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Mi visita a la Cueva Pintada de Gáldar

En mi visita a Gran Canaria de las pasadas navidades fuimos un día a visitar el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada de Gáldar. Desde su apertura sentía curiosidad por ver ese lugar tan importante para la historia de la isla de Gran Canaria. Dadas las limitaciones que imponen me fue imposible acudir en mis visitas anteriores y lo hice el la víspera de fin de año.

Para ello, primero había que reservar e intenté usar la página de Cajatique sin éxito. Seguramente aún no saben que hay otros sistemas operativos aparte de Windows y otros navegadores aparte de Internet Explorer y no me quedó más remedio que llamar, aguantar diez minutos hasta que respondieron al teléfono y hacerlo al estilo tradicional. Nuestra visita era para las cinco de la tarde y teníamos que estar allí una hora antes o nos cancelaban la reserva así que planeamos bastante tiempo.

En la página web se olvidan de mencionar lo jodido que es aparcar en los alrededores y como no les pareció importante el hacer un aparcamiento para el público en el edificio que han hecho junto al yacimiento así que tuvimos que dejar el coche donde el buen Dios nos concedió la gracia, conduciendo entre callejuelas que parecen no tener ninguna regla ni el ancho adecuado para el tráfico.

Al recoger nuestras entradas se nos informó que el uso de cámaras fotográficas o de vídeo no está permitido y eso nos tocó un poco los huevos. He estado en yacimientos similares o infinitamente mejores que este y en ninguno de ellos se prohíbe el que la gente pueda hacer sus fotos. De hecho, si lo que quieren es promoverlo como destino turístico, más les vale despabilar y cambiar las reglas o ya pueden agarrarse bien a la teta de las subvenciones y vivir del cuento.

A la hora indicada estábamos todos listos y comenzó nuestra visita al parque arqueológico o eso creíamos nosotros, porque no te permiten andar por tu cuenta y tienes que seguir en todo momento a un guía. Los primeros cuarenta y cinco minutos los perdimos entre una película 3D de puta pena, un espectáculo patético y mal hecho que producía dolor de cabeza y obligaba a la gente a quitarse las gafas. Imagino la cara de felicidad del colega que apañó el dinero de semejante engendro. Después de ese mal comienzo nos llevaron a una sala para ver unas pocas cosas encontradas en el lugar, tuvimos que escuchar una explicación que venía a ser lo mismo que se nos dijo en la película y seguir chupando rueda del colega que nos llevaba por allí.

Finalmente nos pasó a otra sala en la que parecía haber una maqueta enorme y una pantalla y después de sentarnos nos endiñó otra película con más de lo mismo. Mi interés por el tema decaía a pasos agigantados porque yo fui allí a ver el yacimiento y la cueva y no a mamarme la bazofia que nos estaban sirviendo.

Tras estos tres cuartos de hora salimos a la enorme nave industrial que protege las ruinas y mi estupor por no poder usar la cámara se convirtió en ira. No hay ninguna razón lógica para que te lo impidan. Allí hay focos de todo tipo y el ambiente no está protegido. En fin, supongo que tendrán miedo que alguien les robe sus sacrosantos derechos de autor. A partir de nuestra entrada en la cueva nos hacían avanzar un poco y o nos ponían un nuevo vídeo en unas pantallas planas habilitadas al efecto o nos echaban un masque de explicación. Para cuando llegamos a la Cueva Pintada ya solo queríamos que acabase el suplicio.

La cueva la han protegido con algo que ellos llaman burbuja pero que es más bien una aberración. En esta era de avances de todo tipo no me puedo creer que lo mejor que se podía hacer es crear una superestructura horripilante que roba todo el encanto a ese momento y lo despoja de su magia. A la burbuja entramos divididos en dos grupos y tras salir intentamos preguntar a nuestro guía por otra cueva que está al lado y de la que no hablaron pero este no estaba por la labor y apagó las luces para que no la viéramos.

Tras esto pensaba que saldríamos en estampida pero me equivoqué. Nos llevaron a unas reproducciones de las casas en las que de nuevo nos gozamos dos vídeos que acabaron de matar nuestra curiosidad por el lugar.

