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Drama total

Ya sabéis que el relato de mi vida no es completamente lineal y que además de saltarme capítulos altero el orden cuando me conviene. Lo que voy a contar hoy sucedió cuando volví de Gran Canaria a finales de marzo.

Después de llegar a casa tras unas vacaciones la rutina es siempre la misma. Abro el trolley en la planta baja y saco todas las viandas y después lo subo a la planta alta de mi casa y acabo de sacar el resto, tarea que puede tomar desde un par de minutos hasta dos semanas ya que no me agobio demasiado. Cuando volví del bodorrio en las Canarias lo hice el mismo día. Primero saqué la ropa sucia, la limpia, todos los cargadores y demás parafernalia tecnológica y entre todas esas cosas estaba mi férula dental. Ya lo he comentado en alguna ocasión pero como imagino que los nuevos no se han tomado la molestia de leerse los bastos archivos de esta bitácora os recuerdo que mis dientes son casi perfectos y solo tienen un pequeño y molesto defecto y es que por no haber tenido alambres de inocente criatura se colocaron un pelín mal y ahora necesito para dormir esa férula que evita que los situados en la parte inferior dañen a los que están por encima.

Férula dental rota

Cuando me la hicieron pensé que me moriría. Los primeros quince días no conseguía dormir con ese objeto alienígena dentro de mi boca. Estuve a punto de tirar la toballa y de buenas a primeras el sueño volvió y se convirtió en una rutina lo de enchufarme la férula justo antes de dormir. Con los años nuestra compenetración ha ido en aumento y ha llegado al extremo que desde el momento en que la coloco hasta ese en el que abro la puerta del mundo de Morfeo no pasan más de un par de minutos. Es un disparador que activa en mi cuerpo el modo sueño. Hace un par de años me la dejé en Gran Canaria y mi madre me la tuvo que enviar por correo porque no podía dormir, me faltaba algo. Esa férula ha ido conmigo a Sudáfrica, Omán, Nueva Orleans, Berlín, Galicia, Canarias, Nueva York, Francia y cualquier otro viaje que haya tenido lugar en los últimos quince años.

La saqué de la mochila en la que llevo todo el equipo fotográfico y la puse un momento en la moqueta porque estaba ordenando otras cosas. Me despisté y salí de la habitación a dejar algo y al volver no me di cuenta y de repente oí un ruido como de algo roto y noté que bajo mi zapato algo se había estropeado. Cuando retiré el pie observé con horror que mi adorada férula estaba partida, que la había matado con mi torpeza.

Esa noche no pegué ojo y lo mismo sucedió al día siguiente. El tercer día me emborraché para poder dormir mientras mi amigo el Rubio se descojonaba de mí y ese mismo día llamé a mi dentista y concreté una cita para hacerme una nueva. La asistente de la dentista sabe que con estas cosas no se juega y me hizo un hueco para que pudiera ir a la hora de comer. Me planté allí y les expliqué lo que había sucedido y les mostré a mi difunta férula para que la vieran. La dentista agarró sus herrajes y empujó aquí, tiró de allá y de alguna manera logró que al menos me pudiera poner ambas piezas por separado y así conciliar el sueño. Después me sentó en el sillón de tortura, me enchufó una especie de espátula de hierro con un producto que se seca rápidamente e hizo un molde de mi dentadura, primero la parte superior y luego la inferior. Cuando acabó hizo otro molde con una masa más plástica que según ella era una verificación de los anteriores ya que al sacarlos se pueden deformar un poco. Me prometieron que en cuatro días tendría mi nueva férula y hasta entonces tendría que apañarme con el remiendo que le hizo a la rota.

Al menos pude volver a dormir sin tener que recurrir al alcohol o a los somníferos.

