Parece una competición de setas para ver quien es la que sube más alto. Así me encontré esta familia que escalaba un árbol ubicado en uno de los bosques de Hilversum. Ellas eligieron crecer unas sobre otras.
Monthly Archive for October, 2006Page 2 of 7
Viajo en tren de alta velocidad volviendo a Holanda desde Colonia, como ya he contado. Estamos sentados más o menos hacia la mitad del vagón. Un par de filas por delante de nosotros hay una pareja con un niño. Ella se sienta en un lado del vagón con el chiquillo en la ventana y el va sentado en el asiento que está en el otro lado del pasillo. El niño pronto se rebela como de esos de tipo cabroncete. Grita y hace lo que le sale de los mismísimos. Si tuviera uno, dos, tres, cuatro o cinco años diría que son cosas de chiquillo. Este tiene al menos nueve años y ya debería haber aprendido a comportarse. La madre lo verá como una bestezuela adorable pero es básicamente un malcriado. Sus berridos se escuchan en todo el vagón, sus boberías hacen que la gente levante una ceja y se miren entre ellos negando con la cabeza.
El chaval pide agua y la madre le da una botella pero parece ser que no le gusta y monta un cirio. Tras unos cuantos gritos termina por echar parte del agua sobre la madre, que le responde también a gritos. Aquello parece una competición para ver quien llama más la atención. Tras un rato se cansa y decide ir a por su padre. Sale al pasillo pasando por encima de su madre y se pone a decirle cosas al hombre, dándole toques y molestándolo. Pasan los minutos y sigue con su estúpido juego. De repente y sin que venga a cuento el tipo reacciona y le arrea un mandoblazo al chiquillo de cuidado. Sale literalmente volando por el aire y se estampa con un sonoro golpe contra el asiento de su madre y cae sobre ella. Fue un golpe de los que se recuerdan mucho tiempo y si me preguntan a mí diría que merecido. Todo el vagón se queda en silencio. Pasa un segundo, otro, un tercero, un cuarto segundo y comienzan los berridos del niño llorando. Son desgarradores. Parece que le han partido la columna y está en sus momentos finales aunque yo lo veo moverse tranquilamente. Llora en Dolby Digital. La mujer lanza una mirada de esas asesinas al hombre, que se encoge de hombros. Después de unos minutos y en vista que aquello no termina el tipo intenta hacerse el chachi con la bestia satánica y se disculpa y le dice que lo lleva a la parte delantera del tren para verla. Inmediatamente se produce el silencio y la recuperación milagrosa. Vuelve a saltar sobre su madre y cuando está en el pasillo su padre coge algo de las bandejas que están sobre los asientos y al bajar la mano le arrea un codazo de órdago al niño. No fue algo casual e involuntario sino que le dio una hostia camuflada y además de las de mucho cuidado. Antes que pueda empezar a cantar esa conocida canción lo abraza y se disculpa diciéndole que lo siente y la mujer aprueba la acción dejando al chiquillo sin argumentos. Aquí fue cuando me di cuenta que en realidad aquel no es el padre sino el que se folla a la madre y que odia a la bestezuela que esta trajo a la relación aunque trata de ocultarlo lo mejor que puede. El niño lo llama por su nombre y no usa el de Papá, aunque con la mujer si que le dice Mamá. Se van juntos y vuelve la paz al vagón durante unos cuarenta minutos. Cuando regresan el hombre trae un vaso de cerveza para ella. Este es un tren alemán y la cerveza es la típica del país con el vaso de medio litro, espigado y esbelto. Ella está bebiendo deleitada por el detalle de su hombre cuando el niño intenta echarle la cerveza por encima. Durante una fracción de segundo vi la mano del padrastro a punto de salir disparada pero de alguna forma se controló. El chiquillo presintió que estaba andando por terrenos pantanosos y decidió concentrarse en la maquinación de sus próximas trastadas sin hacer ruido.