Una hora y cuarenta y cinco minutos después de haber entrado volvimos al punto de partida. Mi opinión es que esta única y obligatoria forma de ver el lugar es una puta mierda, agota al visitante, no te permite disfrutar del lugar y está concebida quizás para niños pequeños de un colegio pero no para adultos. Las películas son muy desafortunadas, particularmente la de tres dimensiones que sobra por completo. Sobre lo de no poder hacer fotos prefiero no volver a hablar. Es algo tan estúpido que no concibo quien fue el retardado que tuvo la idea. Es una lástima porque podrían haber hecho algo muy bonito y entretenido para enseñar a los Canarios parte de su historia y no lo que nos encontramos.

Así que si estás pensando visitar el lugar, yo te diría que esperes a que cambien las reglas, permitan las visitas no guiadas y replanteen completamente el concepto del lugar. Alguien debería pagarles unas visitas con subvenciones a otros lugares del mismo tipo para ver si consiguen aprender algo.

Posesión Invernal

Aún estoy padeciendo las secuelas y las precuelas del momento más terrorífico de toda mi vida y de las vidas de todos los demás. A uno no lo prepararon en la Educación General Básica para esto y si eres de cualquiera de los sistemas pseudoeducativos que le siguieron pues aún peor, que a vosotros ni os enseñaron a calcular integrales de tercer grado con la punta de los dedos.

Mi drama comenzó en algún momento del otoño, cerca del día de todos los que la espicharon. Me había cocinado para cenar algo sencillo, un plato de pollo con beicon y puerro y guisantes con beicon de guarnición y después de poner la loza en el lavavajillas regurgitaba la comida en mi sofá eléctrico, lanzando esos buchitos adorables hacia el cielo como si estuviera aún en mi más tierna infancia. Después escribí algo para mi bitácora que por supuesto fue celebrado con gran algarabía por mi club de fans, los cuales no cesan de alabar mi asombroso estilo y mi prodigiosa prosa, algo que yo les permito porque ante todo un Príncipe de la Blogosfera ha de ser modesto y sencillo y yo me debo a mi público y he de predicar con los ejemplos y aunque en ocasiones preferiría hacer como la Pantoja y ponerme unas gafas de sol con cristales del tamaño de señales de tráfico, respiro hondo y los desprecio a todos por igual.

La noche continuó su ritmo habitual, con visitas a mis bitácoras favoritas, a las páginas de sexo que ninguno vemos y acabó con el visionado mensual de la película ALIENS, una tradición que comenzó en los tiempos del VHS y que mejoró considerablemente con la llegada del DVD. Hoy por hoy me sé diálogos completos y me sigue gustando tanto como la primera vez.

Me acosté, me coloqué la férula dental y antes de darme cuenta ya estaba dormido.

Aquí debería haber acabado el día pero es que a las cuatro menos cinco de la mañana me despierta un ruido extraño, como si alguien estuviera taladrando en las paredes. Me quedo quieto escuchando y el ruido se detiene. No se oye más nada por la casa, un silencio completo garantizado por las paredes de hormigón que te impiden escuchar a los vecinos y proporcionan un buen aislamiento. Estaba quedándome dormido de nuevo cuando comienza el insidioso ruido. Definitivamente era como un taladro o al menos un motor de sonido peculiar pero no parecía venir de casa de mis vecinos sino que salía de algún lugar de mi casa. ¡Me cagué todo! Yo me he visto suficientes películas japonesas de terror para saber que estas cosas no pueden acabar bien. Comprobé que no hubiera el espíritu de ninguna niña nipona en el techo de la habitación con su larga melena y esperando que me mueva para agarrarse a mi chepa y miré que la puerta del armario estuviera totalmente cerrada. Agarré la linterna que hay en la mesilla de noche por si se cortaba la luz, encendí las luces y me levanté. Me acerqué sigilosamente a la puerta y el ruido continuaba. De repente se paró. Salí del dormitorio y bajé a la planta baja. Allí no había nada ni nadie, todo parecía normal. Subí y fui al dormitorio de invitados. Tampoco había nada anómalo, las cosas estaban en su sitio. En ese instante comenzó de nuevo el ruido y del susto casi se me camba la peluca. Salí a la escalera y allí lo sentía más cercano. Me faltaba por mirar en el baño y con cuidado abrí la puerta. Puse un par de metros de distancia por si el psicópata tenía un cuchillo eléctrico o algo parecido y grité: ¡Hiji! ¡Hiji! No pasó nada, el ruido continuó. Con la linterna rastreé pero no se veía nada. Al final no me quedó más remedio que entrar a mirar. Primero no aprecié nada extraño pero al mirar hacia la ducha lo vi. Unas luces familiares brillaban en el rincón. Cautelosamente abrí la puerta de cristal y agarré la máquina de afeitar con gran cuidado. La apagué. El ruido cesó pero tras unos segundos todas las luces que tiene se pusieron a parpadear y volvió a arrancar. Casi me da un pasmo de la impresión. La volví a apagar y ella se encendió.

