Archivo de August, 2008

Dame, dame, dame …

Dame, dame, dame …

Dame, dame, dame …, originally uploaded by sulaco_rm.

¡Qué peligro que tienen algunos! La imagen ya lo dice bien claro.

Un viaje tranquilo a Gran Canaria

El domingo en que viajaba a Gran Canaria me levanté bien temprano. La culpa fue de la lavadora. La había programado para que cumpliera con su cometido y acabara a las ocho de la mañana y eso hizo. A las siete y media la escandalera de los centrifugados ya no me dejó dormir. Después de tender la ropa continúe con los preparativos para la mujer de la limpieza, la cual se pasa este lunes por mi casa y en cinco minutos perdidos hice la maleta, asombrándome por las pocas cosas que llevo conmigo cuando voy a las Canarias por una semana. Básicamente son cinco mudas de camisetas, calzoncillos y calcetines, un bañador, un pantalón corto y el neceser con la máquina de afeitar y el cepillo de dientes.

Después vienen los regalos de mis sobrinas, los bombones Leonidas para regalar a algunos amigos, un tupperware lleno de uvas de mi jardín para mi madre y con un par de chorradas más ya no cabía nada en la maleta, la cual volverá llena con vino, jamón serrano, salchichón, chorizo, quesos canarios y otras delicias que compro para que me ayuden a sobrellevar el otoño.

Me pasé por casa de mis vecinos sobre las once de la mañana para despedirme y pedirles que se encarguen de echar un vistazo a mis dominios en mi ausencia, algo que ellos hacen encantados. Estuvimos un rato hablando y tras un café volví a mi casa, hice una inspección visual, traté de adivinar qué sería lo que me iba a dejar olvidado y con un par de minutos de tiempo me acerqué a la parada a tomar la guagua, la cual llegó con su precisión habitual. En la Estación de Utrecht la compañía ferroviaria, NS, ha montado un tremendo escenario con pantalla gigante, butacones y todo tipo de amenidades para que los viajeros vean los juegos olímpicos mientras esperan. Por desgracia yo solo pasaba por allí diez minutos y no me quedé a verlos, compré mi billete y bajé al andén en donde el tren apareció diez minutos antes de tiempo. Encontré un rincón tranquilo y durante el viaje estuve disfrutando de la conexión 3G y navegando con el iPhone. Se me ha olvidado comentar que cuando entré en la estación, subiendo por las escaleras mecánicas, las cuales iban llenas, iba una mujer que parecía un auténtico tanque de lo gorda que era y creedme, no exagero. A mitad de la ascensión la escalera hizo un ruido terrible, como de metales que están sometidos a una presión excesiva y tratan de liberarla de alguna forma. Todos nos temimos lo peor pero el sistema fue capaz de recuperarse y unos segundos más tarde nos iba depositando en una de las múltiples entradas que tiene la estación central de Utrecht.

Al llegar a Eindhoven fui a la parada del autobús que lleva al aeropuerto y allí había una multitud. La culpa es de Ryanair, que hace prácticamente todos sus vuelos en un intervalo de dos horas, posiblemente para ahorrarse el pagarles jornada completa a sus empleados de tierra. En la guagua íbamos como sardinas en lata, apiñados entre maletas, mochilas y otros enseres. Se escuchaba fundamentalmente el idioma español porque gran parte de los vuelos que salen desde ese aeropuerto van hacia Madrid, Valencia y Barcelona (o lo que ellos llaman Barcelona). En el trayecto pasamos junto a varios de los campus de la empresa Philips en Eindhoven y el estadio de la ciudad. Al llegar al aeropuerto, un noventa por ciento de esa gente corrió hacia el rincón de Ryanair para hacer la primera de múltiples colas, ya que lo habitual es que intenten pasar sin tener tarjeta de embarque o sin querer facturar una maleta y los eficientes empleados de esa compañía les terminan sacando la pasta.

En las colas de Transavia había mucha menos gente y predominaban los holandeses. De hecho, hasta dondde yo vi, era el único español que viajaba con ellos, algo que suele ser habitual ya que la gente no sabe donde comprar estos billetes para vuelos charter. En la cola paralela a la nuestra, una familia entera esperaba cargada de maletas con la ansiedad habitual de quienes no viajan a menudo. Pese a tener más de dos horas hasta la salida del vuelo decidieron que había que comer inmediatamente y mandaron emisarios a la cafetería. Al rato volvieron cargados de café y bocadillos y una de las chicas tropezó y lanzó el contenido del vaso de café sobre todas sus maletas. El resto de pasajeros nos reímos con disimulo mientras aquellos desgraciados se lamentaban de su suerte y veían como todo lo que llevaban se quedaba completamente pringado de café.