La mujer siguió bebiendo cerveza y mira hacia su hombre y de repente saca la lengua y empieza a hacer gestos lascivos con ella mientras se lleva una mano al pecho y se lo masajea. No puedo ver muy bien al tipo porque está por mi lado pero definitivamente él también le hace gestos obscenos con la lengua. Ella le responde con más gestos y con el símbolo internacional de la mamada. Con la lengua hace el bulto de una polla en su boca y con la mano hace como que la casca. El tipo se pone nervioso y cruza la mano hacia el lado de ella y la lleva directamente a la entrepierna. Siguieron calentándose rodeados por unas cien personas durante una hora. no es que yo notara lo que estaba pasando es que era tan obvio que lo difícil era ignorarlo. De cuando en cuando el pulsaba alguna tecla que no debía y ella gemía como una cabra en celo. Solo se detuvieron cuando llegaron a su parada y tuvieron que preparar las cosas para marcharse.
Acabamos esta serie de fotos con un tronco de ciprés junto al agua. Era otro árbol con bastante edad y que también sobrevivió a la tala por los impactos de rayos.
Ya que tengo a mis padres por mi casa organizo excursiones y salidas para que no digan que se pasan el día arreglándome el jardín. El fin de semana pasado planeé un día en Colonia, la ciudad alemana a orillas del río Rin que es la cuarta ciudad en importancia de dicho país. Para llegar allí compré billetes para el ICE, el tren de alta velocidad alemán, una maravilla tecnológica que vuela sobre los raíles para llevarte a tu destino puntualmente. Reservé los billetes por internet y los recogimos en la estación de Utrecht Centraal. El domingo, a las 8:42 de la mañana, se cerraban las puertas del tren y comenzaba nuestro viaje. Para mis padres era la primera vez que iban en un tren de Alta Velocidad y alucinaron con el lujo y el estilo. Aquello es como la cabina de un avión pero de una aerolínea de lujo. Según arrancamos pasó la vendedora ambulante y aprovechamos para comprar algo de pitanza y desayunar mientras los campos holandeses volaban por los lados. Para viajar en estos trenes desde Holanda hay que reservar asiento con lo que entras en el tren y buscas el sitio que te corresponde, te sientas y listo. Sin embargo, cuando el tren llega a Alemania aparente se puede subir gente sin reserva que deberá rastrear las pantallas luminosas que hay sobre cada asiento buscando aquellos que están libres. Es un baile de gente con maletas y bultos moviéndose por todos lados tras cada parada. En menos de dos horas salimos del tren en pleno centro de Colonia. A propósito, en el ICE no ponen azafatas como sucede en España que recuerdo que una vez en Madrid estaba en la terminal del AVE y le pregunté a un amigo si la calle de las putas estaba en la estación porque miré al andén en el que estaba situado el tren y había por lo menos cuarenta zorrones apalancados junto a las puertas del tren sin motivo aparente y con la única misión de empalmar a los pasajeros con su apariencia. Esos mismos zorrones carecen de belleza interior así que no tenéis que preocuparos queridas, que nosotros los hombres nos enamoramos de la belleza interior y no del envase.
La estación se hizo en el siglo XIX (diecinueve para aquellos que solo leen equis-palito-equis) y en aquella época el ayuntamiento quería que la gente se bajara del tren y se encontrara con una vista hermosa de la ciudad así que la situaron justo al lado de la catedral de Colonia, la más grande de Alemania y un monumento de esos que te dejan con la boca abierta. Ciento y pico años más tarde uno sale de un tren de última generación, abandona la estación y silba de admiración ante la catedral y esa muestra del poderío divino. El día anterior había hecho una pequeña investigación para ver las cosas que debíamos visitar y ubicar la oficina de turismo, lugar al que nos dirigimos directamente. Allí una joven rubia y bien entrada en carnes nos informó sobre las distintas opciones que teníamos para pasar el día. Justo al lado de dicha oficina (que está frente a la catedral) se puede coger una guagua turística que hace una gira por la ciudad de dos horas. La empresa es la Cologne Coach Service Busreisen GmbH y el precio es de quince euros por cabellera. Como faltaba una hora para la salida nos fuimos a pasear junto al río Rin, la gran arteria europea y una gran vía de comunicación. A la altura de la ciudad el río es de más de trescientos metros de ancho y hay varios puentes que unen ambas orillas. Hay muchas empresas de cruceros con las que se puede dar un paseo de una hora o dos por el río. Antes de volver al lugar en el que íbamos a tomar la guagua nos pegamos unas salchichas alemanas que estaban de morirse.
