Monthly Archive for January, 2008

Tercer día. Los puentes sobre el río y el Monasterio

El relato de este viaje comienza en Primer día. Paseando por Sevilla

Nuestro tercer y último día comenzó desayunando en la Alameda de Hércules, en un local con una gigantesca lámpara hecha con botellas que seguramente cuando está encendida tiene un obsceno derroche energético. Pedimos unas tostadas pero el concepto allí era algo distinto y nos pusieron un pedazo de pan enorme abierto y pasado por el grill. Desde allí caminamos hasta el Puente de la Barqueta el cual cruzamos haciéndole fotos al Puente del Alamillo. A esas horas tan tempranas ya había gente con piraguas entrenándose. Al llegar al otro lado del Puente pasamos junto a Isla Mágica, cerrado en la temporada de invierno. El sitio da un poco de grima y los alrededores parecen sacados de una de esas películas catastrofistas de la tierra cincuenta años después de un gran desastre. Hay edificios que vivieron la gloria de los pabellones de la Expo 92 y que desde entonces solo acumulan hierbas y podredumbre del hierro con el que fueron hechos, con vallas caídas y un aspecto desolador. En cada cruce había una pareja de policías y al menos no te sentías inseguro pero no es un lugar como para visitar y admirarlo. Fuimos por el Camino de los descubrimientos hasta la parte trasera del Monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas. Hay una puerta justo al lado de la Pasarela de la Cartuja por la que se puede acceder al lugar. Pasamos junto al Ombú del monasterio, que se dice fue plantado por el hijo de Cristobal Colón. Yo creía que era un árbol pero en realidad es una hierba, solo que un poco exagerada. La entrada al lugar cuesta tres euros y un céntimo. En el monasterio ahora se encuentra el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Yo solo quería ver el recinto monacal, lo otro me la sudaba y como es bien sabido, soy como un cacho de carne con ojos. De la exposición Equipo 57 solo puedo decir que me pareció una mierda y de Mark Lewis. El cine de lo cotidiano también he de mostrar mi profunda e intensa repulsión. Todavía no me puedo creer que alguien pague a un julay que pone una cámara delante de un edificio, graba un rato a la gente que pasa por el lugar (si es que pasa alguien) y después lo vende como arte que los intelectuales y parásitos que viven de todo tipo de canon y subvenciones seguro que saben apreciar y disfrutar. Dejando atrás toda esa mierda llegamos al Claustron del monasterio y allí empezó lo interesante, un viejo edificio, con sus salas, su encanto, sus rincones y sus secretos y mentiras. Hay momentos que parece oírse a sus antiguos habitantes susurrando y conspirando contra su propio Dios. La Sala Capitular del monasterio tiene en su interior varios sepulcros preciosos que fueron colocados en ese lugar tras la rehabilitación previa a la Expo. Al salir cruzamos el Guadalquivir por la Pasarela de la Cartuja y volvimos a la zona de la Catedral. Al lado del ayuntamiento una banda tocaba en la calle y la gente los escuchaba vestidos de domingo. Hacía un montón de tiempo que no veía algo así. Nos tomamos algo en una de las cafeterías que están por la zona y a la hora de comer repetimos en el Meson Serranito que sabíamos que atienden rápido y tienen buena comida. Después de comer pasamos por el apartamento a buscar nuestras cosas y fuimos hasta la estación en donde se separaron nuestros caminos. Yo volvía a Holanda y tomé el autobús que va al aeropuerto y M regresaba a Madrid en AVE. Y así acabó este pequeño viaje.

Rincones especiales

Rincones especiales

Rincones especiales, originally uploaded by sulaco_rm.

Todo el centro histórico de la ciudad de Brujas es en gran parte peatonal y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco hace unos años. Mientras paseáis por allí veréis multitud de edificios con arquitectura medieval y da igual si la veis andando, en bici, desde una barca o con cualquier otro medio de transporte, la ciudad enamora. Estos dos edificios, que creo que ahora forman un hotel, siempre me han fascinado. A su lado hay una plaza pequeña y coqueta en la que la gente se hace fotos.

Si estás pensando en visitar la ciudad de Brujas puedes leer mi relato del viaje en Paseando por la ciudad de Brujas y ver las fotos del Álbum de fotos de Brujas

Segundo día. Una escapada a Córdoba

El relato de este viaje comienza en Primer día. Paseando por Sevilla

Nuestro segundo día comenzaba viajando a Córdoba en tren y para despertarme a tiempo puse la alarma de mi fantástico reloj Casio, el cual nunca sabremos si sonó porque no lo oí. Aún así, Eme se desperto a tiempo y gracias a nuestra cuidadosa planificación y a los tiempos adicionales que siempre se añaden no tuvimos grandes problemas en llegar a la estación de Santa Justa. Desde la guagua pudimos ver la Muralla de la ciudad, otro de los hitos que queríamos visitar y que al final se cayeron de la lista. Íbamos en un AVANT a Cordoba, unos trenes de Alta Velocidad que funcionan con distancias no muy grandes. Una señora que había caducado al menos mil años antes estaba sentada en nuestros asientos y hasta nos lo discutió. Por desgracia para ella, Yo no me equivoco con esas cosas y se tuvo que tragar sus palabras y cambiarse a su verdadero asiento. Me fascinó el pseudo-control de seguridad que hay que pasar al entrar al tren. Pasan por un escáner tu equipaje pero por la velocidad y la desgana conque lo hacen, dudo que alguna vez hayan encontrado nada. El viaje fue muy rápido y la verdad que acostumbrado a usar trenes sacados directamente de India en mis anteriores visitas a España aluciné por lo bien que funcionan y lo puntuales que son. Para aquellos que no lo recuerden, pueden buscar la polémica que hubo entre los comentaristas con los cercanías de Barcelona, que muchos calificaban como los mejores del mundo e incluso de algún Universo paralelo a este. Si fuera rencoroso les empapelaría sus casas con todos los problemas que han plagado esos trenes en los últimos trescientos sesenta y cinco días pero como no quiero que se me cierre ninguna chacra dejaré correr el río.