Después de facturar me acerqué a la cafetería del aeropuerto para comer algo y aprovechar para navegar un rato usando la red Wifi del lugar, la cual está incluida en mi contrato. Ahí fue donde descubrí que uno de los perdedores que conozco desde hace años había suplantado mi identidad y dejado un comentario en mi bitácora. Probablemente ese comemierda no contaba conque la tecnología de la manzana que tanto odia me permite estar conectado en todos lados. Después de borrar su zafio mensaje, el cual al mismo tiempo sirve para que todos aquellos que lo conocéis y lo leéis sepáis lo miserable y rencoroso que es, avisé a una amiga y le creé una cuenta de editora para que supervise y elimine todo aquello extraño que pueda aparecer en los próximos días. Pasé el control de seguridad con la eficiencia que da la costumbre. A mi alrededor la gente se olvidaba de quitarse cinturones, relojes, sacar líquidos y demás y convertían este proceso que debería ser muy rápido en una lenta pesadilla. Cuando llegué al otro lado, me acerqué a la puerta de embarque y caminé hasta el avión. Había pedido asiento en la última fila con la esperanza de tener una fila completa para mi pero el avión venía al completo y no hubo suerte.

Salimos en hora y los primeros cuarenta y cinco minutos fueron de intensas turbulencias, algo que no vivía desde hacía años. Entre sacudidas y meneos sobrevolamos París y pronto llegó la calma. El resto del viaje transcurrió sin nada especial que reseñar y al llegar a Gran Canaria, me senté a esperar tranquilamente hasta que todos los desesperados que viajaban conmigo salieran, ya que ellos ignoran que da igual cuánto corras, tendrán que esperar hasta que el último de ellos haya recogido su equipaje antes de salir para la zona turística del Sur de la isla.

Pasándoselo bien

Pasándoselo bien

Pasándoselo bien, originally uploaded by sulaco_rm.

Todos los que participan en el Amsterdam Gay Parade tienen claro que están allí para pasárselo bien y es a eso a lo que se dedican. A través de los altavoces suenan todos esos clásicos que si preguntas la gente te niega que les gustan pero de los que se saben la letra y mientras los espectadores agitan la patilla disimuladamente, los más desvergonzados se lanzan a bailar sin freno y dejan que la música los lleve a su antojo. En esta imagen tenemos uno de esos instantes atrapado en el tiempo.

A casa en el bicibus

Bici-Bus

En los Países Bajos se ha llevado el culto a la bicicleta hasta niveles increíbles. Las usamos para todo, como ya visteis la semana pasada. En algunas guarderías y colegios holandeses, el reparto de los niños a sus casas se hace en una bicibus como la que se puede ver en la foto, un vehículo increíble y equipado con múltiples medidas de seguridad. Si os fijáis bien veréis la barra que sirve de cinturón de seguridad para los niños, similar a las de las montañas rusas, las luces de la bicicleta, la protección para la lluvia y aunque no se ve en la foto, en el manillar va equipada con una pequeña emisora para que se puedan comunicar entre todos los que hacen el reparto y el colegio y así informar de cualquier problema que encuentren. En cada bicibus se pueden llevar hasta seis niños, así que si incluimos a la persona que la lleva, estamos hablando de siete personas que son transportadas usando este medio.

El consumo de gasolina es nulo, la destrucción de la capa de ozono por culpa del CO2 es también nula, la contaminación es nula y os garantizo que para la persona que los lleva es un agradable paseo y para los chiquillos algo cotidiano.

Reparto de niños con la bicibus

No sé si una idea así se podría exportar a España, sobre todo con el gran respeto que demuestran los conductores de coches hacia los ciclistas. Aquí, las personas en bici son las reinas de la carretera y somos millones de personas las que nos movemos todos los días usando este medio de transporte sin ningún problema.

Un millón y medio

De páginas servidas desde Enero del año 2005. Se dice pronto pero son un montón de páginas y el número que las representa es espectacular: 1.500.000. Sólo contando las páginas servidas este año, esta semana superaremos el medio millón, 500.000 que se dice, casi tantas como en todo el año 2007 y extrapolando estos números, acabaremos el año por encima de los tres cuartos de millón.

