Monthly Archive for October, 2007Page 2 of 7

La ciudad que quería tocar el cielo

Mi primera mañana en Nueva York fui a presentar mis respetos a la Estatua de la Libertad. Cuando el barco dejó el embarcadero miré hacia atrás y pude ver una vista preciosa de la ciudad, con un montón de rascacielos que parecen pelear entre ellos por subir más alto. Al frente el viejo embarcadero que parece fuera de contexto y más bien de otra época. Esta foto ha recibido múltiples empujones para llevar los colores hacia el punto en el que los podéis ver. El azul del cielo es más intenso, más irreal. Los colores de algunos edificios han cambiado para hacerlos más vivos y para que el contraste sea mayor, el agua es más neutra y el embarcadero huele a viejo. Esta es la ciudad con la que sueño de cuando en cuando, esa ciudad en la que hasta los edificios quieren tocar el cielo.

Caldo de millo

Caldo de millo

Uno de los platos típicos de la cocina Canaria es el Caldo de Millo y seguro que hay tantas versiones como canarios y todos os jurarán que la suya es la mejor. Yo crecí con la de mi abuela y mi madre y esa es la que cocino. No es ni mejor ni peor que cualquier otra, es solo la que a mi me gusta. Por si no lo sabes, en Canarias denominamos al maíz como millo. Este es un plato ideal para el otoño o el invierno, con el fresquito y que apetece aún más en esta época en la que hay tanto maíz fresco y puedes comprar las piñas y así no tener que echar mano del millo de bote. Yo lo suelo comer acompañado de queso tierno o de eso que en Canarias llamamos queso de plato y que no es otro que el queso holandés.

Prepararlo es muy fácil y en menos de una hora puedes tener el plato en la mesa y el grado de dificultad es nulo así que hasta el más inútil lo puede hacer sin más problemas.

Los Ingredientes: 1 cebolla, 1 pimiento verde, 1 tomate grande o dos pequeños, 4 o 5 papas, cilantro, un puñado de fideos (o arroz), 4 piñas de millo (mazorcas de maíz para aquellos incapaces de comprender el dialecto), 4 huevos y sal. Esto está calculado para cuatro o cinco personas.

La Implementación: Se pela y corta la cebolla, el pimiento y el tomate y se sofríe todo en un caldero hondo y que se pueda tapar. Mientras se desgranan dos de las piñas o si no quieres tomarte la molestia usa un bote de maíz dulce. Se pelan las papas y si son muy grandes se cortan. Yo suelo partir las otras dos piñas por la mitad y así cada comensal tiene su parte. Se añade al sofrito el millo desgranado, las piñas cortadas, las papas, los fideos (o el arroz) y se añade agua hasta cubrirlo todo. Se añade sal al gusto y un poco de cilantro cortado bien fino, se tapa y se cocina a fuego medio durante treinta minutos.

Después de ese tiempo se añaden los huevos, abriéndolos y echándolos dentro del caldo, en donde se cocinarán en el caldo hirviendo, se vuelve a tapar y se deja cinco minutos más. Servir caliente acompañado de queso.

Así que ya ves lo sencillo que resulta y creedme cuando os digo que está delicioso.

Si quieres ver otras recetas que he cocinado puedes ir al índice de Mi pequeño libro de recetas de cocina y allí tienes la lista completa

Toda una dama

Toda una dama

Toda una dama, originally uploaded by sulaco_rm.

La Estatua de la Libertad de Nueva York es muy cinematográfica y supongo que eso tiene mucho que ver conque yo la vea siempre en mi mente en blanco y negro. Por eso no tuve casi que pensarme lo que hacer con la foto de la Gran Dama que vemos hoy. Le robé los colores y la volví un poco sepia y le cambié el azul del cielo para que al transformarla ganara en profundidad y pareciera un poco más tridimensional. Me gusta mucho el contraste en esta imagen entre la luz y el gris y la forma en la que unas zonas están sobre expuestas y en otras parece que les falta la luz.

Cosas de aquí y de allá

La semana pasada salí una noche a cenar con mi amigo el Rubio. Vino a Utrecht y primero hicimos eso que no hacen las mujeres: nos fuimos a Media Markt para ver tecnología, para quedarnos con la boca abierta con la televisión de 109 pulgadas y 79.999 euros que tienen expuesta y que tiene por detrás quince ventiladores de ordenador para refrigerarla. Recorrimos las secciones de una en una, tocándolo todo, probando trastos y disfrutando como enanos. Hemos descubierto que los de Media Markt están tratando de atraer a las féminas al negocio. En lugar de poner zapatos o ropa que sería lo que yo haría, ellos han montado una sección de consoladores y vibradores. Choca un montón encontrar esos aparatos en esa tienda. Para más Inri los han colocado junto a la sección de cepillos de diente eléctricos, que es como mandar mensajes al subconsciente porque con uno te curras la boca y con el otro el coño y al fin y al cabo, ambos son orificios. No pude controlar mi ansia derrochadora y me compré la mini serie y primera temporada de Battlestar Galactica, una serie que adoro y en la cola de la caja me hice con Clerks de Kevin Smith. No suelo comprar casi nunca películas porque no las veo en la tele y solo muy de cuando en cuando caigo en la tentación. Me sorprendieron los precios tan bajos de los DVD, casi que salen más baratos que una entrada de cine, es algo increíble.