Al llegar a Córdoba fuimos en la misma estación al puesto de información turística en donde nos dieron un pequeño mapa y nos explicaron como llegar al centro. Como tenían marcada una ruta optamos por seguirla pero empezando por el punto más cercano a la estación. No voy a relatar todas las iglesias que vimos, tanto por fuera como por dentro, pero para que os hagáis una idea, la primera fue la Iglesia Parroquial de la Trinidad, seguida de la Iglesia de San Juán, la Iglesia Conventual de Santa Ana y el Colegio e Iglesia de Santa Victoria entre otras. Era un recorrido entre calles estrechas que vista la densidad de iglesias que tenía nos hacia pensar que allí la gente es muy, muy, muy creyente.

Bajamos por la calle de San Fernando hasta la Iglesia y Claustro de San Francisco, la cual no pudimos visitar ya que hay que tener entrada y no la venden en el lugar. Había un vigilante que carecía de recursos comunicativos y vista su mala cara optamos por pasar y seguir hacia aquello que nos había traído a la ciudad. Nos acercamos a la Mezquita Catedral por la calle Cardenal González y la calle llama la atención por su empedrado y su aspecto reluciente.

Aquí quiero hacer un inciso para comentar que si lo llegamos a saber antes igual nos compramos la Cordoba Card, con la que tienes acceso a todas las cosas que hay que ver en la ciudad y también al autobús que va a Medina Azahara. Como no lo sabíamos compramos nuestras entradas en las taquillas que están en el Patio de los naranjos de la Catedral. Nos costó ocho eurolos. El Patio de los naranjos es más espectacular que el de la de Sevilla. A un lado está la Torre, la cual no se puede visitar. Al parecer los naranjos provienen del siglo XV aunque imagino que los han ido substituyendo de cuando en cuando. La entrada a la Catedral es a través de la Puerta de las Palmas. Solo cruzar la puerta te das cuenta que aquel es uno de los templos más espectaculares y preciosos del mundo. Te quedas anonadado. La mezcla entre los distintos estilos ha creado un escenario absolutamente único. Durante la siguiente hora nos perdimos entre arcos y altares. Para los totorotas que ahora se llenan la boca de mierda reclamando su devolución a los terroristas islámicos, decirles que previa a la mezquita había en el lugar un templo cristiano que fue destruido por dichos terroristas para construir su mezquita cuando invadieron y ocuparon España y que tras recuperarla y enviarlos de vuelta al infierno del que nunca debieron haber salido se volvió a acondicionar como templo Cristiano. Me gustó particularmente la Capilla Mayor y por supuesto el Tesoro Catedralicio. Con las facilidades que hay hoy en día para viajar, todo el mundo debería pasar por Córdoba y visitar su Catedral.

Al salir fuimos al Real Alcázar o Alcázar de los Reyes Cristianos y tras pagar cuatro euros entramos. Me llamó la atención que cierren al mediodía durante un par de horas. Por suerte teníamos tiempo. Al principio el lugar no me pareció gran cosa. En ese lugar los Reyes Catolicos pasaron unos años mientras limpiaban España de terroristas islámicos. Subimos a un par de torres desde las que había unas vistas bonitas pero un alcornoque enorme no dejaba ver bien el jardín y solo se veían las piscinas con peces. Lo que han hecho en ese edificio es un tanto extraño puesto que en la llamada Sala de los Mosaicos han puesto un montón de Mosaicos sacados de otros sitios y que se colocaron allí tras sacarlos de los yacimientos en los que fueron encontrados. Imagino que estas cosas ya no se hacen hoy en día. Bajamos a la parte inferior del edificio para ver los baños reales que se remontan a la época musulmana. Nada del otro mundo, diría yo, pero quiero recordaos que soy un inculto.

Lo que convirtió la visita al Real Alcázar en especial fueron los jardines de inspiración mudéjar. Cuando llegamos a los mismos nos quedamos pasmados por tanta belleza y por lo grandes que son, con una superficie de más de cincuenta y cinco mil metros cuadrados, llenos de palmeras, fuentes, estanques, naranjos, limoneros y otras plantas.

