Me parece increíble que habiendo tenido un fin de semana largo, con un día festivo de por medio, no he podido hacer ni la mitad de las cosas que planeé. Y no es por dormir como un bellaco, que me estoy levantando temprano para aprovechar las jornadas. Este fin de semana pensaba retomar algunas de las historias que tengo entre medias y al final no ha podido ser. El sábado lo pasé por la mañana en el jardín, arrancando malas hierbas y haciendo tareas de mantenimiento. Mientras yo hacía esto terminaban de instalarme la conexión de agua para el jardín. Hasta ahora enchufaba la manguera en el fregadero y me parece un poco cutre así que he optado por sacar una toma de agua fuera de la casa. Yo pensaba que eso era algo normal y que en cualquier lugar del mundo en donde se construyan casas con jardín se pone un grifo afuera pero parece que esa regla no se aplica en Holanda, quizás porque aquí nunca hizo falta regar. Con el cambio climático y este clima mediterráneo o riego tres veces por semana o se me muere todo. El hombre que me ha hecho este trabajo seguirá viniendo a mi casa esporádicamente para hacer otras cosillas entre las que destaca el pintar toda la casa. Tengo muy claros los colores que quiero para cada habitación y la ventaja de vivir solo es que no tendré que negociar con nadie. Se hará lo que yo diga y os aseguro que no dejarán a nadie indiferente.
Esta semana me terminaron de instalar el armario que compré hace dos meses. Ha quedado fantástico, en un color terracota espectacular. Ya le haré alguna foto y la pondré en la bitácora algún día, quizás junto con otra del grifo de agua del jardín. Ayer admiraba el perejil, el cilantro, la albahaca y mi orégano. Está todo creciendo de forma increíble. Mi trabajo me cuesta pero merece la pena y eso de cocinar saliendo al jardín y escogiendo las hierbas que quieres poner a la comida no tiene precio.
Para aquellos más duchos en cultura holandesa hoy se celebra el Koninginnedag, el día de la reina y por todo el país la gente se emborracha y viste de naranja. Los dos años anteriores he ido a Amsterdam pero en esta ocasión me apetecía descansar y tomármelo con más calma así que he dedicado el día visitando mega-ferreterías y comprando cosillas que me hacían falta. Por la tarde he estado un rato hablando con mis vecinos y por fin tuve algo de tiempo para sentarme a editar unas cuantas fotos. He rechazado dos invitaciones para celebrar este día porque no quería acabar en la típica fiesta o barbacoa con todo el mundo pasado.
Estoy por pedir ayuda a alguna institución para que investiguen mis feromonas o mis chacras. Existe algo anómalo con ellas. Llevo un tiempo planeando hacer footing, tomándomelo con calma y demás. Ahora que nuestro clima es mediterráneo no veo ninguna razón para no hacerlo. Cerca de mi casa hay un parque precioso en el que puedo practicar el deporte y cruzarme de vez en cuando con una mora de mierda tapada desde la raíz hasta las puntas y sudando como una becerra y si se presta le enseño un huevillo y la mando directa al infierno de los moros. Comenté mi plan con algunos colegas y me salen tres invitaciones para correr juntos. He intentado no ser muy duro cuando les explico que lo de correr es algo muy personal que uno no hace en compañía de otros. Los amigos me están pasando todo tipo de información y los tres coinciden en que no puedo correr con unos zapatos cualquiera, con mis deportivas de toda la vida. Parece que eso es lo que se hace en el tercer mundo pero NO aquí en los Países Bajos. He de ir a una tienda especializada en la que me harán una especie de escaneado de los pies para ver el tipo de zapato que mejor me sienta. Después me grabarán con una cámara corriendo para detectar posibles anomalías mientras corres con esos zapatos y así elegir los correctos. Todo un flipe tecnológico que me asusta un poco. Yo era más de la opinión de irme a cualquier tienda con ofertas y pillar algo que no sea muy cantoso y voy a acabar gastando ciento cincuenta euros en unos zapatos que usaré de cuando en cuando. Parece ser que los calcetines también han de ser especiales … Por si ello no fuera bastante uno de mis amigos me fotocopió una plantilla de entrenamiento para seguirla durante doce semanas y otro fue un poco más lejos y me mandó una hoja excel en la que además de las instrucciones puedo anotar los resultados y seguir mi propia mejora. Definitivamente no la bobería sencilla que yo esperaba. Los tres creen que si me esfuerzo un poco estaré en condiciones de correr no-se-qué media maratón en octubre o noviembre. Lo flipo con la gente. Mi objetivo es perder dos kilos, no convertirme en un atleta.
Acabo como empecé, lamentándome porque no he tenido tiempo de escribir alguna historia. Echo de menos dejar volar la imaginación y crear algo nuevo. Lo apuntaré en mi lista de cosas que debo hacer esta semana.



Después de ver la película
Desde que vi por primera vez el trailer hace unos meses esperaba con ansia el estreno de la película
Organizar sesiones dobles cada vez que voy al cine tiene sus riesgos. Tengo que planificar muy bien y dependiendo del horario elegido a veces no hay demasiadas opciones y termino viendo cosas como 


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