Desde allí nos fuimos de bares y acabamos cenando en un restaurante griego, el plato especial de carne, una brutalidad compuesta por tres tipos distintos de carne apilados en el plato y que te deja reventado. Es en esos momentos cuando me gustaría ser capaz de seguir la dieta leididí y darme un paseo por el baño, enchufarme los dos dedos en la garganta, vaciar el gaznate y volver a la mesa para seguir comiendo. Por desgracia no puede ser y salimos del restaurante como dinosaurios, moviéndonos lentamente y enfilamos directamente hacia el Oudaen para tomar unas cuantas cervezas. El bar estaba lleno y conseguimos mesa de chiripa. Estuvimos allí un par de horas y nos lo pasamos genial. Cerca de la medianoche volví a casa y aunque al día siguiente tuve algo de resaca, no fue tan mal como me temía.

El Rubio quiere organizar alguna salida de vacaciones conmigo y su esposa e hijos. Hace un año y medio estuvieron conmigo en Gran Canaria y se lo pasaron genial y quieren repetir. Aún no hemos decidido cual será el destino aunque imagino que será alguna ciudad europea. Me han invitado a ir a esquiar con ellos en febrero pero como siempre he declinado la invitación. Lo de esquiar no me atrae nada, el día que pongan montañas rusas en esas montañas y uno se pueda lanzar cómodamente sentado y bien amarrado a su silla hablamos.

Y ya que estamos en plan insubstancial y vulgar, comentar que el lunes supuestamente se sabe a quién echan en mi empresa y quién consigue pasar a la siguiente ronda. Yo siempre quiero que me expulsen de la academia pero me temo que no tendré suerte. Me tocará quedarme y seguir hacia la final. Igual debería apuntarme a algún concurso de esos que dan por la tele. Seguro que ganaba.

Un país de agua y viento

El país del agua y el viento

El país del agua y el viento, originally uploaded by sulaco_rm.

Me gusta el aspecto de las postales que has tenido guardadas en una caja durante décadas y sacas para mirar sorprendiéndote por su granuloso y ajado aspecto. Eso es lo que quería conseguir con esta foto de Kinderdijk, el lugar más espectacular en lo que a molinos de viento se refiere y un sitio al que no es fácil llegar con transporte público. Un día de estos pondré indicaciones por si alguien se quiere arriesgar pero desde ya os adelanto que toma tiempo y no hay muchas alternativas.

Volviendo a la foto, los Países Bajos son para mi el país del agua y del viento y hoy vemos la forma en la que los holandeses han domesticado ambos. En el caso del agua con miles y miles de canales que como venas cruzan todo el país nivelando las aguas y haciendo posible el milagro de vivir a varios metros bajo el nivel del mar y en lo referente al viento lo domesticaron con molinos, aprovechando su fuerza para que trabaje y genere riqueza. Como ha sucedido con las fotos anteriores los colores han sido alterados, he añadido un montón de ruido y en unos pocos minutos arrastré esta imagen por veinte años de espera dentro de una caja hasta que la vuelves a ver.

El otoño es una época tan especial …

En el bosque

Tener diferentes estaciones a lo largo del año no tiene precio. Es algo único, mágico. Tener otoño es un regalo divino, un lujo increíble, sobre todo para alguien como yo que viene de las Canarias y que ha crecido sufriendo primaveras y veranos seguidos de nuevas primaveras y nuevos veranos y absolutamente nada más. Me gusta el sol, lo adoro, pero el otoño es irreemplazable. No hay estación más hermosa. Puedes andar por bosques como el de la primera foto y tropezarte con setas, con animales que se preparan a marchas forzadas para el invierno y con miles de millones de hojas caídas. La luz adquiere tonalidades que no existen en ninguna otra época del año, quizás por lo bajo que vuela el sol sobre el cielo y por lo limpia que se vuelve la atmósfera. Hay días que voy con la bicicleta abriéndome camino entre una montaña de hojas rojas, amarillas, canelas y de mil colores más y veo entre ellas una pequeña seta a la que un sólo rayo de luz señala entre la multitud y me tengo que parar a mirarla durante unos minutos y dar gracias al altísimo por permitirme vivir todo esto, por descubrírmelo y por dejarme vivir mi sueño.