El paseo turístico fue muy didáctico. Yo no tenía ni idea de la importancia de esta ciudad en la historia de Europa y no sabía que en tiempos del imperio Romano Colonia fue una de las ciudades importantes en esta parte de Europa. En el paseo la guía no paró de hablar en alemán e inglés y cuando digo que no paró de hablar quiero decir exactamente eso. La mujer hablaba a toda velocidad para que le diera tiempo a decir las cosas en ambos idiomas y nos bombardeó con tal cantidad de información que aún alucino. Visitamos varias ruinas de la época romana y luego fuimos al museo de la historia de la ciudad, un edificio precioso en el que pudimos ver la historia de la villa desde sus orígenes hasta hoy en día. La catedral por ejemplo se ha construido a lo lardo de seiscientos años y en ese tiempo se cambió el estilo en varias ocasiones. Las murallas de la ciudad se han conservado en un montón de sitios y visitamos gran parte de ellos. En un momento determinado cruzamos al otro lado del río Rin y desde un mirador pudimos hacer fotos de la ciudad con su espectacular y bellísima línea de edificios. No solo la catedral es bonita, el antiguo ayuntamiento tiene un campanario que es una hermosura y hay muchos otros hitos que resaltan. Las torres de la catedral tienen unos ciento cincuenta metros de altura y se pueden ver desde un montón de kilómetros a la redonda. Tras las dos horas de paseo teníamos una idea bastante clara de la ciudad y su historia. Nos fuimos de paseo por la calle de las tiendas y cuando nos entró el hambre buscamos uno de esos restaurantes alemanes con comida típica. Encontramos el Brauhaus Sion y allí nos apalancamos. Decir que esta gente comenzó con el negocio de la cerveza y la restauración en 1318, es decir hace más de seiscientos ochenta años. Casi nada. El local es de esos con enormes mesas y decorado con jarras antiguas de cerveza y con las paredes llenas de cuadros de la ciudad. Me comí un plato con una mezcla de las diferentes carnes que tienen allí dentro y casi me muero porque las cantidades eran brutales. Sentía como mi estómago alcanzaba y superaba todos los límites conocidos pero no podía parar de comer esa carne de cochino cocinada de una forma tan rica. La barriga me caía sobre el cinturón del pantalón sin que pudiera hacer nada por evitarlo e incluso caminar se volvió difícil. Además de una comida excelente y unas cantidades brutales, los precios son muy asequibles. Por descontado si eres musulmán y aspiras a pasar la eternidad en el infierno no es un lugar al que querrás ir ya que se come carne de cochino en mil formas distintas y se toma cerveza Sion a destajo.
Después de la comida paseamos tratando de bajar la comida y visitamos el interior de la catedral, aún más esplendoroso que su exterior. En esa iglesia se supone que se guardan las reliquias de los tres reyes magos, ya sabéis, los colegas que os ponen los regalos el día seis de Enero, exactamente veinticuatro horas después de mi cumpleaños. También estuvimos viendo con más detalle el antiguo ayuntamiento, las ruinas romanas que allí se encuentran y el edificio Hispano número 2 el cual fue construido después de la segunda guerra mundial para reemplazar al edificio Hispano número 1 que allí se encontraba. Este es el tipo de detalles que hace a los alemanes gente tan rara. Se me ha olvidado comentar que en el museo vimos varias fotos del estado en que quedó la ciudad después de la segunda gran guerra del siglo XX y es increíble como esta gente lo reconstruyó casi todo.