POLI-TONtOS

Hace ya un tiempo que me aburrí de las polémicas que se montaban en mi bitácora cada vez que hablaba de las mierdas de vídeos musicales que ponen en los intermedios canarios de Telajinco y decidí no mencionarlos (a menos que pongan algo tan espectacular que merezca la pena, lo cual no es el caso). Sin embargo (estoy escribiendo esto a las siete y media de la mañana y ando algo difuso así que seguro que tendré que editar el texto más tarde pero quiero aprovechar para reivindicar el sin embargo, ese maravilloso however inglés del que hacen un uso tan soberbio en los libros de Harry Chapapotter), he de retomar el tema musical para hablar de esos pequeños segmentos que han incrustados en todos los programas en directo (y en diferido) de las televisiones españolas y en los que se practica la apología de la publicidad. Los hay repartidos a lo largo de todo el día y por lo que he visto no se salva ninguna cadena. La cosa comienza cuando la zorra de turno o el mariquita al mando mete una zarpa en la conversación de cualquier forma o manera y aprovechándose de alguna palabra dicha por los contertulios anuncia que es la hora de bailar al ritmo de los TONtOS. Inmediatamente aparece en pantalla una barra publicitaria en la parte inferior, comienza una música insidiosa y aburrida, la cámara se dispara y abandona el escenario para cruzar el plató en dirección al público en un picado vertiginoso y se desata la pasión en el Reino de los Orcos. Un atajo de gordas, viejas, hembras desbaratadas y frikis tarados se ponen en pie como si hubieran recibido una revelación divina, arrancan a agitar su caja de la mierda tamaño extragrande que lucen con orgullo y aplauden con pasión desmedida al ritmo de la música con más ímpetu que el mostrado por los doce apóstoles ante el mejor de los discursos de su jefe allá por el año treinta de nuestra era.

Después de unos diez segundos el presentador anuncia un nuevo TONtO, el cual puede ser POLI, MEGA o TERA y ese grupo de desahuciados que pierden el día sentados allí como ganado se adaptan al nuevo brío. Además de terrorífico, resulta patético que esas personas ya bien mayorcitas pierdan la vergüenza de esa forma y no tengan ningún pudor. Imagino que la mayoría de las viejas que acuden a a esos programas no harán lo mismo en su casa, quiero creer que cuando están en la cocina preparando el potaje y escuchan la tonada, no sueltan el cucharón y caen bajo el influjo de un hechizo que las obliga a agitarse en camisón entre sus cachivaches perdiendo la compostura.

Como no hay dos sin tres, tras otros buenos diez segundos se anuncia un nuevo TONtO y la cámara encuadra el rostro de una dulce anciana disfrutando del orgasmo de su vida al ritmo de una música de teléfono móvil y ella, sabedora de su momento de gloria, se retuerce cual culebra sometiendo el agarra-cuajos de tetas a una tensión para la que no fue preparado. También gustan de poner en pantalla a esos tipos sin dientes (o con un par de ellos) y bocas negras que sonríen hacia la cámara para enseñarnos el aspecto que debe tener la puerta del infierno.

Además de no haber conocido nunca a nadie que compre esos TONtOS y ni siquiera he sufrido tentación alguna de hacerlo, pienso que acudir a un programa de televisión y venderte de esa forma por un bocadillo o quizás ni por eso es algo que da lástima. Imagino que es una industria muy rentable dada la cantidad de anuncios que ponen a lo largo del día y que hay millones de personas que no se cansan de mandar mensajes para conseguir esas maravillosas canciones que impresionarán a la parroquia cuando te suene el teléfono. Una lástima que el mío esté en modo silencio de forma permanente.

El malaje

No creo haber contado lo que sucedió el primer día que la Dolorsi fue conmigo a Hilversum pero si lo he hecho, entonces has tenido mala suerte porque es de lo que voy a hablar hoy. Sucedió en Diciembre del año pasado. La Dolorsi me la habían entregado el día anterior, un miércoles y yo la tenía como a una reina, limpia como el oro y reluciente. Por la mañana salimos de casa con tiempo para ir a la estación porque no sabía el tiempo que me tomaría con la nueva bicicleta ya que estaba acostumbrado a la Macarena y su velocidad única. La cosa fue mejor de lo esperado y llegué en menos tiempo, gracias sobre todo a las siete velocidades que me permitían aprovechar mejor el esfuerzo mecánico.

Ya en la estación me dirigí al andén número 1, desde el que salen los trenes para Hilversum y me quedé esperando cerca del lugar en el que sé que para un vagón con entrada para bicicleta. Recogí a la Dolorsi para no perder tiempo y según vi que llegaba el tren tomé posición cerca de las vías. A mi lado se presentó una soplapollas rubia con un carcamal enorme y mal cuidado que pretendía meter en el tren. Teóricamente no se pueden llevar esas mierdas antes de las nueve de la mañana ni de cuatro a seis, solo pueden viajar fuera de horas puntas o en fines de semana. Es una forma de evitar que cuando los trenes van más llenos las salidas estén bloqueadas con bicicletas, solo se permiten las que se pueden doblar, como la Dolorsi. Nuestro tren partía a las 8.58 así que en principio lo que aquella zorra zarrapastrosa iba a hacer es un delito y puede ser penado por multa. No sería la primera vez que un revisor expulsa a alguien del tren por ello.

