Archivo de January, 2006

Añoranza vecinal

Esto de vivir en una casa de hormigón ha supuesto un trauma del que recién ahora comienzo a recuperarme. Vivir cinco años en una casa de madera te abre todo un mundo de sensaciones. Yo antes compartía las jiñadas con mis vecinos, cuyo baño lindaba con el mío y nos permitía la orinación sincronizada, el compartir momentos roca con pujidos en estéreo y similares.

Al principio creí que me estaba volviendo majareta y que al igual que el chiquillo del Sexto SinSentido yo también escuchaba a los muertos. Dadas mis limitaciones cerebrales tardé un tiempo en darme cuenta que no me estaban hablando desde el más allá sino que más allá de aquella pared contrachapada había una pareja reventando el colchón y aquellos gritos e invocaciones no eran de algún arrendado que había muerto en aquel lugar. La verdad que me tranquilizó saber que la pareja que vivía en la casa de al lado follaba a todas horas y a ella le gustaba radiarlo para que la audiencia del vecindario pudiera compartir su gozo y su dicha. Desde entonces no volví a mirarlos de la misma manera. Hubo un verano que unos amigos vinieron a visitarme y después de un par de días me confesaron que a las tres de la mañana se ponían más calientes que las termas romanas porque en la casa de al lado hacían guarrerías serxuales a toco y mocho. Se convirtió en un clásico el juntar un grupo de amigos y montarnos un festival de SexoVisión en el que un jurado de procedencia internacional procedía a votar una vez se completaba la cópula o para que mis amigos de Telde y de la Isleta lo puedan seguir, una vez acababan de follar.

Esa intensas experiencias auditivas se complementaban con las casas de los grandes hermanos que tenía enfrente. Yo me pasaba las horas bobas allí mirando a los vecinos sin cortinas hacer su vida al aire libre. Eran cuatro apartamentos. En uno vivía un colega que se sentaba a ver la tele y solo sacaba el dedo de la nariz para amasar la pelotilla y jincársela. Este hombre tenía una dieta de lo más completa. Debajo de su casa había un estudiante que los viernes volvía de la disco y se la cascaba en el salón frente a la tele. Terminó por poner cortinas porque la china y su familia lo tenían fichado. Si el de arriba se comía los mocos, el de abajo se tragaba otra cosa y esto juro por los sostenes de Pamela Anderson que es verídico. Le podéis preguntar a alguna gente que pudo ver el chou. En el edificio de al lado vivía una pareja rara. Él veía continuamente fútbol y ella fumaba desinteresada. Casi nunca los vi hablar. Imagino que dentro de unas décadas se darán cuenta de que en realidad se odiaban a muerte y tratarán de rehacer sus vidas. Ella de vez en cuando salía en tetas al cuarto de la tele y desde mi casa le hacíamos la ola. Se marcharon tres meses antes que yo y su apartamento lo ocupó una chica que se sentaba en la ventana a fumar, con los pies por fuera de la casa. Las mujeres que fuman ya son poco femeninas porque ese vicio afea los gestos y las enmachorra, algo que siempre hemos comentado entre colegas. La tipa esta era como un jugador de baloncesto de grande. Pedazo de tía. Finalmente en el otro apartamento de ese edificio hubo primero una familia irlandesa con dos niños pequeños. Tenían el espejo del dormitorio junto a la ventana y era raro el día que ella no me obsequiaba con un frontal. Como además vivían una planta más abajo, la visión era nítida. Su casa era de dos plantas y en la inferior tenían el cuarto de la tele. Los viernes, más o menos a la hora en la que su vecino de la casa de al lado tocaba la zambomba y se preparaba el tentempié, ellos ponían un saco de dormir en el suelo y ejecutaban esos ritos tribales que la iglesia está empeñada en restringir a la procreación. El turco es un incrédulo y pensaba que yo desbarraba hasta que vino un día a mi casa a cenar. Terminé tirándole un cubo de agua con hielo porque el hombre estaba que se le salían los ojos de las órbitas e incluso de las galaxias. Todos los viernes quería venir a mi casa para ver el espectáculo aquel.

