Archivo de November, 2006

Memorial del Holocausto

Memorial del Holocausto

Memorial del Holocausto, originally uploaded by sulaco_rm.

Junto a la puerta de Brandenburgo y el Reichstag se ha construido este memorial del Holocausto para recordar a las víctimas del Holocausto en la Segunda Guerra Mundial. Lo diseñó Peter Eisenman con 2.711 bloques de hormigón en filas y columnas con diferentes niveles. Se puede andar por el monumento y a unos les recuerda a un cementerio, a otros a un paraje desolado y seguro que habrá quien vea una abominación urbanística. Cuando entras y te pierdes entre los bloques, ocasionalmente viendo a alguien cruzarse en algún punto por delante de ti y escuchas voces que se pierden te embarga una sensación de impotencia, de estar perdido y aunque puedes ver el destino no sabes si lo podrás llegar a alcanzar.

Si quieres ver otras fotos del viaje a Berlín las puedes encontrar en el álbum de fotos de Berlín y si quieres leer el relato de dicho viaje, comienza en Diario de Berlín, el prólogo

La cúpula del Reichstag desde dentro

Hemos hablado del Reichstag y lo hemos visto desde fuera, hemos visto su cúpula y para terminar vemos lo que se puede ver mientras asciendes por las rampas dentro de la cúpula. La foto parece tomada en otro tiempo, un siglo más adelante y me recuerda a esas imágenes de películas de ciencia ficción con sociedades civilizadas donde el crimen no compensa. No se engañen, esto es Europa en el año del señor del 2006 y al fondo ondea la bandera alemana.

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Mi vida sin tiempo

Hoy se me ha echado el tiempo encima y no he podido pensar nada. Desde que salí del trabajo he estado en modo turbo comprando y cocinando para preparar algunas de las cosas de la cena del domingo. Aún escribiendo esto tengo el horno funcionando a todo trapo. Mi problema actual es el tiempo, que me faltan horas para hacer todo lo que quiero. El problema es tan grave que ya he acabado con los fines de semana de este año y estoy asignando franjas horarias en enero del 2007. Ni yo me lo creo. Este fin de semana dos cenas, una en mi casa y otra en casa de mi amigo el Rubio, la semana que viene me voy el sábado a Nueva York pero antes de eso habré quedado con la Peruana para volver a ver Babel, iré al partido de copa UEFA entre el Ajax y el Español, por primera vez desde que llegué a este país iré a un dentista holandés (hasta ahora había seguido yendo a mi dentista español) y tengo una cena con compañeros de trabajo. Cuando vuelva de las vacaciones tengo dos semanas cargadas de eventos prenavideños y al final de la segunda me iré a las Canarias para las vacaciones navideñas. La cosa es tan mala que los de Vueling me han regalado un billete de ida/vuelta para ir a España desde Holanda a usar antes de fin de año y no podré disfrutarlo.

Esta semana ha estado marcada por dos grandes eventos. El primero fue mi Presentación como Nuevo Empleado en la Conferencia mensual de resultados de mi empresa. Después de cinco años trabajando me han obligado a presentarme. Hasta el último momento traté de escaquearme pero la hijaputa de la secretaria del presidente no me lo permitió. Preparé una presentación con una sola página e improvisé. Allí me conocía hasta el último garbanzo y el cachondeo fue general cuando subí a la tribuna. Me limité a contarles que nací en África, en las Islas Canarias y que mi trabajo es el de Policía del departamento. En ese punto había calculado una reacción global y no me equivoqué. Arrancaron a aplaudirme y vitorearme. El golpe final fue cuando expliqué que por los poderes que me han concedido me pueden llamar Master of the Universe. Hasta la paralítica se levantó de su silla de ruedas para despedirme. Un éxito completo.

Pasé toda la semana currando como un venado preparando el plan para la Itroducción de productos de nuestra empresa. Forma parte de mi trabajo y hasta ahora no lo había hecho. Algo me decía que mejor me ponía manos a la obra y así lo acababa y eso fue lo que hice. Lo terminé el jueves a las dos de la tarde y a las dos y media se lo envié a todo Dios. Lo que yo no sabía es que a las tres comenzaba la reunión de los jefillos y en ella se habló de mi y uno que me tiene tirria sacó a colación el tema del inexistente plan. Le callaron la boca los otros y le dijeron que antes de largar mejor miraba su correo. Otra vez más, salvado por la potra que me gasto.