Al salir nos dejamos llevar por la emoción y caminamos sin rumbo fijo por la Judería, entre calles pequeñas y edificios que parecían monumentos. Llegamos hasta la espectacular Puerta de Almodóvar y tras las fotos de rigor volvimos a entrar en la zona antigua. Como llegaba la hora de comer buscamos un sitio y acabamos en un bar que está en la calle Céspedes, junto a la Catedral. Tras el almuerzo cruzamos el río Guadalquivir por el Puente Romano, disfrutando con las vistas de la ciudad y de los Molinos que había en el río. Sorprende la diferencia en caudal que lleva el río aquí en comparación con Sevilla, es mucho menor, algo extraño. Por desgracia la Torre de la Calahorra está empapelada con paneles por culpa de unas obras de restauración y luce bien fea y no quisimos entrar en el museo que alberga. Nos sentamos un rato por allí a procesar la comida y luego continuamos hacia el Puente de Miraflores. Teníamos pensado tomar un cafelito en la Plaza de la Corredera pero al pasar por la pequeña y coqueta Plaza del Potro descubrimos que había algún tipo de feria medieval y no iba a ser posible. Una multitud había tomado el lugar y decenas de puestos trataban de vender de todo. La marabunta nos llevó casi en volandas hasta la Plaza de la Corredera la cual nos encontramos petada de gente y de chiringuitos. El sitio estaba tan lleno que era casi imposible caminar. Entre las cosas más espectaculares que vimos fue una gente con aves rapaces que soltaban y que volaban alegremente sobre el público. Cuando conseguimos salir del sitio fuimos a ver el Templo Romano y los restos de Murallas. Es una pena que lo tengan todo rodeado con una valla horrorosa y que prácticamente impide hacer fotos. En cualquier otro sitio estarían orgullosísimos de mostrar semejante tesoro.

Nos tomamos un café por allí y volvimos a sumergirnos en la masa de gente para retroceder hasta el Museo de Julio Romero de Torres. Vuelvo a repetir que yo soy de natural inculto pero como el museo no es muy grande no se me hizo pesado y como este hombre tenía una cierta cosa por retratar a hembras enseñando el potorro o los interbalísticos, la cosa no estuvo nada mal y aunque desconozco el estilo o la historia detrás de todas las pinturas, me gustaron y eso es al final lo que cuenta. La entrada al museo cuesta dos euros.

Tras salir seguimos paseando por la feria pero ya comenzábamos a estar algo cansados y decidimos volver por otra ruta a la estación y tratar de cambiar nuestros billetes para volver un poco antes, lo cual conseguimos sin grandes problemas y así a las siete y veinte de la tarde estábamos sentados en un AVANT para volver a Sevilla.

Lo dejamos todo en el apartamento y cenamos en uno de los Mesones Serranito, concretamente en el que está en la calle Alfonso XII. Se come bien y barato y después nos acercamos a la Antigua Estacion de Córdoba, la cual han reconvertido en centro comercial con multicines. Tomamos algo y fuimos a la sesión de medianoche de la nueva película de Mortadelo y Filemón, volviendo al apartamento de madrugada.

El día anterior se me olvidó comentar que pasada la medianoche nos topamos con un paso de esos que pasean a los Santos y las Vírgenes en Semana Santa. Estaban entrenando por las calles vacías. Creo que el que vimos era el de la Iglesia de Jesús del Gran Poder.

Nuestro segundo día nos dejó agotados y listos para la traca final del tercer y último día.

El relato continúa en Tercer día. Los puentes sobre el río y el Monasterio

Onze-Lieve-Vrouwekerk

Vrouwekerk

Vrouwekerk, originally uploaded by sulaco_rm.

Desde el canal vemos aparecer la iglesia Onze-Lieve-Vrouwekerk, la iglesia de Nuestra Señora y su esbelto campanario de ciento veintipico metros de altura que lo convierte en el edificio más alto de la ciudad de Brujas y la segunda torre hecha con ladrillos más alta del mundo. La iglesia se remonta al siglo XIII y en su interior hay una obra de Miguel Ángel, una figura de la Virgen con su hijo.

Si estás pensando en visitar la ciudad de Brujas puedes leer mi relato del viaje en Paseando por la ciudad de Brujas y ver las fotos del Álbum de fotos de Brujas

Primer día. Paseando por Sevilla

Habiendo llegado casi a la medianoche, mi primer día en Sevilla comenzó el viernes temprano, que ya sabéis que quien madruga ve más cosas. Mi amigo M se vino desde Madrid para recorrer la ciudad conmigo y se encargó de la parte logística, encontrando unos apartamentos que están muy bien en la calle de Jesús del Gran Poder y llamados Apartamentos Sevilla. El lugar está impecable, limpio y bien cuidado y perfecto para este tipo de estancias cortas. La calle es muy tranquila y la distancia desde allí a la catedral es de unos diez minutos andando.