Terrazas al final del Oudegracht

En otoño también tenemos cambios bruscos de temperatura y si una mañana es tan fría que tenemos la primera helada la siguiente puede ser prácticamente veraniega y así no es raro que un día la gente esté en camiseta y disfrutando del sol en las terrazas que hay a lo largo del Oudegracht, en la ciudad de Utrecht y al día siguiente tengan que arrancar el hielo de los cristales de su coche porque ha helado durante la noche.

La primera helada

En los últimos siete días hemos estado a cerca de veinte grados un día y otro a menos un grado y medio. Me encantan esas diferencias extremas. Me cuentan desde las Canarias que se están asando por una especie de verano insidioso que lleva días azotando las islas. Aquí ya estamos con la calefacción de la casa encendida, con los abrigos de invierno, las bufandas, los guantes, los gorros y todas esas prendas que nos ayudan a mantener la movilidad.

En otoño también tenemos el Bokbier Festival el cual tendrá lugar este fin de semana en Amsterdam y en donde espero probar al menos diez de las cincuenta cervezas Bok que han seleccionado este año. Son cervezas únicas, que no puedes encontrar en ningún otro lugar del mundo, que en ocasiones ni siquiera puedes comprar en el supermercado porque solo se venden en el lugar en el que se fabrican, unas cervezas con carácter y señorío que arrastran al menos seis grados y medio de alcohol cada una. No es el brebaje tipo pils al que estáis acostumbrados sino cerveza de verdad. Cosillas como esta, como los paseos por el bosque buscando setas, como la niebla por las mañanas y al atardecer cubriéndolo todo con un manto blanco que parece flotar a unos centímetros del suelo y que desaparece con la misma rapidez con la que lo ves aparecer son las que me hacen pensar que el otoño es una época tan especial y amarlo cada año más.

Volviendo a casa

Volviendo a casa

Volviendo a casa, originally uploaded by sulaco_rm.

Hace unos meses veíamos otra foto tomada instantes después que esta de hoy. El lugar es uno de los puntos mágicos de la ciudad de Ámsterdam, ese en el que se pueden ver siete puentes sobre un canal. De todas las fotos que he seleccionado para esta pequeña y subjetiva serie la de hoy es mi favorita. He suprimido los colores salvo por un verde muy específico que se puede ver en algunos árboles y por el amarillo que se volvió naranja y que podemos ver reflejado en el gris del agua.

En mi casa no hay absolutamente nada colgado en las paredes. No hay fotos, ni posters, ni cuadros ni ninguna otra cosa. No me gustan, no aportan nada y siempre me ha gustado la limpieza de las paredes, la belleza espacial que aportan al conjunto. Esta foto puede que sea la excepción, me gusta tanto que creo que la mandaré imprimir en un lienzo y la pondré en algún rincón para poder mirarla cuando necesite recargar las pilas porque esa es la sensación que me da, transmite energía, fuerza, decisión, la voluntad de elegir el camino que quieres seguir, de salvar obstáculos. En nuestra vida estamos siempre volviendo a casa, no importa lo rápido que corras o la determinación que tengas para escapar, en realidad al final, en el último instante, habrás vuelto al hogar y de alguna forma muy subjetiva esta imagen me lo recuerda.

Ciudadano van der Chino

En la vida de todo ser humano hay un momento muy especial que por desgracia no recordamos. Es ese en el que sacamos el cabezón del recipiente en el que nos han contenido durante nueve meses y si hay suerte puedes oler pasados unos instantes el fabuloso aroma de una hamburguesa recién hecha en cualquiera de esos restaurantes de comida basura que reciben ese nombre porque la carne no parece carne, las verduras no se las pondrías ni a los cerdos de una granja de Chernobyl y el refresco viene en vasos enormes y llenos de hielo y son más agua que otra cosa.

En la línea del tiempo ese momento llega muy pronto y por eso no lo podemos disfrutar como deberíamos. Sin embargo, unos pocos afortunados reciben la exclusiva oportunidad de nacer por segunda vez, de revivir ese instante mágico y lo pueden hacer siendo adultos. No es algo que tú, o tú o incluso aquel pueda hacer. Tienes que cumplir una condición muy particular. Has de nacer como ciudadano de un país hereje, de una tierra en la que no hayan rubios y después de unos años de duro entrenamiento, después de aprender la lengua sagrada neerlandesa o copiar en el examen que viene a ser lo mismo, después de aprender sobre la cultura holandesa, su forma de vida, su maravillosa historia, después de todo esto recibes una carta en la que te informan que aceptan tu solicitud y tras pasar un último trámite te darán el sacrosanto pasaporte holandés, ese libro que te abre las puertas del cielo, que te vuelve bendito a los ojos del gran Dios de los cristianos.

