Archivo de March, 2006

Duchas, [malos] olores y algo sobre mí y mi mundo

Estos días han sido muy movidos. Me los he pasado visitando amigos para aprovechar y darme una ducha gratuita. También he ido en varias ocasiones a casa del turco ya que seguía en su país y tengo las llaves de su casa. Aquí mucha gente se cree que todo lo que sucede es falso y lo que se cuenta no es auténtico. Sin embargo, al menos un lector ha tenido el dudoso privilegio de venir conmigo un día a casa de este hombre y pudo ver el lujo y boato en el que vive, así como sus múltiples botellas de alcohol con las que se caga en los muertos de su religión y rompe con ella. El baño del turco es el más lujoso de los que he visitado pero tiene un pequeño problema. Cuando se marchó a su país en diciembre apagó la calefacción de su casa para ahorrar dinero y no he sido capaz de volver a encenderla. El resultado es que la casa está a unos saludables cuatro o cinco grados y darte una ducha es una operación de alto riesgo. Hay que planificarlo todo cuidadosamente, colocar la ropa y la toalla en el lugar adecuado, abrir el agua para que se vaya calentando y en el momento adecuado desnudarse y saltar en la bañera corriendo para darte la ducha. Al acabar no es tan duro porque el cuarto de baño acaba ahumado y a una buena temperatura y se puede salir, secarte, vestirte y coger el piro antes de que te cale el frío. Yo creía que lo de no poder encender su calefacción era por culpa de mi ignorancia y mis limitaciones obvias con la tecnología (no hay más que ver lo mal que se presenta esta página en navegadores tan mierdosos como ese producido por microzof hace como 4 años). El turco volvió esta semana y cuando entró a su casa casi le da un jamacuyo. Trató por activa y por pasiva de encender el puto cacharro y no hubo manera. Finalmente decidió llamar a un técnico que le confirmó que por dejarlo apagado todo el invierno el trasto se había medio escoñado y la broma le costó ochenta euros. El lado bueno de la historia es que al menos este año le bajarán la factura por consumo de gas y electricidad, que por culpa de tener la calefacción a máxima potencia el invierno pasado durante seis meses ahora está pagando doscientos cuarenta y nueve euros mensuales solo en energía. Volveré a hablar del turco próximamente porque ha retornado con algunas historias interesantes que espero poder contar.

Otra ducha visitada fue la de Dani, no el de las historias sino el que vive en Nijmegen. En este caso era un baño normal y la calefacción funcionaba perfectamente. Antes de la ducha nos tomamos una cervecita Grolsch Kanon con unos escasos 11,6% de volumen alcohólico que hace que cada cerveza sea como tomarse una botella de vino y que me dejó con la lengua fuera. es un cañonazo de que te cagas. Suerte que estaba enconchinado por la cena porque si no caigo muerto allí mismo. De hecho la segunda historia der Dani que publiqué esta semana fue escrita una hora más tarde cuando volvía en tren a mi casa y aún estaba bajo los efectos de tremendo brebaje.

El último baño que quiero mencionar ha sido el del chino. Pese a mi reticencia al final me tuve que tragar mi orgullo y pedirle al chino que me dejara duchar en su casa. Procuré ir después de la cena para que no me intoxique con alguna mierda de esas que come. Aún tengo pesadillas con las cagadas de caniche que me obligó a comer no hace mucho. Después de la tertulia de cortesía me acompañó al baño. Fue abrir la puerta y supe que ese era el mayor error cometido últimamente. Ya era demasiado tarde y había que apechugar. Me fui a su casa con toalla, champú y todo lo necesario porque quería minimizar al máximo el contacto con las cosas que allí podía encontrar y al menos en eso acerté. Lo primero que me llamó la atención era el mal olor que había allí dentro. El baño del chino no tiene ventanas pero aún así la peste no era normal. Levantó la tapa del retrete y casi me vomito allí mismo. Había un líquido negro, como alquitrán del que yo juraría que salían burbujas. Me dijo que un par de días antes se había roto la cisterna y no podía bajarla. Y una mierda pa’ él. Aquello llevaba roto seguro que semanas o meses porque el agua no se cuaja así de un día para otro. Cerró el retrete pidiéndome que no lo usara (¡sic!) y me dejó allí dentro. Puse mis cosas sobre la lavadora y me fijo en el lavamanos, lugar en el que algo no estaba bien. En el lugar donde la gente suele poner el jabón se encontraba una mata de pelo negro. era como un manojo grasiento y repugnante que decoraba el lavamanos. Otro lugar que no debería tocar. Saqué las cholas de playa para ponérmelas en la ducha ya que algo me dijo en mi casa que mejor me las llevaba. De nuevo he de decir que hice muy bien. Cuando abrí la mampara para entrar descubrí el complejo macrouniverso de algo similar a las algas marinas que había en el desagüe. Los pelos acumulados durante meses y meses se habían agrupado allí formando una mata que se mecía al ritmo del agua. Me recordaba a los documentales estos marinos en los que siempre te ponen el plano de las algas meneándose suavemente. Era algo asqueroso. Batí mi marca personal y me duché en menos que canta un gallo, literalmente. Salí de allí a escape sintiéndome aún más sucio de lo que había entrado. Tuve que volver a ser cortés y educado con el chino durante diez minutos más antes de salir a escape hacia mi casa. No voy a criticar más que el hombre es amigo pero allí no vuelvo a entrar en el baño en lo que me queda de vida.

