Archivo de March, 2008

P.S. I Love You - Posdata: te quiero

P.S. I Love YouDesde que los americanos descubrieron que hay un tipo de películas que les gusta a las mujeres, los cines reciben con regularidad nuevas remesas de estas películas que siempre buscan tocar alguna fibra sensible y están llenas de sensibilidad y cosas de esas. Yo si caen dentro del grupo de comedias románticas suelo verlas porque entretienen y uno pasa un buen rato pero de cuando en cuando se me cuela alguna que no tiene gracia alguna y en esas ocasiones lo único que podemos hacer es encomendarnos y esperar que la suerte nos acompañe. Algo de eso fue lo que sucedió con P.S. I Love You.

A una julay se le muere el maromo y lo pasa fatal por no tener dildo

La historia es un tanto rebuscada e increíble. A una colega feliz como una lombriz y pobre como una rata de cloaca se le muere el julay con el que está casada y le entra la depre post-funeral. Se encierra en su casa a ver pelis de los canales esos que las ponen en blanco y negro y no quiere hacer nada hasta que un buen día le llega una carta de su difunto y éste le explica que le va a mandar una serie de las mismas para ayudarla a superar el trauma de haber perdido el rabo que cabalgaba y de paso ver si puede encontrar una más gorda y más dura que la consuele. A partir de aquí tendremos un montón de escenas predecibles en las que ella irá descubriendo lo buena, chachi y chimpona que es y lo mucho que tiene que disfrutar su vida. Su marido le soltará unos rollos de que te cagas en las cartas y ella va y se los cree y ni se pregunta cómo o de dónde salen las mismas. Entre medias hay un julay que se la quiere endiñar hasta los huevos pero ella como que no se presta y así pasaremos las dos horas que dura la peli, con esta mujer aprendiendo a vivir sin su marido y el resto de la familia sufriendo por su ñoñería.

A ratos es una historia entretenida y en otros momentos te miras las uñas para ver si te han crecido demasiado y esperas que todo acabe pronto. Lo mejor son los paisajes de Irlanda y la familia de la colega y lo peor son las melosas cartas que recibe y que en ocasiones te dan ganas de potar. Aún así, tiene un pase y uno la puede ver sin dormirse.

Procura ir con la chama que te camba la peluca y olvídate de los amigotes porque no te lo perdonarían.
6artuditos

Salvando Holanda del agua

Salvando Holanda del agua

Salvando Holanda del agua, originally uploaded by sulaco_rm.

Llegamos al final de este paseo por Kinderdijk en el que hemos visto a los gigantes que durante siglos han mantenido el agua fuera de este país que tiene más de un tercio de su superficie bajo el nivel del mar.

Tienes más fotos de Kinderdijk en el Álbum de fotos de Kinderdijk y si quieres visitar el lugar puedes encontrar la información en Excursión a Kinderdijk. No te olvides tampoco de toda la información turística disponible en la Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda.

Volviendo a casa

Dar un salto de tres mil kilómetros no es fácil. Si además se te ocurre hacerlo por la noche, es aún más complicado, aunque por otra parte, tiene sus ventajas. El domingo volvía a los Países Bajos por la noche y eso me permitía aprovechar el día casi al completo en Gran Canaria. Me lo pasé tirado en la playa apurando al máximo los últimos rayos de sol, cambiando la posición cada media hora cual girasol al que no se le escapa ni uno. Por la tarde, metí los kilos de productos de cochino que me traía a Holanda en la maleta, un trolley que para cualquier terrorista musulmán serían múltiples pecados mortales por su contenido en alcohol, jamón serrano y fuet, me duché y mi padre me dejó en el punto de partida de mi aventura dos horas y media antes de volar. Facturé de los primeros y la amable y entregada señorita que estaba trabajando ese día allí me otorgó el asiento 1F, el mismo en el que viajé en el trayecto de ida. Al mirar mi trajeta de embarque tuve un momento de mal rollo. El número de vuelo era el 666 y el código de control de mi tarjeta de embarque el número 13. Toda una combinación que animaba a salir por patas y no arriesgarme.