Estaba claro. El espíritu de algún muerto se había apoderado de mi máquina. Seguimos luchando y como vi que no le podía ganar la bajé a la cocina, la metí en tu tupperware y la dejé encendida para que se vaciara la batería y poder expulsar al espíritu como Dios manda.

Por la mañana todo parecía normal y la puse en su cargador. Siguió funcionando sin problemas y nunca más se supo del espíritu. Hasta esta semana. Un día después de llegar a Gran Canaria para las vacaciones navideñas escucho un sonido familiar proveniente del baño. Me acerco y veo que la máquina está encendida. El puto espíritu es español y al venir a su tierra se ha emocionado y ha reposeido mi máquina. Esta vez no la puedo controlar, no obedece a mis órdenes y la arranca y para en intervalos de cincuenta segundos. He terminado por dejarla en el garaje de la casa y rezar para que la batería se agote pero lleva dos días y aún le queda mecha al muy jodido. Cuando vuelva a Holanda probaré por última vez a recargarla y si el espíritu no se va tendré que tirarla y comprarme una nueva y es una pena porque a esta le tengo mucho aprecio.

La máquina poseída

El ladrón de mierda

Llevo unos cuantos días pensando como abordar el tema de hoy y lo cierto es que no tengo muy claro como quedará. Si hubiese escrito esto hace una semana habría sido mucho más directo y agresivo pero empiezo a creer que no merece la pena. Aún así, quiero recordaos algunas cosas y fijar unos cuantos conceptos que igual andan algo difuminados.

Todo lo que viene a continuación es a cuento de un texto aparecido en una de esas páginas de refritos y noticias variadas que han florecido como setas en los últimos tres años y que se esconden bajo el disfraz de bitácoras. Se trata de una página monotemática de noticias sobre, por y para homosexuales y en ella, uno de sus doctos autores me tachaba de homófobo además de despacharse a gusto juzgándome después de haber leído una o quizás dos anotaciones de las más de dos mil que hay publicadas en Distorsiones. Ya que aquí se trata de juzgar basándonos en un mínimo de conocimiento yo también haré lo mismo. Después de correr al baño a vomitar del asco que me produjo leer esas calumnias infundadas sobre mí concluí que quien lo hizo es un talibán acebista, un extremista que esparce odio allí por donde va. Ese tiparraco es un heterófobo, odia todo aquello que no es como él y pretende remodelar el mundo a su imagen, lleno de machos, todos con su opción sexual que parece ser la única aceptable y exterminar a las mujeres de este planeta. Ni conozco la historia de ese julay ni he leído más allá de los insultos a mi persona ni me interesa conocer su vida y milagros. Supuestamente me denunció y yo asumí que la palabra la usaba significando Dar a la autoridad judicial o administrativa parte o noticia de una actuación ilícita o de un suceso irregular pero tras una semana y media sin recibir nada en mi casa me temo que más bien se trata de Noticiar, avisar, de informar a su Sanedrín de lectores homosexuales para que se guarden muy mucho de mi y de aquellos que como yo no comulgamos con ellos.