Junto con las duchas en viviendas ajenas el otro tema que me ha tenido obsesionado estas dos semanas ha sido el olor, o el mal olor. Saber que no me podía duchar por las mañanas me hacía sentir sucio y rastrero y mis aguzados sentidos me tenían todo el día en vilo porque me daba la impresión de que apestaba. Nadie parece haber notado nada o al menos nadie ha dicho nada pero yo he andado con este Sanbenito todos estos días. No he usado la bicicleta para no sudar, he reducido al mínimo las caminatas y he estado moviéndome a cámara lenta para evitar al máximo la generación de sudor y su posterior maceración. Ni con esas, por las tardes cuando volvía en el tren siempre intuía que todo el mundo me evitaba porque apestaba. Cualquier persona que se tocara la nariz o virara la cara conseguía que me pusiera colorado. Llegaba a mi casa y lo primero que hacía era darme un chas-chás en la cocina. Gracias a dios esto ya ha finalizado y ya puedo volver a ir al trabajo en bicicleta. La próxima casa me la compro con el baño reformado porque no vuelvo a pasar por esto.

Quiero también aprovechar el aquí y ahora para avisar a los canarios de mi próxima visita. La idea es ir desde el 25 o el 26 hasta el 1 o el 2 de abril. A la vuelta comenzaré en mi nuevo puesto en la oficina, en la nueva compañía, en un entorno nuevo y con compañeros de trabajo distintos y quiero relajarme y disfrutar del sol antes de que suceda esto para empezar al 120% con los nuevos retos. Aún no nos han dicho más nada desde que se hicieron los anuncios y tuvimos las reuniones preliminares. Sólo sé que de los treinta y pico que formarán parte del nuevo equipo hay unos cuantos jefes que me tienen en gracia y a los que he hecho ya algunos favores así que espero que los tengan en cuenta. De hecho creo que esa generosidad natural y mi desapego a la hora de ayudar gente con problemas han tenido parte de la culpa porque algunos que darían hasta el coño de sus esposas por estar en ese equipo han quedado relegados a las divisiones inferiores y yo que soy feliz en cualquier rincón con internet y cobertura para mi teléfono DECT he ganado el premio gordo. Tendré que demostrarles que no se han equivocado, algo que seguro que consigo sin más problemas. La rumorología que abunda por las máquinas de café me sitúa en Suecia en los próximos meses. Espero saber algo más la semana que viene, antes de irme de vacaciones. Como suele ser habitual se terminará sabiendo por aquí ya que a estas alturas de mi vida en la red no me voy a guardar esas cosillas para mí y mis sesenta vidas interiores.

Una última reflexión. Un par de amigos me han dicho algo de lo que yo soy inconsciente. Me siguen diciendo que me siente y escriba un libro o algún tipo de texto más largo porque mi prosa según ellos es aceptable tirando a buena y sobresale de la mediocridad en la que nos movemos por este universo. Yo ni entro ni salgo en lo de la calidad de mi escritura aunque siempre he pensado que es francamente mejorable pero sí que estoy de acuerdo en lo de que algún día debería escribir un libro. Mi problema es el tiempo y el esfuerzo. Tendría que sacar el tiempo de otros sitios y siempre me ha dado pereza. Por ejemplo, no me veo dejando de escribir en la bitácora porque me divierte y me relaja, lo mismo que cocinar. Creo que este verano trataré de coger un día a la semana para revisitar todo lo que he escrito en estos años y escribir el libro de mi vida, un libro lleno de individuos legendarios y de historias cochambrosas. Veremos que tal queda si llego a terminarlo, que esa es otra.

Baño día 9

Baño día 9

Baño día 9, originally uploaded by sulaco_rm.

