¡Feliz Año 2008!
Beste wensen
Nada es lo que parece
La plaza del Ayuntamiento de Ávila no es la plaza mayor de la ciudad y se conoce como el Chico. Tiene su encanto y no sé por qué tenía la sensación de estar en los años setenta cuando la visité. Es como si el tiempo se hubiera congelado allí.
Mira tú por donde el azar me ha puesto en el camino de Irina Palm, una coproducción europea rodada en Inglaterra de la que nunca había oído hablar y que despertó mi curiosidad tanto por el cartel de la película como por la reseña en la que contaban el tema de la película. La puedes encontrar estas Navidades en cartelera aunque más bien en las filmotecas y esos cines que se alejan un tanto del cine de masas.
La Reina de las Pajas se la pela a todo hijo de julay
De boquilla siempre largamos cosas del estilo de moriré por ti, lo daría todo por los míos y similares. En la historia de Maggie, una mujer en la cincuentena que lo ha vendido todo para darle el dinero a su hijo e intentar salvar a su nieto, esas frases son reales. Enfrentados al hecho de un nuevo tratamiento en Australia para el que ya no tienen dinero ni nadie que les preste y que supone la última esperanza para que el chiquillo viva, mientras los padres lloran y se tiran de los pelos, Maggie llegará por pura suerte a un puticlub y terminará siendo contratada como pajillera y pese a que cree que no podrá hacerlo se convierte en la sensación no solo del local sino de la ciudad y las filas son diarias de decenas de hombres que quieren que les agarre la cola y se la sacuda. Lo que ellos no saben es que detrás del nombre de Irina Palm hay una señora que podría ser su madre. La mujer ocultará a sus amistades y familia el nuevo trabajo y tendrá que vivir una transformación interior en la que dejará atrás mucha de la mierda producida por los prejuicios de la sociedad y tendrá que salir adelante luchando contra todos.
Una excelente comedia dramática con algunos momentos en los que te partes de risa con esta absolutamente increíble protagonista que no hay manera de ver como pajillera porque uno se imagina que cuando mete el rabo por el agujero en el local de alterne lo que hay detrás es una chocha más bien apetecible. Como sucede en estos casos, al sólido guión se une un plantel de actores muy efectivo que nos llevan de la mano durante los cien minutos que dura la peli.
Si quieres pasar un buen rato con una historia curiosa y divertida llena de retranquilla social esta no te la puedes perder. Olvídate de los amigotes más brutos y elige aquellos que usan gafas y son más intelectuales.
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La muralla tiene más de dos kilómetros y medio de perímetro con 87 torreones y 9 puertas. Hay dos tramos por los que se puede andar, una vez has comprado la entrada. Hay que reconocer que el estado de conservación de la muralla es impecable en su mayor parte.
Al parecer la película de la que quiero hablar hoy comenzó como un juego para consolas y ha dado al salto a la gran pantalla dado su éxito. Para mí la primera vez que oí hablar de la historia de Hitman fue al ver el trailer en una tarde de otoño y puesto que tengo un abono y puedo ver tanto cine como quiera al mes por una cantidad fija, la añadí a la lista de películas que quería ver sin saber nada más de ella.
Un julay acarajotado es un profesional de la matanza de cerdos
No hay que calentarse mucho las neuronas con la historia de esta película. Un tipo entrenado para matar y con el efectivo nombre de Agente 47 recibe un encargo para liquidar al presidente ruso y la pifia. Herido en su amor propio, tratará de desenredar el meollo de la cuestión haciendo eso para lo que lo han educado que no es otra cosa que matar y en el camino se encoña con una chocha de esas que no saben ya qué hacer para lograr salir de Rusia y entrar en el primer mundo de la Unión Europea. Hay un fondillo como de religión y movida mística en la forma en la que los agentes son educados y supongo que por eso obligaron a caminar al tipo como si fuera un T1000 de vuelta a nuestro presente para liquidar a alguien. El colega tiene un código de barras en la nuca que cada vez que va al supermercado le da más de un disgusto con los securatas que trabajan allí y que piensan que es uno de los productos que se les escapa. Supuestamente tiene encanto aunque se lo debió dejar en algún puticlub y nunca pasó a recogerlo pero como lo importante son sus habilidades para bordar lo imposible a la hora de matar y no su famélica vida social no hay más problemas. En donde tiene que dar la talla es en las típicas volatadas que vemos habitualmente en el cine de acción y tiros y ahí el hombre rinde muy bien, cagándola únicamente cuando abre la boca y suelta alguna frase supuestamente intelectual.
