Archivo de July, 2006

Una semana muy acalorada

Estos calores están afectando de una manera muy extraña a la bitácora. Andaba revisando hoy el contenido de lo publicado durante la semana y hay que reconocer que es bien extraño aunque parece que existe una pauta. No la he encontrado aún pero seguro que está aquí dentro en algún lado.

Tenemos que agradecer a mi empresa y su precario aire acondicionado porque gracias a ellos he podido escribir. En mi casa es imposible, convertida en antesala del infierno y empeñada en conservar el calor a cualquier precio, trabajo que le agradezco de todo corazón cuando estamos en invierno pero no ahora, con el termómetro por encima de los treinta y mi hogar tratando de preservar esa temperatura. Duermo poco y mal y por las tardes caigo en un sopor comatoso del que con suerte salgo tras unas horas. Te despiertas sudoroso y abobancado sin saber muy bien lo que ha pasado y cuando ves la hora que es te da un acceso de pánico. Una de las tardes la pasé con mi amigo el Rubio y su familia. Ya sé que no tenemos edad para algunas cosas y que debería darnos vergüenza pero lo cierto es que hacía tanto calor que tuvimos que meternos en la piscina de plástico de su hija. Allí dentro estábamos el Rubio, su esposa, un servidor y la chiquilla, a la que no terminó de convencer aquel tumulto pero que optó por resignarse. Por supuesto nos montamos el chiringuito con cervezas frescas y tapitas para no tener que salir y de cuando en cuando uno abría el grifo y echábamos más agua fría en la piscina. Tres adultos en una de esas piscinas es algo digno de ver y tenemos vídeo rodado aunque jamás lo verán vuestros ojos. No me tiré del tobogán de la chiquilla porque solo soporta treinta y cinco kilos y hace tiempo que dejé atrás ese peso. Otro efecto de tanto calor es que solo como salmón ahumado y ensaladillas. Cosas frías. No soporto la comida caliente.

Los golpes de calor están alterando mi metabolismo hasta niveles nunca vistos. Uno de estos días, sin ir más lejos, algo sucedió con mi estómago (posiblemente bebidas demasiado frías) y de repente entró en modo de centrifugado máximo. Me pilló en la bicicleta camino de la estación de tren para volver a casa después de otra tarde de tertulia, comida y bebida gratuitas. Pensé que no llegaría y me veía en el camino con el culo sobre el canal lanzando el lastre. Logré alcanzar la estación y estuve con sudores fríos hasta que llegó el tren. El centrifugado debía ir a unas mil cuatrocientas revoluciones por minuto y entré largué la bicicleta, y por suerte había un baño allí mismo. Esta es una confesión brutal y que tendréis que creer a pies juntillas. Por primera y espero que por última vez jiñé en un tren, un intercity. Fue cosa de diez segundos. Lancé la carga en un único trallazo, una diarrea espesa compuesta de aceitunas, queso griego, ensalada alemana de papas, helado, cervezas belgas y alemanas y salchichas. Necesité tres cisternas para dejar el baño del tren al menos digno. Imagino como quedaron las vías, regadas de mierda de la buena. Después de eso aún tuve que pedalear hasta mi casa y el estómago amenazaba con repetir, pero lo conseguí.

Para este fin de semana tengo el bodorrio del año, mi amiga la peruana se ha casado y la celebración es este sábado. Supongo que hablaré de esto la semana que viene o el domingo porque estos asuntos son totalmente distintos a España. La semana que viene en principio tendré que trabajar en Nijmegen, aunque estoy tratando de cambiar el trabajo con un colega y a mediados de agosto es probable que vaya a Dubai una semana. Aprovecharé para hacer algo de turismo. Después de eso iré también por las Canarias.

Sobre lo del cambio de división, sigue adelante. Tardará unas semanas en saberse algo pero la cosa se mueve. Si sale todo bien, tendré un trabajo bastante interesante en el que viajaré a menudo, acumularé puntos para conseguir billetes gratis y viviré nuevas y emocionantes aventuras. Todo es cuestión de suerte y espero tener bastante.

Narciso Chromacolor en 1024×768

Narciso Chromacolor en 1024x768

Narciso Chromacolor en 1024×768, originally uploaded by sulaco_rm.