Me resigné y para matar algo de tiempo decidí pasarme por la farmacia del aeropuerto a preguntar por los Earplanes para niños, algo que le había prometido a mi hermana. Mientras hacía cola a mi lado veo un julay que parece agitanao, de pelo rubio y con unas patillas de lo más. El tío me mira y nos reconocemos. Un antiguo amigo del instituto al que no veía hacía dos años. Eso sí que es casualidad. Nos pasamos las dos horas siguientes hablando y poniéndonos al día y por poco me despisto y pierdo el vuelo. Intenté cruzar el control de seguridad por el lado de la terminal que es para vuelos regionales pero no coló. Los tercos empleados me negaron el paso, pese a que esa puerta da a la misma terminal que la otra y no hay ningún tipo de barrera que separe la zona regional de la de vuelos comunitarios. En fin, para trabajar en esos empleos no se suele buscar la inteligencia y definitivamente uno no puede sacar de donde no hay. Caminé hasta la entrada adecuada y después de despojarme de todo y quedarme con poco más que mi micro-tanga, entré en el lado SEGURO, ese al que la gente pasa tijeras y todo tipo de cosas que supuestamente detectan.

El avión de Transavia volvía a casa en hora y entré y ocupé mi lugar sin más esperas. En seguida me di cuenta que era el mismo avión con el que había venido y como he dicho, me sentaba en el mismo sitio. Algo extraño que contribuó a engordar las malas vibraciones. Gracias a mi simpleza, igual que me chocó el detalle, desapareció de mi cabeza y me centré en mirar a los pasajeros que entraban para averiguar quienes eran los que se sentarían a mi lado y serían ignorados durante cuatro horas. Como siempre, el iBook y el iPod mini para acompañarme durante el vuelo, junto con mi almohada inflable para el cuello. Por culpa de esos vientos tan extraños que estamos teniendo por la vieja Europa en estos últimos tiempos, nuestro vuelo se extendió media hora más allá de lo previsto. Además de dos episodios de la segunda temporada de Torchwood me eché un sueñecillo y pasé toda la maniobra de aproximación fascinado porque Holanda estaba cubierta de unas nubes tan bajas que reflejaban la luz de las ciudades y uno podía recomponer el mapa del país en base a manchas luminosas. Parecían montones de algodón con un foco situado en el otro lado y una vez cruzamos hacia esa parte, si mirabas hacia las nubes también se podía ver la luz reflejándose en ellas.

Después de tomar tierra salí de los primeros y llegué a la zona de recogida de equipaje con tiempo para comprar mi billete de tren y aún tenía alguna esperanza de ir a casa en el que sale a las dos. Mi gozo se trocó en drama cuando en los paneles vi que el equipaje no comenzaría a salir por la cinta hasta las dos y diez. La gente se vuelve loca cuando aquello se mueve y siempre se desesperan y se apelotonan como si les fueran a robar sus maletas. Yo mientras tanto me ponía al día leyendo mi correo electrónico y de cuando en cuando le echaba un ojo a la cinta. Mi maleta apareció la penúltima y para entonces ya empezaba a perder la fe.

Salí como siempre sonriendo a los policías de aduanas, que parecen preferir a los holandeses y siempre me dejan pasar y me quedaban veinte minutos para el siguiente tren, ya que entre la una y las cinco de la mañana solo hay uno por hora, el legendario tren-nocturno.