Así que yo vivía en un cuchitril de treinta metros cuadrados de madera, un edificio precioso y en el que no hacía falta tele porque el entretenimiento estaba garantizado por todos lados. Eso es lo que más añoro de Hilversum. Ahora en mi búnker no hay ruidos y alrededor solo viven parejas de ancianos. La vecina más apetitosa tiene cincuenta años y sus pezones los lleva a la altura del cinturón del pantalón extra holgado. Aquí ya no tengo un gran hermano privado que ver cuando me aburro, no hay vidas a las que pueda aplicar rigurosos criterios de observación y por las mañanas cuando me siento en el trono ni siquiera puedo establecer una comunicación con alguien desconocido que está enfrascado en la misma faena. Los vecinos me saludan siempre y se empeñan en tener pequeños detalles que a mí me asustan. Hace unas semanas cuando vuelvo a casa y voy a buscar mi cubo de basura, unos contenedores que sacamos una vez a la semana cuando hay recogida me encuentro conque me lo han robado. Me cago allí mismo en la madre, en el padre y en la puta que parió al cabrón que me ha robado el contenedor, un trasto que el ayuntamiento te da gratis y que guardas en tu jardín. Miro alrededor e incluso me planteo robar alguno de los otros. Todo el mundo los tiene bien marcados para evitar problemas, pero si alguien se considera con derecho a levantarme el mío, yo tengo todo el derecho a hacer lo mismo. Me voy a mi casa mascullando maldiciones guanches que le caigan a ese grandísimo hijoputa que me ha bailado un puto cubo de basura y después de entrar la bicicleta me topo con el contenedor. Una de las vecinas lo recoge después de que lo vacían y me lo trae hasta el jardín, poniéndolo en su sitio. Ni siquiera sé si es la chocha de ochenta primaveras, la de cincuenta o la otra que está en la decimonovena juventud y a la que le gusta ponerse unos trajes floreados con los que posiblemente consiga aparecer en alguna de las próximas fotos de google maps. No tengo ni estómago para preguntarles y averiguar cual de ellas ha sido porque seguro que querrán algo a cambio, que en este mundo la gente solo da cuando espera recibir …

Borrachos en la madrugada

Mario & Fede

Mario & Fede, originally uploaded by sulaco_rm.

Por alguna estúpida razón casi nunca hay fotos de un servidor en mi bitácora. En el pasado las podíais encontrar en una sección llamada El Mito y …. en la que siempre salía con alguien. Individuos tan siniestros como bleuge, el turco, el chino y otros amigos daban lo mejor de sí mismos en fotos legendarias en las que yo siempre ponía esa pervertida sonrisa por la que soy tan famoso.

La foto de hoy es mi favorita del 2005. No está enfocada, no está bien encuadrada, el flash no se disparó y ni siquiera me acuerdo de haberla hecho, pero estaba ahí cuando revisé la cámara. Fue tomada la noche antes de volver por navidades a España. Ya he contado algo de lo que sucedió ese día. Pasadas las dos y media de la madrugada, completamente borrachos y sin ser conscientes de ello, hice esta y otras fotos con mi amigo holandés. Ninguno de los dos estaba muy centrado que digamos. Son momentos como este los que hacen tan divertido el paso por estas tierras.

Seguro que en otras manos esta foto iría directamente a la basura sin más contemplaciones. Aquí y ahora permanecerá como un gran recuerdo de una buena velada y como la prueba de una fantástica amistad. Dentro de mil millones de segundos la volveremos a mirar y nos reiremos recordando aquellos momentos.

Acabo de recordar que en una de las bitácoras de Kike hay otra foto genial que nos hicimos en Praga, muy del estilo de El Mito y …. Tendréis que buscarla

Just Like Heaven - Ojalá fuera cierto

Just Like Heaven
El último día del año estaba un poco nublado y no pude ir a la playa todo el tiempo que hubiese querido. Para compensarlo, miré la cartelera del multicine más cercano a mi casa y a falta de otra cosa, culminé el año viendo Just Like Heaven expresión que sufrió un traumático cambio al ser traducida al español y acabó como Ojalá fuera cierto.

