Mariposa negra
Vivir en la ciudad holandesa en la que se celebra el Latin American Film Festival es una bendición. Durante una semana hay más de cien películas en español en un cine que está a unos siete minutos de mi casa en bicicleta. El año pasado me enteré muy tarde y solo pude ver dos películas pero este año la cosa va mucho mejor y creo que podré ver al menos seis. Lo que me maravilla es que las personas que hacen la selección consiguen un pleno con todo lo que ponen en sus pantallas. El sábado hice un programa doble con mi amiga la peruana. Merece comentar que ella actuó el día que se inauguró el festival y es una estrella local. Si a eso le añadimos que este año aparece en todos y cada uno de los catálogos de imagen y sonido de cierta multinacional europea para la que trabajé hasta que nos vendieron a los amarillos nuestra entrada fue la sensación. centrémonos en el asunto que me despisto. La parimera de las películas que hemos visto en este festival es la única representante de Perú, una cinta llamada Mariposa negra.
A Una julay prosopopéyica se le camba la chamba
Yo lo tengo clarísimo. En España ya no se hace buen cine, por cada película buena tenemos una pléyade de basuras infames. En América Central y Sudamérica es otra cosa. Están en plena ebullición y hoy por hoy el mejor cine en castellano viene de esos países. Pese a la falta de grandes presupuestos tienen sólidos guiones y excelentes actores y actrices que hacen que sus películas sean fantásticas. La historia de Mariposa negra transcurre en el corrupto período en que Fujimori gobernaba Perú y Montesinos se creía el dueño del país. Una joven profesora que está a punto de casarse ve truncados sus planes cuando su novio, un juez, es asesinado y acusado en la prensa amarilla de haber muerto en una orgía de maricones. Ella quiere venganza y buscará la forma de conseguirla, tratando de llegar al mismo Montesinos. En su camino dejará atrás a la chica apocada y temerosa y se convertirá en una loba herida que busca calmar su dolor a cualquier precio.
La protagonista es Melania Urbina, una actriz preciosa que hace la historia creíble y que conforme va acercándose el final va ganando enteros. Está increíble. Junto a ella hay una periodista que me encantó y una vieja bollera a la que amé desde el primer instante pese a saber que a ella lo que le iban son las chirlas y no los langostinos. Hay un par de momentos mágicos con mariposas y pese a no mostrar zonas bonitas de la ciudad de Lima, creo que algún día tendré que visitar ese país y perderme por sus calles. Espero que las cosas les estén yendo mejor. Una de las cosas que me llamó en la película fue la forma en la que se desarrolla la amistad entre la protagonista y la periodista. Ambas son dos perfectas desconocidas y de alguna forma funciona el vínculo entre ellas y se convierten casi en hermanas que cuidan la una de la otra. Todas esas relaciones secundarias, todas esas pequeñas tramas que van tejiéndose a lo largo de las casi dos horas que dura la película crean un conjunto muy coherente.
Si te gusta el buen cine, si eres capaz de ver algo sin efectos especiales ni grandes presupuestos y con un guión que requerirá el uso intensivo de tu única neurona, entonces esta la tienes que ver. Ni se te ocurra avisar la banda de descerebrados con los que te emborrachas de cuando en cuando.
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Vamos a seguir con este fin de semana literario de sabor hispano, que lo creáis o no, de cuando en cuando me gusta leer (o releer) en español. En este caso tuve muchísima suerte y pude escuchar el libro y además leído por su autor,
Hace años que culminé la transición desde el papel al audiolibro y honestamente, nunca he vuelto a mirar atrás. Me resulta muy natural escuchar a alguien contándome una historia mientras voy en el tren, en la bici, camino por el supermercado y no añoro esos días tirado en el sillón o en la cama devorando un libro. Solo hay una cosa que me molesta y es la escasez de audiolibros en el idioma castellano. Básicamente no hay mercado y no se hacen, así que he terminado leyendo (o escuchando) libros en inglés. En mis últimas vacaciones a Gran Canaria entré en una librería y estaba mirando a todos esos autores que posiblemente nunca pueda leer porque no se crearán las versiones leídas de sus libros. Con uno de esos libros en mis manos tuve un momento de debilidad y acabé por comprar 