En el aeropuerto de Schiphol hemos pasado de no existir ningún Starbucks a tener tres en un par de meses. Lo peor no es que se venda esa basura de café, lo malo es que existan totorotas que se sientan allí pagando un precio astronómico por tomar un brebaje en un vaso de papel, en una mesa llena de mierda de clientes anteriores y pretendan simular que están teniendo una experiencia mística. Cerca de este antro para metrosexuales y gilipollas hay un montón de bares abiertos toda la noche en el aeropuerto y allí me tomé algo junto con los otros pasajeros del tren. Bajamos al andén con cinco minutos y nuestro tren llegó a la hora prevista. El nocturno no va directo a Utrecht. Pasa primero por Amsterdam Centraal en donde se detiene un rato así que los treinta minutos que se tarda habitualmente se convierten en cincuenta. Cuando llegué fui a la parada de taxis de la estación y estaba totalmente vacía. Da un mal yu-yu cuando no hay ni un solo coche en el lugar y supuse que esto formaba parte de mi combinación de números gafados. Me conecté a las páginas amarillas para mirar el número de alguna empresa de taxis, algo que las otras personas que hacían cola también estaban haciendo. Mientras estábamos en ello se escuchaba a lo lejo pitidos cortos, de unas décimas de segundo pero continuos. A uno se le ocurrió mirar hacia la calle, ya que la parada de taxis está en la parte superior de la estación y descubrimos que los taxis estaban abajo, esperándonos. A continuación vino una de esas carreras en las que no hay dignidad ninguna y en la que gané arrastrando como pude la mochila y el trolley por las escaleras mientras procuraba empujar y bloquear a los otros. Diez minutos más tarde estaba en casa. Eran las cuatro y diez y me desvelé. Dormí menos de tres horas y a la mañana siguiente estaba como un campeón en la oficina para dormir en mi despacho.

Grandes Noticias: Parece que los dioses han escuchado las plegarias de los grancanarios y por fin hay vuelos de la mejor de las aerolíneas españolas. Tanto Madrid como Sevilla son ya ciudades vueling a las que se puede saltar por un módico precio y con una calidad soberbia usando esta compañía desde mi tierra. Y como hay al menos uno que seguro que me acusa de parcial y malvado, comentar que Clickair, la compañía esa con la que yo nunca he volado por culpa de mis prejuicios a uno de sus accionistas, también vuela desde Gran Canaria a Sevilla y a Barcelona. Quizás algún día una de las dos conectará Amsterdam directamente con mi isla y yo seré su cliente número uno.

Puesta de sol entre molinos de viento

El sol se convierte en un pequeño punto amarillo que se aleja y la penumbra que precede a la noche se cierne sobre los molinos. Kinderdijk es un lugar precioso para estar por allí al atardecer y en invierno, en aquellas raras ocasiones en las que nieva, se vuelve aún más impresionante.

Tienes más fotos de Kinderdijk en el Álbum de fotos de Kinderdijk y si quieres visitar el lugar puedes encontrar la información en Excursión a Kinderdijk. No te olvides tampoco de toda la información turística disponible en la Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda.

Excursiones desde Amsterdam: Keukenhof - El paraíso de los tulipanes

Todas las anotaciones con información turística sobre Holanda están organizadas en la Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda así que antes de hacer alguna pregunta deberías mirar las que hay publicadas y los comentarios ya que muchas de tus dudas es más que probable que ya hayan sido respondidas.

Aprovechando que mañana 20 de Marzo abre el parque Keukenhof hasta el 18 de Mayo de este 2008, conviene hacer un repaso a las formas de llegar al lugar y los precios de las entradas. Por supuesto toda esta información (o casi toda), también la podéis encontrar en La página oficial del Keukenhof. Desde mi llegada a los Países Bajos, allá por el año 2000, he visitado este parque entre quince y veinte veces y este año, como no puede ser de otra manera, también acudiré en peregrinación. No hay palabras para describir lo que es caminar en un lugar, rodeado de millones de tulipanes, de todos los colores, tamaños y aspectos y respirar ese ambiente único. Es tal la explosión de color que te quema las retinas. Visitar Holanda entre el 20 de Marzo y el 18 de Mayo y no pasar por el Keukenhof unas horas es algo imperdonable.

