El señor Daniel O’Connell viene a ser el padre de la patria irlandesa. Luchó por la independencia del Reino Unido pero siempre usando métodos pacíficos. El hombre preside ahora la principal calle de la ciudad y detrás suya han construido la aguja de dublin (o de Irlanda), una estructura metálica de 120 metros que personalmente no me gusta nada. No se puede subir a la cima, no aporta estilo ni clase al lugar y rompe con el entorno de una forma ofensiva.
Monthly Archive for September, 2006
El otro día hablábamos sobre los dramones que nos han impactado en nuestra vida y entre todos hemos montado una lista bastante representativa del género. Como parece que este tipo de anotaciones despiertan la participación de los habituales y no provocan las iras de los que andan agazapados y parapetados en su silencio, hoy vamos a revisar otro género por el que siento debilidad.
El género de Ciencia Ficción ha sido el principal alimento de mi alma en mi corta historia y posiblemente es el responsable de mi retorcida visión del mundo. La mayor parte de las películas que poseo en DVD, que son bien pocas (menos de veinte), pertenecen a este género. Suelo ver cualquier película que trate el género aún sabiendo que la mayor parte de las veces me voy a llevar un chasco del carajo. No me importa. De cuando en cuando todo encaja y merece la pena por esos momentos. Mi lista no está en absoluto completa y seguro que si me paro a pensar un poco más me vendrían otras películas a la cabeza pero las que nombro están definitivamente entre mis favoritas:
- Aliens. Mi película favorita y la que más veces he visto a lo largo de mi vida. Hay años que la veo solo tres o cuatro veces y años que se cuentan las veces por decenas. Siempre descubro algo nuevo, siempre espero que el final sea distinto y que no tengan que sufrir tanto. La película comienza con una nave espacial abordando otra y transcurre en su totalidad fuera de la tierra. Es ciencia ficción pura y dura, rodada por un James Cameron que domina el género como nadie.
- El imperio contraataca. Es la mejor de las seis películas de la Guerra de las Galaxias y un clásico absoluto. Los diálogos entre los actores, las escenas en el espacio, las persecuciones, todo, todo, todo es perfecto. Tuve la suerte de poder verla de pequeño en el cine y volver a disfrutar con ella cuando se reestrenó a finales de los noventa. Es una comedia romántica, una película de acción, de ciencia-ficción, un drama, una película de final inesperado y muchas cosas más. Esa escena final con Darth Vader confesándole a Luke que es su padre es antológica.
- Serenity. Es una película relativamente reciente pero para mí ya es un clásico. Está basada en una serie de televisión, Firefly y viene a ser una mezcla entre película del oeste, de aventuras, del espacio, drama y comedia. Un grupo de descastados viven en una nave espacial y viven aventuras constantes reforzando los vínculos entre ellos. Salí tan alucinado del cine que volví al día siguiente para verla por segunda vez y antes que la quitaran de cartelera la pude ver varias veces. Este es el tipo de cine que me encantaba de pequeño y el director consiguió revivir esa llama que dormía el sueño de los justos.
- The Matrix. Flipé con esta película desde el primer segundo. La idea, la forma en la que cruzas de un mundo al otro, la lucha entre el bien y el mal, es toda una experiencia. Ya sé que ha mucha gente no le gusta y que las dos continuaciones le hicieron un daño terrible pero si somos capaces de aislarla y pensamos en ella no como el comienzo de una trilogía sino como una película normal, es fantástica.
- Blade Runner. La pude ver en cine cuando salió la edición aquella que reestrenaron en cines por su aniversario pero ya la amaba de verla en vídeo. Tiene algunos de las frases y momentos más repetidos de la historia del cine. Su ritmo pausado, la delicadeza con la que se desenvuelve la historia, las líneas que deja a nuestra imaginación para que las completemos, todo eso la vuelve un clásico. De cuando en cuando me preparo un cubo de palomitas de maiz y me siento a verla de nuevo, en inglés, escuchando la voz profunda de Harrison Ford y el fuerte acento de Rutger Hauer.
