Monthly Archive for September, 2006Page 2 of 7

Las guerras Plof: Un mal comienzo

Una vida tranquila y descansada como la mía puede llevar al descuido y este al olvido y aquel al despiste. Es lo que casi me ha sucedido. Vivía feliz sin recordar que en mis vacaciones en Gran Canaria presencié un suceso espeluznante que merece ser recordado. Pero antes de relatarlo, un aviso institucional:

ATENCIÓN: Dadas las carencias lingüísticas de quien esto escribe y su asumida ordinariez y vulgaridad se ruega a los lectores despistados que se detengan en este punto y sigan su camino hacia tierras más propicias.

Ahora que solo hemos quedado unos pocos procedamos a horrorizar a la audiencia con el relato de lo que pasó en la playa de Amadores un día de finales de Agosto.

Como cada mañana llegué temprano para aprovechar el sol mañanero y aparcar de gratis junto a la avenida. Lo hice conduciento mi viejo Mazda 121, el mismo que ha muerto hoy y por el que ruego un minuto de silencio como familiar directo. Pese al disgusto por la muerte de mi coche me trago mi drama interior y escribo estas líneas sin sentidos entre lágrimas de cocodrilo. Vuelvo al asunto. Como siempre me posicioné cerca del final de la playa, en el poco espacio que no está abarrotado de hamacas. Siempre me ha gustado tumbarme en la arena y disfrutar del sol y el calorcito que se transmite a través del suelo. Ese día era viernes y por desgracia era la última vez que visitaba esa playa ya que el domingo volvía a Holanda y el sábado me quedaba en la Garita. En el agua había un parque acuático instalado por la empresa propietaria de Amadores que explotaban con dos magos (en el sentido canario de la palabra, que no es otro que el de campesino inculto) que jamás habían tocado el agua del mar y que lo solucionaban todo a golpe de pito. Por lo que se ve nadie había pedido permisos al ayuntamiento y el concejal había acudido allí a pillar tajada, rectifico, a clausurar el asunto hasta que los papeles estén en regla. Los magos avisaron a sus patronos y allí comenzó una guerra de gritos, amenazas y llamadas de teléfono. Mientras esto sucedía llegó una guagua (vehículo de transporte de masas conocido en otros lugares como autobus) cargada de chiquillos de Mogán o Puerto Rico. Para cualquiera que no haya visto niños del suroeste de Gran Canaria les diré que son como versiones en pequeño de vuestros delincuentes favoritos, hablan a grito pelado, carecen de educación y porque su papá el bestia ese sin estudio que tiene un taxi Mercedes los malcría se creen los dueños del mundo. La mayor parte de ellos nacen con la uniceja, esa marca que los distingue y les garantiza un puesto en el Olimpo de los magos. Hace cuatro años ese grupo habría sido puro y verdadero pero con el fenómeno de la inmigración ILEGAL las islas se han llenado de gentuza que viene de fuera. Entre ellos se podía ver un par de manzanas podridas según unos y ecuatorianos según otros, que la distancia entre los conceptos es cada vez más ínfima.

