Monthly Archive for April, 2006

El fin de semana de la reina - Koningineweekend

Esta semana está siendo de locos. Debo llevar encima ya más de trece litros de alcohol desde el lunes. Es un milagro que consiga algo de tiempo para poner alguna parida por estas tierras porque es que no paro y el futuro a corto plazo se avecina aún peor. El lunes tuve sesión con el Boss. Llegué a mi casa de madrugada y me tuve que pegar el madrugón para ir al Keukenhof, aunque eso ya lo he contado. El miércoles se vino por mi casa el Rubio. Tuvimos celebración regada con Champagne y cervezas. Ha superado los exámenes y oficialmente ya es CCNA. Como sucede siempre que bebemos, lo mejor es no conducir así que se hospedó en mi casa. Mis vecinos andan algo sorprendidos con el tráfico de gente que pasa la noche por aquí. Yo no doy abasto a lavar sábanas y toallas. En fin, todo sea por la amistad.

El jueves descansé y el viernes comenzaron las celebraciones del fin de semana de la Reina con la Koninginennacht, la noche de la reina. Hubo algunas dudas sobre el lugar de la celebración. Inicialmente el Turco iba a estar ausente ya que tenía que hacer un curso de un par de días en Toronto, pero se las apañó para que lo cancelaran y prometió unirse a nosotros. Al final optamos por Amsterdam y montamos el campamento en casa del Turco. Salimos y nos fuimos a Rembrandtplein lugar en el que ponen uno de los escenarios y que es más holandés que otras zonas de la ciudad. No había mucha gente de naranja pero sí que había actuaciones de celebridades holandesas, artistas de estos que se sacan la guita de gala y verbenas y que aquí son conocidos por todos e ignorados por nosotros. Como siempre nos plantamos delante del escenario para gritar más que nadie y saltar y aullar al ritmo de canciones holandesas. Todos los años es lo mismo. Cualquiera que nos ve pensará que somos autóctonos por la alegría con que lo celebramos. Para beber cerveza había que comprar un vaso de plástico que costaba un euro de fianza (si lo devolvías) y unas micro cervezas a dos euros, así que encontramos un lugar en el que unas negrillas muy simpáticas nos levantaban nueve euros por un pack de seis cervezas Heineken.

Este año por razones desconocidas cortaron la marcha a la una de la mañana. Nos fuimos siguiendo a la muchedumbre hacia Leidseplein pensando que por allí seguiría la juerga pero aquello también estaba muerto. Al final volvimos y nos metimos en un bar/disco/sala de fiesta y allí terminamos la noche, entre gritos, saltos, fotos y volatadas. Creo que nos fuimos a la cama sobre las cuatro y pico de la mañana.

El turco se pasó toda la noche recibiendo llamadas de su nueva novia. Están en una fase horrible. Cada hora se llaman para recordarse lo mucho que se quieren. Ya he dicho que es presentadora de un canal de noticias turco y está muy buena, una especie de Leticia otomana. La hijaputa trabajaba el sábado por la mañana desde las ocho y nada más levantarse comenzó con las llamaditas.

Volvimos a la vida cerca del medio día y a la una de la tarde ya estábamos en la calle para vivir el Koninginnendag, el día de la Reina. Ahora sí que estaban las calles llenas de gente vestida de naranja. Al primero que nos topamos era un gordo seboso que solo llevaba una camiseta blanca y nada debajo. Aclaro, iba desnudo. Con el frío que hacía por la calle. Las siguientes siete horas estuvimos rodeados de una multitud bulliciosa. Creo que salvo el Dam pasamos por todas las zonas interesantes. Lo del Dam me puede porque se pone tan lleno que puedes tardar media hora para cruzar una calle. Rembrandtplein estaba muy ameno con conciertos, DJs y mucha marcha. Desde allí fuimos hacia Leidseplein y como todos los años entramos en el Vondelpark, el parque de la ciudad y el lugar en el que está el mejor de los Vrijmarkt, los mercados libres. Volviendo a contar un poco la historia de todos los años, el día de la reina desde la medianoche se permite la venta callejera y la gente monta sus timbas en las calles para vender todo tipo de cosas. Los hay que venden ropa vieja, juguetes viejos, cosas que han cocinado y así hasta el infinito. Por ejemplo había unos que tenían dos vasos con diferentes orinas y vendían bebida exótica de sabor único por cincuenta euros. Espero que nadie se pegara el vaso. Volvimos a ver a los que se dejan pegar huevazos por la módica cantidad de un euro por huevo. El tío estaba hecho un Cristo. Tenía hasta heridas en el cuello. Tengo algunas fotos geniales de ese hombre.