Al salir a la calle pasamos junto a la Casa de las Sirenas, un palacete bastante cuco y nos detuvimos en primer lugar en la Alameda de Hércules, un paseo arbolado construido en el siglo XVI y adornado con cuatro columnas sobre las que descansan grandes hombres. Según se dice el mismísimo Hércules fundó la ciudad de Sevilla. Desde allí fuimos a desayunar en una cafetería cercana a la Catedral y seguimos caminando hasta la Plaza de España, escenario de varios momentos de la película Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma, la cual recordaremos por siempre por el infame Jar Jar Binks y por las espectaculares carreras de Pods. El lugar está un poco descuidado y lleno de restos de botellones y es una pena porque es espectacular y de hecho había varios autobuses con turistas. La construyeron para conmemorar la Exposición Iberoamericana de 1929 y en aquella épocas las Canarias debían ser provincia única. Tiene unos canales de agua pero están vacíos y el aspecto es un poco deprimente. Aún así, revivimos los momentos de la Guerra de las Galaxias y nos emocionamos pensando que la mismísima Natalie Portman caminó por aquel lugar. Seguimos con un corto paseo por el Parque de Maria Luisa y desde allí fuimos por el Paseo de las Delicias hacia la Torre del Oro, junto al río Guadalquivir. Se puede visitar y en su interior está el Museo Marítimo Torre del Oro. La entrada vale un par de eurolos y te dan junto con la misma un telefonillo de esos que te cuentan toda la historia. En el museo hay un par de cosas chulas pero lo mejor es subir la torre y ver la vista de la ciudad y el río desde allí. A esas alturas nuestras cámaras echaban humo y subimos por la Avenida Cristina hacia la zona de la Catedral.

La entrada a la Catedral, incluyendo la visita a la Giralda cuesta siete euros y medio. Está claro que por Sevilla pasaron un montón de riquezas de esas que tomamos prestadas de otras latitudes y el oro brilla por su presencia. Es la catedral católica más grande del mundo y eso se nota en cuando entras. Te quedas boquiabierto. El órgano es más grande que un edificio. En un lateral está la tumba de Cristóbal Colón o al menos una de las dos tumbas que se le conocen. Digo yo, en mi simplicidad e ignorancia, que por qué no se abren las dos tumbas del colega, se dividen los restos a la mitad y cada uno de los sitios recibe la mitad del otro. De esta forma Cristóbal Colón estaría enterrado en ambos y así nadie estaría mintiendo. Mi solución es tan simple que seguro que se le ha ocurrido a alguien. Ambas tumbas están en terreno perteneciente a la iglesia Católica, la cual es bien conocida por su capacidad para amasar dinero y seguro que de esta forma saldría ganando. La tumba de Colón es muy hermosa, con cuatro julays sosteniendo el féretro de piedra o algo parecido. El tesoro de la catedral nos dejó flipando y desde allí comenzamos la ascensión a la Giralda a través de un montón de rampas. Inicialmente esta torre la construyeron los infieles terroristas islámicos y después de echarlos de España y mandarlos a tomar por culo la Iglesia Católica usó el terreno para su Catedral de la ciudad. La torre mide cerca de noventa y ocho metros y está coronada por el Giraldillo, una veleta enorme con forma de estatua que representa la fe. En la entrada de visitantes de la Catedral está la copia que se pudo ver durante los años en que restauraron el original. Huelga decir que las vistas desde la Giralda son increíbles y merece la pena subir. Como no hay escaleras no se hace muy pesado e incluso los más gandules seguro que se apañan bien.

Al bajar finalizamos la visita en el Patio de los Naranjos y ahí me surgió la gran duda de este viaje. Toda la ciudad está llena de naranjos pero nadie parece interesado en comerse los frutos de los mismos, así que imagino que o son de algún tipo que sabe mal, o hay unas multas del copón ya que el suelo estaba lleno de naranjas y nadie parecía reparar en ellas. Pones dos de esos naranjos en mi barrio y hay hostias entre los vecinos por pillar las naranjas …

Después de la Catedral fuimos a la Casa Lonja de Sevilla, más conocida como la sede del Archivo General de Indias, un edificio espléndido que muestra toda la gloria de la edad de Oro de España. Sus suelos son los más alucinantes que he visto nunca. La entrada es gratuita y está prohibido tomar fotos aunque dada la desidia de los vigilantes, hicimos unas cuantas y ellos lo podían ver perfectamente a través de las cámaras de seguridad si se molestaran en mirarlas. En su interior había una exposición llamada El sueño de un imperio con objetos mexicanos.

El edificio es muy fotogénico y pese a las líneas del tranvía que pasa por delante y que parecen haber sido puestas allí para afear el entorno se pueden conseguir fotos preciosas. He leído que durante este año quitarán la catenaria del tranvía y la zona recuperará su esplendor. Por el lugar pululan unas gitanas que te intentan dar ramas de romero y de paso que les des algo pero si desde lejos les dices que no te suelen dejar en paz.

Sin prisa pero sin pausa continuamos en el Real Alcázar de Sevilla. La entrada vale siete euros y os aseguro que los merece. Es un palacio bellísimo, con unos jardines de ensueño. Me encantó el patio de la Montería y el ala con el Palacio Mudéjar. Así da gusto ser rey en España, te mueves en un entorno de lujo increíble. El lugar solo tiene rincones bonitos y en esta época del año en que todavía no hace mucho calor se puede pasear sin problemas por todo el recinto. De nuevo veíamos la importancia de Sevilla en la historia de España.