Los chiquillos tiraron tierra, jodieron al prójimo y patalearon por los alrededores cuando la playa se estaba llenando. Los ecuatorianos se vieron pronto vigilados por un par de individuos maduros de su país, es decir una pareja de ecuatorianos que llegó en un coche y se pusieron bajo una sombrilla. Si alguien hacía una foto de aquella playa y la ponía en un periódico pidiendo a los lectores que señalara lo que estaba fuera de lugar, todo el mundo pondría una cruz sobre los dos ecuatorianos. Ella era modelo tanqueta, de esas con culo tamaño tambor y una falda larga que descubría unas playeras Moisés. Para la parte superior había escogido una prenda de licra dieciocho tallas más pequeña que luchaba valientemente por no reventar ante las ingentes presiones que estaba sufriendo desde aquel cuerpo serrano. La jeta era la habitual en estos casos y para aquellos que no se puedan hacer una idea les sugiero que vayan a cualquier boca de metro en Madrid y sabrán lo que quiero decir. El compañero de la tanqueta era un rústico con botas, pantalones de vestir raídos, camisa de no se sabe muy bien qué y gorro folclórico. Dos de los niños parecían estar emparentados con esta simpática pareja. A todos los chiquillos se les regaló globos y andaban por allí tirándolos y haciendo las típicas chiquilladas. Yo por suerte estaba bien arriba y a salvo de ellos. Como el parque acuático estaba cerrado los chiquillos mataban el aburrimiento entre juegos. Los niños ecuatorianos no se integraban y estaban con sus familiares. Lanzaban tierra alrededor molestando a la gente que estaba allí desde antes que ellos llegaran y los dos adultos les reían las gracias y también tiraban arena. Estamos hablando de turistas que pasaban unos días en las islas y tenían que padecer la falta de educación de esa gente. En un momento determinado la chiquilla que estaba con ellos lanzó el globo, se despreocupó del mismo y el viento lo empujó unas decenas de metros hasta que fue a parar a una jaima de guanches canarios. Un chiquillo de esa familia agarró el globo y lo reventó. La niña ecuatoriana lo descubre y empieza a gritar y señalar hacia el niño. Los adultos saltan como galgos y van corriendo allí a buscar pleito y empiezan a insultar al chiquillo que ha explotado el globo. Era un niño de unos cinco años y quien lo abroncaba estaba bien entrado en la treintena y quizás más, que esta gente a mí me parecen todos igualitos que las momias de Discovery Channel y no sé calcular la edad. Con la bulla salió la madre del niño de la jaima y allí se montó el Belén. La tipa era una jinameña, la expresión máxima de la involución que se ha producido en las Canarias, una poligonera doctorada en la universidad de la vida.

Las poligoneras están equipadas con varios procesadores y despliegan su encanto en cuestión de milésimas de segundo. Fue salir de la tienda y comenzar a gritar:
- ¡Mira! ¡Puta sudaca de mierda! ¡Qué haces gritándole a mi hijo, hedionda! ¡Te voy a coger y te parto la cara, asquerosa, puta india!
Los ecuatorianos no se esperaban esta bienvenida y trataron de insultar a la jinameña que giró su cabeza hacia la jaima y gritó:
- ¡Ayose, vete a buscar a tu padre y dile que venga enseguida! - y acto seguido vemos a un chiquillo corriendo por la arena en dirección a los bares.
Los inmigrantes ilegales seguían desplegando su falta de educación, equiparable a la de la mujer que les hacía frente, solo que a ellos no los entendía porque hablan un español raro, al menos para mis exquisitos estándares, que por algo me educaron en colegio público.
- ¡Vete de esta playa, zorra sudaca, puta mona, que te bajaste del árbol el otro día y te crees que eres la dueña de mi país! ¡Mira, como vuelvas a acercarte a mi hijo te parto la cara hija de puta y te mando de un toletazo directa a la selva de la que te escapaste!
Había una pareja de extranjeros a mi lado y me preguntaron si podía hacerles una traducción simultánea a la que me presté y les dije que les estaba diciendo que ellos eran unas malas personas y que con sus vestidos inadecuados estaban estropeando las vacaciones de bellas personas europeas que habían pagado un dinero por pasar unos días en el paraíso subtropical que son las Canarias. Los extranjeros no estaban muy convencidos de la precisión de mi traducción pero no tenían nada mejor a lo que agarrarse.
Estábamos en esto cuando aparecieron tres poligoneros. El supuesto padre del niño, el Yonatán, tenía un tremendo tatuaje en el brazo que decía amor de madre y que suelen indicar que el que lo porta ha pasado algún periodo encarcelado. Con él venían el tío del niño y el abuelo, ambos con pinta de armario y con bastantes claros entre sus dientes negros. Entre aquellos tres tíos se veía claramente que podían levantar un contenedor sin que se les descolocara una pestaña. Los ecuatorianos en ese momento comenzaron a comprender el gran error que habían cometido metiéndose con aquella tipa. Se les veía asustado y su prepotencia previa había dado paso a un rictus de pavor en sus caras. El mensaje de los hombres fue claro y contundente cuando la Jenny jinameña les explicó la situación:
- Como se muevan de debajo de su sombrilla y los vea volver a mirar a mis niños, les parto la columna en cuatro y los mando de vuelta a su mierda de tierra en dos momentos, putos sudacas de mierda. Yo se lo traduje a los extranjeros suavizado diciéndoles que los ha invitado a descansar y tomar el sol y disfrutar de las playas canarias sin molestar a los otros bañistas.