Este cine va siempre directo a la yugular y se mueven lo suficientemente rápido para que uno no se par a pensar sobre las probabilidades de lo que acaba de ver se puedan dar. Hay mucha acción, muchos tiros, muertes espectaculares y de cuando en cuando la gente habla en ruso que queda como muy cool pero si realmente pensamos en la película, es un tanto floja y no creo que la recuerde en unas semanas.
Si careces de cerebro, si hablas en lenguaje esemés y jamás has leído un libro, entonces esta te va a encantar y lo mejor es que puedes ir con el clan completo de orcos y todos saldréis gruñendo y gritando del cine. Por lo demás, hay mejores cosas en la cartelera pero allá tú.
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La Catedral de Ávila se comenzó a construir a finales del siglo XI y se terminó en el XV. Está empotrada en la muralla de la ciudad y rodeada de varios palacios. Está considerada como la primera catedral gótica de España y aunque su interior se puede visitar, a menos que ya hayan terminado las obras no os lo recomiendo porque aquello es un caos y el claustro lo han rodeado de cristales que se han ensuciado con el tiempo y que la verdad, hacen que aquello parezca una chapuza.
Aún estoy padeciendo las secuelas y las precuelas del momento más terrorífico de toda mi vida y de las vidas de todos los demás. A uno no lo prepararon en la Educación General Básica para esto y si eres de cualquiera de los sistemas pseudoeducativos que le siguieron pues aún peor, que a vosotros ni os enseñaron a calcular integrales de tercer grado con la punta de los dedos.
Mi drama comenzó en algún momento del otoño, cerca del día de todos los que la espicharon. Me había cocinado para cenar algo sencillo, un plato de pollo con beicon y puerro y guisantes con beicon de guarnición y después de poner la loza en el lavavajillas regurgitaba la comida en mi sofá eléctrico, lanzando esos buchitos adorables hacia el cielo como si estuviera aún en mi más tierna infancia. Después escribí algo para mi bitácora que por supuesto fue celebrado con gran algarabía por mi club de fans, los cuales no cesan de alabar mi asombroso estilo y mi prodigiosa prosa, algo que yo les permito porque ante todo un Príncipe de la Blogosfera ha de ser modesto y sencillo y yo me debo a mi público y he de predicar con los ejemplos y aunque en ocasiones preferiría hacer como la Pantoja y ponerme unas gafas de sol con cristales del tamaño de señales de tráfico, respiro hondo y los desprecio a todos por igual.
La noche continuó su ritmo habitual, con visitas a mis bitácoras favoritas, a las páginas de sexo que ninguno vemos y acabó con el visionado mensual de la película ALIENS, una tradición que comenzó en los tiempos del VHS y que mejoró considerablemente con la llegada del DVD. Hoy por hoy me sé diálogos completos y me sigue gustando tanto como la primera vez.
Me acosté, me coloqué la férula dental y antes de darme cuenta ya estaba dormido.
Aquí debería haber acabado el día pero es que a las cuatro menos cinco de la mañana me despierta un ruido extraño, como si alguien estuviera taladrando en las paredes. Me quedo quieto escuchando y el ruido se detiene. No se oye más nada por la casa, un silencio completo garantizado por las paredes de hormigón que te impiden escuchar a los vecinos y proporcionan un buen aislamiento. Estaba quedándome dormido de nuevo cuando comienza el insidioso ruido. Definitivamente era como un taladro o al menos un motor de sonido peculiar pero no parecía venir de casa de mis vecinos sino que salía de algún lugar de mi casa. ¡Me cagué todo! Yo me he visto suficientes películas japonesas de terror para saber que estas cosas no pueden acabar bien. Comprobé que no hubiera el espíritu de ninguna niña nipona en el techo de la habitación con su larga melena y esperando que me mueva para agarrarse a mi chepa y miré que la puerta del armario estuviera totalmente cerrada. Agarré la linterna que hay en la mesilla de noche por si se cortaba la luz, encendí las luces y me levanté. Me acerqué sigilosamente a la puerta y el ruido continuaba. De repente se paró. Salí del dormitorio y bajé a la planta baja. Allí no había nada ni nadie, todo parecía normal. Subí y fui al dormitorio de invitados. Tampoco había nada anómalo, las cosas estaban en su sitio. En ese instante comenzó de nuevo el ruido y del susto casi se me camba la peluca. Salí a la escalera y allí lo sentía más cercano. Me faltaba por mirar en el baño y con cuidado abrí la puerta. Puse un par de metros de distancia por si el psicópata tenía un cuchillo eléctrico o algo parecido y grité: ¡Hiji! ¡Hiji! No pasó nada, el ruido continuó. Con la linterna rastreé pero no se veía nada. Al final no me quedó más remedio que entrar a mirar. Primero no aprecié nada extraño pero al mirar hacia la ducha lo vi. Unas luces familiares brillaban en el rincón. Cautelosamente abrí la puerta de cristal y agarré la máquina de afeitar con gran cuidado. La apagué. El ruido cesó pero tras unos segundos todas las luces que tiene se pusieron a parpadear y volvió a arrancar. Casi me da un pasmo de la impresión. La volví a apagar y ella se encendió.