Al final de la tarde volvimos a la estación y cogimos el tren de alta velocidad para volver a Holanda. Ya montaré una serie de fotos de la ciudad próximamente.
Un grupo de cipreses forma un pequeño bosque en medio del lago. A su alrededor podéis ver la desolación de los troncos talados. Tuvo que ser algo increíble visitar ese lugar hace ciento cincuenta años, cuando la zona aún no sufría los embites de los especuladores.
Y ya que las dos últimas semanas hemos visto algunos de los frikis que me encontré en mi última visita a Alkmaar, hoy le toca el turno a la Nancy Comansi, este bellezón vestido con un mantel de encaje que a lomos de un jamelgo se paseaba por el poblacho luciendo liga y esperando que el hombre de sus sueños la monte igual que ella monta al caballo y le permita completar la transición que comenzó hace unas décadas de niña a mujer. Por la rigidez del cutis se ve claramente que es más virgen que aquella famosa María. El caballo tiene pinta de haber asumido que en la vida se quita a la solterona de su espalda.
Nuestro guía en el paseo que dimos en Houma nos permitió bajar de la barca y andar un rato en el Swamp. Aquí lo vemos junto al tronco del único ciprés que sobrevivió a las talas salvajes que asolaron aquella zona. Estamos acostumbrados a ver cipreses pequeños. El de la foto es uno con más de MIL AÑOS de antigüedad. Si escapó a la tala fue porque había recibido el impacto de varios rayos y ya no valía para hacer madera. Cuando el hombre estaba posando para la foto se encontró una serpiente, vamos, el lugar es como para irse de Picnic.
Después de las grandes perturbaciones que hubo en la fuerza durante la semana pasada y de todo el dinero público que se tiró en España para alimentar cuatro egos elefantíasicos que se creen en el mismo eje de la rueda que hacer girar el mundo he pensado que yo también tengo derecho a esos fastos y tras meditarlo mientras obraba he decidido celebrar la Primera Blogoferia o Blogoferia I (léase Blogoferia palito) que es como más intelectual y más propio de estrella del medio. Además se celebra en mi casa, situada físicamente en los Países Bajos y así el evento tiene un ámbito internacional que lo baña de un prestigio inmediato.
Mientras me duchaba decidí el programa porque cualquier acto que se precie necesita un programa, da igual que haya o no contenido, lo interesante es tener programa, programa y programa. Dado lo rápido con lo que se ha organizado todo únicamente encontramos un ponente, que no es otro que este servidor. Como público aprovecho la visita de mis padres y los torturo obligándolos a asistir a este evento. Al principio se me revelaron un poco porque querían seguir arreglando el jardín de mi casa (además de bitácora tengo casa con jardín en la cuarta ciudad holandesa, flipa con eso) pero les expliqué que las plantas seguirán ahí mañana y conseguir un diploma por asistencia con aprovechamiento a unas jornadas blogosféricas no es algo que se pueda hacer todos los días y queda increíble en cualquier currículum además de lo que puedes fardar con tus amistades. No basta con tener un programa y un nombre espectacular para que la cosa sea un éxito. También hay que tener una buena frase con gancho y la encontré rápidamente. Esta Primera Blogoferia se promociona con la frase Ya era hora, ahora me toca a mi.