La semana que viene tendré que incrementar mi producción para dejar cosas escritas para la semana de vacaciones americanas. Veremos como me lo monto.

El Reichstag

El Reichstag

El Reichstag, originally uploaded by sulaco_rm.

Mientras esperas en la cola para entrar en el Reichstag esta es la vista que puedes disfrutar, con una enorme bandera alemana que ondea orgullosamente al viento y un edificio que pese a contar con poco más de un siglo de vida ya tiene un montón de historia europea a sus espaldas y ha sufrido en sus carnes múltiples golpes. El saludable aspecto del que goza hoy en día se lo debemos al arquitecto Norman Foster y su magnífica reconstrucción, completada allá por 1999.

Tuvimos mucha suerte los días que visitamos Berlín y disfrutamos de un clima primaveral pese a estar en los últimos días de octubre. Temperaturas de más de veinte grados, un precioso cielo azul y una ciudad maravillosa. No me puedo quejar.

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Vendedor ambulante de Currywurst

Vendedor ambulante de Currywurst

Vendedor ambulante de Currywurst, originally uploaded by sulaco_rm.

Una de las cosas que más me llamó la atención en Berlín fueron los vendedores ambulantes de salchicha. Te los encontrabas en los puntos más turísticos de la ciudad cargando su equipo a cuestas y vendiendo las salchichitas. En la foto podéis ver a uno de ellos con su equipo a la espalda. Ese hombre, ahí donde lo veis, tiene un sistema completo de cocinado de salchichas y se mueve de esa guisa por el exterior de la estación central de Berlín. Ese día no hacía mucho frío y el colega podía incluso trabajar en camiseta.

Seguro que al final de la jornada apesta a salchicha y la grasa le debe caer de las pestañas pero a que mola saber que si tú no vas hacia la salchicha, la salchicha vendrá a ti.

Cúpula del Reichstag

Cúpula del Reichstag

Cúpula del Reichstag, originally uploaded by sulaco_rm.

El Reichstag es la sede del parlamento alemán, conocido como Bundestag. Me costó como minuto y medio comprender el concepto porque soy lento de pensamiento, palabra y obra pero al final lo terminé captando. El edificio en sí mismo se llama Reichstag y el parlamento como institución Bundestag, aunque en sus orígenes Reichstag también era un parlamento pero de otro tipo. Suena complicado pero no lo es.

Cambiando de tercio, después de la destrucción de la Segunda Guerra Mundial quedó muy mal situado cerca de la frontera entre las Alemanias y como la capital de ese lado fue ubicada en Bonn, como que no tenía mucha utilidad. Así y todo lo reconstruyeron y lo dotaron de esta soberbia cúpula, una preciosidad que es obligatorio visitar. La entrada es gratuita y lo único es la cola que hay que hacer y el control de seguridad que se debe pasar, de esos con dedito en el culete y similares. Las buenas noticias son los horarios, ya que abre de 8 de la mañana a diez de la noche con lo que oportunidades para verlo hay muchas. A través de unas rampas se sube a la parte superior y desde allí la vista de la ciudad corta el aliento. La estructura central está llena de espejos que crean múltiples unidades de uno formando un ejercito de mini-yo.

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Curso de cultura japonesa

Hace unas semanas me llegó un correo en el que se me invitaba a asistir a un curso obligatorio de cultura japonesa. En la invitación se dejaba bien claro que la no asistencia sería castigada adecuadamente ya que se considera formación obligatoria para todos los que trabajamos en contacto con los amarillos. Ni me molesté en protestar porque al fin y al cabo, un curso de dos horas y media de cultura no puede ser muy malo y lo hacían en la mejor sala de reuniones que tiene nuestro complejo de edificios, con unas butacas de impresión en las que las siestas son de escándalo. Por los pasillos había mucho rumor y mucha queja pero yo feliz y contento. Como mi jefe siempre me ve como la oveja descarriada y el creador de tumultos me sondeó y se quedó alucinando cuando le confirmé que estaba muy excitado y con unas ganas enormes de ir al curso y aprender lo que los cabezones amarillos tienen que enseñarnos.

