Archivo de April, 2008

El Papa de Roma

El Papa de Roma

El Papa de Roma, originally uploaded by sulaco_rm.

Una visita a Roma no está completa si no le echas un vistazo al Papa de Roma, el hombre que encabeza la religión Católica a la que muchos pertenecemos por imposición y de la que no hay forma sencilla de salir. Nuestro tropezón con este señor de aspecto siniestro fue en la Basílica de Santa María la Mayor, a la que acudió para algo aunque nunca llegamos a saber exactamente qué fue. Visto de cerca, parece poca cosa y se le ve muy viejo.

Lacitos de hojaldre

Lacitos de hojaldre

Seguro que más de uno de los que leen esto entra en las dulcerías como si lo hiciera en un templo sagrado y se le saltan los ojos a las vitrinas llenas de todas esas cosas deliciosas. Ni siquiera nos paramos a pensar en cómo las harán, asumimos que son muy complicadas y que quedan fuera de nuestras posibilidades. Pues no. Algunos dulces son muy sencillos de preparar y os garantizo que el resultado levantará murmullos de admiración entre los que prueben vuestra obra.

Gracias a un amable lector que dejó en un comentario un enlace, descubrí la bitácora de Erdecai y de allí he sacado un par de recetas. Hoy veremos una de ellas, unos lacitos de hojaldre con miel y leche condensada que en la iglesia seguro que catalogan como pecado mortal por lo buenos que están. La realización es muy sencilla y desde el momento en el que encendéis el horno para calentarlo hasta que tenéis los lacitos en la mesa, bien calentitos, no pasará más de media hora.

Sobra comentar que esta receta es una bomba energética y que por tanto, hay que cocinarla siempre que os visiten muchos amigos para que no sobre nada.

Los Ingredientes: 2 láminas de hojaldre congelado, leche condensada, miel, agua y azúcar glas.

La implementación: Se sacan las dos láminas de hojaldre del congelador al mismo tiempo que se pone el horno a calentar a 180 grados. Se prepara la bandeja del horno cubriéndola con papel de cocina. Esperamos unos diez minutos a que se descongelen las láminas de hojaldre. Después, se una leche condensada sobre una de ellas, ayudándonos de un pincel y se pone un poco de miel por encima. Se cubre con la otra lámina y se cortan tiras finas, de un centímetro y medio más o menos de ancho y cinco o seis centímetros de largo. Con el tipo de láminas que se venden en Holanda, de cada tira salen dos lacitos. Se coge cada rectángulo y se retuerce por el centro para hacer los lazos y se van poniendo sobre el papel de cocina. Cuando estén todos, ponéis en un pequeño cazo un poco de miel y la misma cantidad de agua y lo calentáis para que se diluya. Si tenéis un recipiente no metálico lo podéis hacer en unos pocos segundos en el microondas. Con ese líquido se untan los lacitos y se pone la bandeja en el horno durante unos doce minutos (o hasta que los lacitos estén dorados). Al sacarlos, se vuelven a untar con la mezcla de agua y miel y se dejan enfriar. Espolvorear con azúcar glas y ya os los podéis comer.

Nunca pensé que algo tan sencillo y que solo tiene hojaldre, miel, leche condensada y agua pudiera ser tan rico. En las últimas dos semanas los he hecho en más de seis ocasiones, son el colofón de cualquier cena y engalanan el café espectacularmente.

Si quieres ver otras recetas que he cocinado puedes ir al índice de Mi pequeño libro de recetas de cocina y allí tienes la lista completa

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Termas de Caracalla

Termas de Caracalla

Termas de Caracalla, originally uploaded by sulaco_rm.

Cuando estuve por primera vez en Roma, siendo un tierno adolescente, recuerdo haber ido a visitar las Termas de Caracalla al marcharnos de la ciudad y por eso siempre he asociado a esas termas a algún remoto lugar lejos del centro. Lo cierto es que están cerca del Circus Maximus y el Coliseo. El lugar es apabullante, con unas estructuras que dan fe del poderío constructor del Imperio Romano. Fueron construidas en el siglo III. Pese al expolio qeu sufrieron, hay grandes mosaicos en el lugar y merece la pena ir a verlo. Por lo que nos dijeron, algunas de las bañeras se convirtieron posteriormente en fuentes que llevaron a la ciudad.

