellos a realizar maniobras evasivas y he visto a uno meterse en dirección contraria por el arcén de una carretera sin motivo aparente.

Camino del safari nos cruzamos con un camión que había volcado en la carretera y el sitio estaba lleno de gente robando las puertas que llevaba como carga. Parecían hormigas corriendo por la carretera y por los bosques con una o varias puertas sobre la cabeza. Otros paraban y las ponían sobre las capotas de sus coches y las sujetaban como podían. En ese momento cruzó por mi cabeza el bienvenido a África. Me sorprendió que la carretera está muy bien señalizada. Me preocupaban un poco las señales de peligro, que eran bastante variadas: Peligro hipopótamos, Peligro cocodrilos, Peligro rinocerontes, Peligro vacas, Peligro minusválidos.

Salimos de la carretera principal y aún teníamos que hacer unos veinte kilómetros hasta la entrada del parque. Esa carretera secundaria estaba llena de gente que caminaba por ambos lados. Las casas eran barracas y chozas, con chiquillos descalzos corriendo por todos lados, vacas sueltas que se paran a meditar en medio de la carretera y cabras corriendo como locas por todos lados.

Al llegar a la entrada del parque teníamos que pasar un control de seguridad. Preguntamos en información y nos dijeron que allí no se hacían safaris con guía que teníamos que entrar con nuestro coche y buscarnos la vida. En ese momento se montó el Belén porque el día anterior llamamos y nos confirmaron que los había. Después de una conversación de sordos en las que el hombre que me llevaba le dijo al otro de todo menos bonito tuvimos que volver a la carretera principal porque según ellos no podíamos cruzar el parque para ir a un sitio llamado Hilltop. En el camino llamamos a la recepción y allí nos dijeron que tendrían que habernos dejado pasar. La chica, una tal Ntani fue muy amable y se disculpó hasta el infinito y más allá porque al fin y al cabo somos turistas y ellos se supone que lo que quieren es que más gente les visite. Después de un rodeo de ochenta kilómetros llegamos al otro lado del parque y allí nos esperaban. Se disculparon y organizaron nuestro safari. Como habíamos llegado tan tarde fuimos solos en el jeep, un vehículo preparado para diez pasajeros. Nuestro paseo por el parque iba a tener una duración de tres horas.

El guía era un chico Zulú muy agradable y que nos explicaba todo. El objetivo del safari es ver los CINCO GRANDES: Leones, leopardos, Elefantes, Rinocerontes y Búfalos. Ya en el camino nos habíamos cruzado con un rinoceronte y con varias jirafas y cebras. Uno escribe esto y parece el pan nuestro de cada día pero es algo extraordinario. Yo tarareaba en mi cabeza la canción I had a farm in Africa y me sentía como un cruce entre Merryl Streep, la Pantoja y Chiquito de la Calzada. Allí estaba yo, en medio de un montón de animales salvajes, con mis pantalones caqui, mis botas de explorador, mi gorrito y crema solar buscando a Livingstone. Como mi vena pachanguera a veces me puede, también tarareaba Mami que será lo que quiere el negro. Desde lo alto de una ladera vimos junto a un río un Elefante y varios búfalos y decidimos ir para allá, lo cual se dice fácil pero implica meterse por unos caminos de tierra de cuidado. Mientras llegábamos a ese lugar nos cruzamos con un coche en el que estaban mirando algo. Era una serpiente que alguien había atropellado. El guía se bajó del coche y le dijimos que la cogiera para hacerle una foto. El hombre le tenía pánico al bicho y no la quería coger. La tocaba con un palo para asegurarse de que estaba completamente muerta. Finalmente la cogió y tuvimos la foto. Continuamos y varios coches decidieron seguirnos porque se olían que íbamos a ver algo. Cuando llegamos al lugar nos encontramos con dos elefantes y varios búfalos. Los elefantes o jugaban o peleaban entre ellos. Algo impresionante. Después de un rato mirando nos volvimos por donde habíamos venido y cogimos una carretera de tierra reservada para los guardas del parque. Nota: Cuando vuelva a los Países Bajos pondré enlaces y añadiré más información sobre dicho lugar La reserva es gigantesca, con decenas de miles de animales. El lugar es totalmente privado y llevan más de cien años con el negocio. Tras los elefantes nos topamos con un grupo de cebras y jirafas. Las jirafas son espléndidas, con un andar majestuoso. Te miran y te quedas sin aliento. No tengo palabras para describir la sensación cuando estás allí viéndolas en su ambiente natural, son como grandes dinosaurios. Vimos también Impalas, Ñus y un montón de animales de los que ni siquiera conozco el nombre. También vimos águilas y otras aves y pájaros. Cruzando un río nos topamos con unos pajaritos que hacen los nidos todos juntos. Hay que ver las fotos para creérselo. Pensé que eran frutos y en realidad eran los nidos de todos ellos en el mismo árbol. Debajo de ellos un cocodrilo esperaba pacientemente a que alguno se cayera para zampárselo y un poco más allá unos búfalos retozaban escondidos en un recodo del río. Eran búfalos viejos que han sido expulsados de la manada y que deambulan amargados tratando de esconderse y escapar de los leones y leopardos. Esos búfalos son muy peligrosos y si pueden te empitonan.