El Keukenhof está en Lisse, una pequeña villa cercana a Leiden y no muy lejos del aeropuerto Schiphol. Los campos alrededor del parque son plantaciones de tulipanes con las que uno alucina tanto como con la visita al parque. Como los tulipanes se dan a comienzos de la primavera, el tiempo en el que permanece abierto el parque es de un par de meses y la mejor época para visitarlo suele ser a mediados de abril. En el parque hay varios pabellones cubiertos en los que se suceden las exposiciones florales a lo largo del tiempo en que permanece abierto el Keukenhof. Hay también repartidos por todo el parque cafeterías, lugares para comprar helados, bulbos de tulipanes, paraguas y demás. Una visita típica toma unas tres o cuatro horas aunque uno se puede pasar el día entero allí sin que se le haga pesado. Hay un lago muy bonito lleno de cisnes, patos, gansos y demás y gracias a unas piedras colocadas para que parezca que flotan uno puede saltar por una parte del lago y conseguir unas fotos chulísimas. También hay un molino de viento el cual se puede visitar y subir a la parte superior, hay un laberinto y una pequeña loma desde la que se puede ver todo el parque y los campos de tulipanes de los alrededores. Uno de los pabellones alberga orquídeas y se celebra un concurso en el que participan un montón de empresas holandesas para producir las mejores orquídeas.

El parque tiene unos enormes aparcamientos que absorven los miles de coches y autobuses que llegan y en los días soleados que caen en fin de semana, las caravanas para entrar y salir de Lisse son enormes.

Para visitar el parque tenemos varias opciones:

1. Tour desde Amsterdam. Un par de compañías ofrecen tours dos veces al día desde Amsterdam, saliendo desde cerca de la Estación Central y llevándoos hasta el lugar. En el precio del billete está incluido la entrada. Es la forma más comodona pero posiblemente también la más cara y la que menos flexibilidad os da.

2. Con coche de alquiler. Tienes el problema de los atascos de tráfico si no vas temprano pero a cambio, puedes salir de allí a la hora que quieres e incluso conducir por los alrededores y visitar los campos de tulipanes que hay en la zona. El precio del aparcamiento dentro del Keukenhof es de 6 euros y tenéis que comprar el ticket junto con las entradas. Si se os olvida, o pretendéis salir por la cara, al salir os pararán en las barreras y tendréis que pagar allí. Desconozco si os cobran más en ese caso. Para llegar en coche, la autopista A4 tiene muy bien señalizadas las salidas. Desde Amsterdam es la salida número 4 en dirección a Lisse. No hay forma de perderse.

3. En tren. No hay estación de tren cerca. Tendréis que combinar el tren con el autobús. Podéis ir en tren hasta el aeropuerto (Schiphol) y desde allí tomar el autobús número 58 hacia el Keukenhof, el cual sale cada quince minutos. Como el aeropuerto está muy bien comunicado, es muy fácil llegar desde allí. La alternativa es ir en tren hasta Leiden y tomar en esta ciudad el autobús número 54, el cual también sale cada cuarto de hora.

4. En autobús. La mejor forma de llegar al lugar. En las oficinas del VVV (información turística) de Amsterdam os podéis comprar el combi-ticket, que cuesta 19 euros para adultos, 16 para mayores de 65+ y 10 euros para niños de 6 a 11 años. Con este billete podéis ir en el autobús 370 desde Amsterdam hasta Schiphol y desde allí tomar el autobús 58 hasta el Keukenhof. También podéis comprar el combi-ticket en los puntos de venta de Conexxion de las estaciones de trenes de Schiphol, Leiden CS y Den Haag CS (La Haya). Toda la información sobre horarios, precios y donde comprar los billetes combinados la podéis encontrar AQUÍ.

Para aquellos que vayan en coche de alquiler o con su propio coche, además de los seis euros del aparcamiento, la entrada cuesta 13.50 por persona, 12.5 para mayores de 65 y 6 euros para niños de 4 a 11 años.

Tulipanes naranja desde el suelo

Tulipanes naranja desde el suelo, originally uploaded by sulaco_rm.

El parque abre todos los días de 8 de la mañana a 19.30 de la tarde y las cajas cierran a las 18.00. Hay un par de días que abre a las 7 de la mañana para aquellos que quieran hacer fotos y prefieran tener el sol más bajo. Esos días son el 24 de marzo y el 12 de mayo. En algunas ocasiones cierran los sábados a las 9 de la noche, normalmente sucede si tenemos días con veinte grados de temperatura o similares ya que en esos días, aquello se abarrota. En las entradas del parque hay cajeros automáticos y se puede pagar las entradas con tarjeta. El parque consta de unas treinta y dos hectáreas de terreno y a la entrada se pueden alquilar sillas de ruedas para minusválidos y también unas que funcionan con batería. Todo el parque está acondicionado para minusválidos.