Cenas y más cenas

Recibir amigos en casa o visitarlos en la suya es siempre un placer. Con la llegada de la primavera y de la luz todos comenzamos a saltar de casa en casa como si fuera un parchís, solo que en cada casilla compartimos mesa y tertulia, tomamos buenas cervezas, excelentes vinos y estrechamos lazos.

En las últimas dos semanas no he parado de recibir gente en casa y homenajearlos como se merecen. Es una oportunidad perfecta para probar nuevos platos y también para cocinar aquellos que nos gustan mucho. En esta vorágine de cenas el domingo me visitaron unos amigos y gracias al buen tiempo tuvimos la primera cena en el jardín. Comenzó con pimientos de piquillo acompañados de quedo de Valsequillo acompañado de mermelada de higos y un buen chorizo ibérico. Seguimos con una ensalada canaria o al menos ese es el nombre que yo le doy porque es la que desde siempre han preparado mi abuela y mi madre. De plato principal tuvimos Pollo con beicon y puerro acompañados de Guisantes con Beicon y applemoes y para completar la cena cada uno recibió su ración de Tarta de quesos Ricotta y Mascarpone. En el turno del café hice unos lacitos de hojaldre con leche condensada que están para chuparse los dedos. Salieron de mi casa a cuatro patas, no solo por la comida sino porque casi nos bebemos un barril completo de cerveza Jupiler que permanecía a unos perfectos tres grados en mi PerfectDraft.

Un par de días más tarde pasó por mi casa una amiga para cenar y ver una película en la tele. Traté de explicarle que yo suelo ir al cine pero no hubo manera así que primero nos deleitamos con más pimientos de piquillo y queso canario, unas papas arrugadas con mojo y después seguimos con unas mini-empanadas de hojaldre rellenas de atún y cebolla y como plato principal unas gambas en salsa de tomate acompañadas de arroz blanco. Para postre no me compliqué y repetimos con la Tarta de quesos Ricotta y Mascarpone y de nuevo hice unos lacitos. En esa ocasión tomamos un vino rosado y después nos vimos la película los Goonies, una de mis favoritas y que ella jamás había visto.

El miércoles fue mi amigo el Rubio quien me invitó a comer en su casa. Comenzamos con jamón serrano ibérico y con fuet y seguimos con unos champiñones fritos. De plato principal tuvimos unas pechugas de pollo fritas envueltas en beicon acompañadas de judías al wok y puré de papas. De postre fue una selección de natillas de varios sabores y helado.

En todas estas sesiones aprovechamos para hacer algo de jardinería juntos porque mis amigos gustan de explicarme cosas para que mejore mi cuidado del jardín o preguntan por otras en las que ya me he graduado. Algunos me traen plantas de regalo y otros optan por el alcohol, ese bendito líquido que tan agradables ratos nos da.

Para mañana vuelvo a atener una cena en mi casa, viene un amigo con su novia y me apetece un festival de tapas así que tendremos una Tortilla de papas con cebolla, Dátiles con bacon, de nuevo queso canario y chorizo, Champiñones rellenos con chorizo, Sushi Nori, unas gambas en salsa de tomate que sobraron del otro día y quizás alguna otra coas que improvisaré sobre la marcha mañana. Para postre nos acabaremos las últimas raciones de Tarta de quesos Ricotta y Mascarpone que me quedan y seguramente haré Magdalenas de chocolate.

En mi caso cada minuto que paso en la cocina es un minuto de placer, disfruto cocinando, buscando nuevos sabores, probando cosas nuevas y no dejo de sorprenderme por la manera en la que uno agrupa unos cuantos ingredientes y al rato surge algo delicioso.

Este verano habrán muchas más sesiones de estas, en mi casa o en las de otros, tardes eternas en las que el sol no se pone hasta bien entrada la noche y en las que discutiremos sobre los grandes temas de la vida.

Fontana di Trevi

Fontana di Trevi

Fontana di Trevi, originally uploaded by sulaco_rm.