Fue mano de santo. Los ecuatorianos no volvieron a decir esta boca es mía en las dos horas que permanecieron en la playa. La tanqueta nos regaló dos momentos memorables. El primero fue cuando se tumbó y levantó un poco los pies y le pude ver las bragas modelo telón de teatro con mechón negro marcado y lamparón a juego. Vomité junto a mi toballa y aguanté como un campeón. El siguiente momento entrañable vino cuando la tipa sacó un desodorante y se puso desodorante en los sobaquillos y lo mismo hizo su acompañante. No se pusieron bañadores, no se metieron en el agua, no volvieron a mirar atrás en todo el tiempo que pasaron allí y ese enternecedor instante abandonada por Rexona lo recordaré por siempre.

Aquella fue la primera batalla de un enfrentamiento que seguramente tendrá más episodios y yo tuve el inmenso honor y el privilegio de poder presenciarlo.

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Wellington Monument

Wellington Monument

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El monumento de Wellington se levantó para conmemorar las hazañas de un irlandés con el imperio británico. El hombre llegó a ser primer ministro de los ingleses. El obelisco es el más alto de Europa y no llegó a terminarse por falta de fondos (habría sido aún más alto). Está situado en un parque a las afueras de Dublín.

Puedes leer el relato que acompaña a estas fotos en Primer día en Dublín. Lluvia y encuentros divinos y si quieres ver otras fotos de la ciudad están en el Album de fotos de Dublín.

World Trade Center

World Trade CenterDentro de unos siglos cuando los estudiantes tomen sus píldoras de historia y aprendan sobre lo que sucedió en el pasado posiblemente no habrá muchas cosas de nuestra época que se les pueda enseñar pero al llegar a los hitos que han marcado nuestra historia, el once de septiembre del 2001 es algo que tendrán que aprender. Lo queramos reconocer o no, ese día cambió nuestras vidas. La película de la que hablaremos hoy es World Trade Center. Resulta extraño que el elegido para dirigir esta película haya sido Oliver Stone, un director bastane político y que siempre ha tenido una visión algo revolucionaria y rebelde del mundo

Normalmente este es el párrafo en el que desvelamos la trama pero aquí no hay mucho que contar y todos sabemos lo que pasó ese día así que nos lo saltaremos.

World Trade Center es un drama de libro de cine, con sus momentos lacrimógenos, sus momentos reflexivos y esa esperanza que nunca desaparece y que nos empuja a seguir adelante, no importa lo mal que nos vayan las cosas. Desde el comienzo se despoja a la trama de connotaciones políticas y se centran en la supervivencia de dos hombres, dos personas que no tienen ni idea de lo que ha sucedido pero que se deben dar ánimos el uno al otro para sobrevivir, para aguantar hasta que llegue ayuda y los rescaten. Han pasado veinticuatro horas desde que vi la película y creo que ahora empiezo a entender que esta era la única forma posible de contar esa historia, de apartar la monstruosidad de las imágenes y tirar de un pequeño hilo que no busca héroes ni vándalos sino seres humanos. En este sentido esta película es un potente vehículo, un catalizador que despierta emociones que tenemos guardadas porque todos nosotros vivimos el once de septiembre, todos tenemos algo que contar y recordamos detalles de aquel día. Todos estuvimos pendientes de la tele y todos nos llevamos las manos a la cabeza si poder creer que lo que estábamos viendo no era una de esas películas de gran presupuesto que se estrenan siempre en verano.

Mi historia del once de septiembre fue bastante intensa. Ese mismo mes había comenzado a trabajar en Philips y recuerdo perfectamente que estaba en el laboratorio instalando la aplicación de la que me convertí en responsable un año más tarde. Alguien me llamó para que mirara las noticias por internet o encendiera una televisión. No me pude creer lo que me habían contado. Cuando tecleé la página de CNN no funcionaba, estaba colapsada. Intenté las páginas del mundo y del país y sucedió lo mismo. La red se había detenido. En la pantalla que tenemos en la recepción del edificio sintonizamos uno de los canales holandeses y nos quedamos allí mirando aquello sin creerlo. Cuando dijeron que se había estampado un avión en el Pentágono me quedé blanco. De todos los días de la historia del mundo, ese once de septiembre viajaban mis padres desde Canadá hacia Washington D.C. y coincidían las horas. Mi hermana ya estaba de los nervios tratando de localizar a mis padres o a mis tíos y después de hablar yo también comencé a llamar aunque sin éxito. Nunca antes y nunca después he vuelto a encontrar las líneas telefónicas con los Estados Unidos no respondiendo por saturación en la red. Tras más de dos horas logré hablar con mi tío y el me confirmó que mis padres estaban bien, atrapados en Canadá y buscando la forma de salir de allí. También avisé a bleuge que estaba visitándome esa semana. Le dije lo que había pasado y tampoco lo pudo creer. Cuando nos encontramos por la tarde, nos pasamos el tiempo mirando la CNN y viendo aquellas imágenes repetidas una y otra vez. Después visitamos a una amiga que nos enseñó su álbum de fotos de Nueva York y las fotos que había hecho en el WTC. A mis padres les costó casi tres días abandonar Canadá y volver a Europa, pasaron la mayor parte de ese tiempo tirados en un aeropuerto con miles de personas.