Tras el Vondelpark nos plantamos en el Museumplein y aprovechamos para comer algo y escuchar alguno de los conciertos en el escenario principal. Estuvimos allí un rato largo y luego volvimos hacia Rembrandtplein por otro camino. La tradicional parada de barcos por los canales de Amsterdam aún no había comenzado o al menos no vimos nada. Durante este día lo que se hace es vagar de un sitio a otro viendo lo que hay. Este año el tiempo no acompañó. El año pasado estábamos en camiseta, un sol del carajo y aquello fue el despiporre, con carnaza por todos sitios. Por culpa del mal tiempo en esta ocasión no hemos podido ver la chicha. Estaba toda cubierta con abrigos de invierno. Tendremos que esperar 365 días para la próxima oportunidad.

Por la tarde las calles estaban hechas un asco y los borrachos salían hasta debajo de las piedras. La gente se pasa mucho y había momentos en que los canales eran auténticos viveros de Manneken Pis, con tíos meando sin que les importe nada y todo el mundo viéndolos. Después de una vuelta bastante amplia en la que por fin pudimos ver la cabalgata de barcos terminamos en un escenario de música tecno. Estaba justo al lado del cine Pathé de Munt, mi favorito de la ciudad. Llamaba la atención porque antes de ese escenario había otro de música Hip-hop. Sin exagerar debía haber unos mil negros, la mayor concentración que he visto en Holanda. Cien metros más adelante estaba el de Tecno y allí no había un solo negro, solo basura blanca. En ambas zonas la gente llevaba kilos y kilos de droga encima. Estaban pasadísimos y a cada diez metros te encontrabas con alguien vendiendo botellas de agua.

Este año el gobierno decidió que la juerga acabara a las nueve de la noche para permitir el retorno de todo el mundo a sus ciudades y para poder limpiar las ciudades. Al terminar volvimos a pasar por casa del Turco y tras un cafelito cogimos el tren y volvimos a Utrecht, lugar en el que Dani había dejado su coche.

Resumiendo, que nos lo hemos pasado muy bien, que he hecho casi cien fotos, que mi amigo el Turco se casa en Septiembre y vuelve a su país y que lo echaré de menos una jartada. Y que sí, pese a lo que se dice y se rumorea, el Turco es real, Dani es real e incluso sulaco es real.

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Proof - La verdad oculta

Proof - La verdad ocultaViendo el elenco de la película Proof me resultaba imposible el dejar de verla, aunque me sorprendió un poco porque jamás había oído hablar de esta cinta y por lo que se puede ver en la cartelera de los cines, pasó más o menos sin pena ni gloria. En España el traductor se exprimió los huevos y consiguió un título estúpido, La verdad oculta. La vi en un cine casi vacío en Las Palmas una noche de esta primavera.

La historia trata de un pollaboba científico e hijo de la gran puta mora que en sus ratos libres se desquicia y corre por la casa haciendo el julay y que parece que ha muerto. Su hija, una tía guapa y penca como pocas que se introduce objetos en la vagina para comprobar el volumen de la misma se enfrenta al fantasma del padre y no se sabe muy bien si la falta de consumo de leche de mangorra o el exceso de la misma la ha llevado a esa situación y por ello se está chiflando más que el padre. Un estudiante de esa universidad tratará de llevarla por el buen camino intentando matarla a polvos y una hermana puta, sucia y rastrera buscará la forma de meterla en un loquero. En definitiva, que todos somos genios y las matemáticas una mierda.

