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Tissot t-touch

Tissot t-touch

Tissot t-touch, originally uploaded by sulaco_rm.

Este debe ser mi año del toque. No solo a mi teléfono le gusta que lo toquen, mi reloj comparte la misma afición. Cuando estuve en los Estados Unidos lo compré aprovechando lo barato que resultan las cosas allí en comparación con Europa. La diferencia de precio para un reloj fabricado en Suiza es del cincuenta por ciento, lo cual sirve para recordarnos que nuestras sociedades están plagadas de impuestos de todos tipos para mantener el Estado del Bienestar y los americanos como que no lo necesitan.

Volviendo al reloj, bajo ese chasis de titanio se esconde una máquina de precisión que no deja de sorprenderme. Con un toque en la pantalla puedo averiguar dónde está el norte, la temperatura, la previsión meteorológica basada en el histórico de las últimas doce horas, la altitud, activar la alarma o usar el cronómetro. Aunque puede parecer grande en realidad es bastante pequeño y ligero y se ajusta perfectamente a la muñeca. Yo sin un reloj me siento perdido, es posiblemente el único complemento del que no puedo prescindir.

Mareas

Siempre que vengo a Gran Canaria vivo casi un ciclo completo de cambio de marea. El primer día, al ir a la playa y buscar mi posición habitual, la mar quizás está vacía, lejana, nos permite ver un amplio campo de arena húmeda en el que juegan los niños y los gandules de los adolescentes dan balonazos pese a estar prohibido. Entre ellos serpentean los que caminan de un lado al otro de la playa tratando de perder peso, intentando deshacerse de esos michelines que se te agarran como ladillas y se niegan a irse.

Un rato más tarde, miras de nuevo hacia el agua y descubres que se ha comido un poco de ese terreno, que las olas juguetonas que revuelcan viejas y liberan de sus ataduras algunas tetas se han movido y están algo más cerca. Los niños siguen jugando casi sin notarlo, hacen sus castillos de arena y levantan muros para tratar de defenderlos porque cada vez hay más y más agua, las andanadas son más agresivas y ellos siguen sin comprender que la guerra la tienen perdida puesto que el mar ganará la batalla siempre.

Yo sigo durmiendo y despertándome, poniéndome más loción bronceadora y escuchando algún audiolibro desde ese punto estratégico en el que coloco mi toballa, exactamente en la línea que separa la arena virgen de la violada por el mar. A veces llegan unos abuelos con su nieto y se ponen a mi lado, juegan un rato y se vuelven a ir. Quizás sean dos madres con cuatro chiquillos, de esas que se pueden permitir el no trabajar porque sus maridos han escapado a la media y tienen buenos sueldos. Hay días que lo que tengo a mi lado es una banda de jóvenes adolescentes, todos menores de edad y todos llenos de tatuajes, sus cuerpos taladrados con aros que aparecen en los lugares más exóticos, con cortes de pelo absurdos y que al parecer son incapaces de emplear su propio idioma de una forma correcta. Los veo llegar, tirarse en la arena, comenzar con sus juegos sexuales, picándose unos a otros, estableciendo jerarquías, alzando muros en torno a las chicas que les gustan para que los demás las respeten y tras un rato arrastran al más débil al agua, se ríen un rato y después del baño se vuelven a ir.

Son también mareas, de gente que viene y va, que se repiten día tras día, que se vuelven previsibles porque da la sensación que todo está ya visto e inventado, que no hay espacio para la novedad. Las mareas del mar y las de la gente siguen ciclos muy específicos, dependiendo del día y de la época del año. Las veraniegas son más dadas a las multitudes, en las otoñales predominan las bandas de surferos que se pasan las horas subidos a su tabla esperando esa ola que no termina de llegar y que cuando finalmente lo hace, les permite lucirse durante diez segundos como mucho. En invierno no hay nadie en la playa, en muchas ocasiones estoy solo. El mar está muy frío, no hay olas y la gente ha desaparecido. En esa playa, si prestas atención, podrás escuchar al mar hablándote, contándote sus secretos y desvelando misterios que conoce desde tiempos inmemoriales. En primavera la playa la toman gentes pálidas que buscan recuperar el color que quieren lucir durante el verano, gente solitaria que llega y se pasa las horas enganchados a un teléfono móvil desde el que anuncian continuamente que están en la playa, tratando de encontrar la aprobación de los miembros de su clan.