La historia del World Trade Center es mi historia, es tu historia, es nuestra historia. Nunca antes se vivió algo así, con la repercusión mediática que tuvo. Vimos la historia suceder en directo frente a nuestros ojos y de alguna manera, todos nos sentimos parte de la historia de aquel día. La película transmite esas sensaciones y nos recuerda que aquello sucedió y que si olvidamos, volverá a repetirse. Por la forma en la que se ha tratado el tema recuerda a esos telefilms que ponen en las tardes de domingo, con abundancia de primeros planos y la cámara moviéndose como si fuera una de televisión. Cuando acaba, después de más de dos horas, cuando los títulos de crédito comienzan a correr por la pantalla y se encienden las luces, suspiras y sales del cine recordando lo que sucedió aquel día.

No es el tipo de película a la que vas con los amigotes pero sí que deberías verla. No hay cachondeo ni tías tontas y siliconadas y definitivamente no es una película de acción, pero es una buena película.
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Saint Patrick Cathedral

Saint Patrick Cathedral

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Debe ser la falta de colores vivos y lo tenebroso del edificio pero a mí la Catedral de San Patricio me recuerda a esas historias de terror de Lovecraft e imagino monstruos corriendo por esos jardines por la noche buscando víctimas a las que robarles las almas. Siempre que jugábamos a rol este tipo de edificios era el que me venía a la memoria.

Puedes leer el relato que acompaña a estas fotos en Primer día en Dublín. Lluvia y encuentros divinos y si quieres ver otras fotos de la ciudad están en el Album de fotos de Dublín.

Kilmainham Gaol

Celdas en Kilmainham Gaol

Celdas en Kilmainham Gaol, originally uploaded by sulaco_rm.

Muy cerca de la ciudad se encuentra Kilmainham Gaol, una cárcel en la que se han vivido muchos de los eventos que han marcado la historia de Irlanda en los últimos doscientos años. El edificio terminó como una especie de museo del nacionalismo irlandés con visita guiada, después de sufrir una gran restauración. Es impactante el caminar por esos pasillos de cárcel y tratar de imaginar la cantidad de gente que vivió y murió allí. Creo que de todo lo que visité en Dublín esta fue mi parada favorita y la que más disfruté.

Se me ha olvidado contar que hay un autobús turístico que te lleva por todos los puntos de interés, te puedes bajar en los que te interesa, verlos y continuar tu ruta más tarde. Es una de esas guaguas de dos pisos similares a las que hay en el Reino Unido.

Puedes leer el relato que acompaña a estas fotos en Primer día en Dublín. Lluvia y encuentros divinos y si quieres ver otras fotos de la ciudad están en el Album de fotos de Dublín.

Top 5 de momentos lacrimógenos en el cine

Esto me lleva corrompiendo las entrañas dos semanas y o lo saco o reviento y le tengo mucho aprecio a mi barrigón como para perderlo por una úlcera. Hoy en lugar de la típica chorrada previa al fin de semana o el clásico lamento de lo misera que es mi vida nos vamos a sentar a morder el bolígrafo y escribir nuestra lista de películas que nos han hecho llorar y por las que tenemos cierto aprecio. El cine es ante todo emociones. Es reír, llorar, cantar, suspirar, enamorarse, enfadarse, aterrorizarse y vivir cada estadio de la historia que nos cuentan. Si lo consigues, has disfrutado de una buena película y la recordarás por siempre.