Después de ver la historia comprendo por qué no ha sido ese rotundo éxito. Recuerda por todos lados a la película A beautiful mind, con genio chiflado haciendo de las suyas. Lo que la distingue de esa historia es que aquí se ha procurado obviar la sensiblería y la cursilada tonta y se centraron en unos diálogos potentísimos que tratan de buscar las lindes entre la genialidad y la chifladura. La protagonista es una gloriosa Gwyneth Paltrow que en algunos momentos parece una frágil criatura a punto de romperse y en otras un genio seguro de sí mismo y que está por encima del resto de los mortales. La acompaña Anthony Hopkins haciendo de su padre o del fantasma del mismo, otro genio más loco que una jaira y que hasta muerto parece seguir jodiendo a su vástago. El contrapunto en este universo de excelsas mentes lo pone Jake Gyllenhaal haciendo de estudiante empollón, lameculos y polla loca, un actor que ya considero uno de mis favoritos. Entre tanto mal rollo hay momentos tiernos y escenas de gran delicadeza. La historia tiende a derivar hacia el drama pero lo llevan con gran cuidado y no es de esas que te obligan a sacar el pañuelo y llevártelo a la cara cada pocos minutos. Vemos como la protagonista se va deconstruyendo a sí misma y como su entorno reacciona de distintas maneras a su locura.

En fin que igual ya no está en cartelera pero sí que tendréis que recordarla para poder disfrutar en una tarde de esas que decides quedarte apalancado en el sofá de tu casa y quieres ver algo que te sorprenda y de lo que nunca oíste hablar. Y si aún la puedes ver en cine, entonces no deberías perdértela. Llévate a la parienta o alguna persona con la que puedas mantener conversaciones medianamente inteligentes para continuar hablando sobre el tema tras la película mientras saboreas un delicioso café.
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Reinas de Holanda

Reinas de Holanda

Reinas de Holanda, originally uploaded by sulaco_rm.

Acabo de llegar a mi casa después de más de veinticuatro horas de celebración del día de la reina, el Koninginnedag. No estoy muy por la labor de escribir porque llevo la palabra agotado escrita por todo mi cuerpo. Únicamente agradecer al Turco, a Dani y a su novia el que hayan compartido conmigo este tiempo y felicitar a los holandeses por esta fiesta.

Hay más información sobre Holanda en la anotación Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda y también puedes ver el Álbum de fotos del Koninginnedag

Tulipán Strong Gold en el club de las 500



Tulipán Strong Gold, originally uploaded by sulaco_rm.

Otro tulipán que entra en el club de las 500.

El Tote

Y aquí estoy yo leyendo los cómics de mi hermano Willy de Roberto Alcázar y Pedrín. Ya he terminado de leer los de el guerrero del antifaz y estos también están entretenidos. No sé como ha podido guardarlos todos estos años. Recuerdo cuando éramos pequeños y mis padres se los compraban en Simago, aquella cadena de tiendas que se fue al garete. Me pregunto si Roberto Alcázar y el Pedrín estarán liados. Seguro que si fuera algo contemporáneo entenderían bastante ….

Quizás debería presentarme. Soy el Tote y sulaco ha tenido a bien cederme este pequeño espacio para que cuente mis cosillas. No soy muy constante pero intentaré pasarme por aquí cada dos viernes. No es que vaya a ser nada especial, hablaré de mis neuras, mis amigos, mi novia y todas esas cosas que seguro que no interesan a nadie más. Tampoco es que me preocupe. Yo no soy nadie. Desde que nací me recordaron constantemente que era el hermano menor, una especie de Dios menor en una casa en la que el Willy era lo más grande. Así salí, apocado y un poco perdido. Yo no tengo cómics porque heredaba los juguetes de mi hermano pero no sus libros. Leer tampoco es mi fuerte. Me aburro fácilmente con tantas letras juntas y esa falta de dibujos. Con los cómics es distinto, al menos puedes mirar las viñetas y ver cosas interesantes. Mi hermano los deja aquí y supongo que todos los vamos leyendo. Están en el baño.

Sí, estoy cagando. ¿Pasa algo? Todo el mundo lo hace y puestos a presentarme este me parece un lugar tan bueno como otro cualquiera. Además, seguro que habéis creído que soy un poco culto y esas cosas porque leo cómics antiguos de los que la mayoría ni siquiera habrá oído hablar. No es que pase mucho tiempo aquí, que yo soy de los de mierda fácil. Es sentarme y soltar el lastre casi inmediatamente. Mi abuela suele decir que va al excusado a obrar pero yo vengo al retrete a cagar, que así se me entiende claramente.