Un nuevo fondo de escritorio con motivos florales. En este caso se trata de un narciso y aunque esté mal decirlo, me encanta la foto y la particular orientación de la flor. Si hacéis clic en la misma podréis descargarla en otros tamaños desde flickr.

Rebenques

Hay palabras que vienen de entornos muy específicos y que merecen algo más de publicidad. Son expresiones de barrio o de alguna de las muchas variantes del español. En este compendio de expresiones y palabras que estoy haciendo le ha llegado el turno a las rebenques.

Esta palabra es de uso y abuso exclusivo de las mujeres. Para los hombres este concepto no existe y no lo pueden expresar con palabras ya que no lo podemos concebir en nuestras simplonas cabezas. Para concretar aún más, no es posible encontrar rebenques en edificios nuevos o en esas ciudades dormitorio que están surgiendo por doquier. Una rebenque auténtica nace y se hace en un barrio de ciudad de los de antes, con sus noveleras, sus cacatúas y con esas lenguas viperinas que despellejan a todo quisqui en la tienda de la esquina. Es allí, en ese preciso lugar, o quizás en el balcón o bajo la ventana de una de estas noveleras donde en un momento dado de la conversación de turno alguna de ellas nombrará a una joven y otra dirá: Esa es una rebenque. Las demás asentirán en silencio y se mirarán unas otras sabedoras de lo que esto implica. Es casi imposible quitarse esta calificación de encima y no pasará mucho tiempo antes que alguien califique al susodicho rebenque como petate. Como podéis ver, todo está relacionado y el ciclo de las mujeres las lleva por diferentes etapas a lo largo de su vida.

Cuando una mujer recibe el calificativo de rebenque por parte de otras lo que en realidad están certificando es que dejan de ser niñas y se convierten en mujeres y por tanto encarnizadas competidoras que tratarán de robaros vuestros hombres. Por eso el odio y la saña con que se usa la palabra. Le dan un tono despectivo más propio de la envidia ya que las rebenques son chicas lozanas y en edad de disfrutar de su cuerpo y aprovecharlo para obtener lo máximo del mismo. Se debe notar que el uso de esta palabra no tiene grandes implicaciones sexuales ya que de todos es sabido que las noveleras acusan, señalan y critican sin maldad ni malas intenciones. Lo hacen únicamente para matar el tiempo y por perversa envidia.

En algunos barrios se hace un uso erróneo de la palabra rebenque y se califica con ella a mujeres ya por encima de los treinta, separadas o divorciadas y que en la segunda juventud se les han abierto los ojos y están dándole a su cuerpo alegría y cosa buena. No caigáis en esta trampa. Esas mujeres no son rebenques, son trasmallos y ya hablaremos de ellas en otra ocasión. Tampoco hay que confundir a las rebenques con los pendones, otro tipo de féminas del que tendremos que hablar en el futuro y que tiene un subconjunto muy interesante en su interior, las conocidas como pendones verbeneros. Como veis estoy enfrascado en una tarea muy compleja y que puede tomarme eones.

El rebenque tipo no existe. Las hay guapas y feas, cojas y tuertas, altas y bajas, gordas y flacas, emperifolladas y desaliñadas, todas, todas, todas han de cruzar esa etapa de este largo camino que es la vida. Cuando una descubre que ya la han nominado como rebenque se le rompen los esquemas y ha de abandonar sus muñecas y sus juguetes. Un nuevo camino se abre en su horizonte y es hora de seguir adelante. En las barriadas este suceso coincidía con un pedazo de bofetón que le arreaba la madre cuando se enteraba a través de las comadres del asunto. Seguramente la chica volvía feliz y contenta del colegio vestida apropiadamente para la ocasión (o sea, luciendo encantos) cuando una de esas lenguas bífidas le lanzó el palabrón y otra de las noveleras extendió el anuncio con la rapidez de la velocidad del sonido. La madre de la chica, la cual ha participado en cientos de esos encuentros de cotilleos sabe de la gravedad del asunto y aunque es ley de vida, culpará a su hija por no haber hecho nada por evitarlo. También sabe que una vez eres un rebenque estás a un paso de convertirte en un petate y eso no les gusta nada.