Aparte de estas películas hay otras que merecen una mención especial y que podrían estar perfectamente en esa lista. Son:
- Regreso al Futuro. Una viaje alucinante al pasado con estilo y a bordo de un DeLorean. Los directores de Ciencia Ficción tienden a tomarse demasiado en serio y en esta película se limitaron a divertirse y eso se puede ver en pantalla. Después vinieron las secuelas pero no fue lo mismo, perdieron la frescura y originalidad de esta película.
- 2001: Una odisea en el espacio. Es leer el título y en la cabeza de casi todo el mundo suena Así habló Zaratustra y vemos a esos monos aprendiendo a repartir hostias con la ayuda de herramientas. Una película lenta, extraña y fascinante, con grandes silencios y escenas que transcurren en un ambiente opresivo.
- Terminator 2: El juicio final. La primera parte de esta serie merece estar en esta lista pero es que la segunda es maravillosa. Ha sido el giro más extraño hecho en una saga de películas. El malo de la primera parte se convierte en el héroe de la segunda y la pobre que se pasa una película aterrorizada huyendo de él tendrá que confiar en este tipo y poner su vida en sus manos. Soberbio. Para que después digan que la Ciencia Ficción no es capaz de producir tramas interesantes. Las persecuciones y las transformaciones del malo-malísimo con su metal líquido me dejaron abobancado cuando lo vi en cine por primera vez. Tengo una edición especial que venía en una caja especial y he de decir que sigo disfrutando cada vez que veo la película tanto como el primer día.
- Abre los ojos. ¿Quién dice que en España no se puede hacer cine de Ciencia Ficción? Hasta Tom Cruise se fijó en este clásico. Una historia que se mueve entre lo real y lo irreal, un mundo dentro de otro mundo, un hombre que no sabemos muy bien quién es o qué es lo que quiere. No hace falta una nave espacial y grandes efectos especiales para producir Ciencia Ficción y con esta película se demuestra.
- 12 monos.. Otra película con viaje en el tiempo incluido. Un chiflado ha de salvar el mundo de un futuro aterrador y tendrá que cambiar el presente. Fue un soplo de aire fresco cuando se estrenó, una nota de originalidad. Es una de esas películas que amas u odias desde los dos primeros minutos.
Seguro que me estoy dejando algunas pero es lo que tienen las listas, que siempre son incompletas. ¿Y tú? ¿Cuáles es tu lista con las películas favoritas de Ciencia Ficción?
Otras listas de películas en esta bitácora:
El lunes pasado estaba desganado y reconozco que no di un palo al agua en la oficina. Me dediqué a hacer rondas de café y tertulias de despacho, temas en los que me doctoré hace bastante tiempo con nota y en los que soy un reconocido maestro. Uno de mis colegas suele llegar temprano y se marcha a casa sobre las cuatro y media y me preguntó si quería ir con él en el tren así que desde las dos apagué el ordenador y me dediqué a la vida social esperando el momento de partir con la mochila preparada. El Chino me había mandado un correo para ver si nos íbamos juntos pero no me apetecía esforzar el cerebro con traducciones complejas y además me agobia, que todavía no se puede creer que me gasté un dineral en el sofá y el sillón de mi salón y siempre que me ve me lo reprocha.
A la hora acordada nos fuimos al aparcamiento de bicicletas en donde me esperaba la Macarena, esa santa que me lleva a sus lomos todos los días. Mientras pedaleábamos hacia la estación le contaba a mi compañero que la Macarena está enferma, tiene un mal que la está matando y el cual tendremos que atajar de una manera contundente. Su problema está en la rueda trasera, la cual está perdiendo rayos a velocidad de vértigo. Ya se han caído cuatro y tengo que hacer algo. Lo jodido era explicarle el asunto al hombre porque yo desconozco como se dice rayo de bicicleta en inglés pero algo me dice que no es como en español. Por suerte soy de palabra fácil y entre metáforas y símiles el hombre entendió lo que le decía e incluso me dijo la palabra en holandés, la cual por supuesto ya olvidé. Hay un cruce super-peligroso que me encanta para con este tío. Él levanta la cabeza rubia, mira al frente y me dice, tú sígueme y no te pares y pasamos entre coches, guaguas y camiones con todo el mundo frenando como pueden. Se supone que allí rige la regla de la mano derecha, la mano de las pajillas, esa que dice que si del lado de la mano con la que te la cascas no hay coches viniendo hacia ti entonces tu tienes el derecho de paso y el deber inalienable del onanismo. Siempre he querido saber qué regla rige para los zurdos porque ellos se tocarán con la mano izquierda, haciendo poluciones invertidas.