Entré y mientras subía noté que la gilipollas con bici estaba metiendo la rueda de su bicicleta entre los radios de la mía sin importarle un carajo. Me paré, la miré, bloqueé el paso de todo el mundo y hasta que no la retiró no continué andando. Me coloqué en la zona reservada para nosotros, un rincón con asientos abatibles. A mi lado se sentó una joven y la tiparraca que entró el carcamal lo largó sobre la puerta del otro lado del vagón y se marchó a desayunar dejando su bici allí. Según arrancó el tren y comenzó a cambiar de vía aquel armatoste se fue al suelo, golpeando a una señora y casi rozando mi bicicleta. La zorra de su propietaria vino tranquilamente, la levantó sin disculparse con la señora, la colocó en el mismo sitio y se marchó. Al llegar a la primera parada el tren se detiene del lado en el que ella había bloqueado la puerta. Nadie movió su bicicleta y la guarra asquerosa no estaba allí. Uno pulsó el botón para abrir la puerta y esta comenzó a deslizarse arrastrando la bici hacia afuera. En ese momento la vimos venir corriendo y muy molesta porque la gente no quitaba su asquerosa bicicleta, la cogió de mala hostia y la empotró entre la chica que estaba a mi lado y yo, manchándole a esta chica los pantalones y no diciendo nada. Se marchó tan contenta.

A partir de ese momento tenemos diez minutos hasta la siguiente parada, que es en Hilversum Sportpark, el lugar en donde está la sede corporativa de Nike en Europa. Aproveché que estaba bien pegado a su bicicleta para sigilosamente alcanzar los tapones, aflojarlos y soltarles el pitote. Las ruedas comenzaron a perder aire suavemente, algo muy sutil, que tomaría un cuarto de hora o veinte minutos en manifestarse. Se lo hice en ambas ruedas. Era un regalo a posteriori, uno de esos que no tendrás el placer de ver la cara de quien lo recibe pero que seguro que ella sabe quien se lo ha hecho.

Al llegar a la siguiente parada se bajó. Fue una pena porque si hubiera seguido hasta Hilversum Centraal la habría seguido con la Dolorsi para ver su rabia cuando se quedaba tirada y tenía que seguir a patita. Al salir vino de nuevo a lo bruto para arrancar su bicicleta del lugar en el que la había largado pero esta vez estuve más listo y fui yo quien le arreé una patada disculpándome inocentemente mientras la miraba a los ojos y la obligaba a bajar la vista y tragarse su queja. Funcionó y no dijo nada. Se marchó y estoy seguro que cinco minutos más tarde se iba a encontrar con la sorpresa y sabría quien se lo había hecho.

Dudo mucho que esa zorra aprenda la lección pero al menos esta vez recibió un pequeño castigo y no se fue de rositas y la Dolorsi vio que quien le hace algo, lo paga.

HEROES

ALERTA: Puede que desvele cosas que aún no se hayan visto en España debido al desfase entre los episodios emitidos aquí y en el resto del mundo. Si estás enganchado yo no pasaría del primer párrafo, que lo sepas.

Sé que soy un héroe. Aún no he averiguado cual es el super-poder que me ha tocado pero un día de estos seguro que lo haré. Aquellos que me quieren una hartada no dejan de repetírmelo continuamente. Soy un campeón por miles y miles de razones que seguramente ya han sido explicadas en esta bitácora una y otra vez. Tengo curiosidad por el día que mi super poder se materializará. Espero que sea algo que pueda usar para hacer el bien y lograr la paz mundial que es lo que hay que decir de cara a la galería aunque la verdad, la verdad, prefiero que me toque un poder que me permita hacerme rico y no dar un palo al agua y preferiblemente sin tener que meterme a político.