Las rebenques no son conscientes de sí mismas y cuando reciben el impacto de la noticia se suelen quedar en estado de shock. Correrán a contárselo a sus amigas, las cuales inmediatamente sabrán que ellas también están en peligro, ya que la alcahueta trata este asunto como plaga contagiosa y sabe que si una se ha convertido en rebenque, todas sus amigas también lo serán en un corto espacio de tiempo, todas salvo esa chiquilla odiosa que siempre está en todos los grupos y que lleva esas gafas de pasta y anda siempre emborregada en la iglesia ayudando al curilla de turno. Esa es muy probable que nunca jamás llegue a ser un rebenque. Esa irá directamente a las ligas de campeonas y de mayor se transformará en alcahueta y novelera.

Ahora que conocéis el concepto entenderéis por qué el macho humano no puede comprenderlo. Nosotros somos mucho más simplones y básicos. Para un hombre están las follables y las que no lo son. No hay más. Bueno, también está la madre, que no hay más que una.

Tenemos que recuperar la palabra rebenque y devolverle a las jovencitas algo que el progreso y la sucesiva lerdización de la sociedad de la información ha dejado en el olvido. Bienaventuradas sean las rebenques porque de ellas será el futuro.

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Tulipán amarillo en el club de las 500

Tulipán amarillo

Tulipán amarillo, originally uploaded by sulaco_rm.

No consigo encontrar la primera vez que apareció este tulipán en distorsiones pero estoy seguro de que está aquí dentro. De cualquier forma, ha conseguido entrar en el club de las 500 y merece ser revisitado.

Petardas

Si ayer nos referíamos a ese grupo no muy popular de las culo coche hoy ha llegado la hora de retratar a otro segmento de la población femenina que despierta desprecio y pánico. Me refiero a las Petardas.

El libro guía y referencia espiritual de nuestro idioma, el Diccionario de la Real Academia Española ya nos lo deja claro. Una petarda es una persona pesada. Un ilustre amigo mío y fornicador de pro ya me lo decía con su versatilidad idiomática una noche mientras tomábamos unas cervezas: las petardas son como moscas cojoneras, están por todos lados y no dejan de atacarte con saña. El colega tenía razón. Desde que tenemos edad de recordar pueblan nuestras pesadillas petardas de todo tipo. En el colegio se sentaban a nuestro lado, en el instituto nos teníamos que esconder de ellas y en la universidad eran como una plaga que asolaba la biblioteca, la cafetería, los laboratorios y todos aquellos lugares en los que tratamos de buscar refugio. Las petardas son tías sin MOJO, sin encanto ni gracia que intentan desesperadamente engancharse a un macho, al que sea y no dudarán en intentarlo las veces que haga falta. Su forma de actuar es siempre la misma. Estás tan tranquilo a lo tuyo y sin que lo notes se te pone una al lado y te empieza a echar unas miradas arreboladas que asustan hasta al Cristo del Sagrado Corazón del chimpún. Te hablarán melosamente y agitarán espasmódicamente el cuerpo como mandándote señales que para ellas son de apareamiento y sensualidad pero para nosotros no son más que mensajes que nos provocan un repelús infinito.

Existe una leyenda urbana que circula entre las mujeres y que les hace pensar que el hombre solo quiere follar, lo cual no es del todo cierto. El macho humano fue diseñado para eso y muchas cosas más, como por ejemplo ver fútbol en la tele, jugar a videojuegos, rascarse los huevos, hacer pelotillas con los mocos, beber como un cosaco y hacer el indio con los amigotes. Una vez se satisface la primera necesidad, aquella que nos lleva a provocar el vómito de cierta parte de nuestro cuerpo que produce leche (de mangorra o machanga), nuestro sistema no quiere ni oír hablar del tema y nos interesamos por otras actividades. Es así de sencillo.

Las petardas tienen el don de aparecer siempre cuando uno tiene sus necesidades básicas cubiertas y busca otras cosas. Vienen con malas intenciones porque ellas no quieren un aquí te pillo aquí te mato sino que se han creído toda la mierda de las telenovelas y piensan que nosotros soñamos con grandes relaciones que durarán años, que disfrutaremos viéndolas degenerar, achatarse y ensancharse por todos lados mientras les crece el bigote y nos aterrorizan por las mañanas al despertarnos, que es bien sabido que lo primero que ve uno al abrir los ojos marca nuestro humor para el resto del día y no hay nada más horroroso que tener a tu lado una india arapajoe al levantarte.