Al salir buscamos un sitio para comer y lo encontramos en la calle Arfe, un lugar llamado la tienda de Eva que recomiendo a todos para tapear. Es pequeñito y acogedor y todo lo que probamos estaba para chuparse los dedos. Para digerir la comida nos dedicamos a pasear por la Judería, unos callejones minúsculos por los que es muy fácil perderse y que han sido escenario de alguna película como Nadie conoce a nadie. Nos lo tomamos con calma y paramos a tomar un café en algún sitio escondido en aquel lugar y descubrimos algún otro y desde allí fuimos a la Casa de Pilatos o el Palacio de San Andrés. Se puede visitar la planta baja únicamente o todo el edificio. Nosotros optamos por verlo todo y la entrada nos costó ocho euros. Si leéis esto antes de ir os sugiero que paséis de la planta alta porque no merece la pena. La planta baja es un tesoro, un palacio de un lujo apabullante que aunque no está todo lo bien conservado que debería, es im presionante y para decirlo sí que hacen falta dos palabras. Mi rincón favorito es el Jardín Chicoy la Sala del Pretorio. La visita a la planta superior es con guía y el nuestro resultó la sensación del viaje. Explicaba las cosas en español y en algo que se supone que era inglés. Algunas de sus perlas fueron llamar a todas las habitaciones salon (en español, tal cual), referirse a los techos como seilin, hablar del emperator y pisotear todas y cada una de las reglas gramaticales del inglés. Daba vergüenza escuchar a aquel tío explicando las cosas. Además del pésimo guía, el lugar carece de la iluminación adecuada y básicamente no se veía ninguna de las pinturas que nos mostraba y por supuesto no estaba permitido hacer fotos porque es un recinto privado. Así que ya sabéis, os podéis ahorrar tres euros y ver solo la planta baja.

Tras esta visita volvimos al apartamento y recargamos las baterías de nuestras cámaras para la sesión vespertina, la cual comenzó caminando hasta el puente de Isabel II, el cual cruzamos para hacer algunas fotos de la ciudad de noche y pasear por la calle Betis, en la que todos los locales parecían tener carteles de se vende o traspasa. Un poco deprimente el sitio. Volvimos a cruzar el río Guadalquivir a través del Puente de San Telmo, con unas vistas preciosas de la Torre del Oro iluminada y la Giralda al fondo.

Cenamos en un bar restaurante que creo que se llama Duplex y está cerca de la Catedral y por la noche fuimos al Avenida 5 cines para ver The Oxford Murders - Los crímenes de Oxford y así acabó nuestro primer día en Sevilla, una jornada bien completa en la que pudimos ver muchas más cosas de las que pensábamos.

Puedes continuar leyendo el relato de este viaje en Segundo día. Una escapada a Córdoba.

Puentes mágicos

Puentes mágicos

Puentes mágicos, originally uploaded by sulaco_rm.

Me encanta el contraste entre la delicadeza y elegancia de los edificios góticos de la ciudad de Brujas y la solidez de sus puentes, sobrios y eficaces. Aunque muchos son levadizos, mis favoritos son los de piedra. Si te decides a tomar uno de los tours que te llevarán alrededor de la ciudad pasarás por debajo de muchos de ellos y en algunos tendrás que agacharte bastante porque son muy bajos.

Por la noche la iluminación los vuelve mágicos y la tranquila agua del canal juega a reflejar su figura creando túneles que se adentran en algún universo muy oscuro.

Si estás pensando en visitar la ciudad de Brujas puedes leer mi relato del viaje en Paseando por la ciudad de Brujas y ver las fotos del Álbum de fotos de Brujas

Una de Ryanair y dos de Vueling

1.
El día que volvíamos de Dublín a Holanda no teníamos que madrugar en demasía y aprovechamos para desayunar tranquilamente antes de ir al aeropuerto. En lugar de ir en autobús le pedimos al encargado de la recepción que nos pidiera un taxi. Me gustó que los taxis tengan las reglas de juego claramente especificadas para que el pasajero las vea y que entre ellas haya una que dice que tenemos derecho a un viaje tranquilo y en silencio. Siempre he odiado esos taxistas que se creen que a uno le gusta la música o los programas de radio que ponen y también esos otros que pretenden mantener una gran conversación contigo.

Llegamos antes de la hora de apertura de los mostradores de facturación de Ryanair para nuestro vuelo y decidimos matar el rato en una de las cafeterías. Atendían dos hijas del gran Orco que no debían tener muchas luces ya que habían logrado lo impensable y tenían una cola escandalosa de gente que esperaba para pedir su café. Si se dijera que tienen dos mil cosas distintas y un espacio de miles de kilómetros cuadrados se podría entender que tarden en atender pero cuando es una pequeña barra y las opciones son escandalosamente limitadas no hay justificación que valga. El hombre que estaba delante de nosotros hizo su pedido y esperó hasta que estuvo listo. En el momento de pagar sacó una placa de identificación y las dos totorotas se quedaron blancas del susto. Al parecer era un inspector de la empresa. Comenzó a darles órdenes, a organizarlas y a obligarlas a trabajar y aquello empezó a funcionar como debía.

Después de comprobar que inútiles los hay en todos lados fuimos a facturar. Esta vez no teníamos la ventaja del Express Check-In ya que no lo hicimos a través de Internet. En el control de seguridad había unos españoles que luchaban por pasar un paraguas mientras el policía les decía que no podían porque era muy grande y se podía usar como arma. No estoy muy seguro que los españoles le estuvieran entendiendo porque parecía que habían triunfado en el sistema educativo actual, el mismo que crea analfabetos y abobancados. Los dejamos atrás y como el aeropuerto de Dublín no destaca por sus espléndidas tiendas o su diseño ultramoderno buscamos la puerta desde la que salía nuestro vuelo, la cual estaba a más de veinte minutos andando entre obras y señales mal puestas.