Ya se me fue el baifo como siempre. Llegamos a la estación y allí no hay ningún tren indicado en los paneles. Aquello huele a drama en ciernes. Tampoco había gente en el andén y el tren debía estar por llegar, es hora punta y ese lugar del universo debería estar más concurrido que el entierro de una folclórica. Nos acercamos a uno de los empleados de la compañía de ferrocarriles y nos dice que no hay trenes en dirección a Utrecht por un problema con las líneas eléctricas y que debemos ir vía Amersfoort. Eso es una putada del copón porque el tren que va en esa dirección estaba abandonando la estación en ese mismo momento y tendríamos que esperar media hora. Decidimos no creer a aquel cabrón y esperamos el milagro que no sucede. A falta de cinco minutos para la llegada del tren alternativo nos vamos al andén adecuado que no está lleno, está abarrotado. Allí hay más julays que en un concierto de los Coquillos. Avanzamos hacia el final porque uno que es intelectualmente avanzado ha descubierto que recientemente comenzaron unas obras en la estación de Hilversum y los trenes tienden a detenerse un poco más adelante de lo que solía ser habitual. Conseguimos montarnos y hasta encontramos asiento. Dejo a la Macarena pegada a la puerta y me despreocupo que para algo ya es mayorcita y sabe cuidarse por sí misma. Al llegar a Amersfoort nos entretenemos con la charla y cuando me doy cuenta estamos por parar y la puerta que se va a abrir es la del lado en que se encuentra la Macarena. Me saco un kleenex usado y entre gritos y codazos me abro paso entre la multitud hasta llegar a la puerta con el tiempo justo para agarrar a la pobre bicicleta y evitar que se caiga.
Nuestros caminos se separaron en dicha estación y yo tenía que coger otro tren que supuestamente salía de cierto andén según nos habían dicho por megafonía en nuestro tren pero allí no había nada indicado. Los cientos de personas que debíamos continuar viaje en aquel sentido nos quedamos en la pasarela aérea, a medio camino de todo, esperando a que se clarifique la situación, lo cual sucede cuando vemos al tren llegar y salimos en estampida para cogerlo. Entre golpes de canilla con las ruedas de la bici y empujones entro en el tren en un vagón en el que ya hay otras cinco bicicletas y cuarenta personas. Estamos todos de pie, sobaco contra cara, sin intimidad ninguna, mirándonos las pupilas y todos con nuestros iPods cargaditos de música y audiobooks. En ese instante, apresado entre dos gorilas rubios y con la fresca visión del coño de una que consiguió sentarse al final de las escaleras y que gracias a su minifalda nos deleita con ese bodegón de papayo, justo en ese instante me suena el teléfono móvil o mejor dicho, me vibra. El tipo que lo lleva encajado en su paquete me avisa para que lo coja y no me queda más remedio que hacer malabarismos, soltando la mochila para pillar la llamada. Es mi amigo el Chino preguntando la hora a la que me marcho para irnos juntos. Le explico el problema de trenes y lo que he tenido que hacer pero no me entiende. Se lo vuelvo a explicar con todo el mundo mirándome. Ataco la tercera ronda de explicaciones con ímpetu y la gente se comienza a impacientar porque no se pueden creer que la persona que está al otro lado de la línea sea tan lerda. Por suerte para ellos no conocen a mi amigo y sus vidas transcurrirán entre miserias y desgracias sin jamás haber visto el reverso zarrapastroso. Básicamente la información que quería enviar se podía resumir en problemas en la línea de tren que va hacia Utrecht, tienes que coger el tren que va a Amersfoort y allí cambiar para Utrecht, calcula cuarenta minutos de retraso por culpa de esto y que te vaya bonito. Simple y sencillo, hasta un chiquillo de catorce años de estos que salen ahora de la escuela sin saber leer ni escribir lo podrían comprender pero no mi amigo el Chino. Tras este tercer intento fallido tengo que hacer aquello que quería evitar, tengo que mandar el mensaje en Chinistaní, el idioma que entiende el colega. Procuro bajar la voz pero allí me escucha todo Dios: Tú casa poder ir no, tú Amersfoort coger tren debes en andén otro y hora diferente y luego cambiar en esa estación a tren nuevo con destino Utrecht debes hacer, tiempo más tardar y cena enfriar, trenes abarrotados estar, gente muy mala y a ti mirar si tú por teléfono así hablar, mañana quedar para caminar y comer juntos por la gloria de Hong Kong. Cuando terminé la parrafada allí no volaban ni las moscas. Se podía escuchar los cerebros analizando la información y