Es una de esas comedias románticas que los americanos producen a puñados y que parecen tener una audiencia muy fiel entre las divorciadas y las quinceañeras. Me esperaba encontrarme el cine vacío ya que era fin de año y la sesión de las cuatro y media de la tarde pero al final me acompañaron en la proyección diez o doce quinceañeras y al menos dos parejas de divorciadas. El tema está más trillado que el chichi de la Veneno y para compensarlo le dieron un toque místico paranormal. Un tipo se muda a un apartamento de puta madre en San Francisco y en el puto piso hay un fantasma de una chocha de que te cagas a la que no se puede follar porque es etérea pero que está más buena que el pan con nocilla. Para compensar la hinchazón de huevos que le produce tamaña frustración, se embarca en una relación de amiguito invisible con la chica y la ayuda a descubrir la razón por la que no siguió la puta luz como todos los colegas que pasan al otro lado. Con esto está dicho todo.

Como suele ser habitual en este tipo de cine, tenemos un final feliz y los típicos momentos en los que las hembras suspiran y se puede oler en la sala como rezuman a través de sus hachazos juguillos efervescentes y que las ayudan a sobrellevar el crudo mundo real en el que los tíos son todos unos hijosdeputa feos y barrigudos. Estas películas deberían contar con subvención por el bien social que hacen, que sin ellas no sé ni como podrían sobrevivir todas esas soñadoras y románticas que se tienen que tragar los peos (pedos en la península, ventosidades en el resto del mundo) y eructos de sus odiosas parejas.

Para dirigir el cotarro eligieron a un clásico del tema, Mark Waters, un hombre que se está labrando un carrerón en este segmento de cine y al que no le va nada mal. Dirige bien, no hay nadie a quien odies tanto como plantearte abandonar la sala y subo sacar los jugos de Reese Witherspoon y de Mark Ruffalo, un tipo al que no tenía el gusto de conocer y que con ese apellido seguro que llega muy lejos en el mercado hispano.

Así que si queréis darle una alegría a la compañera/parienta y demostrar esa insensibilidad que todos llevamos dentro o si simplemente quieres ver ese milagro maravilloso que se produce en la sala en algunos momentos y cuando todas esas pipillas responden al unísono ambientando el recinto, no dejes de ir a ver la película. Para el resto, seguro que en dos años la dan en una sobremesa de sábado y podréis elegir entre dormir la siesta o tener vuestro momento romanticón.
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Puerta del jardín

puerta del jardín

puerta del jardín, originally uploaded by sulaco_rm.

Una semana antes de marcharme en navidades a España tuvimos una ligera nevada, la primera de la temporada. Aproveché para hacer esta foto de mi casa desde el jardín con la puerta abierta y el tejado cubierto de blanco. Decir que la fregona que sale en la foto está más tiesa que el rabo de Rocco y que si os fijáis bien, podréis admirar los maravillosos azulejos que he puesto en mi cocina, todo lujo, clase y distinción, algo que espero sirva para compensar mi natural tendencia hacia lo ordinario, soez y vulgar.

La madre de todas las camisetas

camiseta

camiseta, originally uploaded by sulaco_rm.

Ha sido como el parto de la burra, largo y oneroso pero como en cualquier película que se precie, con final feliz y dichoso. Ya podemos restregarnos unos con otros con lluvia de felicidad en los lagrimales porque ya está en la calle la primera y por ahora única y exclusiva hornada de eso que algunos han quedado en llamar como el más mejor icono del siglo veintiuno, la camiseta de distorsiones.

En la foto me podéis ver posando con gran alegría y felicidad por mis partes al poseer una de estas joyas de edición numerada. Solo hay nueve en todo el mundo y han sido repartidas de la siguiente manera: dos en Gran Canaria, dos en Madrid, una en Tenerife, una en Valencia, dos en Holanda y una en Alemania. Así que si os cruzáis con una de ellas por la calle será porque tenéis el inmenso honor y el privilegio de estar frente a bleuge, emo, erre, yumiko, inés, kike, sulaco el magnífico y dadivoso o de maría de los monkeys.

Ya sé que la envidia os corree y me temo que no puedo hacer nada por remediarlo. Quizás en algún momento de este año que ahora comienza, cuando esté a punto de acabarse, quizás haya una nueva tanda de estas joyas que ni el mismísimo Sandokán posee. O quizás no ….