A la hora de embarcar nos separaron en dos grupos. Los privilegiados y el resto. Los primeros tenían medio minuto de ventaja sobre nosotros pero aún así logramos un buen sitio en el avión. Me gusta esta competición previa al vuelo, hace que la gente espabile y los cuarenta minutos de las compañías jurásicas se convierten en diez minutos gracias al ansia por entrar y poner tu culo en uno de los sillones. El vuelo fue de esos que se recuerdan por no suceder nada y llegamos a Eindhoven sin problemas y en hora. Fue mi segunda experiencia con Ryanair y no será la última.

2.
De todos es sabido que me gusta mucho volar con Vueling. Son la mejor compañía española con diferencia. En ocasiones anteriores he ido a Valencia, Barcelona y Madrid con ellos y en esta ocasión era a Sevilla. El avión salía por la noche y como me habían invitado a un brindis por una compañera que se iba de nuestra empresa decidí ir directamente desde allí al aeropuerto con mis tarjetas de embarque ya impresas. Desde diciembre Hilversum es ciudad Intercity, lo cual significa que los trenes más rápidos paran en ella. Ahora se puede ir hasta Schiphol en treinta minutos, todo un lujo asiático. Es una lástima que en todos los años que viví allí no se pudiera hacer, pero bueno, al menos lo he aprovechado en esta ocasión. Cené en una de las cafeterías del aeropuerto y busqué la puerta desde la que salía mi avión, en el extremo más alejado de la terminal de llegadas, un lugar al que se tarda entre diez y quince minutos en llegar andando.

Nuestro avión llegó en hora y como había planeado no tenía a nadie sentado en mi fila. Creo que me dormí antes de despegar y me desperté una hora más tarde. Nunca he podido comprender como hay gente que no se duerme en los aviones. Tienes un butacón, hay ronroneos monótonos y te mecen como si fueras un niño chico. Llegamos a Sevilla a la hora prevista y después de salir tomé un taxi que me llevó a los apartamentos en los que nos íbamos a quedar.

3.
En las idas uno siempre va fresco y con ganas y al volver estás agotado y quieres que el tiempo pase rápidamente. Llegué al aeropuerto de Sevilla una hora y media antes de que saliera nuestro vuelo y tras pasar el control de seguridad busqué un cajero automático para sacar algo de dinero y derrocharlo en el aeropuerto pero el único que había estaba apagado. Esto me sirvió para recordar la posición de España en el ranking de países desarrollados. Por suerte iba encochinado después de un almuerzo de esos que te dan ganas de ser princesa de Gales y poder irte al baño a potarlo todo antes de seguir con la manduca. El aeropuerto de Sevilla no es muy grande ni tiene mucho tráfico así que te terminas fijando en la gente que circula por el mismo y los vas catalogando. Hay algunas tías que no tienen vergüenza ninguna y parecen sacadas de un catálogo de mal gusto. La ganadora por goleada era una con un aro en la boca que la hacía parecer como una vaca, algo que era fácil de imaginar visto su exceso de michelinaje. Se arrastraba como si se le fuera a agotar el aire mientras no dejaba de engullir cosas que sacaba sin parar de un bolso del tamaño de un saco de papas de veinticinco kilos y que dudo mucho que se pueda considerar equipaje de mano.

Con una diferencia de cinco minutos salían dos vuelos para Amsterdam, el de Vueling y otro de clickair que tenía código compartido con Iberia. Ya sabéis lo que pienso de esa compañía de bandera así que aplicándole una reglilla de modus ponen tenemos que no volaré con clickair ya que cuelgan del mismo árbol podrido que tanto detesto. El embarque se realizó rápidamente y más teniendo en cuenta que el avión iba medio lleno o medio vacío, según se mire y cinco minutos antes de la hora prevista estábamos en el aire y cogíamos altura para ir hacia Ámsterdam. En esta ocasión procuré no dormir y casi lo consigo, aunque me venció el sueño al menos durante media hora. Aterrizamos en el Polderbaan, la pista que está a ocho kilómetros de la terminal del aeropuerto y desde la que se tarda un cuarto de hora en llegar. Unas chicas que iban sentadas delante de mí estaban ya por levantarse así que las avisé para que se lo tomaran con calma porque teníamos que esperar sentados hasta llegar al aeropuerto. Una vez allí corrí para tomar el tren que sabía que salía en unos minutos y así llegué a mi casa sin más problemas.

En dos semanas vuelvo a estar en ruta con Vueling, en esta ocasión con destino a Málaga.

… Actualización:

Ya me repiten mis amigotes todo el tiempo que estoy apareciendo mucho en el candelabro y terminaré por estamparme o quizás algo peor. Ayer, una hora y pico después de escribir este texto me llegó a través del formulario para contactar que se puede encontrar siguiendo un enlace que quizás hayáis visto un mensaje del director general de Clickair. Esto de Internet es increíble, uno cree que está en su pequeño e inadvertido patio jugando con sus amigos y desbarrando como siempre y resulta que alrededor hay miles de ojos observando e incluso leyendo aquello que digo con la maldad y la malasangre habitual.