Y ha llegado el final. El baño está acabado. Casi todo está en su sitio a falta únicamente del poyo que cubrirá la lavadora. Para este último día he elegido una foto de la zona que tanta polémica parece estar levantando. Ahora que está completa creo que hasta me gusta. Los detalles dorados rompen la prevalencia de tonos blancos y plateados. Hoy podéis ver como quedó la zona del lavamanos una vez se ha terminado y a través del reflejo del espejo se puede ver la mampara en su sitio. También está el radiador del que colgarán esas toallas que en invierno estarán calentitas cuando las necesites y puesto que está frente a la ducha, no será una experiencia religiosa el quitarse la ropa por las mañanas cuando la casa se despierta y la calefacción aún está tratando de incrementar la temperatura desde los quince grados nocturnos. Ahora hay que limpiar el baño y llenar los muebles con todo lo que anda desperdigado por diferentes rincones de la casa y que debería estar en este lugar.

De vuelta a Holanda

Han pasado tres meses desde la última vez que vi al turco y fue encontrarnos y retomar las conversaciones, las bromas, las maldades. Ya habrá tiempo de contarlo en otro momento. Mi familia holandesa vuelve a estar al completo y hoy teníamos un montón de cosas que celebrar. El turco ha vuelto cargado de historias que debidamente recicladas aparecerán por aquí en el futuro.

Baño día 8

Baño día 8

Baño día 8, originally uploaded by sulaco_rm.

Esto se acaba señores. Ya han pintado las paredes y el color elegido ha vuelto a ser el blanco iBook. Hoy nos detenemos en el lavamanos. Aún no han colocado el mueble que irá sobre el mismo. Quiero que se fijen que el pie del lavamanos es en realidad un armario camuflado con dos estantes para poner cosillas. No me apetecía tener un gran mueble porque sigo queriendo que prime el espacio abierto sobre todo lo demás. Odio los baños llenos de muebles que parecen despensas para almacenar mil millones de productos. Como siempre en flickr hay algunas notas y comentar que no me gusta el tono dorado de la grifería pero no había otra opción así que tarde o temprano lo cambiaré por otro que no sea tan folclórico.

Caballero de la mesa redonda

Hoy toca una nueva ración de vida y obra de sulaco en los Países Bajos. Para aquellos detallistas y capaces de procesar algo de información quiero hacer notar que he renombrado la categoría Mi mundo y ahora se denomina Reality sucks.

Hace exactamente ocho días supe que continuaba trabajando para esta gran multinacional holandesa que nos ha vendido a esa otra gran multinacional japonesa que nos va a hacer más grandes que la Jurao. Ayer se cumplió la semana y tuvimos una de esas asambleas en las que el Director General nos informa de los resultados económicos del mes anterior y de paso nos habló de los planes de futuro. Esto de que el tipo más importante de la compañía hable mensualmente con sus empleados y cuente como va la cosa sería impensable en España, al menos no sucedía en la empresa en la que yo trabajaba. Después de su exposición habló el director de recursos inHumanos y estalló la bomba en el ruedo. El tío nos dijo que hoy sabríamos a que grupo íbamos a pertenecer y que antes del viernes recibiríamos información precisa del mismo y que el lunes 3 de abril estaríamos trabajando en dicho grupo. LA BOMBA. Los tíos del comité de empresa perdieron el color de la cara del pasmo que les dio. La gente se quedó callada y no fue capaz de articular preguntas. Salimos de allí con la sensación de que el final de los viejos tiempos había llegado y nos había cogido a todos con los huevos al aire. Como estas dos semanas estoy viniendo a trabajar usando exclusivamente transporte público (ya se sabe que no puedo sudar ya que el sudor conduce al odio, el odio conduce a la ira y la ira sin ducha conduce al mal olor) mi compañero de despacho se ofreció a llevarme de paquete en su bici a la estación. Iba con él y otro colega que después seguía conmigo en el tren. Todos comentábamos nuestras impresiones y nuestras esperanzas.

Esta mañana llegué a las ocho y veinte como viene siendo habitual y la gente estaba muy inquieta. Nos tenían que informar antes de las doce de la mañana. Las máquinas de café eran un hervidero de rumores. Activamos la red de información neural que pasa los mensajes entre departamentos y cruzamos los dedos. Sobre las nueve y media mi jefe se viene a mi despacho y cierra la puerta. Pachín, pachín, pachín ….