Tras un desayuno copioso declaré abierta la Primera Blogoferia y di paso al primer orador, el cual por casualidades de la vida era yo mismo. El título de su disertación de una hora fue Donde te escondes, comentarista y en ella trataba de explicar ese fenómeno tan extraño que se sucede en todas las bitácoras, incluso las más leídas por el que miles de millones de páginas son impresas en pantallas de todo el mundo pero todo el esfuerzo literario de estos genios de tres al cuarto se ve recompensado con un puñado más bien escaso de comentarios. La ovación al acabar fue antológica y tras una pequeña pausa para tomar un café llegó el turno al segundo orador y su charla sobre Me la suda que no me lean. El orador volví a ser yo, solo que me cambié de camiseta para parecer otra persona y me peiné con la raya del otro lado. Esta tesina nos anima a seguir pese a estar convencidos que las cincuenta visitas que tenemos diariamente y que sospechosamente llegan de la misma dirección es más que probable que sean producto de las cincuenta veces que has visitado tu página para comprobar si alguno de esos lectores ocultos que estás seguro de tener ha dejado un comentario y de esta forma responderle no sea que por tu falta de educación no vuelva a visitarte. En un mundo en el que hasta el más estúpido Don Nadie tiene una bitácora está claro que si hay millones debe haber mercado para todos y esas paridas con las que ensuciamos las pantallas son como mandamientos para el resto de la humanidad. La segunda parte de esta charla trató sobre todas esas bitácoras que han desaparecido, que murieron cuando sus autores tiraron la toalla por no tener visitas y sobre la necesidad de una autoridad incompetente que las borre y aclare el tupido paisaje de la blogosfera. Sin dar tiempo al público a la distracción llegó la charla final de la mañana para la que me puse una rebequita y un gorro de Telepizza. Este era el punto fuerte de la jornada y con el sugerente título de Copiar y pegar, un cáncer que se puede curar debatí conmigo mismo sobre la maldición del Control-C, una tipología que un sabio enunció como: Esa maldita costumbre de un puñado de abobancados de pensar que el resto de los mortales somos tan retardados como ellos y necesitamos imperiosamente leer la noticia que hemos visto en los medios de comunicación habituales trescientas veces más para llegar a comprenderla. Hubo aportaciones bastante interesantes por parte de mis alter egos que intentaban legitimar el abuso del copiar y pegar como forma literaria e incluso llegaban al extremo de pedir subvenciones para los autores especializados en un tema tan difícil por su clara función social.
A media mañana se interrumpió esta Primera Blogoferia para que los participantes y los dos del público asistente prepararan la comida y almorzaran comentando los momentos cumbre de lo que hasta entonces se había podido escuchar en dicho evento.
Con la panza reventada a garbanzos abrimos la sesión de tarde. El aclamado e idolatrado conferenciante Sulaco hizo acto de presencia y regaló a nuestros oídos toda una poesía en movimiento llamada Mi lengua está más negra que la tuya. Los lameculos y pelotas eran una subespecie que restringía su hábitat natural al entorno laboral y eran denostados por todos. Entonces apareció la blogosfera y miles de millones de lameculos encontraron razón de ser y existir y además se convirtieron en estrellas adoradas por muchos y criticadas por ese sanedrín de envidiosos que hagas lo que hagas siempre hablan mal de tí y que está presidido por ESE QUE TODOS SABEMOS. La historia pondrá a cada uno en su sitio y demostrará que los lameculos blogosféricos han sido la mayor aportación al desarrollo de la humanidad desde la invención de la electricidad, sin ellos la red sería un oasis de pornografía y noticias sosas y ellos son los que dan salsa a la vida y hacen que posible que la información se duplique o triplique cada tres cuartos de hora. Los hay del tipo lameculos comentarius, especializados en ensalzar cualquier bobería que ponga el sujeto de su culto, también los hay del tipo lameculos enlazarius que acumulan cientos de enlaces hacia todos esos sitios dignos de su adoración para que aquellos a los que veneran se aupen al podio del éxito y por último también tenemos el tipo lameculos copiarius que incapaces de procesar información inteligente actúan como relés y repiten la información de otros esperando de esa forma aparecer frente al resto como animales inteligentes. La charla acabó con el público en pie y aplaudiendo a rabiar. Se repartieron cafecitos y pastas a los asistentes y hubo mucha palmada en la espalda. Es una lástima que al no permitir la entrada a los copistas estos no pudieron repetir la información y extenderla por toda la blogosfera pero el aforo era muy limitado y a mi madre no le hacía mucha gracia tener que limpiar la casa de nuevo.