Seguro que me estoy dejando un montón de películas en el tintero pero las que me vienen a la cabeza son las siguientes:

  1. El color púrpura. Aún recuerdo cuando la vi en un cine y salí moqueando a lágrima viva. Yo era un joven infante que pensaba comerse el mundo y que ha terminado empachado. Esta película se convirtió en un clásico en mi videoteca. En la época universitaria siempre veía dos películas tras los exámenes. Si me había salido bien y estaba contento me pegaba Aliens que fue, es y será mi película favorita y si el examen había sido un desastre me veía El color púrpura. Siempre he llorado al final de la película cuando las dos hermanas se reencuentran y vuelven a su niñez. Es un momento perfecto y solo por esta película respetaré a Steven Spielberg por siempre.
  2. Todo sobre mi madre. Vi esta película al menos seis veces en cines. La vi en España y en Holanda, solo y acompañado. No es un drama de esos en los que tienes que esperar al final para echarte a llorar. El momento de la lágrima llega un cuarto de hora después de comenzar la historia cuando Esteban desaparece de la misma. Hay un no sé qué en la forma en la que Almodóvar lleva ese momento que hace que se me llenen los ojos de lágrimas y me pegue una buena llorada. No me pierdo un pase por la tele cuando la dan. Es para mí la mejor película del director español y tanto Cecilia Roth como Marisa Paredes están que se salen.
  3. Cinema Paradiso. Esta es la historia de alguien que ama el cine y su magia. Es la historia de un niño que creció rodeado por esa magia. Hay un momento cerca del final en el que se puede ver un montaje hecho con pedazos recortados de viejas películas. Es posiblemente la escena más hermosa que he visto en cine en mi vida. Te llega tan hondo que te duele.
  4. Love Story. Un drama de cuidado. Todo el tiempo pasándolas putas y al final va y se muere la chica con esa música de fondo que sospecho es la que toca la fibra sensible. Es una de mis películas favoritas y sé que es amarilla y de tópico fácil pero Ali MacGraw está perfecta y la amo tanto que me duele.
  5. E.T. el Extraterrestre. Volvemos a la niñez, a los cines de barrio y a sesiones numeradas para ver un fenómeno que barrió el mundo de banda a banda y que recordaremos toda nuestra vida. Para aquellos que no la pudieron ver en su momento es muy difícil de explicar lo que sentimos cuando aquel bicho feo y con dedo raquítico se nos marchaba. No es una película que haya soportado muy bien el paso del tiempo pero la guardo en mi memoria por aquella primera vez que la vi y un maremoto de sentimientos salieron a flote.

Una mención especial para las siguientes películas que no lograron colarse en esta lista pero que me han hecho llorar en más de una ocasión y con las que he pasado grandes momentos:

  • Big Fish de Tim Burton. Recuerdo que la vi por tercera vez mientras volaba hacia los Estados Unidos en un avión y los que iban sentados a mi lado fliparon mientras me veían llorar.
  • Descubriendo Nunca Jamás. Fue mi película del año 2005. La vi en un cine vacío, con un par de mujeres y me encantó. Me impulsó a redescubrir Peter Pan y añorar la infancia que dejamos atrás.
  • La Lista de Schindler. Spielberg tiene una facilidad para el drama y seguramente ando muy sincronizado con él porque lloro en muchas de sus películas, particularmente en esas que no tiran directamente hacia la bolsa del dinero. Cuando vi esta historia por primera vez se rompió el rollo de película faltando un par de minutos para el final y con toda la sala moqueando a destajo. Me dieron una nueva entrada y una semana más tarde volví a pasar el calvario para llegar al final de la historia. Eso lo recordaré siempre.
  • Million Dollar Baby. Debía ser una película de boxeo con mujeres y tal, una de esas pelis de adrenalina y superación personal y algo se tuerce en el camino acabando de cabeza en un dramón de los que te dejan destrozado.
  • Brokeback Mountain – En terreno vedado. Recién llegada y ya en la lista de menciones honoríficas. Una historia de amor imposible entre dos hombres que se ven desbordados y terminan siendo atropellados por su propio destino. Una simple camisa basta para abrir las compuertas del llanto acompañada por una banda sonora sublime.

Me debo estar dejando atrás un montón de películas que adoro pero bueno, esta selección es bastante representativa. Ahora llega la pregunta que tendréis que responder en los comentarios: ¿Cuál es vuestro TOP 5?