A mí cuando me cierran la puerta siempre me entra el mal cuerpo de las malas noticias. El hombre me dijo que no me preocupara aunque llegó tarde porque yo ya estaba hiperventilando y con la cabeza entre las piernas, aunque la saqué rápidamente porque los huevos tras tantos días sin ducha huelen a jarea, un tipo de pescado seco al sol que se puede comer en las Canarias. Me puso la mano en el hombro, otra de esas señales para preocuparme y me preguntó si ya lo sabía. Le dije que no tenía ni idea de lo que quiera que fuera. Me comentó que casi todo el mundo había recibido una invitación para la reunión de uno de los grupos y que yo era una de las excepciones. Me volví a ver en la calle pero me tranquilizó y me comunicó que me ponen en la división de soluciones de comunicación o algo por el estilo que soy muy malo traduciendo del inglés. También me dijo que nadie más de mis conocidos estaba en ese equipo. Fue el chimpún del milenio. Todo el mundo a un grupo y yo en otro. Tuve que esperar hasta las dos de la tarde para saber quien estaba conmigo ya que nadie había sido invitado a esa reunión y al contrario que las otras, en las que te llegaba la invitación por correo electrónico, para esta la invitación era con el tradicional boca-a-boca sin lengua.

Pasados tres minutos de las dos de la tarde fui a la sala de juntas que me habían dicho y escucho a un tipo gritando mi nombre, un conocido. Me dice que se ha enterado que yo estoy en el mismo grupo que él y que le da miedo entrar solo. Abrimos la puerta, entramos y me topo con el vicepresidente que nos saluda y nos da la bienvenida. Allí el único descamisado y trabajador era yo. Un equipo de cuarenta personas en el que han seleccionado lo más mejor de la empresa, lo más granado, la élite intelectual y amoral para cumplir con el cometido más difícil. Tuvimos tres horas de presentaciones a cargo de los jefillos. Aún no sé en cual de los cinco sub-equipos estaré integrado pero todo apunta a que mi jefe será el gerente con el que suelo ir al cine y que esta semana está de vacaciones. Por lo que nos contaron vamos a ser un equipo excepcional dentro de la compañía. Frente a las jerarquías tradicionales de las otras divisiones, a nosotros nos han encargado la cacería de elefantes, los proyectos imposibles o espectaculares y de golpe y porrazo me veo en el core de la compañía. Trabajando en Hilversum ya formaba parte del Camelot de nuestra empresa pero es que ahora soy un caballero de la mesa redonda y el mismísimo rey Jartúo se sienta en la misma. El Director general entró a media reunión y se sentó a mi lado con lo que tuve que dejar de pintar calaveras en mi libreta de apuntes y hacer como que escuchaba al que estaba echándonos el masque.

De lo que puedo contar que no está sometido a secreto os diré que me van a asignar a proyectos internacionales, inicialmente en Reino Unido, Bélgica, Holanda, Italia y los Países Nórdicos. Parece que viajaré bastante y que trabajaré como una mula en lo que mejor sé hacer: Solucionar imposibles. Empezaremos muy probablemente en Suecia en un proyecto imposible. Si se cumplen las previsiones, la sección de viajes de esta bitácora va a recibir un empujón increíble. También puede que se vea afectado mi frenético ritmo de escritura ya que no creo que pueda mantener el ritmo actual.

Cuando salí de esa reunión ya era tarde y no quedaban compañeros a los que preguntar sobre los otros grupos así que no sé que tal les fue. Para mí se abre un abanico increíble de posibilidades. Formación a granel, puntos para la tarjeta de Flying Dutchman y el privilegio de trabajar creando soluciones únicas en retos irrepetibles. El tiempo nos dará la respuesta. Por ahora voy a disfrutar el momento mientras dure ….

Baño día 7

Baño día 7

Baño día 7, originally uploaded by sulaco_rm.

Esto ya es otra cosa. El trono y el lavamanos están en posición. Falta por poner el mueble que va por encima del lavamanos y la mampara de la ducha que no se ve en la foto. También falta pintar las paredes, poner el radiador que al mismo tiempo sirve para secar toallas y poner la encimera que oculta la lavadora. Me encanta todo tan blanco. En flickr he puesto unas cuantas notas sobre la foto.