Como elemento de lujo y poderío, la camiseta ha sido escogida entre las de más ínfima calidad, para asegurarnos de que su propietario sólo se la pone en algún momento muy muy especial. El lema que acompaña la dirección de esta la mejor bitácora española en el multiverso fue escogido tras una exhaustiva votación en la que ciudadanos de diversas partes del inframundo dieron su docta opinión y yo finalmente hice lo que me salió de los mondongos, que es, ha sido y será lo que corresponde.

Regocijaros nuevamente y felicitad a esos afortunados poseedores de la camiseta definitiva y cruzad los dedos para que en la próxima ocasión, el gran Dios de los cristianos os reparta algo de suerte en esta lotería.

Chica rubia en barca en el club de las 500

Chica rubia en barca

Chica rubia en barca, originally uploaded by sulaco_rm.

Y con bastante prisa ha llegado al club de las 500 la famosa chica rubia que nos enseñó el potorro en la cabalgata del día de la reina. Rubia, alta, con dos tetas como dos misiles intercontinentales, si además tiene nómina es que lo tiene todo.

Cuentos del chino

Mi amigo el chino ha resultado ser toda una fuente de descubrimientos. Cuando me compré la casa el tardó dos semanas en comprarse otra en mi propia calle y se convirtió en mi vecino. Yo siempre he sabido que esto es algo raro porque uno no hace las cosas así salvo que haya un plan maestro, plan en el que aún no sé qué papel juego Yo, un ser insignificante y que nació después de los dolores. Mientras llega ese día en el que en una gran sala llena de columnas y con la cámara cayendo en picado hacia mi cara para mostrar todo mi sufrimiento vital yo sigo apuntando todas las cosillas que suceden con él.

El otro día vino por mi casa sin razón aparente, que es cuando más me preocupa porque yo trato de atrabancar la puerta pero el empuja, se quita los zapatos y ya está dentro y no hay nada que hacer. Fue directo a mi cocina para comprobar no sé qué. Quedó impresionado, claro que no me extraña porque es un puro lujo María y la de su casa parece la de la Barbie proletaria. Como viene de un país comunista seguro que no le importa mucho. El Chino también dice que en su casa la calefacción es más fría que la mía. Ya le he dicho que se gaste los euros y ponga un termostato decente y que no se puede hacer mucho si bloqueas los radiadores con muebles enormes y horrorosos.

Yo estoy eligiendo cada mueble que compro con sumo cuidado. Cada cosa que compro tiene su propia odisea por detrás y hay mucho rebanamiento de sesos. Él sin embargo se mete en una página de compra de productos de segunda mano, busca lo que quiere, elije el más barato, regatea para reducir el precio al menos un cincuenta por ciento y lo compra sin verlo. Después convence a algún otro chino con carnet de conducir, van al lugar del vendedor y recogen el cachivache. De esa forma se compró el sofá del salón. Cuando lo vi me quedé muerto. Eran tres piezas, una para tres personas, otra para dos y la última para uno. Son enormemente monstruosos y se han comido todo el espacio de su salón. Los ha tenido que poner en línea contra una pared y ahora aquello parece la sala de espera de un médico barato. Yo y toda la gente que los ha visto le ha dicho que tiene que tirar o deshacerse de al menos uno de ellos y mejor si se quita de encima dos pero no nos hace caso y sigue allí, entre trastos. Como bloquean la calefacción y no permiten la circulación de aire aquel cuarto es un puto frigorífico. Este hombre no aprende de sus errores y para comprar la mesa del comedor volvió a tirar de web de oportunidades. Acabó con una horterísima de cristal con seis sillas verduleras. Tiene un diseño que posiblemente ha conseguido varios premios horrorosos 2005 porque no hay otra forma de definirla. Además la ha tenido que colocar en una posición poco adecuada, obstruyendo la entrada de la cocina. La razón es que si la pone en su lugar natural, la mesa estará debajo del retrete del baño de la primera planta y eso en la China no se hace, como que da mal rollo o mala suerte. Así que prefiere bloquear la cocina y tener la mesa fuera del radio del retrete, el cual jamás logrará atravesar el techo de hormigón para caer sobre la mesa.