Otras listas de películas en esta bitácora:

Saint Patrick Cathedral

Saint Patrick Cathedral

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La Catedral de San Patricio es LA catedral irlandesa por excelencia. Lleva en ese lugar más de novecientos años y es uno de los edificios que hay que visitar si vas a Dublín. Como sucede siempre con la arquitectura cristiana el edificio es de esos que nos cortan el aliento y nos dejan con la boca abierta. En lugar de escoger una foto del conjunto he optado por esta pequeña sección y tendréis que viajar a Dublín para ver el resto.

Puedes leer el relato que acompaña a estas fotos en Primer día en Dublín. Lluvia y encuentros divinos y si quieres ver otras fotos de la ciudad están en el Album de fotos de Dublín.

¡Oh capitán, mi capitán!

Vaya racha que llevamos. Buen tiempo, vida social, trabajo a destajo y entre todo ello pinceladas distorsionadas por aquí y por allí. No es fácil encontrar temas distintos y desarrollarlos día sí y día también. Llevo repitiéndome desde el año 2000 y o no se dan cuenta o no les importa. Mi recalentado cerebro lo revisa todo doscientas veces por segundo tratando de encontrar cosas de las que hablar. Vuelan las ideas buenas y las malas. Comienzo cosas que no acabo, investigo temas que dejan de interesarme cuando ya puedo escribir un par de miles de palabras y en otras ocasiones tengo una frase de comienzo en el documento que uso para escribirlo todo durante meses. Hay seis de esas ahora mismo y siguen sin sugerirme nada así que no debe ser su momento.

Hay semanas temáticas y otras en las que los vientos soplan variados. Épocas en las que todo queda escrito desde el domingo y veces en que no llego a tiempo a la hora que me tengo marcada para publicar. Hay días que me apetece escribir algo que me haga llorar leyéndolo y termino escribiendo otra bobería y cuando busco la risa fácil y la tontería insulsa termino desbarrando sobre mis neuras. Hay veces en que no me apetece escribir pero me obligo a hacerlo porque ya lo dice el gran maestro que esto es ante todo constancia y que queramos o no debemos hacerlo.

No tengo ni idea del camino que lleva Distorsiones y no hay que preocuparse porque esta bestia siempre ha tirado para donde ha querido. Como capitán del barco aún nadie me ha dicho cual es nuestro destino final y solo sé que tenemos combustible suficiente para navegar hacia donde haga falta ir. Me da un poco de pena cuando veo todas esas bitácoras que se han quedado en el camino, que han cerrado su ciclo y dejaron de actualizarse o simplemente desaparecieron sin dejar rastro. Hoy me aburría en el trabajo y me dediqué a visitar algunas de ellas y te queda una sensación extraña en el estómago. Este es un mundo bastante nuevo, las bitácoras con un año de edad ya se puede considerar viejas y las de dos o tres son casi prehistóricas. Espero que esto no le suceda a mi pequeño rincón. Espero poder seguir volviendo aquí dentro de uno, dos, cinco, diez, veinte años y sentarme cada día con mi portátil y pensar en lo que quiero decir y en como he de hacerlo, recuperar palabras, descubrir otras nuevas y mezclarlas de formas distintas, moldear sueños y despertar emociones, hacer vibrar las cuerdas vocales con risas tontas y sentir el enojo de los errores gramaticales cometidos.

Hoy no hay mucho más que decir. Es uno de esos días de reafirmación, de golpe de timón para recordar que soy sobre quien descansa la responsabilidad de llevar a buen puerto este barco y solo hay una forma de terminar esto:

¡Oh capitán, mi capitán!

Ha’penny Bridge

Ha'penny Bridge

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El puente Ha’Penny cruza sobre el río Liffey, en Dublín. Es un puente peatonal bastante concurrido en una ciudad que parece adorar el cruzar el río por todos lados y donde hay puentes a destajo. Aquí lo podemos ver una fría tarde de febrero cuando oscurecía y se reflejaba parcialmente en el agua. Dublín es una ciudad bastante amigable y que se puede visitar y disfrutar en una escapada de tres o cuatro días. Se puede andar fácilmente por todo el centro y verte rodeado del bullicio y la algarabía de una ciudad no muy grande en un país pequeño.

Puedes leer el relato que acompaña a estas fotos en Primer día en Dublín. Lluvia y encuentros divinos y si quieres ver otras fotos de la ciudad están en el Album de fotos de Dublín.