Tras los búfalos continuamos nuestro safari con más animales pequeños como gacelas y similares. Alguien nos sopló donde estaban los leones y fuimos hacia allá. Estaban algo lejos de nosotros pero podíamos verlos claramente. Cuatro leonas descansaban tranquilas. Estos animales comen un día a la semana y el resto se lo toman con calma. Si me dicen que voy a estar a cuarenta o cincuenta metros de cuatro leonas sin una valla de por medio no me lo creo. No podíamos sacar manos ni nada por fuera del Jeep ya que ellos lo que ven es un bloque compacto y grande y por eso nos dejan tranquilos pero si notan un cambio en la situación se vuelven activas y su instinto depredador les puede. No hace mucho en otro de los parques del país un joven borracho se salió del coche por una apuesta con sus amigotes borrachos y antes de que pudieran reaccionar estaba muerto. También un japonés sacó la mano del jeep para señalar algo y un leopardo se lanzó a por él y esos bichos saltan como cabras en el monte.

Después de la experiencia con los leones nos fuimos a ver si conseguíamos ver los rinocerontes y los leopardos que me faltaban para completar los CINCO GRANDES aunque ya había visto un rino al entrar. A través de los transmisores y preguntando a gente en otros coches averiguamos donde había un leopardo. Por lo general se mueven bastante, no son tan pasivos como los leones así que no sabíamos si habría suerte pero al final la hubo y dimos con él (o ella). Estaba descansando en un arbol, jugando perezosamente con su cola. Los leopardos son los más peligrosos y el hombre nos avisó para que estuviéramos más callados y más quietos. Solo se oía el ruido de la cámara al tomar las fotos.

Estuvimos buscando rinocerontes pero sin mucha suerte. Aún así, cuatro de los grandes en el mismo safari es un record y en cualquier caso ya había visto un rinoceronte al entrar. Después de tres horas en medio de esos campos volvimos a la base. La experiencia fue impagable y al contrario de lo que habrían hecho alguno de mis amigos que son unos miserables, le di una buena propina al guía. Almorzamos allá arriba, en Hilltop y después de comer volvimos hacia Richards Bay siguiendo la carretera que según los tipos de la primera entrada al parque no existía. Son treinta kilómetros de camino dentro del parque en el que no se puede circular a más de cuarenta kilómetros por hora. Vimos otro montón de animales y entre ellos un Rinoceronte a cinco metros de nosotros. Solo por ese momento mereció la pena todo. En un momento dado un pequeño jabalí cruzó la carretera alejándose de su madre y esta montó un cirio hasta que la pequeña criatura volvió con ella. Cuando digo jabalí me refiero a un bicho que se me parece a los jabalíes pero no tengo ni idea de su nombre. Los animales continuaron viniendo a la carretera a saludarme y a hacerse fotos hasta que llegamos a la salida del parque.