12. Er Dani y más de lo mismo

Lo mejor de estas historias por capítulos son las introducciones que van creciendo y creciendo hasta llegar a estos niveles de sofisticación. Quizás has entrado aquí directamente y te frotas las manos pensando que esta anotación es un evento aislado en el espacio-tiempo y sin relación ninguna con otros textos de esta bitácora. Craso error. Si quieres averiguar el por qué sucedió lo que voy a contar tendrás que rebobinar y comenzar por 1. Todos queremos ser como er Dani. Tras ese comienzo si aún tienes hambre y quieres saber tendrás que leer 2. Conozcamos ar Dani y ya habrás entrado en calor y estarás dispuesto para afrontar la realidad de los 3. Lugareños der Dani y 4. Conocidos der Dani. Tras haber conocido a sus vecinos y a él mismo tendrás el dudoso honor de intimar con 5. La Carmen, hermana der Dani. No hemos acabado ni mucho menos, la cosa sigue en 6. Er Dani y la metrosexualidad y a partir de aquí dejamos el local en el que estábamos y emigramos 7. Camino del restaurante con er Dani. Una vez llegamos al restaurante se produce una nueva ronda de presentaciones en 8. La Gayola y los amigos der Dani . El encontronazo entre la Gayola y sus colegas tendrá terribles consecuencias que se dilucidarán en 9. Las verdades de los amigos der Dani momento en el que la Gayola saca a relucir los trapos sucios de la concurrencia. Después de este episodio bizarro vendrá la entrega de regalos en 10. Regalos para er Dani y finalmente estarás muy cerca del capítulo de hoy ya que solo te quedará por leer 11. Er Dani y sus bolas .

Uno abre la caja de los truenos y en lugar de tempestades le salen peos (pedos para los peninsulares) de estos con pitorrillo. Lo mismo me ha pasado a mí. Me pongo a escribir sobre er Dani y no puedo parar, mis manos se desembragan y corren raudas por el teclado sin respetar mi serenísima edad ni mi renombrada solera o la ausencia de la misma. Nos habíamos quedado abandonando el restaurante para acudir a un pub. El propietario era uno de los de nuestra pandilla, bombero de profesión y hostelero para hacerse rico y pagarse los vicios oscuros que todos tenemos.

De nuevo me maravilló el centro de una ciudad que nunca he llegado a conocer. He estado en Málaga creo que cinco o seis veces y nunca he hecho turismo, siempre he visitado a mis amigos y ha sido suficiente con pasar el tiempo con ellos y disfrutar de su compañía. No me quejo, yo lo he querido así. Esa vez era diferente y me habían sacado a la calle con aquella banda que tanto contenido ha aportado a mi bitácora. El paseo fue breve y de lo poco que recuerdo me llamó la atención que ya estaban preparando las calles para las procesiones de Semana Santa, evento que aunque debería ser ostentosamente celebrado a nivel mundial ya que el Dios de los Católicos es el único auténtico y verdadero, parece condenado a conmemorarse solo en el corazón del cristianismo, esa España mía esa España nuestra.

Ni me acuerdo del nombre del pub ni sabría decir el lugar en donde se encuentra. Sólo sé que del zoológico de Málaga se escapó un gorila y acabó de portero allí. Era un tipo como un armario y negro como un Porsche de lujo. Impresionaba porque a primera vista uno solo veía las pupilas blancas y una mancha que lo tapaba todo. No puedo creer que aquello fuera todo músculo así que prefiero pensar lo peor y estoy convencido que era grasa mezclada con esteroides, anabolizantes y algo de músculo. El mamotreto aquel se apartó y nos dejó pasar haciéndonos un hueco en la cola de pendones y pajeros que esperaba para entrar. Todo el mundo nos miraba con rabia pero oye chico, en todos lados hay clases y la nuestra aunque baja y miserable nos permitía el colarnos en aquel antro.

No merece la pena el describir el local porque todos hemos estado en estos sitios y sabemos como los montan. Da igual que viváis al norte o al sur del país, en todos lados son iguales: negros por dentro, cubiertos de un humo pegajoso producto de decenas de malnacidos fumadores y con unas luces que tratan de espabilar partes de nuestros cerebros que quizás nunca debieran ser despertadas. En la barra las clásicas pelanduscas de local de copas, escasas de ropa y de cerebro y sobradas de tetas y culos, del tipo que se pone de rodillas y te la mama según el modelo de coche que tengas. De esas conozco yo unas cuantas que solían ir a uno de esos locales junto al Parque Santa Catalina, un sitio que desconozco si sigue existiendo y que tenía un sonoro nombre, el Pachín. Estas chicas merecerían una mención aparte en el libro del Universo porque gracias a ellas se han cubierto miles de pajas en la historia del mundo. Sus volúmenes, sus limitaciones, sus escuetas conversaciones y su tontería característica seguro que alguna vez ha formado parte de la vida nocturna de cualquiera que lea esta página. Si juntara en un cuarto a todas las que alguna vez me llamaron la atención tendría que pasarme unos cuantos meses de abstinencia para acumular la suficiente lefa para contentarlas porque seguro que siempre están hambrientas del elixir de la vida.