Después de meditarlo un rato esta mañana he decidido que lo justo es exponer aquí su queja y así redimo mi culpabilidad (juas, si es que la tuviera …). Comentar que edité el mensaje, principalmente debido a que por mi ignorancia y desidia el plugin que uso en wordpress lo codifica en chiquistaní o algo parecido y me llega la información plagada de caracteres extraños en lugar de las vocales tildadas y la letra ñ. Una vez desencriptado y restaurado, exponemos a continuación el mensaje recibido:

Hola!

He leído con anterioridad una vez tu blog y el de hoy, me ha dejado de piedra.

Generalmente, encuentro tus comentarios y reflexiones super abiertas y comprensivas - pero los comentarios que haces sobre nosotros por extensión a uno de nuestros accionistas…

Bueno, mi reacción es clara y concisa: te invito a que tu próximo vuelo sea en clickair - mándame una nota cuando quieras y lo arreglo, gratis, claro.

Te dará la oportunidad de conocer el producto, las tripulaciones - nuestra gente, nuestra puntualidad (la mejor de España), y francamente, nuestro gran reto, día a día, en crear una aerolínea que atraiga de manera consistente a gente como tú. Y al final, me interesará si has ‘olido’ a nuestro accionista o no… creo que coincidirás que es otra cosa; no la gran cosa, simplemente, otra cosa.

En fin, te dejo la oferta.

Suerte, y felicidades por la continuidad de tu blog - al final, es lo que más vale en el mundo de internet..

Un saludo,

Alex Cruz
Director General, clickair

Por descontado que he volado a la página de Clickair a mirar sus destinos pero desde Amsterdam solo tienen Sevilla y Barcelona y en esas ya estuve. Que mala suerte la mía, para una vez que me toca algo …

Lo primero que me ha sorprendido es que este hombre se maneje por la red tan bien y tenga sus buscadores bien afinados para leer todo lo que se dice sobre su negocio. Si tuviera sombrero me lo quitaría y lo honraría. Miro a mi alrededor y la mayor parte de la gente que conozco son como minusválidos tecnológicos, tienen las herramientas a su alcance, son gratuitas, no requieren prácticamente ningún esfuerzo para usarlas y no lo hacen. Hablo tanto de los amigos que estudiaron conmigo Teleco o Informática y que a priori se les supone cierto bagaje educativo para nadar en la red como de todos esos que llegaron a la misma indirectamente. Si lo comparo con los gerifaltes de la multinacional en la que trabajo sería injusto para ellos, que malamente saben leer su correo y dependen totalmente de secretarias para organizar, cambiar o cancelar reuniones porque ni siquiera pueden hacer una tarea tan simple.

Lo siguiente que me alucina es que esté tan al quite. Por supuesto que soy subjetivo, ladino, egocéntrico y un malaje del copón como demuestran los extensos archivos de Distorsiones. Mi aversión personal hacia la compañía que es uno de sus accionistas viene de muy atrás. Os contaré un secreto. Mi billete de Navidades a Gran Canaria costaba quince euros más barato si volaba con la mayor línea aérea española pero prefiero pagar algo más y acostarme con la satisfacción de saber que de mi dinero no come nadie ahí dentro y hablando de comida, en KLM me daban sandwiches para comer y a los precios del manduque de los otros se te va el ahorro en dos lonchas de pan y un refresco.

En el caso específico de mi visita a Sevilla, cuando compré mi billete salía más barato con Vueling que con Clickair y a igualdad de horarios (salen con cinco minutos de diferencia) opté por los primeros. ¿Habría comprado en Clickair si el billete era más barato? Posiblemente. Lo habría hecho si sus horarios se ajustaban mejor a mis planes pero no fue así. ¿Volaré con ellos? No tengo ni idea. A menos que abran destinos desde Amsterdam que me interesen no creo que así sea. Ya que quizás esto lo lean unos y otros, recordarles que ya he visitado todos los destinos Vueling y Clickair desde Amsterdam y me gustaría mucho que pongan vuelos con Bilbao, Santiago de Compostela, Lisboa y Gran Canaria. A los tres primeros sitios iría una sola vez o quizás dos pero a la isla redonda, con buenos precios (y no creo que sea difícil batir a los careros de Transavia), tendrían un cliente que se hace cuatro o cinco viajes por año a ese destino y que recibe frecuentes visitas de gente que viven en ese lugar por no contar la de holandeses que estoy mandando para allá.

Acabamos esta actualización con una nota a pie de página. Uno de los objetivos de mi bitácora es no perder el uso y abuso de mi idioma y al mismo tiempo escribir las cosas que me gusta leer. Así ha sido desde hace años y vistos los archivos ya van siendo muchos. En el pasado entraban un puñado de colegas y eso me daba una libertad increíble para desvariar a mi antojo. Ahora resulta cada vez más complicado porque el volumen de visitas requiere algo de responsabilidad y yo soy más bien de natural irresponsable. Espero no cambiar mucho.