Una vez más, muchas gracias por fijarse en este rincón de la red y parar para leer las tonterías con las que desvarío todos los días. Aún me queda mucho por aprender para escribir bien y seguiré intentándolo. A ver si no me olvido y me compro una gramática de la lengua española para leerla en ratos perdidos y tratar de rectificar algunos vicios que he adquirido por culpa de la mezcolanza de idiomas que pululan por mi cabeza.

Para celebrarlo, enviaré postales con paisajes holandeses a todos aquellos que quieran recibir una y me lo notifiquen usando el sofisticado formulario para Contactar al que se tiene acceso a través del enlace anterior, pulsando en la opción adecuada del menú superior y si por desgracia entras aquí con Internet Explorer 6, usando el enlace que está en la barra lateral derecha ya que el menú superior no aparece en ese navegador y aún no sé por qué. Como mis dotes adivinatorias son muy limitadas, procurad poner el nombre y la dirección completa en el mensaje para saber a quién he de enviarlas. Esta oferta es válida hasta el domingo 7 de septiembre del 2008.

La semana pasada en Distorsiones

Por si aún no os habéis enterado, ayer di Un salto de más de tres mil kilómetros y estoy en Gran Canaria hasta el domingo. Ya sabéis lo que hay que hacer para quedar. Pienso absorber todo el sol que pueda y algo más y disfrutar con esas bizarras conversaciones que se pueden espiar en la playa a poco que prestes algo de atención. En esta semana que acaba de concluir hablamos de Las reuniones de las magdalenas, las más populares de las que se hacen en mi empresa y en las que cada participante recibe una de esas delicias cocinada en mi casa. Estos días también he tenido oportunidad de recordar a algunos de los Mediocres que se han cruzado por mi camino a lo largo de mi vida. Por suerte el tiempo coloca a todos en su sitio y ahí están, revolcándose en los lodos que ellos mismos han macerado.

Esta semana hemos comenzado una serie sobre las bicicletas en la que iremos viendo de cuando en cuando fotos muy curiosas. Hemos comenzado por una foto impactante de alguien que va En bicicleta a su propio entierro, no os la perdáis.

Durante los próximos días concluirá la serie dedicada este año al Amsterdam Gay Parade y tras una pequeña pausa, continuaremos con Oostvaardersplassen. Estos días hemos visto las Líneas Aéreas Julandras, Pibas y Pibones, nos hemos preguntado ¿Qué coño les dan de comer a los Pies negros de Sinterklaas? y por fin se ha sabido la respuesta a la pregunta que se hacía en Tiran más dos tetas que dos carretas. La podéis ver en A veces veo tetas. Finalmente nos reímos de unos Yogurines caducados.

Después de tenerlo aparcado durante un año, hemos vuelto a hablar de una de las aplicaciones más espectaculares y gratuitas que hay para los ordenadores apple. Se trató de Quicksilver - cuarta parte. Más triggers y relacionado con esto tuvimos Complicando lo sencillo o lo frustrante que puede ser realizar tareas sencillas con un ordenador de esos que funcionan con ventanas.

Acabamos con el Cine. Vi una auténtica joya llamada The Children of Huang Shi - Los Niños de Huang Shi que os recomiendo encarecidamente y una comedia llamada Get Smart - Superagente 86 de película que aunque pasa el aprobado, no consigue mucha más nota.

Esto ha sido todo. Os vuelvo a recordar que estoy en Gran Canaria y aunque Distorsiones sigue con su frecuencia habitual, yo ando desconectado y disfrutando de estas merecidas vacaciones.

Get Smart - Superagente 86 de película

Get Smart - Superagente 86 de películaPese a ser técnicamente viejo y haber superado la línea en la que las cajeras del supermercado te llaman señor, yo me debí criar en un universo paralelo porque no me suena nada lo del Superagente 86. De hecho, fue después de ver la película de la que hablaré hoy cuando me enteré que estaba basada en un personaje de una serie de televisión. La película se ha llamado Get Smart y en España recibió el fascinante título de Superagente 86 de película, imagino que rememorando el nombre de la serie televisiva.

Un julay torpón busca mojarla a cualquier precio

Un tipo que trabaja en la sede de una extraña organización de espías tiene que hacer una misión de la que depende la supervivencia de la raza, como siempre y en el camino mete la gamba continuamente pero parece que el viento lo lleva siempre de cara y las cosas siempre le salen bien. Le acompaña una chocha que luce palmito y balbucea unas palabras de cuando en cuando y unos malos malísimos sacados de algún cómic.