Después de cinco días, la marea está a punto de completar su ciclo, ahora la mar ya no está vacía al llegar, más bien está casi llena, arrinconando a todos aquellos que quieren pasar un día en la playa y empujándolos hacia la zona en donde la arena bate continuamente récords de temperatura, ese lugar en el que no puedes caminar sin zapatos, has de correr perdiendo toda tu gracia y compostura y tratar de llegar lo antes posible a la orilla.

Nuestras vidas también se mueven al ritmo que marcan las mareas interiores, subimos y bajamos, estamos alegres o tristes, relajados o tensos siguiendo unas mareas que se van alternando dependiendo de un montón de factores. Hay que aprender a disfrutar tanto las mareas vacías como las llenas, en todas siempre hay algo bueno …

Magia en la noche

Alguien se encarga de distribuir algún tipo de polvos mágicos por toda España en la Noche de San Juan. Es la única explicación posible para tratar de comprender las razones que llevan a la gente a salir de sus casas, cargados de madera, toallas, comida, bebida, flores, frutas, verduras, papeles garabateados y ropa interior usada y reunirse en descampados, playas y plazas para celebrar algo que no sabemos muy bien lo que es, pero que hemos estado celebrándolo durante miles de años.

Lo único que me queda meridianamente claro es la certeza de saber que celebramos la supremacía del hombre sobre todos y cada uno de los Dioses que adoramos, que esa noche no vamos a ninguno de sus templos ni escuchamos a ninguno de sus falsos profetas desenredando sus mentiras habituales. Nos agrupamos con amigos, vecinos, conocidos o perfectos extraños y en las hogueras quemamos aquellos que creemos son los defectos que tenemos que pulir, esas vanidades que cada uno se niega a reconocer en público pero que sabe que existen. Asociamos esos defectillos con distintos objetos que serán entregados a las llamas o lanzados al agua para que la Naturaleza, ese ente a veces visto como abstracto que está a nuestro alrededor y no dice nada, se los lleve y nos haga mejores.

La Noche de San Juan es el punto y final de algo viejo y el comienzo de un ciclo nuevo. Dejamos atrás esos días que cada vez son más y más largos y casi sin darnos cuenta comenzamos el descenso hacia el oscuro invierno. En realidad, nuestros ciclos deberían comenzar en un día como este, tendría que ser la Nochevieja, el día que terminamos un párrafo en el libro de nuestras vidas y por la mañana, purificados, o al menos arrastrando una buena resaca, comenzamos a escribir uno nuevo. Es además un día en el que podemos salir a la calle y divertirnos sin tener que preocuparnos por la temperatura, un día perfecto para recordar que somos animales gregarios y que nuestros vínculos más fuertes están con aquellos que nos rodean.

Esta idea alocada, esas ganas de cerrar algo y abrir otra cosa nueva, por y para nosotros, sin que éste o aquel Dios se inmiscuya fue pronto detectada y combatida por las diferentes creencias. A lo largo de la historia han procurado extinguir esta fiesta, condenarla, erradicarla y no han reparado en medios. Si te juntabas con otros alrededor de una hoguera y quizás la saltabas, estabas haciendo brujería, insultabas a sus falsos ídolos y osabas ponerte por encima de ellos. Hemos tenido que liberarnos de las ataduras de la fe para liberar nuestras almas, para celebrar que somos y seremos Hombres y Mujeres, unos seres únicos y que estamos ahora aquí, no sabemos por cuánto tiempo o de qué manera, pero lo estamos y eso solo merece una celebración.

Puede que la razón que lleva a millones y millones de personas a salir a la calle cargados de bártulos y comida para juntarse con otros y dedicarse parte de su precioso tiempo esté escrita a fuego en nuestro código vital, puede que esto que hacemos sea instinto y no voluntad y por eso han fracasado todos los intentos de frenarlo. Hay una lucecita que arde todo el año dentro de todos y cada uno de nosotros y en la noche de San Juan, sin que se sepa muy bien el motivo, esa pequeña llama se convierta en un fuego interior que nos anima a salir y celebrarlo. De ser esto cierto, no sólo se probaría la existencia de uno o varios dioses, también se sabría que quieren que nos divirtamos, que no pasemos por nuestras vidas sufriendo y padeciendo sin ningún momento de felicidad pura, animal, básica y por eso, para forzarnos a detenernos y disfrutar, dejaron esa luz en nuestras almas.