De los que he visto hasta ahora no quiero el poder de Jiro (Hiro) porque es muy sacrificado de usar. Se tiene que trincar y ponerse a pujar como si estuviera estreñido y eso no tiene glamour ninguno. Tampoco me gustan los poderes de los Petrelli porque uno es un parásito y el otro además de político solo vuela, que es como muy chorra y encima le da miedo usar el poder. Por descontado no quiero ser Sylar porque es otro parásito además de asesino y una vez hemos eliminado a esos desgraciados, me gustaría el super poder de ser invisible como el del Doctor WHO de la primera temporada que es uno de los más útiles a la hora de colarte en sitios, afanar todo lo que puedas y viajar por la cara.

Es bastante curioso como los negros de la serie tienen cutre poderes impopulares, a la hora del reparto les tocó la más fea y como entre los blancos parece que está la semilla del mal. La trama japonesa es la más interesante con diferencia y es un gustazo oírlos hablar en su cutre inglés según va transcurriendo la serie.

También jode bastante el puto indio, siempre tocando los huevos de los héroes con su mística y su tufo a incienso. A ese no le veo yo mucho futuro para la segunda temporada a menos que vea la luz y cambie para bien. La suya es la línea de historia más aburrida y en muchas ocasiones se pueden cortar sus apariciones sin que la serie pierda un ápice.

Mientras espero que ese super-poder se me revele, tengo algo de tiempo para ver otra serie norteamericana y un par de series británicas. Sigo con devoción BATTLESTAR GALACTICA que en su tercera temporada no solo no cansa sino que incrementa la adicción. Esa es sin lugar a dudas la mejor serie de televisión que se ha producido en mucho tiempo y tiemblo pensando quien puede ser el protagonista que morirá en este mes de Marzo. En el pasado seguí LOST pero después del final de la segunda temporada se me han quitado las ganas y aunque tengo tres episodios en el portátil por si en algún viaje me aburro, llevan ahí meses. De las series británicas adoro DOCTOR WHO, la cual está a punto de comenzar en su tercera temporada. Es inteligente, divertida y cínica con unos guiones alucinantes y el encanto de lo sencillo. Un poco menos serie pero igual de amena es TORCHWOOD, una serie que surgió de la anterior y que trata de un cuerpo de seguridad británico que trabaja en la investigación y contención de las movidas extraterrestres que hay en el Reino Unido. Por lo demás, me aburren las series que transcurren en hospitales con un nuevo paciente en cada episodio, me aburren las series policíacas, de detectives forenses o de detectives a secas y me aburren las series de putas pijas cansadas de sí mismas y casadas con maniquíes.

Días de Grolsch y amigos

Ayer había quedado con mi amigo el Rubio para ir a cenar a su casa y después irnos a nadar. En paralelo quedé con su esposa para encontrarnos en la estación de tren de Woerden porque ambos llegábamos más o menos al mismo tiempo y así podíamos ir juntos en nuestras respectivas bicicletas a su casa. Todo parecía ir de acuerdo al plan previsto hasta que llegamos a la estación. Algo falló en el sistema de señalización ferroviario y el tren se quedó en una vía situada en el medio y sin acceso a los andenes. Cuando ves pasar al conductor del tren corriendo a abrir una de las cajas de control y empezar a pulsar botones no puede ser nada bueno. La mujer desapareció en dirección opuesta y un poco más tarde escuchamos por la megafonía que por un error del sistema tendríamos que retroceder para que vuelvan a sincronizar el sistema y de esa forma entrar en la estación por la vía correcta. Además teníamos que esperar porque tres trenes debían pasar antes de hacer esta peligrosa maniobra, ya que circularíamos por una vía en dirección contraria. Avisé a la esposa del Rubio para que se fuera a casa sin esperarme y que rezara por mí. Después de un cuarto de hora arrancamos y todos íbamos tensos. Retrocedimos cerca de un kilómetro, pararon el tren, la conductora volvió a pasar corriendo en el otro sentido y volvió a arrancar, llevándonos esta vez a buen puerto. En los últimos días ha habido varios problemas con trenes en diferentes partes el país. El problema parece estar en el ordenador que controla el sistema, el cual tiene un disco duro defectuoso que está previsto que se cambie en el año 2008. Esto lo dijo el responsable de la empresa ferroviaria por la tele y la gente no se lo podía creer. Según él no se puede detener el sistema y no hay respaldos de seguridad, o algo parecido.