Llegó el día y fui pronto para coger un buen sitio lejos del orador y así poder despistarme. al lado mío se sentó un iraní y otro tipo con el que nunca he hablado pero del que siempre he pensado que forma parte de la tripulación del Enterprise porque lleva unas cosas rarísimas que le salen de las dos orejas. Según me han contado, es totalmente sordo y con esos cacharros puede oír. El aspecto que le dan es espeluznante y siempre habla a gritos.

Comenzó el curso y nuestro orador era uno de los japos que trabajan en las oficinas desde la toma de control amarilla. Yo creo que el tipo tiene algo de sangre coreana por el cabezón que se gasta, que todo el mundo sabe que los cabezudos más grandes del mundo salen de Corea, donde te dan un barreño en lugar de casco en el ejército. El que nos hablaba se va un día de verano a la playa y le jode la fiesta a doscientas mil personas con el eclipse solar que se monta inmediatamente. Además del exceso de testa, tiene un inglés pachanguero de esos que por más voluntad que le pones no llegas a entender. La presentación de cultura que había preparado era gigantesca. Primero nos mamamos la estructura completa de la empresa en Japón, con nombres, fotos y relatos de la vida de todos y cada uno de los jefillos. Yo juraría que era siempre la misma foto y lo que cambiaba eran las corbatas, ya que todos me parecen iguales. Después vino la presentación de todos los equipos deportivos patrocinados por la compañía en Japón. A esas alturas había gente dormitando pero lo mejor estaba por llegar.

A un compañero se le ocurrió pasar la bandeja de las galletas y la gente empezó a coger y comer. Cuando llegó al de Star Trek trincó un par de ellas y al masticar sus antenas comenzaron a dar pitidos y se acoplaron al micrófono del japonés que miraba extrañado sin saber que estaba sucediendo. Cada mordisco que daba se acoplaba al micrófono del otro sin que el sordo se diera cuenta mientras nosotros nos desbolichábamos y le pasábamos la bandeja de las galletas para que siguiera comiendo. Fue algo memorable. Llegó un momento en que el asiático optó por prescindir del micro y gritar y justo ahí llegó el turno a la comida japonesa. El hombre pretendía demostrar que toda la comida de ese país asiático ha sido copiada de la comida holandesa y se quedó tan ancho con su presentación. El sushi fue una copia del haring, los poffertjes, olliebolen, croquetas, stampot y demás delicias culinarias fueron incorporadas a la dieta japonesa que hasta ese momento era únicamente de arroz. Lo dijo y yo creo que hasta se lo creyó él mismo. Además nos confirmó que toda la información la había obtenido de Internet y era tan cierta como la vida misma. La mitad de la gente se quería marchar y dejar de perder el tiempo con aquella patochada pero los dos espías que nos habían colocado les frenaban.

Cuando llegó el turno de preguntas lo premiamos con un silencio sepulcral solo roto por la pregunta del sordo al japonés, que más que pregunta fue un ruego para que le pasara la bandeja de galletas que estaba a su lado porque las otras estaban vacías. El de los ojos rasgados no entendió nada y se quedó descolocado mirando y tratando de captar el concepto mientras nosotros corríamos hacia la salida y lo dejábamos allí tirado.

Berlin Hauptbahnhof

Berlin Hauptbahnhof

Berlin Hauptbahnhof, originally uploaded by sulaco_rm.

La Estación Central de trenes de Berlín es una auténtica maravilla arquitectónica que ha costado 900 millones de euros. Desde el exterior parece un enorme palacio de cristal pero hay que entrar dentro para alucinar en colores con sus cinco niveles, los trenes y metros llegando y saliendo desde diferentes alturas y el centro comercial que se funde con la estación de una forma única. Está situada en el centro de la ciudad, muy cerca de la puerta de Brandenburgo, el Reichstag o los restos del Muro.

Incluso aquellos que visiten el lugar por avión deberían dejarse caer por allí y disfrutar del espectáculo durante unos minutos.

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La distancia más corta del Chino

La distancia que separa mi forma de ver el mundo de la del Chino es infinita y cada vez que nos juntamos crece y crece más. Tenemos filosofías opuestas de la vida, metas distintas y chocamos hasta en las cosas más nimias. Pese a todo, seguimos siendo amigos y realizamos actividades en común aunque no muy a menudo ya que es tremendamente malo para mi salud.

