WALL-E
Si hay algo por lo que recordaré este año 2008 es por el excelente cine de animación que se ha estrenado. Estamos en plena Edad de Oro de estas películas y parecen competir unas con otras para superarse y sorprendernos más y más. Después de Kung Fu Panda pensé que habíamos llegado al límite pero tras ver WALL-E tengo que reconocer que es una auténtica maravilla.
Un julay se cansa de cascársela y se busca pava poligonera para clavarle el aguijón
Cuando conocemos a WALL•E el mundo es un vertedero de desechos que han abandonado los humanos y en el que solo queda un pequeño robot que trabaja continuamente limpiando y que por razones desconocidas ha desarrollado una personalidad peculiar. Sin palabras nos van narrando una historia muy visual con nuestro protagonista, el cual se siente solo y mira un viejo vídeo humano en el que atisba que hay algo más, que las cosas no tienen por qué ser de esa manera. Cuando llega EVA para inspeccionar la tierra, WALL•E se enamora y la seguirá a donde haga falta para demostrarle su amor.
La palabra que me viene a la cabeza para definir esta película es Elegancia. Parece un musical en el que falta la música, hay un ritmo latente similar al de la música que nos lleva en volandas de escena en escena, que hace que nos enamoremos de WALL•E inmediatamente y que suple la carencia de diálogos en parte de la historia. El guión es una joya y gracias a lo perfecto de la ambientación estamos directamente frente a un clásico que aguantará la marea del tiempo y será recordado en el futuro.
Tenemos Ciencia Ficción, Comedia Romántica, Aventura, Acción, Drama y sin embargo la película no pertenece a ninguno de esos géneros, es algo tan sencillo como el amor, la amistad, la lealtad, la perseverancia, el saber que querer es poder y que los límites los ponemos nosotros mismos. Se puede decir muy poco más de algo tan perfecto, hay que verla y disfrutarla.
Genial y fantástica, puedes ir con quien quieras porque es el tipo de cine que gusta a todos.

Lo normal con todas las sagas que han pasado o están pasando por los cines es que mantengan parte del título de la primera y añadan un número para que los espectadores sepan que aquello forma parte de un todo mucho mayor. Sin embargo, lo natural sería tener títulos distintos, muy al estilo de las películas de 007 o a cualquier saga de libros. La excepción a esta regla de los títulos parece venir de la mano del murciélago más famoso, ese que siempre se pone leotardos ajustados y salta desde edificios muy altos sin razón aparente. Después de hundir la saga cambiando al protagonista, añadiendo al infame Robin y estirando hasta el ridículo los guiones, Batman parecía muerto y enterrado para el cine. Hace tres años la saga revivió con un equpo totalmente nuevo en
Algunas cosas supongo que comienzan cuando alguien tiene una idea para un corto y ese alguien habla con otro alguien y el dinero sale de algún lado pero claro, los cortos son productos de consumo marginal y sin prácticamente ninguna salida comercial así que estiramos un poco esto, alargamos aquello, movemos la cámara desde tres metros más allá y tirando de segundos por aquí y de minutos por allá llegamos a conseguir una película, corta, pero que nos permite llevar este producto a los cines y tratar de convertirlo en un bombazo de éxito. Eso más o menos es lo que ha debido sucederle a 
En verano nuestras expectativas son más bien bajas y damos por sentado que el cine que tendremos la oportunidad de ver es de ese que está realizado siguiendo un molde preciso que produce películas de éxito y que se olvidan prácticamente cuando las has visto. Más que de ver películas, se trata de participar en la orgía colectiva y seguir a la manada de taquillazo en taquillazo. Por eso sorprende tanto que en esta época del año se haya estrenado algo como 
Todos los veranos tenemos un puñado de películas que son las que revientan taquillas, agotan palomitas de maíz y mueven masas de descerebrados hacia los cines para ver lo más grande. El tiempo, ese arma mágica contra la que no hay defensa, pone posteriormente a todas estas películas en su sitio y pronto las olvidamos. Es un producto de consumo instantáneo, usar y desechar y así hay que tomárselo, sin más expectativas. Uno de los reyes de este cine insubstancial y vulgar es
Nuestras vidas están construidas sobre una línea que mayormente es suave pero que de cuando en cuando tiene saltos bruscos según los eventos excepcionales que ocurran en ella. Algunos somos capaces de disfrutar hasta de las cosas más nimias y verlas como pequeñas maravillas y otros se apoltronan en su monotonía y sienten pánico a salir de ella. Solo vivimos una vez así que cada uno ha de elegir como quiere que sea su huella en el mundo. Esta pequeña e inocua reflexión nos sirve para presentar la película 
Resulta paradójico que el cine de animación, originalmente pensado para los pequeñines de la casa, se haya terminado convirtiendo en el que nos enseña las historias más interesantes y además consigue mantener el balance entre adultos y niños. Son un puñado de películas cada año y casi siempre merecen la pena. Ayuda mucho el usar solo las voces de los actores y el poder desplegar la imaginación de los artistas que crean las animaciones. La última de estas películas que he visto es
Hace más de dos años y medio hablábamos por aquí de 
Hay una mezcla extraña que ha surgido en los últimos años en Hollywood y en la que al mismo tiempo tenemos comedia y drama, tratado de una forma algo diferente al estilo de las comedias románticas. Son películas de humor bastante zafio y que no se quedan en la educada línea que todos tememos traspasar. Van mucho más allá y en ocasiones pueden llegar a ofender a los espíritus sensibles por el lenguaje o la representación visual que se hace. En este grupo de cine basto y grosero y al mismo tiempo entretenido y bien pensado se encuentra