buscando los puntos de agarre para entender el mensaje. Las caras de incredulidad estaban todas fijas en un único punto, en mí. El Chino al menos comprendió el asunto y mandó acuse de recibo y terminó la conversación dejándome en evidencia ante tan selecto público, que sonreía posiblemente pensando que me estaba cachondeando de alguien. Después de cruzar por un montón de villorrios que están al noreste de Utrecht llegamos a la gran ciudad casi sin aire en el vagón y más recalentados que el conejo de la Loli. Salí al fresco aire libre y después de tragarme unas cuantas bocanadas rearmé a la Macarena (que viaja en el tren doblada en dos) y nos fuimos a casa, perdiendo por el camino otro rayo. Pobrecita mía, este fin de semana la tendré que operar y su vida penderá de un hilo. Si no triunfo, está condenada a morir, pero lo de su operación y recuperación posterior será otra historia.
En pleno centro de la ciudad está el Castillo de Dublín, un edificio al que se tragó el crecimiento urbano y lo aplastó con coches, calles abarrotadas y fealdad. Hay una pequeña parte que se puede visitar pero el día que estuve allí estaba cerrada y no pude entrar.
Siempre me reprochan que soy misógino, homófobo, racista, fascista, clasista y vete tú a saber que más. La realidad es mucho más simple y odio a todos por igual sin discriminar por sexo, raza, religión, estatuto social o cualquier otra bobería que se os pueda ocurrir. Si es cierto que aquí se fustiga más a unos grupos que a otros. Uno de mis amigos, mariquitus máximus, se parte de risa con mis ocurrencias y me suministra material por si lo quiero usar. Algunas de mis amigas me leen y después me comentan que esto es muy descafeinado y que no hay color con mis actuaciones en vivo, las cuales os puedo asegurar que si ese día estoy inspirado son terroríficamente fascinantes, incluso para mí. Todo en esta vida son compromisos y yo tengo que mantener algunos vínculos sociales o acabaré más solo que la una en el infierno y por eso censuro algunas cosillas aunque no tantas como la gente puede creer y tampoco exagero demasiado. No es culpa mía si siempre me he visto rodeado de seres especiales y puedo ver aquellos que a otros se les escapa.
Toda esta introducción no viene a cuento para nada con el tema que quiero tratar hoy pero necesitaba algo de relleno y siempre es bueno mandar mensajes subliminales y ajustar cuentas con los amigos que si no se piensan que ando enfermo con la clásica depresión estacional. Hoy señalo y acuso con el dedo a los MEÓCRITAS y todos sabéis quienes sois. Sois despreciables y asquerosos y eso que hacéis no tiene justificación ninguna, ese doble rasero con el que pretendéis medir vuestras vidas no es de ley. No se puede ir por la vida así sin más, hay que ser coherentes y adoptar una postura clara, sin aparentar por el qué dirán. Los más avispados ya saben por donde van los tiros pero para aquellos que aún se rascan la cocorota tratando de comprender el tema que está tratando el meapilas que esto escribe les diré que un Meócrita es un julay cualquiera como tú y como yo que parece llevar una vida gris y aburrida como todas las demás. Cada mañana se levanta, se asea un poco y se marcha al trabajo a matar ocho horas y rezar para que a fin de mes le ingresen dinero en su cuenta corriente. El Meócrita se descubre cuando va al baño de la oficina a vaciar la vejiga, ventilar el pajarito, achicar la cantimplora o como queráis llamarlo si os ofende el verbo mear. Allí, mirando a la pared en uno de esos urinarios de diseño, micciona y cuando acaba se acerca al lavamanos y se lava las manos. Maldito hipócrita, el mismo individuo volverá a casa, meará y ni por asomo se lavará las manos porque está en casa y allí no lo pueden ver. El Meócrita es un bicho rastrero y falso y sé que sois legión, que os conozco y os tengo bien catados. Os da miedo afrontar los comentarios de pasillo y los rumores de máquina de café y como las máquinas esas para secar las manos siempre son ruidosas y os delatan aunque estéis solos en el baño os secáis las manos después de cada meada y hacéis el paripé aunque la higiene no es lo vuestro y al llegar a casa ni de coña lo haréis. Llevo años visitándoos y comprobando que esas toballas que acompañan a vuestros lavamanos no han sido tocadas, están más vírgenes que el coño de una santa y esos jabones que dejáis en vuestros lavamanos aún permanecen en su envoltorio porque no fueron comprados para ser usados, fueron puestos allí para guardar las apariencias, para aparentar de cara a la galería.