Soy un chico del montón, ni alto ni bajo, de un metro setenta y cinco y pelo castaño oscuro. Tengo todas las cosas que tienen los demás: ojos, nariz, orejas y el resto. Sigo viviendo en casa de mis padres porque nadie me explicó que lo de la Universidad es el timo de la estampita y que tras todo el tiempo que he invertido en escuchar y memorizar gilipolleces ahora no consigo encontrar un trabajo en el que se me pague un sueldo digno y por digno quiero decir algo que me permita vivir con mi novia en un piso de clase baja y no en una chabola en las afueras de la ciudad. Mi novia es la Jenny, una chorba de cuidado. Tiene un montón de carácter la hijaputa, pero me gusta porque folla siempre que quiero y no me agobia con sus neuras. Para eso tiene a sus amigas. A mí me quiere para colgarse del brazo y arrastrarme por la calle luciéndome y para que la colme de gozo, que es como a ella le gusta referirse a ciertos temas. Sus amigas son un atajo de perras de muy buen ver. Todos estudiamos juntos en la universidad. Pasábamos más tiempo en la puerta de la biblioteca hablando y vacilando que en clase. Ya no recuerdo si fue ella la que me echó el gancho o fui yo. Tampoco me preocupa. Lo importante es tener novia, que hay ciertas necesidades básicas que mejor es tenerlas cubiertas.

Ya he nombrado al Willy, mi hermano. Él también sigue viviendo en casa con nuestros padres. Pese a todos los mimos y cuidados que tuvieron con él parece que no consigue un trabajo que le permita irse a vivir fuera de aquí. Mi hermano es un poco rarito. Siempre está encerrado en su cuarto conectado a Internet. Yo creo que no es normal pero si lo digo mis padres montarán un circo y me estarán abroncando durante días, así que mejor me estoy callado. El Willy tiene una cámara web aunque no sé para qué si él no conoce a nadie. Jamás lo hemos visto con amigos ni sale ni nada. Vuelve del trabajo y se encierra ahí dentro con sus cosas, que es como le gusta decir a mi madre. Arrastra la frase como si fuera algo importante, algo que nos solucionará la vida a todos los humanos. Para mí que no hace nada, sólo perder el tiempo en la red buscando boberías.

En fin, que escribiré sobre mi mundo y contaré alguna que otra cosa de cuando en cuando. No le pienso decir a nadie que lo hago porque ninguno me tomaría en serio y además si lo supieran ya no podría decir nada de ellos. Este será mi secreto y el de sulaco.

Dalia amarilla

Dalia amarilla

Dalia amarilla, originally uploaded by sulaco_rm.

Hay que ver lo tranquilo que me quedo cuando averiguo el nombre de las flores. Parece que estas preciosidades son dalias. Ayer la vimos en rosado tirando a naranja y hoy tenemos una con un perfecto amarillo.

Constructor de redes

Con el tiempo cada uno descubre sus puntos fuertes, esas cosas que nos destacan de los demás y nos vuelven únicos. Yo al parecer tengo muy pocas. Siempre se me ha considerado insociable, arrogante, engreído, orgulloso e intratable. Esto lo resume bastante bien y confirmo que igual hasta son ciertas. No es que me preocupe demasiado ni que intente cambiar y convertirme en mejor persona y toda esa mierda de filósofos baratos, de hecho creo que he llegado hasta aquí siguiendo un camino bastante peculiar y didáctico y no me arrepiento de ninguna de las putadas que he hecho en todo el recorrido.