Esa última prueba, la definitiva, ese momento tan especial es llamado la Ceremonia de Bienvenida. Es el momento en el que vuelves a nacer, escupes y pisoteas la mierda de pasaporte de tu país tercermundista de origen y se te llena el corazón de orgullo al saber que vas a ser holandés. Para ese día tan especial cada ayuntamiento prepara una fiesta en la que los nuevos ciudadanos reciben la bienvenida al Primer Mundo.

A mi amigo el Chino le llegó su hora la semana pasada. Mediante una carta certificada y bendecida por el gobierno holandés se le informó que el martes pasado decía adiós a la mierda de pasaporte chino y a partir de ese instante sería conocido como Burger van der Chinees o Ciudadano van der Chino. El hombre no cabía en sí de gozo porque desde que nació, desde que vio la luz del sol por primera vez sabía que su aspiración máxima era llegar a ser holandés, ser conocido como ciudadano del país del queso y pasear por el mundo con orgullo. El día designado se puso sus mejores ropas de saldo y fue al salón de recepciones del ayuntamiento de la ciudad de Utrecht en el que tendría lugar la ceremonia. Estaba muy nervioso por tener que afrontar ese momento tan importante de su vida.

Al llegar lo recibieron unas chicas rubias guapísimas envueltas en velos que dejaban ver todo el material que había bajo ellos y que se agitaban al ritmo de música holandesa y se ponían duros los pezones con cubitos de hielo para enaltecer a la audiencia. Esas chicas son vírgenes auténticas, seleccionadas entre lo más granado de la población y podrán poner en su currículo que han colaborado a recibir a la nacionalidad verdadera a nuevos ciudadanos. Hasta hace unos veinte años lo de encontrar vírgenes era una tarea relativamente sencilla pero desde que Colgate hizo los tubos esos grandes que parecen consoladores y se empezó a importar en Europa las bananas de Costa Rica es cada vez más difícil encontrar una virgen de verdad. Para suplir la carencia primero se echó mano de las cuervos, las hijas del profeta, esas que no comen carne de cochino, no te miran a los ojos y se tapan con trapos la cabeza. La gente se quejó porque el espectáculo había perdido mucho y además eso de que las cuervos no follen está por demostrar, que algunas son arretrancos sobradamente conocidos. Se pensó en cambiar la ceremonia, en alterar el protocolo y saltarse la Ceremonia de Bienvenida con las vírgenes desnudas pero eso sería tanto como negar nuestro nacimiento, aunque a nadie se le ha ocurrido pensar que las mujeres que paren no son vírgenes, lo normal es que en algún momento anterior al embarazo pierdan ese pequeño sello que certifica su producto. Así que en un país de hombres y mujeres pragmáticos echaron mano de la ciencia y listo. Un día antes de la ceremonia se les restaura el himen a las vírgenes con un poquito de plastilina y así se puede considerar que técnicamente son nuevamente vírgenes.

Tras el sobeteo y los rozamientos con las vírgenes que simulan el nacimiento llega la ceremonia del cordón umbilical en la que se le corta al nuevo ciudadano un mechón de pelo y en caso de calvos se echa mano del pelo del sobaco o del vello púbico. Después se les dan unas tortas en el culo y a mi amigo el Chino se le saltaron las lágrimas cuando le arrearon en el trasero para que llorara por primera vez siendo holandés. Mientras lloraba una de las vírgenes se acercó a cada uno de los candidatos y le ofreció el pecho para que mamara la santa leche neerlandesa y recibiera su bautismo en la nacionalidad verdadera. El Chino no tuvo mucha suerte con la hembra que le tocó y como la tipa estaba cargadísima de silicona acabó chupando plásticos y otras materias que seguramente sean cancerígenas. Aún así, disfrutó el momento y cuando acabó su primer biberón de auténtica leche holandesa firmó los papeles, la gente lo felicitó y lo abrazó y le sugirieron que se tiña el pelo de rubio y afronte esta nueva etapa de su vida con optimismo.

A partir de ahora, el hombre anteriormente conocido como el Chino será el Ciudadano van der Chino aunque en esta bitácora seguiremos llamándolo el Chino porque hay confianza.

Los señores de la guerra

Los

Los señores de la guerra, originally uploaded by sulaco_rm.

En mi visita a Barcelona descubrí que lo que me gusta de la ciudad es Gaudí y poco más. Toda su obra me fascina y una de mis amigas y comentarista habitual acabó regalándome un libro sobre ese genio en el que cuentan algunas cosillas sobre él. Ya habíamos visto la foto de hoy, pero fue en colores y ahora que las comparo me da la impresión que el original es muy plano, le falta profundidad, emoción, sentimiento o quizás otra cosa. Esta versión en blanco y negro fuerte y violento me fascina por la fuerza que parece contener en la ausencia de colores. Esta no fue una conversión clásica desde el color al blanco y negro, fue un robo despiadado de colores y una exaltación del negro, que reluce tanto que asusta.