También a la entrada hay un puesto de alquiler de bicicletas (información AQUÍ) y podéis recorrer los campos de los alrededores en bici, llegar hasta las dunas que protegen al país del mar y disfrutar de un día completo en la zona. El alquiler de la bici con un plano indicando la ruta cuesta 10 euros por cabeza.

Finalmente, comentar que el sábado 26 de abril es el día del desfile floral, una cabalgata de carrozas totalmente cubiertas de flores que sale desde Noordwijk hacia Haarlem y que en los cuarenta kilómetros que recorre se puede ver al pasar o si eres más gandul, puedes ir a Haarlem para verla llegar a la ciudad o al día siguiente visitar las carrozas en el centro de la misma. La cabalgata suele pasar por el Keukenhof hacia el mediodía del 26 de abril.

Tulipanes y molino al fondo

Tulipanes y molino al fondo, originally uploaded by sulaco_rm.

Vuelvo a repetir: Merece la pena la visita, es algo que no podéis ver en ningún otro lugar del mundo y que recordaréis toda vuestra vida. Llevaos la cámara con las baterías a rebosar porque haréis cientos de fotos.

Y para tener una idea de lo que vais a encontrar allí, podéis ver el Álbum de fotos de tulipanes en el Keukenhof en donde hay más de cincuenta fotos de tulipanes y si has llegado aquí y quieres más información sobre Amsterdam, también la tienes en la anotación Turismo en Amsterdam y en el Álbum de fotos de Amsterdam

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Un lugar mágico

Un lugar mágico

Un lugar mágico, originally uploaded by sulaco_rm.

El sol se aleja y se marcha hacia otras tierras y el molino esperará al nuevo día para continuar con su labor.

Tienes más fotos de Kinderdijk en el Álbum de fotos de Kinderdijk y si quieres visitar el lugar puedes encontrar la información en Excursión a Kinderdijk. No te olvides tampoco de toda la información turística disponible en la Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda.

El país de las grúas

No sé si los españoles se dan cuenta de lo que están haciendo a su país pero os puedo asegurar que lo que está sucediendo aquí no tiene equivalencia en ninguno de los grandes países europeos. En un año he estado en Barcelona, Madrid, Ávila, Segovia, Salamanca, Málaga, Gran Canaria y Sevilla. En todos esos lugares hay un desmadre absoluto de nuevos edificios que crecen como setas y que cambian la orografía del lugar. Lo de Madrid es tan grave que ya desde el aire se puede ver otra ciudad, una nueva y de barriadas inmensas que crece en las afueras. En Málaga no han dejado un metro de tierra al aire libre, en todos lados han crecido edificios, que se ensañan con el mar, al que están acosando y en las otras ciudades, tanto de lo mismo. Uno se da cuenta también al mirar las fotos que hace y pasarse la tarde quitando grúas de las mismas, no una, ni dos, sino seis o siete. En cualquier dirección que apuntes, allí están.

Entre los años 2002 y 2004 en Utrecht, la ciudad en la que vivo, se aprobó el plan de ordenación urbana de los próximos veinticinco años. Fue una consulta popular en la que los ciudadanos tuvieron que elegir entre una ciudad pequeña y con edificios grandes en el centro o una ciudad más grande pero en la que está prohibido construir edificios salvo en un area muy limitada. Ganó la segunda opción. Cuando uno llega a Utrecht, sea desde donde sea, ve siempre la torre de la catedral y se asombra porque casi no hay torres de más de tres plantas. Únicamente en el centro hay algunos edificios de seis pisos y en la zona industrial se han permitido torres de oficinas de más de diez y menos de veinte. También sabemos perfectamente como va a crecer la ciudad ya que ese plan de ordenación urbana que se aprobó determina cuando, como y de qué tipo son las viviendas que se irán construyendo a lo largo de estos veinticinco años. Las áreas de nueva construcción irán naciendo acompañadas del tren, autopistas y demás sistemas de transporte público para que desde el primer día la gente que decida vivir allí pueda ir y volver al trabajo sin coche.