Uno de los lugares de peregrinación obligatorio para cualquier visitante de la ciudad de Roma es la Fontana de Trevi, esa apoteósica exhibición de arte barroco situada en una de las plazas de la ciudad. La fuente está en el final de uno de los acueductos que traían agua a la ciudad y han habido varias fuentes hasta llegar a esta diseñada por Nicola Salvi y acabada por Giuseppe Pannini. La costumbre de tirar monedas en esa fuente data de 1954 y comenzó con una película (Tres monedas en la fuente). El lugar está abarrotado durante el día y resulta complicado hacer fotos. Un guardia impide que la gente se siente en los bordes de la fuente y resulta un poco molesto por su capacidad para tocar cataplines, pero bueno, es el precio a pagar por ver esta obra de arte.

Los micro-buses del centro de Roma

En todos los sitios que visitas cuando viajas te tropiezas con cosas que te llaman la atención y que quizás no merezcan formar parte de las páginas principales de tu álbum de fotos pero definitivamente, pueden ocupar alguna de las más recónditas. Para cada uno de nosotros ese detalle puede ser algo diferente, distinto, único a nuestros ojos y que nos llama la atención por ser una cosa que no vemos en nuestro entorno habitual.

Estoy seguro que para los turistas que vienen a la ciudad de Utrecht, los autobuses larguísimos con dos acordeones que unen las tres piezas que los forman y que llevan la longitud de esos vehículos hasta el mismísimo límite permitido por el código de circulación son motivo de fotos y asombro. La primera vez que mi padre vio uno de esos se le escapó un ¡Coño! porque no pensaba que a alguien se le podía ocurrir hacer una guagua así. Para mí estos vehículos forman parte del paisaje de mi ciudad y ni los miro, no veo nada extraño en ellos y los uso sin pararme a pensar en lo especial que pueden resultar para otras personas.

Estando en el centro de Roma me sorprendieron los micro-buses que se mueven por la zona con las calles más estrechas y retorcidas. Son prácticamente del tamaño de un coche y no tienen más de siete asientos y espacio quizás para otro pequeño grupo de personas de pie. Me llamaron tanto la atención que les hice varias fotos y siempre que veía alguno me quedaba abobado mirándolo pasar. Roma es una ciudad que tiene zonas muy complicadas para el tráfico. En otros sitios lo que se ha hecho ha sido peatonizarlas y suprimir la circulación en ellas pero aquí la solución ha venido de la mano de estas preciosidades pequeñas y posiblemente no muy rentables económicamente pero que son capaces de serpentear por el lugar sin más problemas. Aún así, en algunos lugares de esa ciudad deberían replantearse lo de cortar calles al tráfico porque la polución está haciendo estragos entre todas las maravillas que alberga.

Roma vista desde la Trinità dei Monti

Al subir las escalinatas de la Plaza de España nos topamos con esta vista de la ciudad de Roma en la que la cúpula del Vaticano se ve a lo lejos.

Capas

Si yo fuera uno de esos intelectuales que se caldean las neuronas tratando de resolver los grandes enigmas del mundo, seguro que ya me habrían invitado a algún programa de televisión para llenar una hora vestido con un traje de pana horroroso, unos zapatos negros que manchan de todo el betún que llevan encima y me mesaría la barba mientras escuchaba atentamente a los contertulios y me preparaba para interrumpirlos a mitad de su disertación porque eso jode mucho y queda bien en la tele. Por suerte soy más básico que la televisión sin codificar y hace años que renuncié a encontrar la solución de los grandes problemas. Vivo feliz en mi voluntario exilio holandés, tengo un buen trabajo, el dinero entra en mi cuenta corriente a espuertas, siempre ando planeando las siguientes vacaciones, viajo mucho y en general la fortuna parece que me viene de cara. Así y todo, cuando me siento en el Trono que tengo en mi casa por las mañanas y extiendo la mano hacia el lateral, siempre me acuerdo de algunos y me los imagino allí, en ese trocito de papel, dispuestos a comerse la mierda que me limpio con gran cuidado, ya que el orificio de salida de la parte posterior del chasis ha de ser tratado con todo el respeto y la devoción que se merece, que si hay algo que nos ha de durar toda la vida en buen estado es el culete.