La semana pasada en Distorsiones

A veces las cosas no salen como planeamos y tenemos que improvisar sobre la marcha, algo en lo que yo soy muy bueno. Mantener una bitácora con un compromiso personal de actualización diario se puede convertir en un reto cuando todas las variables que se mueven para conformar nuestra vida andan agitadas y las cosas tienden a salirse del cauce convencional. Digo esto porque alguno me ha preguntado sobre el cambio de rumbo que parece afectar a mi distorsionado universo y las cosas no son tan sencillas como parecen. Así que esta semana el tema fue prácticamente un monográfico sobre Viajes y me temo que seguirá ese mismo camino en los próximos días. Más de un mes después de haber estado en Irlanda tuvimos la Primer día en Dublín. Lluvia y encuentros divinos, Segundo día en Dublín. La ciudad bajo un frío sol y el anuncio del Fin de semana en Sevilla. Espero hablar de lo de Sevilla durante esta semana y no dejarme ir.

Seguimos paseando por Brujas, esa preciosa ciudad Belga que no me canso de recomendaros. Vimos Burghers’ Lodge, Grote Markt, Una preciosidad nocturna, Belfry desde Rozenhoedkaai, El sol sobre el puente y Basílica de la Santa Sangre.

El Cine sigue llegando en dosis masivas, más que nada porque estoy viendo una media de tres películas semanales. Por fin acabamos con las películas del 2007, la última fue The Nanny Diaries - Diario de una niñera y comenzamos el 2008 a lo grande con la soberbia American Gangster y este fin de semana vi The Oxford Murders - Los crímenes de Oxford, que aunque estaba bien, tampoco es que fuera gran cosa.

Finalmente, en este mundo temático tuvimos la segunda entrega del pequeño curso para usar más y mejor vuestra flamante cuenta de correo con Gmail. Se trató de Aprendiendo a usar y abusar de GMail - Segunda parte.

Y esto ha sido todo. La semana que viene algo más.

The Oxford Murders - Los crímenes de Oxford

The Oxford Murders - Los crímenes de OxfordMe salto unas cuantas películas para no llegar a esta cuando ya haya salido de la cartelera. Aprovechando que estuve en Sevilla este fin de semana, procuré visitar algunos de los cines de la ciudad y ver dos películas que me interesaban bastante y que sabía que posiblemente tendría que esperar bastante para que lleguen a los Países Bajos o directamente no llegarían jamás. Una de ellas es The Oxford Murders, una película española rodada en inglés y que en nuestro país se llama Los crímenes de Oxford. Tuve bastante suerte y hasta la pudimos ver en Versión Original y nos ahorramos el trauma que supone escuchar las voces esas extrañas que no van sincronizadas con los labios de los actores.

El julay de los julandrillos se vuelve julandrón

El entorno universitario es muy dado para dos tipos de películas. O son comedias con jóvenes borrachos que se dedican a derrochar el dinero de papuchi en una vida diletante con sus amigos recién conocidos y acaban siempre metidos en algún problema o tenemos algún misterio terrible, usualmente con asesinato de por medio y en el que salen cosas que al común de los mortales nos resultan inexplicables y que nos tragamos sin cuestionarnos nada. Los crímenes de Oxford es de este segundo tipo. Tenemos un chaval americano que viene a Europa para que un afamado y quisquilloso profesor le dirija su tesis y ambos descubren al mismo tiempo un crimen. A partir de ahí tendrán que desentrañar la madeja tirando del hilo con cuidado y procurando que no se rompa y con cada tironcito la cosa se enreda más y más y nuestros cerebros echan chispas porque no tenemos el ingenio adecuado para seguirles el ritmo. Por supuesto hay un par de giros inesperados y un final de infarto que te deja con la boca abierta y gesto afantizado, esa cara igualita a la de las infantas de España cuando están escuchando un discurso y no se enteran de papa.

Mi mayor problema con la película es el protagonista principal. Elijah Wood es una mierda de actor como ha venido demostrando desde hace años. Parece una mezcla entre caniche y folclórica y me enerva esa incapacidad facial que tiene para demostrar alguna emoción. Es como un póster, plano y frío y si no es por el resto del reparto, que se lo curra bastante, la película se habría ido al traste. Si consigues abstraerte y dejar de pensar que ese trozo de carne con ojos es supuestamente un actor llegas a disfrutar con la historia. Es como una procesión de Semana Santa o como las historias esas con transfondo medieval o eclesial en las que vamos averiguando un poquito más cada vez y la cosa se complica y cuando crees que la mujer de la limpieza es la mala malísima pues resulta que se le acabó el don Limpio y la matan y se te chafa la teoría. Por supuesto que cada uno entiende las cosas de una manera retorcida distinta a la de los demás y al salir habrán discusiones sobre esto y aquello y casi todos estarán de acuerdo en que el personaje de Leonord Watling sobra y no aporta nada pero joder como está la tía y como menea todos esos músculos sudorosos que el gran Dios de los cristianos le ha dado y por eso nada más se agradece que chupara minutos e incluso me llego a preguntar si no hubiera sido mejor que ella resolviera los misterios y el caramuro americano se hubiera quedado en su país pensando en países que invadir y tal y tal.

Como no quiero chafaros la trama y creo firmemente que el cine hay que verlo en la gran pantalla y no es vuestra cutre-televisión, avisad a aquellos de vuestros colegas que tengan gafas de vista y sepan leer y escribir en español tradicional y que sean capaces de sumar y restar con diligencia e id al cine a pasar un buen rato. Por el tipo de película que es yo no iría con descerebrados, chichones y niñas de estas de última degeneración.
7artuditos