Después de lo del tren corrí por los campos hacia Kamerik a lomos de la Dolorsi y llegué a tiempo para la cena. Tras las comida nosotros dos nos íbamos a hacer deporte, a nadar a una de las piscinas de Woerden. Cogimos nuestras cosas y ya en el lugar nos cambiamos y nos metimos en las piscinas recreativas, con diferentes temperaturas y un trampolín. Yo sigo sin ver lo de que estamos haciendo ejercicio pero lo cierto es que nos lo pasamos bien, nos reímos un rato y ambos salimos de allí muy relajados. Después de media hora nos cambiamos a la piscina de competición para nadar un rato pero joder, en esa ponen el agua helada y después de seis piscinas se me hielan los huevos y se me ponen como almendras peludas. Delante de mí, a los lados, detrás y en cualquier lugar que mirara habían viejas nadando con su cuidado pelo absolutamente fijo por la laca seco. Como van tan despacio tienes que nadar en zigzag, esquivándolas y rezando para que a ninguna de ellas se le escape un peo (pedo peninsular) cuando estás detrás de su orondo trasero buscando el hueco para adelantar. Cuando nos cansamos volvimos a las piscinas calentitas para echarnos la meadilla y seguir con las actividades relajantes. Al terminar nos duchamos usando el champú de alguna otra persona y nos marchamos al centro de Woerden para buscar un pub y pegarnos unas cervezas. Estuvimos también mirando un castillo que hay en el centro que data del 1400 y que tiene en su interior un restaurante. No me gustó la vista que tienes desde el restaurante a un patio interior lleno de bicicletas. Un lugar tan idílico estropeado de esa forma.

La sesión la acabamos en casa de mi amigo bebiendo cerveza Grolsch. Han modernizado el botellín y el nuevo es espectacular, con un diseño que se adapta perfectamente a la mano. Creo que nos tomamos seis cada uno y si paramos fue porque yo trabajaba hoy. Cuando volvía hacia la estación de Woerden en bicicleta el aire frío me golpeaba la cara. La temperatura era de unos cuatro grados y el aire estaba limpio. En el cielo, una miríada de estrellas iluminaban mi camino y la bicicleta parecía volar a lomos de una alfombra mágica. Llegué a la estación con el tiempo justo para tomar el tren de vuelta a Utrecht, el cual estaba en el andén a punto de salir. Ayer fue un día muy especial. Un montón de pequeñas actividades dieron fruto y pese al problema con el tren el balance fue muy positivo. Entre otras cosas compré mi billete para visitar Gran Canaria. Toda la alegría y felicidad de esas veinticuatro horas se detuvieron por la mañana cuando me levanté. Tenía un SMS con una noticia terrible. El azar es caprichoso y por un lado te da y por el otro te lo quita.

Entradas de cine

Entradas de cine

Desde mediados del año 2003 hasta mediados del año 2006 tuve la suerte de mantener el mismo despacho, algo que no suele suceder en mi empresa, en donde tenemos un equipo de gente que se dedica a movernos de planta y de edificio como deporte olímpico. Después de esa mudanza he sufrido dos más así que en los últimos nueve meses he tenido tres despachos y cuatro compañeros distintos. Durante los tres años que conseguí mantener la posición empapelé una de las paredes con las entradas de cine. Las iba poniendo en tiras que colgaban desde el techo hasta el suelo. La gente solía entrar a mirar y preguntarme mi opinión por esta o aquella película. Recuerdo que cuando tuve que dejar aquel despacho descolgué las tiras y opté por tirarlas y hasta el momento no he vuelto a comenzar con el proceso de empapelamiento, aunque conservo las nuevas entradas. Hoy alguien me ha preguntado y me he acordado y rebuscando en mis fotos he encontrado una que hice antes de proceder al desmantelamiento. Lo que veis en esta foto son las tiras de entradas con la cámara apoyada en el suelo. A veces el viento jugaba una mala pasada y soltaba una de las tiras pero lo normal es que aguantaran bien el tipo.

Nieva en Utrecht

Nieva en Utrecht

Nieva en Utrecht, originally uploaded by sulaco_rm.

Se han cumplido los pronósticos y sin que esté siendo tan malo como habían previsto, lo cierto es que lleva todo el día nevando. ¡POR FIN LLEGÓ LA NIEVE A HOLANDA!