Ya sin espacio en el nivel inferior de la casa, ha comenzado a poblar la primera planta. Primero ha estado pintando durante meses, una obra que ha levantado muchos comentarios en la máquina del café en el trabajo, porque normalmente uno da una o dos manos de pintura pero este hombre no sabemos como lo ha hecho que ha dado más de veinte manos por habitación y las paredes se han bebido toda esa pintura. El chino considera que las cosas hay que hacerlas de una forma profesional y aunque no pudo ver ningún episodio de bricomanía, algo que se entiende porque en China aún no hay manitas de esos, el chiquillo se compró un mono de pintor, unos guantes de plástico para pintar, un gorrito para el pelo tamaño barreño (porque recordemos que tiene un cabezón como una pista de helipuertos) y se puso al tajo, aunque sin mucho éxito. Ya hablaré sobre ese tema en otra ocasión. La cosa es que en un par de semanas se va a China a buscar a su hermana, la China, la cual se viene a estudiar a Europa. Le ha preparado a la china una habitación y una vez terminada hay que amueblarla. Su dormitorio lo compró en Ikea salvo el colchón que heredó de algún otro chino cuando llegó a este país hace siete u ocho años. Ese colchón ha pasado por más suelos de los que le gustaría recordar, que este hombre se compró la cama el otro día. Para su hermana se ha agenciado un sofá cama de Ikea que alguien vendía de segunda mano. Ya lo vi y si le hago una foto la podrían poner junto al adjetivo cochambroso. Es una mierda, hablando mal y pronto. Y por si fuera poco, en lugar de comprar un buen armario para la chiquilla ha decidido conseguir uno de esos armarios de plástico que venden en las tiendas de cosas para el hogar y que uno pone en el trastero. El cabrón debe pensar que la hermana sufrirá un choque cultural al llegar desde allá porque le está poniendo a la chiquilla un cuarto que ni el de la Cenicienta.

Tulipán Til en el club de las 500

Tulipán Big Smile

Tulipán Big Smile, originally uploaded by sulaco_rm.

Poco a poco el club de las 500 va recibiendo nuevos miembros. Hoy le ha tocado al tulipán Big Smile conocido en estas tierras como Tulipán Til

In Her Shoes - En sus zapatos

In Her ShoesEn Navidades suelen abundar las comedias románticas en cartelera, terreno abonado para que las parejitas vayan a hacerse arrumacos a una sala. Cuando uno mira el cartel de In Her Shoes o En sus zapatos entra en la sala convencido de que va a ver una de esas comedias tontas para matar la tarde. Sin embargo lo que se encuentra es un drama, suavizado y tal, pero un drama de tomo y lomo.

La historia cuenta como dos hermanas, la fea con éxito y la jodidamente guapa pero más tonta que las bragas de Yola Berrocal se pelean y se separan. La tonta encontrará a su abuela y de alguna forma encauza su vida hacia buen puerto y la lista renuncia al éxito y busca la felicidad. Es la historia de dos hermanas que han de separarse para descubrir que se quieren tanto que les duele, que sin la otra no están completas.

El director fue Curtis Hanson, un tipo que sabe como hacer cine de calidad y que no se vende a la risa fácil o a la tontería para descerebrados. Tanto el guión como la dirección son excelentes. Aquí hay mucha miga y bajo la superficie se esconde una tremenda marejada de emociones y de reproches que cualquiera con al menos un dedo de frente que vea la película podrá descubrir. Gran parte de la química está en las dos protagonistas, Cameron Diaz y Toni Collette. Ambas están que se salen y enel caso particular de Cameron Diaz es que está super-mega-follable. Las dos nos llevan por esta fiesta de emociones controlando y dosificando en cada momento las cantidades que vamos a recibir.

Resumiendo, una de las sorpresas navideñas que posiblemente pasará desapercibida por lo poco apropiado del cartel y de la época de estreno. Si aún está en vuestra ciudad y tenéis oportunidad, ir a verla. Os encantará. gallifantegallifantegallifantemedio gallifante