Las petardas buscan que las cortejemos, que miremos en el pozo de sus ojos para encontrar esa chispa de amor verdadero que nos transforma cual gavilanes, que tengamos esa palabra romántica con ellas cuando lo que nos apetece es eructar tratando de decir todas las letras del abecedario. Por eso huimos de ellas. A nosotros se nos diseñó para follar, no para ejercer de organizaciones sin ánimo de lucro y con una capacidad de sacrificio inagotable, pero ellas no desfallecen y lo siguen intentando una y otra vez hasta que pescan a alguien. Esto último suele suceder en verbenas de verano cuando el personal está más pasado que las bragas de Marujita Díaz y tus amigos te han abandonado a tu suerte. Te despertarás vomitando sobre el hombro de una de ellas y el sentimiento de culpabilidad será tan grande que te forzará a convencerte sobre lo adecuada que es esa relación. El mal rollo te seguirá toda tu vida y te convertirás en un oscuro oficinista sin ganas de volver a casa tras una dura jornada de trabajo y que prefiere echar horas extras en la oficina para ver si hay suerte y se duerme el orco que te espera en el hogar.

Como decía el ilustre amigo al que mencioné previamente hay ocasiones en que es preferible el hacerse una paja a tener que vivir una pesadilla de treinta años. El pobre hombre fracasó en el intento y terminó con una petarda en su dormitorio, a la cual se refiere por el nombre de la parienta.

Acabo con un consejo. Vigila tu espalda, no bajes la guardia, ten cuidado con lo que comes y bebes y piensa siempre lo peor y únicamente de esa forma conseguirás escapar de las petardas. Cómprate una consola, hazte chulo de playa, date a las bebidas isotónicas, créate una reputación de crápula y rompedor de telillas, haz lo que tengas que hacer y procura no caer en las redes de ninguna de ellas. Y si conoces a alguno que ya ha picado, dale una palmada en el hombro y transmítele el pésame.

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Koninginnendag en el club de las 500

Koninginnedag

Koninginnedag


Otras que han logrado las quinientas visitas que las acreditan como miembros de pleno derecho del club de las 500. Siempre le he tenido cariño a esta foto, se ve falsamente natural y me encantan las zonas que resalto en las notas que puedes ver en flickr (para lo que tendrás que hacer clic sobre la foto y después pasar el ratón sobre la misma).

Las culo coche

Seguimos hilando con cuerda gruesa en esto de la clasificación definitiva del Hembrario y hoy les ha llegado el turno a uno de los grupos más denostados. Hoy hablaremos de las culo coche. Ya lo dejaron escrito en la Biblia unos miles de años antes de que se inventara este medio de transporte: ”Por su culo las conoceréis.

Lo primero que llama la atención de este grupo es su alta especialización. Tuvieron que esperar a los albores del siglo veinte para poder desarrollar sus estrategias y en la actualidad están muy consolidadas en nuestra sociedad y algunos las toleran mejor que otros. Las sueles odiar con saña y rencor cuando eres un pobre estudiante de instituto sin recursos económicos y sin la edad adecuada para poder conducir. Más tarde papuchi te regala un auto y las odiarás porque no es lo suficientemente bueno para ellas. Dos décadas más tarde tendrás pelo por todos lados salvo en la cabeza, estarás encochinado y parecerás un barril de cerveza cuando andas, llevarás unas horrorosas camisas exóticas atadas por delante para enseñar ese ombligo del tamaño de un agujero negro y sin embargo ellas se volverán locas por ti. Habrás alcanzado el punto en el que una culo coche te considera interesante. No se trata de lo apuesto que seas, de lo metrosexual que te hayas vuelto o del trabajo que tengas. No. Ellas son mucho más simples y solo se fijan en una cosa, un pequeño detalle materialista que las vuelve locas y las abre de piernas para ti inmediatamente. Cualquier culo coche que se precie te entregará la flor de su secreto y tragará lo que haga falta con tal de montarse en tu coche y dejarse ver. No vale cualquier vehículo. Sus reticencias a la hora de establecer una relación con un macho son inversamente proporcionales a la cilindrada, marca y modelo del vehículo que poseas. Un Audi deportivo te puede servir en bandeja a una típica culo coche de primera generación mientras las que acumulan mayor experiencia no darán su brazo a torcer (o no se despatarrarán) a menos que las deslumbres con un Ferrari, un Lexus o un vehículo parecido.