En su execrable escrito había algo que sí que me molestó sobremanera. Lo acompañaba de una de las fotos que yo publiqué sobre el AGP 2007. Mis fotos están hospedadas en flickr y la licencia de todas ellas es Todos los derechos reservados. Lo hago porque me he cansado de ladrones sin escrúpulos que agarran lo que encuentran por ahí y lo usan a su antojo y este parece ser un pájaro de esos. Se pasó por el forro el tipo de licencia y robó una foto y esta es una acusación porque yo no recuerdo haberle concedido el permiso para usar y manipular ninguna de mis fotos y si hay algo de lo que podéis estar seguros es que jamás lo haré. Así que el talibán heterófobo que me denuncia se nos revela como un vulgar ladrón de mierda, alguien a quien se puede acusar de robar y quiero que por acusar se entienda Imputar a alguien algún delito, culpa, vicio o cualquier cosa vituperable. Me gustaría creer que tiene la hombría de borrar esa foto pero ya se sabe que los delincuentes son más proclives a la reincidencia e imagino que hoy estará robando en otras páginas, o quizás en el supermercado, o en la tienda de la esquina porque el ladrón practica su oficio en todos los niveles de su vida.

Otro detalle que me molestó fue su asombro por la cantidad de personas que puedan venir a esta bitácora a leer su contenido. Al parecer si escribes para los de tu gueto tienes derecho a millones de visitantes y si escribes una bitácora personal no debería leerte nadie. Esto viene de un tipo que se vende en una bitácora comercial, una especie de chapero de la red porque su objetivo es ganar dinero, no escribe gratuitamente, busca su beneficio propio y lo hace a costa del trabajo de los demás, robando fotos ajenas y sobre las que no tiene ningún derecho para sacar tajada y beneficio. Al parecer el enlace con el que completaba su denuncia aportaría un montón de tráfico a esta pobre y miserable bitácora pero al mirar las estadísticas he visto que no fueron más de cien páginas adicionales en un lacónico sábado de finales de agosto. En fin …

Pasando página sobre el tema aprovecho para refrescar la memoria a los que leen Distorsiones desde hace poco y recordaos que esto no es más que una bitácora, un sitio electrónico personal, actualizado con frecuencia, donde alguien escribe a modo de diario o sobre temas que despiertan su interés, y donde quedan recopilados asimismo los comentarios que esos textos suscitan en sus lectores. Ni más ni menos. El lugar se llama Distorsiones y para los que no terminen de comprender el significado de la palabra, el RAE define distorsión como la Acción de torcer o desequilibrar la disposición de figuras en general o de elementos artísticos, o de presentar o interpretar hechos, intenciones, etc., deformándolos de modo intencionado.. Más claro agua. Aquí no se cobra la entrada y a quien no le gusta es libre de seguir su camino igual que yo hago de juez parcial y borro aquello que no me gusta y que alguien deja en mi página. Esta bitácora existe desde el año 2000, primero como lista de distribución de correo y luego en el formato actual. Es una ventana a un mundo que yo veo de una forma o de otra, una mirilla por la que se asoman algunas personas y ven aquello que yo enfoco, ya sea una foto, un relato, un comentario de cine, un viaje o cualquier cosa que se me ocurra. En estos siete largos años se ha hablado de muchas cosas y me han acusado de homófobo, misógino, racista, clasista, inculto, pedante y de todo aquello que se os pueda ocurrir. Yo no limito mi imaginación ni tengo una mente tan estrecha que he de hablar todo el tiempo del mismo tema. Me gusta no saber lo que voy a escribir mañana o la semana que viene y dejo que las mareas de mi insensatez sean las que me guíen. Lo que el puto ladrón de mierda ignora es que aquí entran hombres y mujeres porque les da la gana y yo soy el primero que no está interesado en saber su orientación sexual. Sé que los hay de todos los palos porque entre mis amistades hay gente de múltiples continentes, de razas distintas, con colores de piel diferentes y que en su dormitorio hacen lo que les da la gana y con quien les da la gana sin que ello sea motivo de discriminación y la mayor parte de esas personas leen mi bitácora.

Esta no será la última vez que tengamos que tratar el tema porque los talibanes acechan por todos lados y la certeza de poseer la verdad absoluta les puede. Si hay alguien que aún no sabe lo que puede encontrar por aquí le sugiero que mire a la parte superior de la página y lea la frase que hay debajo del título: Nada es lo que parece. Si careces de imaginación te sugiero que sigas tu camino porque aquí no encontrarás aquello que estás buscando.

Posando con glamour

Diva

Diva, originally uploaded by sulaco_rm.