En el pub nos disgregamos un poco. Cada uno se fue por su lado y Dios por el de todos. Formamos corrillos rodeados como estábamos por tanto pendón verbenero falto de ropa y sobrado de ordinariez. Dejaría que le cortaran las manos a todos mis amigos si allí no había más de una menor. Que coño, allí la excepción era una viejorra más pasada que las pasas de Don Ricardo que trataba de ligar y que solo arrancaba arcadas de los chavales a los que acosaba y que se dignaban hablar con ella era porque les pagaba copas. Ya lo he dicho pero lo vuelvo a repetir. Las niñas de mi generación tomaban preparados lácteos como la leche fresca y nos salieron feas y mojigatas (salvo honrosas excepciones). Las niñas de hoy en día toman leche de la buena y son diosas latinas que piden a gritos que les humedezcan su sexo y se lo hidraten con esos miembros que les rinden honores allí por donde pasan. En aquel local estábamos sobrados de esas diosas y de ese daño colateral que se suele mentar como eso es mi amiga y tampoco baila, las feas que llevan para que su belleza deslumbre. El marketing lo inventaron las tías guapas cuando empezaron a arrastrar a las feas a su lado para vender aún mejor su producto. Palabra de Dios.

Dejemos de divagar que no nos pagan por ello y volvamos al mundo real. Allí dentro las chicas iban a lo que iban. Er Dani parecía el Puma antes de comenzar un concierto. Iba como un gallito de corro en corro explicando que era su cumpleaños y que esa noche todos sus amigos iban a mojar. Las chicas le reían la gracia y le daban inmediatamente la espalda. La Gayola no parecía muy contenta con este giro de la historia pero lo dejaba actuar. A nuestro alrededor el mundo parecía girar más despacio y totalmente fuera de control. En un momento determinado vi que er Dani se desaparecía metiéndose en un cuartucho que se encontraba a un lado de la barra. Todos los demás salvo un servidor sabían o parecían saber lo que iba a suceder. Yo seguía en mi ignorancia virtuosa ajeno a lo que me deparaba el futuro bebiendo y bailando. Al entrar en el local er Dani nos había dado unos bonos que nos otorgaban el derecho de cinco bebidas gratis para poder celebrar su cumpleaños en condiciones. Nos recalcó que era algo excepcional y que debíamos estar muy agradecidos a Dios y a él mismo por ello. Seguramente lo estábamos pero ya no os lo puedo decir.

La música atronaba nuestros oídos hasta que la cortaron de golpe y una voz nos anunció que esa noche iba a suceder algo muy especial que alegraría el corazón y la vagina de las chicas que allí se encontraban. Además de la música cortaron las luces y cuando volvieron se había abierto un claro en medio del local y habían puesto allí un par de sillas. Yo venía muy puesto en el uso que se les puede dar a las mismas así que cuando entró er Dani al son de la canción de nueve semanas y media no me extrañé lo más mínimo. Lo que me llamó la atención es que en esta ocasión venía vestido de bombero, con su casco, su manguera y su uniforme reglamentario del cuerpo de bomberos de la ciudad de Málaga. Debemos darle al César lo que es suyo y es de ley reconocer que el uniforme lo llenaba correctamente. Las tías se volvieron como locas y comenzaron a aullar mientras la Gayola trataba de evaluar la emergencia y buscar vías de consenso para solucionar aquella crisis.

Volvimos a vivir un strip-tease solo que esta vez al menos cien hembras gritaban y jaleaban al Dani que se quitaba la ropa sin subirse a la silla en esta ocasión. Únicamente se montaba en la misma para que las féminas que estaban más atrás lo pudieran ver. También hubo pequeñas variaciones como que dio el casco a una chica o que se quedó en calzoncillos y no hizo amago de bajárselo. Cuando acabó con su espectáculo de serie B se retiró al cuartucho del que había salido y allí continuamos todos como si nada hubiera pasado.

Este ha sido un episodio de transición y tendrás que esperar al próximo capítulo para conocer el desenlace de esta interminable historia.

Corre viajero de la red y salta hacia el próximo capítulo que el final ya está cerca. Salta a 13. La Carmen en el cumpleaños der Dani

Baño día 6

Baño día 6

Baño día 6, originally uploaded by sulaco_rm.

Esto sigue adelante. Ya han puesto las baldosas del suelo y han echado la lechada de los azulejos de las paredes. También han aparecido las tomas de agua. Por lo que me han comentado en la próxima foto ya habrá retrete y lavamanos aunque aún faltará pintar y me temo que no podré usar la ducha antes del viernes.