Esto nos lleva a lo importante que resulta en nuestras vidas ese pequeño trozo de papel que necesitamos a diario y sin el que nuestras vidas serían mucho más hediondas. Yo he terminado por catalogar a la gente en base al que usan y por practicar una discriminación activa en base al papel que hay en el baño. Da igual a quien visites, en el baño siempre hay papel higiénico y te puede decir mucho de la gente de la casa. Yo a la gente que compra esos rollos de una capa como los que ponen en las oficinas y que parecen papel de lija, a esos los borro sobre la marcha de la lista de amistades. Una persona que respeta tan poco su trasero no puede ser buena. Así de claro. Sólo los miserables que se encargan de la logística del material de las empresas compran esa cosa que raspa y que te obliga a apilarlos hasta tener varias capas ya que si no corres el riesgo de rotura y sería tu mano la que se vería muy afectada. Este es también el papel que te obligan a usar en trenes o aviones y que tras usarlo has de ponerte una cremita hidratante después de usarlopara que se te recupere la zona afectada.

La gran mayoría opta por la seguridad que dan las dos capas, aunque aquí también se pueden encontrar diferencias ya que algunos papeles parece que los hacen con papiros egipcios. En este grupo hay ocasiones en las que uno tiene que agrupar al menos dos trozos para lograr que la maniobra de limpiado transcurra sin problemas. Otros papeles de los de dos capas se rompen fácilmente y claro, cuando tu mano anda por esos territorios no quieres que pasen esas cosas. En los supermercados se venden bolsas con rollos de doble capa que parecen fardos por el tamaño de la bolsa y la cantidad de rollos que llevan. Recuerdo el baño de un colega que compró una de esas bolsas con veintipico rollos y después no le quedó más remedio que distribuirlos por el micro-baño de su micro-piso. Daba un poco de cosa entrar allí y ver el despliegue excesivo de papel higiénico que había y que cubría incluso el montón de revistas porno que tenía para esos momentos intelectuales en los que se relaja.

Mi favorito de toda la vida es el papel de triple capa. Ya sé que se gasta más rápidamente y que según algunos no es más suave, pero la seguridad que te da no tiene precio. Las tres capas son suficientes para acariciar con dulzura ese lugar tan recóndito y que tan poco sacamos a la luz. En estos papeles las compañías que los fabrican despliegan todo su arte y crean auténticas maravillas, no se limitan al triste y soso rollo de papel sin más. Hay figuras hechas en relieve y son bastante fuertes con lo que el riesgo de rotura es mucho menor. Cuando entras en el baño de alguien y ves ese papelito de tres capas allí bien colocado, te entran enseguida ganas de jiñar para poder usarlo. Es como un reclamo que despierta mecanismos misteriosos en nuestro cuerpo que acaban en la expulsión de aquellas materias que no hemos podido o querido procesar.

En raras ocasiones he visto el de cuatro capas, ya que todas las ventajas del de tres capas se vuelven inconvenientes en éste, con un grosor excesivo que lo hace más práctico para usarlo como bayeta que absorbe lo que le eches. Supongo que tendrá sus seguidores o ya lo habrían quitado de los supermercados pero no termina de convencerme. Cuando me emancipé y comencé a vivir solo hice algunas pruebas con los de tres y cuatro capas hasta encontrar aquel que se identifica plenamente con mi trasero y le sirve con devoción. En esas pruebas, todos los de cuatro capas, aunque elegantes en la forma, suspendían en el uso diario.

Solo queda por nombrar el mítico papel higiénico de cinco capas que algunas personas afirman haber visto. Hay muchas leyendas sobre lo increíble que resulta restaurar tu trasero a su condición original usando ese paño de papel grueso que te iza hasta niveles nunca soñados pero yo aún no he logrado ver uno de estos y mira que he estado en países.

Y ahora viene la madre de todas las cuestiones: ¿Y tú, cuál usas?

Escalinatas en la plaza de España

Otro de los lugares famosos de Roma es la Plaza de España, lugar en donde está la embajada española ante la Santa Sede y allí nos encontramos con las escalinatas que nos llevan hasta la iglesia de Trinità dei Monti. Esas escalinatas tienen cerca de tres siglos de antigüedad y siempre están llenas de turistas que descansan y disfrutan con la algarabía del lugar. Hay una parada de metro al lado con lo que resulta muy fácil llegar con transporte público y en esa zona están las tiendas más pijas de la ciudad.