Al igual que en los carnavales, en el Amsterdam Gay Parade muchos se lo toman en serio y no solo se preparan un traje espectacular, se meten tanto en su papel que hasta dan miedo. La Diva de la foto estaba en el barco amarrado junto al nuestro. Hay malas lenguas que dicen que en realidad soy Yo y mi inflado ego en una foto tomada por Waiting, pero no quiero ni confirmar ni desmentir el asunto así que mejor pasamos página.

Para ser una dragqueen, tenía unas botas de tacón no muy espectaculares y aguantó casi tres horas subido a un altavoz. Se le perdonan los quince centímetros escasos de tacón porque la balsa se movía más que el tampón de una coja y el pobre las pasó canutas para no acabar con el moño y el abanico en el agua.

Hay más información sobre Amsterdam en la anotación Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda y también puedes ver el Álbum de fotos de Amsterdam

Nos robaron el futuro

Resulta paradójico que la decadencia comenzara con la globalización y el acceso de las grandes masas. La informática en sus comienzos era algo para un pequeño grupo, muy limitado y de alguna forma elitista. Al principio todo fue bien. Surgieron un montón de compañías que competían entre ellas con productos variados e incompatibles. Teníamos Apple, Atari, Commodore, Amiga, Spectrum, Dragon, IBM, Amstrad y algunas más. Nadie soñaba con usar programas de una plataforma en las otras. Sencillamente no era posible y a ninguno nos parecía mal. Con el fin de la diversidad llegó el estancamiento. Y ahí seguimos. Una década más tarde y todo sigue igual. Entre los efectos colaterales estuvo la piratería y la mezquina actitud de los usuarios, que aplican reglas distintas a este mundo.

Hablemos de coches. ¿Alguien se imagina un único coche, el mismo para todos, en el que lo único que podemos elegir es el color y los extras que le queremos poner? Yo no. En el mercado automovilístico hay un montón de marcas, un montón de modelos y cuando quieres comprar un vehículo buscas según tu presupuesto y tus gustos aquello que quieres. Las empresas compiten entre ellas por conseguir que tú inviertas en uno de sus productos y ni de coña comparten sus secretos con la competencia. Toda su tecnología es propietaria. Los americanos llevaban la delantera hasta que japoneses y europeos los dejaron atrás porque se dedicaron a mirarse el ombligo y autocomplacerse. Es un mundo altamente competitivo.

En los videojuegos pasa algo parecido. Tenemos a Nintendo, Sony y Microsoft. Hay competencia y a nadie se le cruza por la cabeza que un juego comprado para una plataforma tenga que funcionar en las otras. Es sencillamente una idea estúpida. Cada una de estas empresas tienen sus seguidores y la gente que compra sus productos lo tiene muy claro y eligió sabiendo que existían las alternativas.

En el mundo informático no sucede eso. IBM abrió la arquitectura de sus ordenadores y Microsoft aniquiló la competencia y acabó con todos los fabricantes. En algún momento de 1986 recuerdo la excitación cuando comenzaban a popularizarse máquinas compatibles con el PC de IBM. Era lo más. El primero que tuve fue un Amstrad 1640 y en aquella época lo adoraba. El auge de los “PC” fue el declive del resto, salvo Apple, que de alguna manera se mantuvo en los Estados Unidos. En 1995 llegó Windows 95 y todos pensamos que por fin llegaba el futuro. Hablábamos de dar órdenes al ordenador por voz, de casas totalmente controladas, de coches que se conducirían solos y de aviones que no necesitarían pilotos para hacer su recorrido. Era algo excitante. Igual que vino se fue. En realidad cuando Microsoft lo conquistó todo se acabó la innovación. La arquitectura abierta, el sistema operativo único es lo más nefasto que nos ha sucedido en los últimos veinte años. Ha estancado nuestro progreso.