Hoy, al llegar la medianoche comenzó un nuevo ciclo, entramos en un nuevo año, limpios y en paz con nosotros mismos. No sabemos muy bien el número que le corresponde ya que algunos que pertenecen a nuestra especie han estado milenios conspirando para que lo olvidemos pero han fracasado porque nosotros lo llevamos en nuestra sangre y con ella no hay errores. ¡Feliz año!

Limpiando la iglesia

Limpiando la iglesia

Limpiando la iglesia, originally uploaded by sulaco_rm.

Hasta en la sacrosanta y poderosa iglesia de cuando en cuando hay que arremangarse el hábito y limpiar. La Iglesia necesita de éste y de otro tipo de limpieza, que a los feligreses un poco de suciedad en el recinto no les molesta pero lo que ha sucedido en los últimos años ha hecho a muchos replantearse el enviar los niños para que se preparen para algún sacramento, con tanto cura dispuesto a plantar su salchichita en lugares en los que no deben.

Yo siempre pensé que las beatas eran las que se encargaban de limpiar y adecentar el local mientras el cura se dedicaba a tareas más sofisticadas con los chiquillos y el resto de la parroquia pero al parecer no siempre es así y existen excepciones como el cura de la foto, un hombre muy hacendoso y que demostró un dominio completo de la aspiradora y sus accesorios. Parecía bailar sobre aquel suelo tan espectacular en el que realizaba su coreografía que lo llevaba de lado a lado en unos movimientos repetidos en multitud de ocasiones y que hacía casi sin pensar. Era tan extraño el verlo limpiando como el monstruoso sonido del artilugio, que las perfectas condiciones acústicas del recinto amplificaba enormemente.

Recoge su mierda, guarro

Recoge su mierda, guarro

Recoge su mierda, guarro, originally uploaded by sulaco_rm.

Nuestra vida en las grandes ciudades acompañados de mascotas ha traído algunos efectos colaterales y los desechos biológicos de los animales son uno de ellos. En cada lugar hay costumbres distintas y dependiendo del grado de educación que tengamos, moveremos la línea en una dirección o en otra. Recoger la mierda de nuestro perro es tarea ingrata y que apetece poco y por eso los dueños tienden a olvidarse de la misma, la obvian con la esperanza de no ser notados. En algunos países no hay unas normas claras al respecto y raramente se observan carteles como el de la foto de hoy.

En Holanda hay que pagar un impuesto municipal anual por tener tu mascota en casa y con ese dinero se supone que se cubren los costes de limpieza que producirá. Hablando claramente, no se recogen las mierdas de perro, aunque tampoco se permite que los pongáis a cagar en la calle. Tenéis que llevarlos a los parques, en donde salvo que se indique lo contrario, son libres de cagar en donde les plazca. Para asegurarse que todos los propietarios de animales pagan impuestos hay brigadas especiales que visitan las casas a distintas horas para ver si hay gatos o perros. Cuando lo descubren, te llega la carta con la invitación a pagar y legalizar la situación de tu amada mascota.

En Dublín han optado por forzar a los dueños a recoger la mierda de sus animales y si no, multa al canto. En el cartel se puede leer que Cuando tu perro haya acabado sus negocios, ¡Hagas los tuyos!

Espero que no se refieran a que tú también te eches una jiñada en el parque porque si no aquello va a dar un asco terrible. Parece que solo hay que recoger la mierda del perro y no la del humano. La multa, si la pagas in situ es de 125 eurolos y de hasta 3000 eurolos si decides ir a juicio.

Me encanta el mensaje final en el que avisan que la mierda de perros es un peligro para la salud y arruina el medioambiente para todos

¿Arte o esperpento?

¿Arte o esperpento?

¿Arte o esperpento?, originally uploaded by sulaco_rm.

Los mismos fallos en nuestra programación que nos alejan de las perfectas sociedades comunistas en las que todos trabajamos por el bien común y esas boberías que dicen los que más roban son los que permiten que hay alguien en el universo capaz de hacer una lámpara tan horripilante como la de la foto. Está claro que siempre existirá un comprador para esa lámpara que adornaba el escaparate de una tienda en Dublín. Aquí el delito es tanto del creador como del vendedor y del comprador. El artista tiene una mente muy perversa que debería ser estudiada y analizada para comprobar si esa tara se puede transmitir al resto de los humanos. El vendedor obviamente quedó encantado con la obra y decidió que merecía un lugar prominente, en su escaparate, porque está convencido que esto lo merece y pronto le reportará un buen dinero. El posible comprador, ese que la admira y decide en ese mismo instante que por fin ha encontrado el complemento perfecto para su salón, ese sí que tendría que ser neutralizado porque su casa puede contener más objetos de este estilo y la acumulación de los mismos seguramente provoca daños irreparables en la capa de ozono y alrededores.