Las culo coche se trabajan la noche en manadas y siempre las encontrarás en la barra de los locales más de moda. No hay otro sitio donde las puedas ver así que desconfía de aquellas que te encuentras en la playa, en el super o en la facultad. Una culo coche que se precie moldea su trasero en un taburete sentada en un local con clase y estilo. No están en los típicos locales para estudiantes, chiquillería y clase media o baja. Ellas conocen perfectamente los sitios en los que se mueve el dinero e igual que hay machos que saben donde buscarlas ellas se agrupan allí para ser encontradas más fácilmente. Sus temas de conversación giran en torno a los vehículos en los que han plantado sus bragas, el precio de los mismos y sus características técnicas. Están puestísimas en esos asuntos. No se puede considerar putas a las culo coche puesto que no reciben una remuneración en forma de dinero aunque está clarísimo que la elegida mantendrá relaciones sexuales con el propietario del vehículo.

El macho que interactúa con una culo coche se dejará ver al llegar al local, lo cual implica una o múltiples pasadas frente a la puerta para que las chicas lo vean. Los gorilas que vigilan en esos locales saben lo importante que es el mantener la línea de visión hacia el exterior libre. El tipo aparcará su coche y durante esos minutos entre las candidatas se procederá a designar una. Al entrar la elegida se dejará notar y en poco tiempo consigue una copa gratis. El contacto ya está hecho. No hace falta ningún tipo de avales, solo la visión del auto. Ya he dicho que no importa el aspecto físico del conductor. Es un sistema igualitario ya que hasta los tíos más degradados físicamente tienen su oportunidad si su caballo de hierro es el adecuado. Tras un rato de charla insulsa y vulgar saldrán juntos a dar una vuelta en coche. Esto es muy importante porque la auto-estima de la culo coche se crece cuando es vista en público en un buen auto. Las dos siguientes horas transcurrirán dando vueltas por los locales de moda y asegurándose que todo el mundo la ve. Ella llegará altiva y se bajará del coche tratando de llamar la atención. Después saludará a todo Dios y recalcará las ventajas del coche de su ligue. Él se dejará hacer y pasado un tiempo le dirá que ya va siendo hora de demostrar que merece ser vista en semejante belleza. Se la llevará a cualquier hotel y allí se la jincará hasta los huevos mientras ella cierra los ojos y revive esos momentos en los que cree ser la envidia de todo el mundo. Cuando hayan acabado, él la llevará a su casa o de vuelta al local en el que la recogió, que a algunas les gusta hacerse dos coches en una noche. La relación no suele tener continuidad. Ninguno de los dos la busca. Para ella lo importante es añadir un nuevo auto a su currículum y para él es una follada fácil.

Hay muchas opiniones al respecto y mayoritariamente son vilipendiadas por ser como son pero yo creo que tenemos que dejarlas que sigan con su abyecta conducta y que sin son felices de esa manera, pues que les cunda.

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Álbum de fotos de Gante

Vista de Gante desde el r¡o

Este es el índice con todas las fotos de la ciudad de Gante que han ido saliendo por esta bitácora. Gante es una ciudad bellísima, llena de historia y que merece la pena visitar. Se encuentra en el norte de Bélgica, cerca de la frontera con Holanda y a medio camino entre Bruselas y Brujas.

Vista de Gante desde el ríoTorres de Gante desde el puente de San MiguelEdificio de la OperaHet Gravensteen
Vista NocturnaSt. Baafs KathedraalChoque de generacionesHet Belfort & Lakenhalle
Vista de Gante desde el r¡oD¡a de mercadoTranvía en dirección a MoscúVista desde el río

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Pedazo de verano que disfrutamos

Este verano está resultando increíble. Ya estamos a las puertas de la segunda ola de calor, algo que no sucedía desde hace más de cincuenta años. En Holanda el instituto nacional de meteorología considera que hay una ola de calor cuando durante cinco días consecutivos las temperaturas son mayores de veinticinco grados de media y al menos tres de esos días superan los treinta.

Normalmente aquí no se ven estas temperaturas y nada está preparado para ello. He dejado de ir al cine porque no hay aire acondicionado y algunos de los trenes más viejos son un suplicio. Mi jardín pide agua casi a diario y cuando llegas a casa no te queda energía ni para moverte.

No me quejo. Ojalá siga así hasta septiembre. Los fines de semana me iré a Zandvoort a pasar el día en la playa y entre semana me tiraré en mi jardín a tomar el sol.