¿Qué os cuesta reconocerlo? ¿Es tan duro decir que no os laváis las manos después de mear? ¿Acaso ese cacho de carne que os cuelga por debajo del pubis está sucio e infectado y os tenéis que limpiar cada vez que lo tocáis? ¿Ponéis las manos bajo el chorro de orina para calentároslas y por eso después os las tenéis que lavar? ¿Está el aire de vuestras oficinas sucio y enrarecido y unos midiclorianos que corren libremente por él no se posan en vuestras caras ni en vuestros brazos sino en vuestras pollas? No lo comprendo, de verdad que no. Que alguien me explique por qué te puedes rascar la cabeza y arrancarte con gusto la caspa, que es piel muerta y asquerosa, os podéis meter los dedos en la nariz y pescar mocos para fabricar bolas que luego tiráis contra cualquier cosa en la que se puedan agarrar y los más salerosos os las coméis sin aliño ninguno y no podéis tocaros un instrumento que va guardado y bien guardado, protegido por una prenda específicamente diseñada para ellos y que únicamente está en contacto con el aire durante el día en esos momentos de baño. De hacer algo, tendríais que lavaros las manos antes de mear, que ya lo decía el gran Torrente. Eso lo puedo entender porque ahí demostráis respeto y adoración por vuestro nabo pero lo de lavarse las manos a posteriori es repugnante, dais a entender que sois unos cerdos de cuidado y os da asco tocar aquellas partes de vuestro cuerpo que están a cubierto.
Respeto a aquellos que no se lavan las manos nunca porque demuestran ser hombres de principios. Estoy convencido que entre estos no hay un solo político porque ya sabemos como se las gastan esos. También respeto a los que se lavan las manos siempre, son gilipollas pero al menos no lo hacen de cara al escaparate sino por algún estúpido prejuicio que les inculcaron cuando eran pequeños. Estos deberían recibir tratamiento psicológico y ver si se puede hacer algo por ellos y para los otros, para los Meócritas, para esos no se puede hacer mucho. Tendrán que esperar al día del Juicio Final, cuando a las puertas del Cielo el Altísimo les reproche su comportamiento y les quite diez puntos de karma por mentirosos y embaucadores. Aquellos que leéis estas palabras y reconocéis en ellas vuestro pecado aún estáis a tiempo de enmendaros. Levantaros ya mismo, id al baño, agarraros bien el pene y cuando acabéis esa gustosa meada salid con la cabeza bien alta del baño y aprovechad para dar una palmada en el pelo a alguno de los Meócritas que trabajan con vosotros y mostrarles el camino a seguir.
Ayer ya nombré este lugar. Sales de la cárcel, caminas al lado del cementerio y llegas a un edificio enorme que en la actualidad es el Museo Irlandés de Arte Moderno. El edificio tiene un aspecto amenazante y estricto y me recuerda a esos internados de película de terror donde nunca sucede nada bueno. La soledad del lugar también asusta.
Hay dos mujeres a las que yo admiro de verdad y por las que me quito el sombrero las veces que haga falta. Son dos seres excepcionales que hacen con sus obras que siga teniendo fe en la raza humana pese a todos sus defectos. A una de ellas la llevo siguiendo desde hace más de dos décadas, es Madonna, la Reina del Pop, una mujer como no hay muchas. Ella ha sabido dominar una industria de hombres y mantenerse en lo más alto durante todos estos años. La lista de sus logros sería infinita y hoy no es el día adecuado para hablar de ellos porque tenemos que rendir tributo a la otra mujer.