Todo dependerá de lo que entendamos como arte. Si hablamos de la creación que hace alguien para expresar una visión sensible del mundo que le rodea, estaríamos ante algo que es más bien un esperpento ya que no hay nada sensible en el pollo-lámpara fumador. Sin embargo, cuando vemos esta cosa se disparan una serie de percepciones y sensaciones en nuestros interiores que son el resultado de esta pieza y exactamente eso es lo que busca un artista, así que volvemos a tener que considerarlo arte.

Yo soy de los que creen que hay que dar una libertad total a los artistas y si alguien quiere hacer una cosa como esta, que la haga. También soy de los que creen que dentro del mundillo del artisteo y de sus creaciones, hay mucho mal gusto, mucha obra baladí, que pasará sin pena ni gloria y que de no ser por malas personas como yo ni siquiera sabríais de su existencia.

Una banda en la calle

Banda en escenario callejero

En casi todas las ciudades en las que he estado siempre hay alguien tocando música en la calle o a la entrada de alguna boca de metro. Son seres solitarios, que juegan con esos sentimientos que saben que todos tenemos para extraernos alguna moneda que después usarán para comprar tabaco de marca o tomarse unas cervezas. En muchas ocasiones no se trata de lo bien que lo hagan sino de lo céntrico que sea el lugar y de la cantidad de gente que pase por el mismo. Esto es como el SPAM, si pasan cien mil personas y el porcentaje de los que dan dinero es siempre constante, sacarás diez veces más que en el lugar en el que solo pasan diez mil. Matemáticas de cajón.

Conviene recalcar que yo estoy en el grupo de los que van con su iPod mini enchufado y que jamás dejarán un chavo para que fumen a mi costa y en la mayor parte de los casos, ni siquiera llegaré a escuchar su música porque mis auriculares son envolventes o involventes o como se llame eso que hace que te cierren la oreja al completo para que no te distraigan los ruidos del exterior.

Estando en Nueva Orleans para el festival de Jazz, en el año 2004, recuerdo que me sorprendió ver bandas al completo tocando en la calle y aún me sorprendió más que eran jodidamente buenas. Por la noche tocaban en bares de la ciudad y por el día redondeaban con un público que no estaba obligado a escucharlos y que disfrutaba honestamente de su música. En la visita a Roma vi a una banda tocando en una de las plazas de la ciudad y no pude resistirme a hacerles una foto. No tenían la calidad de aquellos que escuché en Nueva Orleans pero al menos sonaban bien y parecían divertirse tocando juntos.

Esta es otra de esas fotos que aunque las capturas en una ciudad determinada, en realidad son cosas que pueden suceder en cualquier otro lado. Lo bueno de viajar y conocer lugares es tener la oportunidad de capturar instantes simples como este. Estos músicos, igual siguen allí o se han ido con su música a otra parte. ¡Así es la vida!

Capas

Si yo fuera uno de esos intelectuales que se caldean las neuronas tratando de resolver los grandes enigmas del mundo, seguro que ya me habrían invitado a algún programa de televisión para llenar una hora vestido con un traje de pana horroroso, unos zapatos negros que manchan de todo el betún que llevan encima y me mesaría la barba mientras escuchaba atentamente a los contertulios y me preparaba para interrumpirlos a mitad de su disertación porque eso jode mucho y queda bien en la tele. Por suerte soy más básico que la televisión sin codificar y hace años que renuncié a encontrar la solución de los grandes problemas. Vivo feliz en mi voluntario exilio holandés, tengo un buen trabajo, el dinero entra en mi cuenta corriente a espuertas, siempre ando planeando las siguientes vacaciones, viajo mucho y en general la fortuna parece que me viene de cara. Así y todo, cuando me siento en el Trono que tengo en mi casa por las mañanas y extiendo la mano hacia el lateral, siempre me acuerdo de algunos y me los imagino allí, en ese trocito de papel, dispuestos a comerse la mierda que me limpio con gran cuidado, ya que el orificio de salida de la parte posterior del chasis ha de ser tratado con todo el respeto y la devoción que se merece, que si hay algo que nos ha de durar toda la vida en buen estado es el culete.