Desde allí nos encaminamos de vuelta a nuestro B&B en donde nos esperaba un asadero con unos colegas de aquí. Fue una orgía de carne y alcohol bajo un cielo lleno de estrellas y con los gritos de ranas y otros bichos en la lejanía.

Para continuar con el relato, sigue el enlace que te lleva a Greater St. Lucia Wetland Park

Las tres semanas pasadas en Distorsiones

Está más claro que el agua que si quiero hacer estos resúmenes tengo que ser constante. Cuando veo lo que he publicado durante las tres últimas semanas me doy cuenta lo raro que soy y lo prolífico de mi mala escritura. En estas tres semanas he visto bastante cine, he visitado Valencia y Sudáfrica y he desvariado como suele ser habitual. Para no hacer esto muy largo, desgranemos todo lo que ha sucedido en esta bitácora en estas últimas tres semanas.

Comenzaremos con el Cine que he visto: The Exorcism of Emily Rose – El exorcismo de Emily Rose o como enjuiciar a un cura por hacer exorcismos, La niña santa o como hacer una mierda de película en cómodas lecciones, Serenity de la que he hablado dos veces por motivos que se explican en ambos lugares,  Match Point y que viva a Woody Allen y la madre que lo parió, A History of Violence y su extraña y fascinante historia y finalmente la segunda crítica de Serenity  que como ya he dicho, tendréis que leer si queréis conocer la razón de esta doble ración de la misma película.

El otro grupo de anotaciones muy numeroso es el de Fotos. Ya sabéis que almaceno mis fotos en flickr y algunas de ellas ya han sido vistas más de quinientas veces, como  el tulipán de los comentaristas y el Tulipan Priscila en el club de las 500. Para celebrarlo he creado un nuevo álbum, llamado el club de las quinientas en el que iré colocando aquellas que alcancen este hito. Otras fotos que han aparecido han tratado sobre el Amsterdam Sail 2005. Fueron: Cisnes y hombre mirando, Piratas, Policías criticando, Ancla, Remeros, Piratas en la ciudad, Mascarón de proa, Transbordador, En la armada, Nudos marinos, Velero y Submarino. Hubo una última foto llamada Edificio sin hombre en la que un lector realizó algunos retoques para rebatir la opinión de uno de los comentaristas.

La saga de los Desvaríos recibió dos nuevos miembros, ambos con su estela de polémica correspondiente. Se trata de Putas sucias y rastreras y Metrosexual. La primera es una teoría que seguro que no os deja indiferentes y el segundo es el relato de lo que pudo ser y no fue. Por aquí también se habló de Música y se comentó el nuevo disco de la reina del Pop, Confessions on a dance floor - MADONNA. Como siempre estáis preguntando puse una pequeña actualización de las noticias sobre mi casa en Creando hogar y también salió mi lado insubstancial en Baterías, portátiles y otras sandeces.

La traca final de este listado de enlaces corresponde a la categoría de Viajes. Primero estuve en Valencia y de ese viaje tenemos los siguientes textos: De gira por Valencia, Se hace camino al andar, Valencia y Vuelin con nosotros. Volví de España y menos de cuarenta y ocho horas más tarde me embarcaba en una nueva aventura para la que he creado una nueva categoría. Se trata de Memorias de Sudáfrica y contará el relato de las casi dos semanas que he pasado al otro lado del mundo. Por ahora lo publicado ha sido: Camino de Sudáfrica, 1. Memorias de Sudáfrica. Camino al fin del mundo, 2. Por fin en uMhlathuze, 3. Mi vida en uMhlathuze y 4. Es un mundo lleno de zulúes. Ya sé que varios de los que leen esto siempre me dicen que le gustan los relatos de viajes así que espero que los disfrutéis.

Y visto el esfuerzo, la cercanía de las navidades y de mi cumpleaños, qué mejor que premiar a este que os entretiene y hacerle algún regalillo de los que podéis encontrar en mis listas de objetos deseados:
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