11. Er Dani y sus bolas

Desde la última vez que hablamos der Dani han pasado cuatro meses y ya va siendo hora de continuar con el reslato del día de su cumpleaños. Si has llegado hasta aquí y nunca has oído hablar der Dani quizás quieras saber lo que te has perdido. Para averiguarlo tendrás que realizar un viaje por el tiempo que a buen seguro te dejará con un extraño sabor de boca. Abróchate el cinturón y retrocede hasta 1. Todos queremos ser como er Dani. Continúa después con 2. Conozcamos ar Dani y ya habrás entrado en calor y estarás dispuesto para afrontar la realidad de los 3. Lugareños der Dani y 4. Conocidos der Dani. Tras haber conocido a sus vecinos y a él mismo tendrás el dudoso honor de intimar con 5. La Carmen, hermana der Dani. No hemos acabado ni mucho menos, la cosa sigue en 6. Er Dani y la metrosexualidad y a partir de aquí dejamos el local en el que estábamos y emigramos 7. Camino del restaurante con er Dani. Una vez llegamos al restaurante se produce una nueva ronda de presentaciones en 8. La Gayola y los amigos der Dani . El encontronazo entre la Gayola y sus colegas tendrá terribles consecuencias que se dilucidarán en 9. Las verdades de los amigos der Dani momento en el que la Gayola saca a relucir los trapos sucios de la concurrencia. Finalmente llegará la entrega de premios en 10. Regalos para er Dani y en ese punto lo habíamos dejado, así que subamos el telón y que continúe el relato.

Hace tanto tiempo que las pesadillas ya se han diluido un poco en mi memoria pero aún así he de exorcizar mis terrores favoritos y afilar mi gruesa pluma para terminar de narrar lo acontecido aquel aciago día de marzo del 2005 en el que conocí a er Dani y padecí el dudoso privilegio de la invitación a su cumpleaños.

Nos habíamos quedado en los instantes posteriores a la entrega de regalos por su augusto cumpleaños. Tras acabar ya nada fue lo mismo. La poca gente que quedaba en el lado del comedor en el que nos encontrábamos apuraba la comida para poder marcharse y er Dani seguía enseñando sus gafas de sol de marca a todos y restregando la camisa exclusiva a quien tuviera a bien de ponerse frente a sus narices. Pasados los minutos pareció entrar en un nuevo ciclo de actividad. Se convulsionaba de una manera extraña y de repente comenzó a gritar y a decir que iba a hacer un strip-tease. Yo ya me lo creía todo. Los demás le aplaudían la idea y coreaban su nombre para animarlo. Dani, Dani, Dani. Él sonreía desde su ceguera inducida y movía las manos jaleándolos para que siguieran. Tras un rato agarró una silla y la puso a un lado. Creo que todo el restaurante estaba pendiente de él. Los camareros lo miraban con la desgana producida por haber visto esta escena repetida una y otra vez a lo largo de los años de oficio pero para alguien tan puro y divino como yo esto era algo nuevo. En todos mis años de penosa existencia en este valle de lágrimas jamás he tenido el privilegio de asistir a un strip-tease de algún conocido/a o amigo/a. Llamarlo clasismo, altivez o como queráis pero lo cierto es que en los entornos en los que yo me he movido este tipo de expresión creativa siempre ha estado considerado como muy de clase baja o como diría mi amiga la divina low class.

En unos instantes el coro de energúmenos en el que me incluyo estaba aplaudiendo sincronizadamente y er Dani se había encaramado en la silla como si de la cabra de un gitano se tratara. Pensé que se daría una buena hostia pero siempre recuperaba el equilibrio en el último instante y conseguía seguir haciendo sus gansadas, sacándose la camisa que llevaba por dentro del pantalón para dejarla suelta y moviendo las manos cual molino de viento. La Gayola gritaba más que ninguno, más alto, más fuerte y más ordinariamente. Entre tanto chillido creo que ella era la que se desgañitaba con un sácatelo tooó pero podría estar equivocado. Er Dani comenzó a quitarse la camisa y sus movimientos se vieron acompañados por silbidos. Justo detrás de nosotros había un cristal enorme que daba a la calle y la gente se comenzó a parar para mirar el espectáculo que sucedía allí dentro. Se terminó de desabotonar la camisa y se la sacó mostrando su pechito de profesor de judo. Le tiró a la Gayola la camisa que la cogió y se la restregó por el pecho, por la entrepierna, por el hocico y por todos lados. Estaba como fuera de sí, sus ojos se habían cerrado hasta dejar unas minúsculas pupilas como ensangrentadas que expresaban lo ávida que estaba de este tipo de eventos. Er Dani ya sin camisa se tocaba los pezones, el pecho y el ombligo para delirio de sus fans que debíamos ser nosotros. La gente en la calle también aplaudía.