Esto nos lleva a lo importante que resulta en nuestras vidas ese pequeño trozo de papel que necesitamos a diario y sin el que nuestras vidas serían mucho más hediondas. Yo he terminado por catalogar a la gente en base al que usan y por practicar una discriminación activa en base al papel que hay en el baño. Da igual a quien visites, en el baño siempre hay papel higiénico y te puede decir mucho de la gente de la casa. Yo a la gente que compra esos rollos de una capa como los que ponen en las oficinas y que parecen papel de lija, a esos los borro sobre la marcha de la lista de amistades. Una persona que respeta tan poco su trasero no puede ser buena. Así de claro. Sólo los miserables que se encargan de la logística del material de las empresas compran esa cosa que raspa y que te obliga a apilarlos hasta tener varias capas ya que si no corres el riesgo de rotura y sería tu mano la que se vería muy afectada. Este es también el papel que te obligan a usar en trenes o aviones y que tras usarlo has de ponerte una cremita hidratante después de usarlopara que se te recupere la zona afectada.

La gran mayoría opta por la seguridad que dan las dos capas, aunque aquí también se pueden encontrar diferencias ya que algunos papeles parece que los hacen con papiros egipcios. En este grupo hay ocasiones en las que uno tiene que agrupar al menos dos trozos para lograr que la maniobra de limpiado transcurra sin problemas. Otros papeles de los de dos capas se rompen fácilmente y claro, cuando tu mano anda por esos territorios no quieres que pasen esas cosas. En los supermercados se venden bolsas con rollos de doble capa que parecen fardos por el tamaño de la bolsa y la cantidad de rollos que llevan. Recuerdo el baño de un colega que compró una de esas bolsas con veintipico rollos y después no le quedó más remedio que distribuirlos por el micro-baño de su micro-piso. Daba un poco de cosa entrar allí y ver el despliegue excesivo de papel higiénico que había y que cubría incluso el montón de revistas porno que tenía para esos momentos intelectuales en los que se relaja.

Mi favorito de toda la vida es el papel de triple capa. Ya sé que se gasta más rápidamente y que según algunos no es más suave, pero la seguridad que te da no tiene precio. Las tres capas son suficientes para acariciar con dulzura ese lugar tan recóndito y que tan poco sacamos a la luz. En estos papeles las compañías que los fabrican despliegan todo su arte y crean auténticas maravillas, no se limitan al triste y soso rollo de papel sin más. Hay figuras hechas en relieve y son bastante fuertes con lo que el riesgo de rotura es mucho menor. Cuando entras en el baño de alguien y ves ese papelito de tres capas allí bien colocado, te entran enseguida ganas de jiñar para poder usarlo. Es como un reclamo que despierta mecanismos misteriosos en nuestro cuerpo que acaban en la expulsión de aquellas materias que no hemos podido o querido procesar.

En raras ocasiones he visto el de cuatro capas, ya que todas las ventajas del de tres capas se vuelven inconvenientes en éste, con un grosor excesivo que lo hace más práctico para usarlo como bayeta que absorbe lo que le eches. Supongo que tendrá sus seguidores o ya lo habrían quitado de los supermercados pero no termina de convencerme. Cuando me emancipé y comencé a vivir solo hice algunas pruebas con los de tres y cuatro capas hasta encontrar aquel que se identifica plenamente con mi trasero y le sirve con devoción. En esas pruebas, todos los de cuatro capas, aunque elegantes en la forma, suspendían en el uso diario.

Solo queda por nombrar el mítico papel higiénico de cinco capas que algunas personas afirman haber visto. Hay muchas leyendas sobre lo increíble que resulta restaurar tu trasero a su condición original usando ese paño de papel grueso que te iza hasta niveles nunca soñados pero yo aún no he logrado ver uno de estos y mira que he estado en países.

Y ahora viene la madre de todas las cuestiones: ¿Y tú, cuál usas?

Chichen & Meals to take away

Chichen & Meals to take away

Chichen & Meals to take away, originally uploaded by sulaco_rm.

En el año 2002, en una de mis vacaciones en Gran Canaria, ya alucinaba mientras miraba el cartel del restaurante de la foto en el que ofrecen algo llamado CHICHEN para llevárselo. Siempre me he preguntado qué será eso tan extraño que uno puede adquirir junto con la comida.

Bromas aparte, el nivel de inglés en España es patético y lo podemos ver en todos lados, incluyendo este cartel que jamás debió ser creado.