Mirando el lado positivo creo que soy bastante bueno construyendo redes de todo tipo. Lo hago de una manera innata. Llego a un lugar y en un corto espacio de tiempo he comenzado a tejer una red. Si es en el trabajo es de conocimiento e información, si es fuera del trabajo es de amigos. No suelo aplicar mucho esfuerzo, la cosa evoluciona después de un pequeño empujón inicial. Ahora que me han cambiado de puesto en la empresa me doy cuenta de la ingente cantidad de gente y conocimiento que tengo tras de mí. En todos lados en la compañía hay gente ayudándome, dando la cara por mi y asegurándose que salga hacia adelante. En el nuevo grupo puedo ver como mi pequeña red está extendiéndose y la gente reacciona como espero de ellos. Siempre actúo como uno de los motores de cualquier concentración de humanos. Yo organizo, animo, apoyo, empujo, promuevo y los demás se dejan llevar o guiar por las cosillas que les digo. No es algo que busque o que quiera hacer, es algo que sale. De todos los equipos que se montaron tras la reorganización, después de un mes se han dado cuenta que el nuestro es el único auténtico, el único con un espíritu auténtico de equipo. Hemos salido juntos a cenar, nos reunimos a menudo para hablar de cosas banales y compartimos ideas. El resto de la empresa parece estar luchando por acoplarse y nosotros funcionamos como una máquina, todavía no de precisión, pero como una máquina.

Uno de los vicepresidentes (ahora tenemos muchos) parece haberme adoptado y escucha lo que dijo. Normalmente son cosas muy subjetivas y negativas, porque siempre tiendo a ver el lado malo de las cosas, pero también siempre aviso de como se pueden arreglar y eso parece gustarles mucho. Ahora mismo hago mi nuevo trabajo y sigo haciendo el antiguo. Ya no soy responsable de productos pero la gente sigue viniendo a mi despacho como si el puesto fuera mío y mi palabra va a misa. Es algo increíble. Mi nuevo jefe está aprovechando esta situación en nuestro beneficio y me ha pedido que no trate de neutralizarla. Desde los distintos países en los que estamos implantados me llaman y me pasan información que de otra manera tardaría semanas en llegar a los cuarteles generales. Yo paso la información a las personas adecuadas y procuro que se solucionen los problemas. Todo pasa a través de mi correo. Las cosas son bastante extrañas. Reparto magdalenas sin descanso para pagar favores y pongo a gente de distintos grupos en contacto. Ellos llevan años en la empresa y no parecen conocerse. Yo en mis cuatro años he montado una enorme red que funciona a pleno rendimiento. Mi antiguo jefe me pide favores para ganarse a su nuevo equipo y no deja de recordarme lo difícil que es hacer el trabajo cuando no se tiene hunter, un cazador nato, que es como él me denomina. Yo no cazo, capturo en mi red y utilizo el conocimiento ajeno en mi beneficio, mantengo toda la información indexada y la uso tanto como puedo para optimizar todo lo que hago.

La red de amistades la tengo algo sobrecargada. Demasiados amigos, demasiadas fiestas, demasiados encuentros con gente que me cae simpática y a la que yo caigo bien. Para alguien supuestamente tan negativo esto de la red social es algo difícil de sobrellevar. Esta semana aún no he conseguido pasar una sola tarde en mi casa. Siempre he quedado con alguien para hacer algo. Esto es un drama. Mi red social me tiene atrapado y en lugar de reducirse está en expansión. Mi casa parece una pensión con gente viniendo a quedarse, a cenar o a lo que sea. A este paso me darán el premio a la mejor persona del barrio.

Flor

Flor

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No tengo ni idea de cómo se llama esta flor. Tomé la foto en una de las visitas al Floriade en el 2002. Hoy mientras buceaba en mi colección me la he tropezado y me he quedado mirándola un rato. Lo que quiera que sea, es bonito. Quizás debería agarrar el Photochop y difuminar más el fondo para resaltar aún más su belleza, pero por ahora nos conformaremos con lo que hay.

Paseando por el Keukenhof

Resulta muy difícil explicar la atracción que ejercen las flores sobre mí. Imagino que igual que un programador no puede explicar por qué siente algún tipo de placer mirando aburridas líneas de código o un pintor manchando un lienzo para obtener algo que satisfaga algo dentro de él, en mi caso pasear por el Keukenhof y oler las decenas de miles de flores que allí hay fotografiando esta o aquella me provoca un estado de euforia que no consiguen otras actividades. Cada año suelo ir cuando está abierto al menos una vez y mi visita del 2006 la realicé ayer.