Las gafas se las dejó puesta y ahora comenzó con el cinturón. Nos alejamos un poco de él porque si le daba por agitar el cinturón igual nos arreaba un latigazo a alguno y aquel tipo no estaba en sus cabales. Mi amigo Sergio y otro colega aprovechaban la distracción para vaciar la botella de whisky de doce años que había quedado como olvidada en la mesa. Como suponía, cuando terminó de quitarse el cinturón comenzó a hacer molinos con él con tan mala suerte que se arreó un latigazo a sí mismo con la hebilla y del golpe perdió el equilibrio y se cayó al suelo. Fue una hostia de esas que se recuerdan. El aire se llenó con las atronadoras carcajadas nuestras y de los circunstanciales espectadores del evento. Er Dani se levantó gritando no pasa ná, no pasa ná y volvió a subirse a la silla. Tenía un moretón rojo allí donde la hebilla le había golpeado pero si le dolía no lo daba a entender. Sin darnos tiempo a respirar se empezó a desabotonar los vaqueros. La Gayola estaba más alterada que la niña del exorcista. Gritaba y balbuceaba sin pararse a coger aire. Daba más miedo ella que él. Después de acabar con los botones pensé que aquello ya había terminado, que la gracia ya estaba hecha. Me equivoqué. Intentó sacarse los pantalones pero los zapatos eran un obstáculo insalvable. Seguía encaramado en la silla, con el pantalón a la altura de las rodillas y enseñando unos gallumbos de la marca esa que lleva el nombre de un hijoputa que cuando en Europa nos negamos a participar en la guerra de Irak nos insultó a todos y cada uno de nosotros. Me refiero al Jilfinguer ese de los cojones. Obviamente uno no se puede quitar los zapatos cuando está subido en una silla así que se dejó caer para sentarse con tan mala suerte que la silla se fue hacia atrás y se arreó otra hostia. Las risas se redoblaron. Él se quedó tirado en el suelo aún sentado y comenzó de esa guisa a quitarse los zapatos. La postura era tan ridícula que se le salían los huevos por un lado de los boxers, que esos artilugios no están pensados para ese tipo de posición.

Cuando acabó la tarea se puso en pié y preparó de nuevo su escenario. Se subió de nuevo a la silla y continuó con la tarea que había dejado a medias. Se sacó los pantalones y los agitó cual lazada sobre su cabeza amenazando con lanzarlos. Nosotros le seguíamos el juego gritándole y él gritaba también algo aunque nunca supe muy bien el qué decía. Nuevamente la agraciada fue la Gayola que hundió su nariz a la altura de la bragueta e inspiró profundamente para después lanzar un grito desgarrado de alegría y felicidad mirando hacia el cielo. Ahora sé muy bien lo que significa el adjetivo dantesco. La Gayola trincó la ropa que ya tenía en su poder y la estrechaba contra su pecho. Er Dani mientras tanto gritaba y saludaba a la gente del restaurante y a los que lo miraban desde la calle.

Se dio la vuelta en la silla y se quedó de espaldas a nosotros. Sus amigos debían saber lo que venía a continuación porque comenzaron a silbar la canción que se volvió inmortal en la película nueve semanas y media. Él agitaba la pelvis con movimientos compulsivos y movía las manos de arriba a abajo como si fuera uno de esos tipos que están en los aeropuertos indicando al piloto donde debe parar el avión. Sin previo aviso agarró el boxer y se lo bajó inclinando su cuerpo al mismo tiempo. Las glorias de la familia salieron despedidas hacia atrás y tuvimos un maravilloso plano de sus huevos. Fue el acabose. Todos gritaban y aullaban mientras er Dani trataba de canalizar toda su energía y no caerse de la silla en la que estaba. La Gayola se lanzó a por los huevos y casi consiguió agarrarlos pero er Dani intuyó que algo malo sucedía a sus espaldas y se enderezó subiéndose los gallumbos. Cuando se giró se encontró con la Gayola frente a él y a falta de algo mejor le arreó un morreo de esos de pesadilla. Aquello terminaba el espectáculo y lo certificamos aplaudiendo a rabiar para que el hombre viera que había merecido la pena.

La gente en la calle se disolvió y tras esta escena estaba claro que en aquel lugar al menos ya no nos quedaba nada por hacer así que pedimos la cuenta y la dividimos entre todos. Tras eso dejamos el restaurante y nos encaminamos a un pub que era propiedad de uno de los de nuestra banda para continuar la fiesta pero esa es otra historia y tendréis que esperar para leerla.

Continúa tu camino, caminante que has llegado hasta aquí y salta al siguiente capítulo llamado 12. Er Dani y más de lo mismo