La segunda la conocí en una guagua no hace muchos meses y cuanto más escucho de ella, más la admiro. Es la hermana del Chino, la China, una joven de menos de veinte años que no dudo ni un solo instante marcará la historia del universo. Algún día se hablará en tertulias de programas de televisión marginales de como yo estaba en la guagua y se subió el Chino con su hermana y como la sentó lejos de mí para que no la pudiera conocer pero ni siquiera así pudo evitar nuestro encuentro. Lo primero que me llamó la atención de ella fue su cabezón. Es desproporcionado, aunque se ve que son familiares porque ambos lo tienen del mismo tamaño. la testa es como un barreño grande y plano en su parte superior con esos ojos como de dibujos animados japoneses. La chica me sonrió con unos dientes negros y grasientos supongo que por efecto de las gárgaras con Coca-Cola, algo muy de esa familia. Tardé meses en volver a tener un encuentro con ella. Mi amigo nunca la saca cuando vamos juntos y supongo que tiene mucho que ver mis amables comentarios sobre ella. El Chino evita el tema pero yo lo provoco y le pregunto si sigue siendo virgen o si ya le han comido el potorro y el me mira con cara de odio y cambia de tema. Me he ofrecido a hacerle un completo y ensancharle las cañerías con la única condición de vestirla como una estudiante japonesa y por supuesto echarle unos faciales pero el hombre no acepta y después se pega días sin hablarme, hasta que la necesidad le puede y vuelve al redil. Yo que estoy dispuesto a sacrificarme por amistad y él que no es capaz de ver el favor tan grande que le hago.
En verano, cuando la universidad en la que estaba estudiando un curso de preparación a la universidad terminó las clases la mandó de vuelta a la China. En mi época salías del instituto y te metían directamente en la universidad sin preparación ninguna y la mayor parte de las veces nos cogía hasta sin confesarnos. Ahora antes de entrar en una universidad de calidad te dan un curso de medio año para prepararte, te enseñan las instalaciones, te ayudan a que conozcas a otros estudiantes para que el primer día no te sientas solo y se desviven por ti. Se ve que el siglo XXI (equis-equis-palito o veintiuno) es diferente al nuestro. Después de sopesarlo durante semanas asumió que si la China se quedaba sola en casa igual salía a la calle, y caminando se conoce gente, y la gente te puede provocar hormigueos vaginales y estos ansía y de allí al deseo hay un paso y con otro pequeño paso ya estamos en el picor uterino y este te solivianta y te atonta y te baja las defensas y sin quererlo su hermana se puede encontrar despatarrada en una habitación o en la parte trasera de un coche, con las bragas a su lado y buscando un miembro gordo, caliente y duro que le alivie el escozor. Y eso no es lo que tiene planeado el Chino para ella y ni mencionemos el que los hombres que abundan en Europa no son de raza pura, no son chinos como ellos y consecuentemente no son dignos de comer semejante papayo. La chica se resignó y viaj ó a la China en donde estuvo cuatro semanas de vacaciones. El Chino volvió a tener la casa para él solo y pudo recuperar su rutina de pajillas en el salón y esas cosillas que hacen los niños malos (según me han contado que yo he solicitado la inscripción en el Opus Dei de lo bueno que soy).
Un día me acordé de ella y le pregunté y me dijo que volvía ese fin de semana. El hombre no parecía muy contento y no quiso hablar del asunto. Yo que soy de natural bien pensado supuse que la chica según volvió a su país buscó una manguera y se la enchufó e igual le habían hecho un bombo o se había encoñado y ya no quería estudiar y solo aspiraba a ser la esposa de un albañil o quizás algo peor. Seguí insistiendo pero él no decía esta boca es mía. Por suerte la perseverancia y el machaque psicológico son virtudes que tengo muy desarrolladas y tanto le lavé el cerebro que al final tuvo que desahogarse y desvelarme el gran misterio, eso que le quitaba el sueño y le hacía agitar ese cabezón que Dios le ha dado y que pone en peligro a los que le rodean porque si te da un cabezazo te mata seguro. Su hermana volvió a la China y allí decidió cambiar de universidad en Holanda. Ya no quería ser abogada de prestigio con trajes de Charmel y perfumes de esos falsos de mercadillo. No. Ella ahora lo que quería era convertirse en diseñadora de modas de prestigio y hacer un par de desfiles al año y alternar con los incultos que pueblan los ambientes culturales y mezclarse con julandrillos, pajarones e incluso mariquitas metidos a costureros. Era la vergüenza de la familia, aún peor que admitir que se la folla un rubio holandés o un moreno español. Todo un drama difícilmente asumible por un espíritu sensible y deshonesto como el de su hermano.