El otro día iba como siempre hacia el trabajo en tren. Yo suelo tomar el de las 8.45 de la mañana, para llegar a la oficina sobre las 9.10 que es una buena hora. Os recuerdo que tenemos flexibilidad laboral y entre las 7.30 y las 9.30 cada uno puede llegar a la hora que le salga de los mondongos. Mi amigo el Chino gusta de ir en el tren de las 8.55 y llegar al trabajo a las 9.25 porque ese tren hace una parada adicional y le toma un par de minutos más. Sin embargo, el día de autos en que transcurre este relato yo casi pierdo mi tren y llegué sin aliento, sudado y sin dignidad ninguna al andén donde el tren estaba a punto de salir. Salté por la primera puerta que me topé, lancé la Macarena al suelo y traté de recuperar el aliento.

Inciso: Pese a que se espera una pronta muerte, la Macarena continúa dando el callo y aunque ya le faltan al menos siete rayos es capaz de transportar mi oronda figura cada día. Ya le han dado la extrema unción y cuando caiga la tiraré y me compraré otra bicicleta de segunda mano sabiendo que esa pobre ha cumplido su ciclo, que ha durado lo mismo que unas putas botas Panama Jack costando la mitad de precio.

Me pasé los diecisiete minutos del viaje recuperándome y de paso escuchando el audiobook de turno. Una parada antes de mi destino, en Hilversum Sportpark veo pasar al Chino con su bicicleta por el andén. La bicicleta de mi colega es la Jacosa porque siempre va temblando como si tuviera el mono. No me dio tiempo a salir porque en ese momento cerraron las puertas y continuó el viaje. Llegué a la estación, recompuse la Macarena (la tengo que doblar para poder llevarla gratis en el tren) y pedaleé hasta el trabajo. Aparqué, entré en el edificio de oficinas, fui a mi despacho, saqué el portátil del lugar en que lo escondo para que no me lo vuelvan a robar, lo conecté a la docking station y lo encendí. Entré en la red de la compañía, inicié el programa de correo y en ese momento se me ocurre mirar por la ventana y veo llegar al Chino.

Después de comer le hice una visita y le pregunté la razón por la que se detuvo en la estación anterior a nuestro destino. Su respuesta, como suele ser habitual, llegó en idioma Yeday galáctico: Corta distancia más ser, tiempo yo ahorrar, rápido más llegar. Lo miré y le expliqué que yo lo vi bajarse del tren, seguí hasta la siguiente estación, vine a la oficina sin apurarme y aún así le saqué tranquilamente cinco minutos. Le resumí el concepto para que lo comprendiera: Equivocado tú estar, distancia más larga ser.

Me sonrió con esos dientes negros a base de gárgaras de Coca-Cola y meneó la cabeza condescendientemente. Se reafirmó: No, equivocado tú, distancia corta más ser, yo saber porque Chino ser y con mano en reloj comprobar.

Le dije que comprara pilas nuevas para su reloj porque definitivamente está petando y después me di el placer de enseñarle en un ordenador ambos caminos y medir la distancia. Gracias a map24 tenemos una herramienta increíble y pudimos medir metro a metro ambas rutas. Por supuesto la mía era más óptima pero esto no detuvo a mi colega. Programa equivocado estar, distancia ser más corta, yo saber porque Chino ser. Aquí es cuando yo tendría que respirar hondo y marcharme pero me niego a dar el brazo a torcer sabiendo a ciencia cierta que tengo razón. Saqué mi teléfono, activé el GPS y le calculé ambas rutas. De nuevo la distancia más corta era la que va desde la estación central de Hilversum a nuestras oficinas. ¿Creéis que eso lo hizo cambiar de opinión? Ni de coña. Me tuve que rendir y acabé marchándome sin haberlo convencido y él encima con la certeza que le da saber que los programas informáticos y las bases de datos que tienen los mapas de la ciudad están mal porque él es el poseedor de la verdad absoluta.

Al día siguiente coincidimos en el tren y cuando llegamos a Hilversum Sportpark le dije que se bajara, que yo seguía hasta la siguiente parada y veríamos quien llega primero a la oficina. Gané. Lo esperé en la fría intemperie casi cinco minutos. El aparcó su bicicleta y me largó que seguro que había hecho trampas y había corrido como cabra por el monte para ganar la apuesta. Le di la razón, me giré y me marché al edificio en el que está mi despacho (estamos en edificios distintos) sin rebatir su falsa verdad porque sé que no habrá forma de convencerlo.