Uno puede hacer una foto desde el DOM, ese magnífico campanario que es una seña de identidad de la ciudad, y no toparse en la misma con ninguna grúa. Aún así, los holandeses tienen la sensación de haber permitido construir demasiado y los oirás quejarse por el descontrol que hay. Yo les explico que cuando era pequeño e iba a Puerto Rico, en el sur de Gran Canaria, pasábamos por Maspalomas y había un inmenso erial. Ahora es una ciudad llamada Campo Internacional y no han tenido bastante con eso por lo que atacaron Meloneras, una de las mejores playas de la isla y la han convertido en lugar de apiñamiento de moles con todo-incluido, bestialidades que nunca se debieron haber permitido. También les cuento que en la ciudad de las Palmas tenemos Siete Palmas, la Minilla y otros nuevos barrios de los que ni siquiera me sé el nombre y en los que abundan los edificios altísimos porque aquí la gente gusta de vivir en colmenas.

Ya es muy tarde para salvar todas esas ciudades y conociendo a los españoles, es muy tarde para salvar muchas otras zonas. Aquí, en España, vale todo, se permite todo y se consiente todo. Las leyes están hechas para saltárselas. Mientras el campo se vacía las ciudades seguirán engordando, el cemento seguirá ganando terreno y un buen puñado de desgraciados se enriquecerán con este crimen. Es lo que hay.

Atardecer primaveral

Atardecer primaveral

Atardecer primaveral, originally uploaded by sulaco_rm.

Hay un halo de irrealidad que recorre Kinderdijk al llegar la tarde. Parece sacado de otro mundo y rincones como el de la foto no encajan en el nuestro.

Tienes más fotos de Kinderdijk en el Álbum de fotos de Kinderdijk y si quieres visitar el lugar puedes encontrar la información en Excursión a Kinderdijk. No te olvides tampoco de toda la información turística disponible en la Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda.

Vacaciones antes de Semana Santa

Son solo siete días de diferencia y podría parecer que las cosas son prácticamente iguales, pero esa semana de distancia hace que en la playa en muchas ocasiones esté completamente solo, Yo, el Sol y el Mar y cuando los heraldos anuncien oficialmente las vacaciones, entonces habrá una marabunta luchando por conseguir un metro cuadrado de arena, niños corriendo pisoteando las toballas ajenas, ancianas sin vergüenza lavando los cacharros en el agua sin que les importe el que la estén contaminando, pequeños delincuentes agarrados durante horas a las duchas y lavapies derrochando el agua mientras las bestias de sus madres les ríen la gracia y los alientan a seguir por ese camino de subnormalismo.

Son solo siete días pero no tienen precio. Respirar el olor del mar y no el de la tortilla de los que están a tu lado, escuchar los sonidos que hace el agua al romper en la orilla sin los gritos de la verdulera de turno llamando a su Ayoze, Kevin Costner o ese estúpido nombre que le ha puesto siguiendo alguna moda extendida en los polígonos en los que viven. Poder ver el fondo del agua y disfrutar con su limpieza sin tener que esquivar bolsas, restos de comida y las caquitas del niño, todo eso no tiene precio.

Son solo siete días y a veces los amigos me preguntan por qué no retraso mis vacaciones y así coincido con las de Semana santa y no parecen comprender que no solo mi billete es dos veces más barato, la calidad del entorno es diez veces mejor, no padezco ningún tipo de atascos de tráfico para llegar a los lugares que me gustan, no tengo agobios de ningún tipo y cuando vuelvo a casa y comienzo a trabajar, allí también me acompañará el silencio porque algunos se habrán ido de vacaciones. La cantidad de días que yo tengo no está vinculada a fiestas nacionales porque en Holanda casi no las hay y mis treinta y nueve días laborables los puedo repartir como quiero y por eso elijo la semana antes de Semana Santa.

Son solo siete días pero parecen dos universos distintos.