No sé cuántas veces se ha parodiado el tema de los agentes secretos pero seguro que ha sido unas cuantas. Aquí tenemos otra iteración con un agente torpe que siempre está en el lugar adecuado y que pese a no hacer las cosas a propósito, consigue resultados. Steve Carell da la sensación de estar divirtiéndose con este papel, muy en la línea de las comedias que protagoniza. Pese a ser entretenida, he de reconocer que a mí no me terminó de encandilar y aunque reconozco que pasé un buen rato, no es el tipo de película que volvería a ver o de la que espero que hagan una segunda parte. Hay mucha acción, muchas frases tontas para que el público se ría y una chica guapa que se intuye que puede hablar y hacer otras cosas.

Si lo que buscas es una comedia ligera y superficial con buenos efectos especiales, algo de acción y un poco de carnaza, esta es una buena opción.
6artuditos

Un salto de más de tres mil kilómetros

Una sombra en el cielo

Ha llegado el momento de recargar las baterías y recuperar el bronceado. Hoy estaré saltando por los cielos europeos en un avión de Transavia camino de Gran Canaria. La bitácora seguirá funcionando con su ritmo habitual y si se tercie y engancho alguna conexión Wifi, es probable que participe en la charla de los comentarios.

Durante ese vuelo superaré los 40.000 kilómetros recorridos por vía aérea en el 2008 o lo que es lo mismo, una vuelta completa a la Tierra alrededor del ecuador, algo que me ha tomado 15 saltos, repartidos entre 1 con Air Europa de Gran Canaria a Madrid, 1 con KLM de Madrid a Amsterdam, 4 con Vueling entre Amsterdam y las ciudades de Sevilla y Málaga, 2 con Ryanair entre Eindhoven y Madrid, volviendo desde Zaragoza a Bruselas, 2 con Delta desde Amsterdam a Nueva York y 5 con Transavia entre Amsterdam, Eindhoven y Gran Canaria que serán 6 cuando regrese en una semana. Para lo que resta de año no tengo previsto ningún otro salto aunque estaré en Francia, Bélgica y en Alemania.

Pórtense bien y para aquellos que estén por Gran Canaria y quieran hacerlo, ya conocen los medios que se pueden emplear para quedar.

The Children of Huang Shi - Los Niños de Huang Shi

The Children of Huang Shi - Los Niños de Huang ShiLos dramas históricos basados en hechos reales siempre vienen cargados de plomizas tramas y un desarrollo que queda lastrado por culpa de ese apego a la realidad que le entra a los que trabajan en la realización de la película. O eso, o se les va completamente el baifo y salen por peteneras con algo que pese a estar inspirado en un hecho real, no se le parece ni por asomo. Todos conocemos los cuatro o cinco grandes eventos históricos que se repiten continuamente y que marcan nuestra cultura porque los hemos visto en múltiples versiones desde niños. Por descontado nuestro desconocimiento es casi total cuando se trata de sucesos que acaecieron en Asia como el que nos cuentan en The Children of Huang Shi, una película que se estrenará en España a finales de Octubre o principios de noviembre con el título de Los Niños de Huang Shi.

A un julay novelero le cae un marrón de que te cagas por no andarse con cuidado

En plena invasión japonesa de China, un reportero británico se la juega para intentar hacer unas buenas fotos en una de las ciudades que los japoneses se están trabajando a conciencia. Uno de los jefillos de la resistencia lo salva y lo manda a un orfanato en donde se encontrará que los niños están solos y sin hablar nada del chino tendrá que ingeniárselas para sacar el lugar adelante y salvar a los chiquillos de una muerte segura. Según avanza la invasión, tendrán que emigrar hacia el norte del país en una marcha casi suicida que cambiará las vidas de todos los que toman parte.

Hay historias que te resbalan y otras que tocan alguna fibra extraña. Esta ha sido una de esas. Me fascinó desde el primer segundo y quedé enganchado hasta el final. Jonathan Rhys Meyers hace un soberbio trabajo rodeado de chinos que no se lo ponen fácil y logra superar todos los obstáculos que se le van presentando con una constancia y tenacidad a prueba de todo. En su particular viaje iniciático nosotros asistimos como testigos privilegiados y vivimos intensamente todas las aventuras de este hombre, forzado a convertirse en héroe pese a que lo que él quería era trabajar de periodista. A su lado hay un montón de chiquillos que lo hacen muy bien y unos paisajes brutalmente hermosos que contrastan con las crudas imágenes de la destrucción que acarrea cualquier guerra. Una pequeña joya para disfrutar y paladear mientras aprendemos un poquito de la historia reciente de China.

Absolutamente recomendada para aquellos que son capaces de ver más allá del cine de palomitas y efectos especiales.
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