Estaba claro. El espíritu de algún muerto se había apoderado de mi máquina. Seguimos luchando y como vi que no le podía ganar la bajé a la cocina, la metí en tu tupperware y la dejé encendida para que se vaciara la batería y poder expulsar al espíritu como Dios manda.
Por la mañana todo parecía normal y la puse en su cargador. Siguió funcionando sin problemas y nunca más se supo del espíritu. Hasta esta semana. Un día después de llegar a Gran Canaria para las vacaciones navideñas escucho un sonido familiar proveniente del baño. Me acerco y veo que la máquina está encendida. El puto espíritu es español y al venir a su tierra se ha emocionado y ha reposeido mi máquina. Esta vez no la puedo controlar, no obedece a mis órdenes y la arranca y para en intervalos de cincuenta segundos. He terminado por dejarla en el garaje de la casa y rezar para que la batería se agote pero lleva dos días y aún le queda mecha al muy jodido. Cuando vuelva a Holanda probaré por última vez a recargarla y si el espíritu no se va tendré que tirarla y comprarme una nueva y es una pena porque a esta le tengo mucho aprecio.
En esta primera foto de la muralla de Ávila tuve que hacer malabarismos para que no salga ninguna antena o grúa de construcción ya que quería mantener su encanto. La muralla es Patrimonio de la Humanidad pero a su alrededor proliferan parabólicas, antenas y todo tipo de aberraciones que no deberían permitirse.
Siempre se habla de los milagros de esta santurrona o aquel monseñor fundador de mafia de libro bestseller y nunca de los verdaderos milagros, esos que nos dejan sin habla y que suceden en nuestras casas y más concretamente en nuestros fastuosos baños.
En el mío el milagro comenzó en el año 2003 cuando me regalaron una botella de colonia Carolina Herrera tamaño garrafón. Por si aún hay alguien que no lo sabe, yo siempre he sido fans de esta colonia y la he usado durante años, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos. Desde ese 2003 cada mañana tras la ducha me rociaba con unos vapores celestiales procedentes de la botella y así, día a día, llegamos al 2004 y siguió pasando el tiempo y tomamos las uvas del 2005 y a mí ya me empezaba a mosquear la cosa porque aquello no parecía acabarse.
No le volví a dar importancia hasta el año 2006, cuando celebramos los tres años de garrafón de colonia y por primera vez comprendí que estábamos ante un milagro, uno de esos de los que no se hablan pero que son reales. Por si no fuera bastante llegó el año 2007 y en su cuarto aniversario la colonia empezó a desaparecer pero por culpa del efecto invernadero y el calentamiento climático de mi casa con la calefacción y aún así, no se acabó hasta finales de noviembre del 2007.
Casi cinco años para un bote de colonia y ahora que no lo tengo me siento como huérfano y puesto que no me gusta comprar colonia me pregunto si algún ser de bien que viva en las Canarias, lugar en el que se compran estas cosas a precios de mearte de risa, tendrá a bien el regalarme mi nuevo bote de colonia Carolina Herrera para los próximos cuatro o quizás cinco años y lo puede hacer o con la excusa de los Reyes Brujos o de mi cumpleaños, el cual os recuerdo es la víspera de Reyes.
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