La foto es del jardín de mi casa desde la ventana del dormitorio de invitados.

La Dolorsi recogida

La Dolorsi recogida

La Dolorsi recogida, originally uploaded by sulaco_rm.

Hace un par de meses presentamos en sociedad a la Dolorsi, mi nueva compañera de viajes y borracheras. Además de ser una preciosidad es muy versátil y se puede plegar hasta quedar como se puede ver en la foto. Cuando está recogida puede viajar en tren sin tener que pagar billete y con sus once kilos la puedo cargar sin más problemas. Aunque ya lo he comentado en alguna ocasión, lo volveré a repetir: en el sistema ferroviario holandés, se permite llevar bicicletas gratuitamente siempre y cuando estas se puedan doblar. Si es una bicicleta normal, además de pagar seis euros por día de viaje no podréis hacerlo en horas punta, es decir, desde las 7 a las 9 de la mañana y desde las 4 a las 6 de la tarde. Existen varias empresas que venden este tipo de bicicletas. Entre ellas las más populares son Dahon y Brompton. Haciendo clic en la foto podréis ver las notas que he puesto en flickr.

Movileos

Al hilo de lo que comentaba ayer, me pregunto que tipo de efectos secundarios tendrá la cultura del móvil. Aunque ya no podemos recordar los tiempos antiguos no hace tanto que disfrutábamos aquellas sesiones de cine sin teléfonos sonando y donde lo más molesto era el hijoputa con el puntero láser haciendo dibujos en la pantalla o el silencio que se podía sentir en multitud de lugares y como hablábamos con la gente que estaba a nuestro lado. Todo eso ya es historia. Ahora, mientras pedaleo camino de la estación con la Dolorsi creo que más de un cincuenta por ciento de la gente que adelanto o me cruzo llevan el teléfono en las manos y van hablando por el mismo o escribiendo y leyendo mensajes. Lo mismo sucede en el tren, en la terminal de llegadas del aeropuerto, en el cine, el teatro o en la sala de espera del médico. Es un virus que se ha extendido por todos lados. En España siempre me da la impresión que la gente es aún más ruidosa que aquí. No solo hablan por el teléfono continuamente, gritan para asegurarse de que escuchas sus conversaciones. En Nueva York también los podías ver por todos lados, como autistas que se concentran en un pequeño universo contenido en el teléfono.

Aquí y allá todos hablan conduciendo y los más facinerosos van por la calle gritando con sus auriculares bluetooth. ¿Hacia dónde vamos? … ¿Cuánto hace que compraste o te regalaron tu primer teléfono móvil? ¿Diez años? ¿Cinco? ¿Te das cuenta de la falta de educación que supone que estés con alguien y atiendas una llamada y te pases un cuarto de hora hablando con otra persona? Y qué me dices de las reuniones, estás discutiendo un tema y de repente alguien comienza a susurrar en su teléfono polladas a la zorra que le come el nabo sin rubor alguno. ¿Acaso no puede esperar hasta llegar a su despacho?

Quiero pensar que ya estamos tocando fondo y que la cosa no irá a peor. En Holanda han comenzado a crear secciones específicas en los trenes en las que se prohibe el uso del móvil para que aquellos que quieren disfrutar con el silencio o hablar con su acompañante no tengan que sufrir la intrusión de los otros. Aún no ha terminado la guerra contra los fumadores y ya tenemos otro enemigo a batir y este está aún más extendido. Dentro de diez o quince años, cuando tengamos gente que ha vivido un cuarto de siglo con un teléfono pegado a la oreja y lleguen a la mayoría de edad la primera generación de niños criados con un teléfono en el bolsillo veremos lo que sucede. Igual no pasa nada y el mundo sigue girando o quizás se descubra que los movileos han desarrollado circuitos electrónicos en su cerebro y pueden hablar telepáticamente entre ellos y quizás alguien sin escrúpulos y con espíritu empresarial desarrolle una red P2P usando el espacio vacío en los cabezones de los movileos para almacenar ficheros y mover información por todo el mundo sin que haga falta llenar las ciudades de antenas.

Yo ya he tomado partido por un bando, el de los que viven libres, sin tener que responder siempre, sin permitir que otros interrumpan mi vida con sus pausas publicitarias para contarte cualquier bobería.