Lo primero fue pedir un día libre, día que ha ido fluctuando a lo largo de la semana pasada ya que queríamos tener un clima tan próximo a la perfección como fuera posible y este no llegó hasta ayer martes. Después uno puede pensar que esto es algo como en plan dominguero de levantarte tarde, pegarte una buena jiñada y salir de casa relajado para pasear por el parque. Nada más lejos de la realidad. La noche anterior me la pasé comprobando y recargando las baterías de mis dos cámaras, del portátil y poniendo todo lo necesario en la mochila. El día anterior también llevé mi cámara Canon EOS 350D para que me limpiaran el sensor y las lentes. Mi amigo el Moreno tiene todo el equipamiento necesario y lo hizo con gusto. Preparé también una edición especial de mis Magdalenas del carajo con un chorrito de mermelada de frutos del bosque en su interior para comerlas mientras estábamos en el Keukenhof.

Por la mañana me levanto antes de las seis, ducha, jiñada y desayuno y cojo la guagua a las 6.48, una guagua vacía a esa hora tan inhumana. Llego a Hilversum a las 7.31 en donde me espera el Moreno y desde allí conducimos hasta el Keukenhof. La razón de no ir directamente en coche desde Utrecht es que la A2 es posiblemente la peor autopista de Holanda y anda siempre con atascos. Camino del parque cogimos un atasco y de repente nos tropezamos con una manade de alces. Yo pensé que se trataba de algún tipo de reserva natural y le reproché a mi amigo que no me hubiera avisado que tan cerca de Hilversum se podía ver estas cosas. Él se quedó blanco. Desde que nació en esa zona jamás había visto alces por allí. Se cuenta que en el pasado se los podía ver por todas partes, pero no tras la masiva implantación de los humanos. Fue un momento mágico, con aquellos animales mirándonos desde el bosque y nosotros como abobados observándolos. Tras este regalo divino seguimos nuestro camino y llegamos antes de las nueve y nos perdimos por los campos de tulipanes que hay alrededor del parque. No se puede expresar con palabras lo que uno siente allí, oliendo las flores y rodeado por unos colores vivísimos que abarcan tan lejos como la vista. Es uno de los sitios más bellos que existen sobre la faz de esta tierra. Después del explaye en la zona entramos al parque y comenzó nuestro paseo anual. Aunque el sitio es el mismo todos los años parece diferente. Hemos acudido exactamente en el momento preciso. Las flores andan abiertas, el parque en su plenitud y aquello es el puto paraíso terrenal. En total pasamos siete horas allí dentro, paseando, haciendo fotos, sentándonos en una terraza a tomar una cervecita bien fría mientras mirábamos las flores y en definitiva disfrutando como enanos. A veces se nos podía ver tirados en el suelo haciendo una foto, o encaramados a algo para encontrar ese punto de vista distinto. La gente nos mira sorprendida porque mientras ellos se lo toman como una actividad de domingueros para nosotros es como hacer la primera comunión, un suceso muy importante y que marca todo el año. De este día hablaremos hasta el año que viene y desde ya comenzamos a planear nuestra próxima visita.

En el parque nos encontramos con otros como nosotros. Gente que viaja desde Japón, Estados Unidos, Australia, España, Alemania con todos sus bártulos fotográficos y que vienen todos los años. A alguno ya los conocemos de años anteriores. De ese lugar saldrá una gran parte de los posters y fotos de tulipanes que el resto del mundo verá en carteles, postales y demás. Allí se puede ver lo último en tecnología fotográfica en acción, las mejores lentes, cámaras, trípodes y demás parafernalia. En cualquier rincón te encuentras con alguien que prepara una cámara y la posiciona para esa foto única o ese otro que parece estar disparando ráfagas de fotos a una top-model, solo que esta es una flor y no responde a sus indicaciones, por lo que tiene que bailar a su alrededor para hacerle las fotos. En el Keukenhof te puedes sentar en un banco y charlar con algunos de los mejores fotógrafos del mundo y aprender de ellos. A veces te ven haciendo algo y vienen y te dan un consejo o te explican como mejorar. Es uno de los pocos sitios en donde se siente la camaradería, en donde la belleza te entra por los ojos y por el olfato, porque huele que es una delicia.

Al final del día, después de tantas horas volvimos a casa excitados y contentos, satisfechos porque una vez más, nuestra visita al Keukenhof ha sido un evento inolvidable.