Ya casi llegando al final del día la cosa se volvió más técnica cuando hablamos de Joder, que la puta bitácora está siempre caída en donde este que escribe vestido con ropa de pana expresó las quejas de todos los ciudadanos del mundo por no poder acceder a esas maravillas literarias llamadas bitácoras y hospedadas en servidores montados por un grupillo de listillos que pensaron que de esto se podía hacer dinero y que tras los años han comenzado a dejar morir sus criaturas visto que la guita no llega y hay que pagar las facturas. Es la eterna batalla entre la frustración de los aclamados autores frente a la desidia del comerciante sin escrúpulos y su impotencia porque aquello que a ciencia cierta podría aspirar a recibir grandes premios literarios se pierde en una perturbación de la red cuando el hospedaje o el dominio caducan. Hubo un entrañable momento de silencio por todos esos universos bitacoriles que dejaron de existir y encendimos dos velas para pedir al Altísimo que no vuelva a repetirse.
La Primera Blogoferia acabó con un debate titulado Chupamela que la mía es más gorda en el que discutimos sobre la sencillez y la modestia que tanto abunda en este mundillo y la creación de grupúsculos alrededor de estrellas sin glamour que se revolcarán en el fango o donde haga falta por conseguir una línea en cualquier medio tradicional y descalificarán a la competencia o la ningunearán por el miedo que les produce saber que están ahí sin merecerlo. Hubo una ronda de preguntas pero el público asistente no quiso decir nada para poder terminar antes y no perderse la novela de la tarde que dan en TVE Internacional, así que una vez acabado el debate se procedió a cerrar esta Primera Blogoferia, repartir los diplomas que acreditan a los participantes por su infinita paciencia y devoción por el asunto y nos emplazamos todos para una nueva edición en algún futuro esperemos que bien lejano.
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Tras una semana de autocontrol y de perfil bajo se desató la bestia que llevo dentro y esta semana pasada ha sido de Desvaríos. El diario de mi vida se ha quedado reducido a la anotación Entre lo real y lo virtual en la que cuento un poco lo que está sucediendo entre mis dos mundos. Por lo demás, decir que esta semana estaré en Berlín durante unos días y espero hacer cientos de fotos y ver lugares nuevos en la que sin duda es la capital de Europa.
Como ya he dicho la categoría de los Desvaríos ha sido la más popular estos días. El Hembrario continúa y esta semana hubo tres nuevos capítulos, saber: Putones Verbeneros, Pendón y Jennys. Un Desvaríos adicional fue el de Folclóricos del mar del Norte.
A falta de algo de Cine interesante que ver he seguido con las listas y en esta ocasión le ha tocado a la de Top 5 de bodrios españoles. Si a alguno se le ocurre alguna película que la deje en los comentarios que nunca está de más el recibir el aviso y poder esquivar la piedra. Después de meses sin tocar el tema de Literatura vuelvo a hacerlo con Cell - Stephen King, última novela del gran maestro que próximamente podréis ver en cine.
Por lo demás, las fotos fueron las de los alrededores de Nueva Orleans, con predominio del entorno natural. Tuvimos Cipreses talados, Puente sobre el Lago Bigeaux, En el Swamp, Caimán, Casa en la plantación de Laura y Raices de cipres.
Pensé en añadir a mi lista de Amazon el nuevo libro de Jamie Oliver pero al final opté por comprarlo y me debería llegar el lunes o el martes a casa. Total, treinta euros por una nueva obra maestra del mejor cocinero del mundo no es dinero. Aún así, si alguien quiere regalarme algo, ya sabéis donde encontrar las listas:
- Wishlist en Amazon UK
- Wishlist en Amazon USA





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