Lo peor estaba por llegar. Los padres consintieron porque la niña es su ojito derecho y el Chino tuvo que inscribirla en una nueva universidad, en este caso en Amsterdam, rodeada de artistas, marimachos y vete a saber qué otros pájaros. Además la chavala necesitaba una cámara Canon 350D y se la tuvo que comprar él. Este hombre lleva cuatro años sin cámara porque estaba esperando a que las reflex valgan cien euros, algo que según él sucedería pronto porque los precios siempre bajan. Perdió su cutre-cámara de cien euros cuando le robaron la mochila mientras dormía en un tren que le llevaba a Luxemburgo. Alguien entró en un vagón atestado de chinos y les bailó de todo sin que se enteraran porque todos dormían. No habían salido el día anterior, no habían bebido, pero a los chinos si los metes en un tren y los meneas se quedan dormidos en seguida, es o una virtud o un defecto según desde donde se mire el asunto. El Chino ha estado todos estos años esperando por esa bajada de precios que no llegaba y en un par de días su hermana expresó su deseo y su padre mandó la orden para que le comprara a la chiquilla lo que quería. Eso podía justificar su abatimiento pero es que aún había más. Pensé que por fin me iba a decir que se había vuelto adicta a la lefa o que le pedía que la meara por encima como pasa siempre en las películas asiáticas pero parece que los tiros iban por otro lado.
Su hermana también necesitaba un ordenador portátil nuevo. Él, con todo el amor del mundo, le había regalado uno que se compró de segunda mano en el año 2000, un trasto de cinco kilos de peso con un pentium en su interior y cuya batería murió y fue enterrada hace años. Es increíble que se pueda llamar portátil a ese cacharro prehistórico. Ella acudió de nuevo a los ancestros y estos mandaron la orden clara y precisa. Cómprale a la niña un Apple MacBook porque si va a ser diseñadora tiene que tener un equipo estiloso y apropiado para el asunto. Al hombre casi le da un soponcio cuando vio el precio de dicho trasto. Para más inri, la chica en realidad no estaba interesada en el Mac OS X, solo en el estilo y glamour de su hardware y solicitó y consiguió que le pagara también un Windows XP Home en chino LEGAL. Debe ser la primera y única china que se ha comprado una licencia de Microsoft. Mi amigo aflojó la pasta del equipo y del sistema operativo cagándose en todos sus muertos y preguntándose por qué no podía haber sido hijo único como el resto de los chinos. Por supuesto como no tienen Dios no pudo alzar los ojos hacia el cielo y hacerle la pregunta y reprocharle su desidia como podemos hacer nosotros los cristianos. El día que me enteré del tema esa China se convirtió en mi heroína y la respetaré todos los días de mi vida. Esa mujer ha conseguido en tres meses que su hermano tire el dinero que lleva seis años acumulando, que el hijoputa no se gasta dinero ni en pasta de dientes y ha dormido cinco años en el suelo con un colchón que le regalaron otros chinos, ha vivido en casas sin muebles y comido cosas podridas por ahorrar dos euros. Lo dicho, esa mujer merece todo nuestro respeto porque ha logrado sacar dinero de donde todos sabemos que había pero pensábamos que era misión imposible el obtenerlo.
Cerca de la carcél de Kilmainham hay un pequeño cementerio que es el que podéis ver en la foto. Está a medio camino del museo Irlandés de Arte moderno. Es probable que no sea uno de esos hitos que se fotografían cuando visitas el lugar pero me gustó la luz, me gustó ese color verde intenso y el árbol sin hojas que acompaña a las tumbas.





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