Antes uno podía comprar un Amiga, un Apple, un Atari, Commodore, Spectrum, Dragon, IBM, Amstrad y en aquella época avanzábamos a pasos agigantados porque el que se despistaba acababa fuera de la competición. Cuando los PCs se popularizaron la ola se llevó a casi todas estas compañías. Todos se prometían un futuro increíble, el advenimiento de la ciencia ficción a nuestro mundo y por desgracia nuestras ilusiones acabaron con el Windows 95. Microsoft acaparó el mercado, lo convirtió en vaca que ordeña con gusto y ahí nos quedamos. Cuando uno mira un ordenador funcionando con Vista es poco mejor que uno funcionando con Windows 95 y posiblemente si se adaptaran un par de tecnologías al Windows 98 este sería mucho mejor sistema operativo que los actuales. Estamos desde el punto de vista del hardware a dos generaciones de distancia pero el software quedó atascado en aquel año. Y así seguirá. Microsoft no tiene una competencia clara, no hay nadie que le pueda hacer frente y el software de código abierto no es la solución. Necesitamos más empresas como Apple, compañías con productos cerrados que sean capaces de innovar, que nos permitan hablar con nuestros ordenadores, conversar con ellos, o fabricar mundos virtuales en el salón de nuestra casa. Cosas que ya deberían estar aquí pero que el maldito Sistema Operativo secuestró porque sin competencia no hay necesidad de innovar. Ahora los fabricantes compiten para poner hardware que sea más potente, más ecológico, más hermoso pero lo que se ejecuta sobre ese hardware es siempre lo mismo. A rebufo tenemos la quinta del Linux, un grupo que en la mayor parte de los casos copia y complica aquello que debería ser sencillo. El otro grupo es el de los marginales de Apple, un grupúsculo que recibe una atención desmedida por parte de los demás, que los odian a conciencia porque su arquitectura es cerrada y su sistema operativo es un poquito más innovador. Yo tengo un Apple y llevo dos años escuchando que somos soberbios, que nuestro sistema operativo es peor, que no podemos ejecutar dos millones quinientas veintinueve mil cuatrocientas dieciocho aplicaciones que funcionan en los PCs y que si quiero algo tengo que comprárselo a Apple. Eso ya lo sabía cuando me compré mi ordenador y en realidad si Apple abriera su arquitectura estaría matando aquello que los vuelve únicos.

El problema es también de los usuarios y de su falta de educación. Imagina que tienes una tienda de ropa y que la gente entra y se lleva las cosas sin pagar. Simplemente pasan por tu puerta, les gusta lo que ven, lo cogen y se van. Está mal. No se debe hacer y todos conocemos las reglas y nos parece justo que así sea. Ahora piensa en una empresa que gasta un montón de dinero en preparar un programa. Lo pone a la venta. Un colega que pertenece a una banda lo “libera” y tú y yo y toda la gente que conocemos lo instala y lo usa gratuitamente y encima queremos tener incluso derecho a quejarnos y a que lo mejoren de la forma en que a nosotros nos gusta. Eso es lo que sucede con el software, en gran parte por culpa de Microsoft y de su cultura mono-plataforma. Un daño colateral es que las empresas no gastarán dinero en crear nuevos programas porque saben que alguien les matará sus ganancias. No hay innovación. Estamos en un círculo que parece no tener salida.

De los tres contendientes (si podemos considerar un único luchador a las tropecientas mil distribuciones de Linux prácticamente iguales) solo Apple parece entender que el centro es el Usuario. Si todos ofrecen lo mismo lo que importa es como debe usar el usuario aquello que quiere usar. Los de la manzana siempre tratan que tu experiencia al trabajar con el equipo sea lo más transparente posible, que no te des cuenta que hay algo ahí detrás que se llama Sistema Operativo y que te diviertas usando aquello por lo que has pagado. En algunas de las distribuciones Linux recién se están dando cuenta de esto pero siguen a cuatro años de distancia, han llegado al punto del Windows XP, lo podemos instalar, lo podemos usar, sabemos como hacerlo pero el Sistema Operativo sigue siendo un corsé opresivo que siempre tienes presente y que intimida al usuario y a poco que te salgas de la línea te sientes impotente porque tendrás que echar mano de algo maléfico llamado la Línea de Comando para enderezar el tema. De Microsoft no merece la pena hablar porque todos sabemos que cada nueva versión es más de lo mismo, con nuevos colores, iconos más o menos redondeados pero sin nada nuevo que merezca la pena.

Lo triste es que todos sabemos que ese futuro que creíamos ver llegar nos fue robado y ahora se sigue retrasando a menos que China o la India hagan algo al respecto. Microsoft podría enderezar el rumbo fácilmente y fulminar a Apple. Solo les costaría contratar a veinte expertos en diseño de interfaz de usuario y devolver a los sótanos de sus edificios a los miles de informáticos de ceja única que tienen, obligarlos a hacer aquello que les piden los expertos en interfaz y construir un sistema operativo más amigable, sin tanta función estúpida que el noventa y nueve por ciento de los usuarios jamás se verán motivados a usar y con cosas que faciliten la vida al usuario. Para Linux haría falta un milagro, conseguir cinco personas normales que trabajen con ellos, que les descubran el mundo real y les expliquen que yo como usuario no quiero mil funciones específicas y configurables. Me conformo con una que pueda entender y usar sin más problemas. La informática es un mundo de “hombres”. Quizás tendrían que obligar a que durante los próximos diez años solo estudien “mujeres” y observar lo que ellas pueden hacer. Estoy seguro que serían cosas más simples, prácticas y fáciles de usar que lo que tenemos hoy en día.

Algo de música de las vacaciones en Gran Canaria

La concha de tu madre. Me acabo de encontrar esto que había escrito hace casi mes y medio y que se me olvidó publicar. No quiero dejar pasar esta oportunidad para poder borrar comentarios.

Hace un montón de tiempo que me juré a mi mismo no escribir sobre este tema porque acabamos con los ánimos exaltados y la mayor parte de los lectores casuales que llegan buscando confirmación a eso que consideran la verdad absoluta no opinarán lo mismo que yo, vomitarán su rabia y su odio en los comentarios y yo que carezco de escrúpulos y que valoro en nada su sabiduría borraré los comentarios sin dudarlo un solo instante. Espero que no sea así esta vez y por eso aviso que si has llegado por culpa de Google y no eres un lector habitual de esta bitácora, lo dejes ya que aún estás a tiempo y sigas tu camino hacia el siguiente resultado del buscador de buscadores.

Las cosas ya no son como antes pero Telajinco aún nos sigue regalando unos intermedios musicales espeluznantes, unas pausas interminables que deben servir para llenar sus bolsillos con decenas de anuncios en otras partes de España pero que en las Islas Canarias no dan más de sí después de uno o dos minutos y mientras se reanuda la programación nos tenemos que conformar con absurdos mini reportajes e intermedios musicales que promueven grupos absolutamente deleznables. En esta ocasión casi no he visto televisión porque preferí la lectura y la escritura pero en las dos ocasiones en las que pasé algo de tiempo frente a la pantalla amiga encontré cuatro joyas que merecen su reseña:

  • Son familia - Cha cun cha. Aún no puedo creer lo que vieron mis ojos. Suena una música de verbenas de barriada, esa misma música que solo recordamos borrachos y que machaca los tímpanos de quienes la padecen por lo mala que es y lo peor es que en esta ocasión el cantante solista es un anciano de por lo menos mil años que posiblemente tenga un pie y las dos manos ya en el otro lado y que recita la letra de la canción y trata desesperadamente de moverse aunque no lo consigue porque sus huesos ya hace décadas que dijeron basta.
  • El trío zapatista - Yo me voy pa’ San Borondón. ¿Por qué, por qué y por qué? ¿Por qué Cristo Bendito permites que nos torturen con esta bazofia por la tele? ¿Qué te hemos hecho? ¿Por qué no les aplicas este castigo a los musulmanes de mierda o a cualquier otra mierda de pueblo? Nosotros no lo merecemos. Imaginad un grupo de tíos que odia Mexico, que se pasa por el forro del culo toda su cultura musical y la prostituye hasta límites inimaginables. No tenéis que tener mucha imaginación. Escuchad la mierda de música que hacen estos y lo comprobaréis. Se les puede calificar como insulto a Méjico y posiblemente me esté quedando corto. Imagino que estarán en el escenario principal en el infierno, torturando con su música a todo el mundo.
  • BNK - Vuelve Negra. El metrosexualismo y el mariconeo zafio van de la mano. Una reinona supuestamente con glamour creó una moda que degeneró y se transformó en eso que ahora conocemos como metrosexuales. Aquí tenemos a un buen ejemplo. Un julay que se agita como si estuviera poseído por el mal de san Vito, totalmente fuera de control y depilado hasta los huevos mientras lo rodean un montón de zorras que parecen pedir a gritos que les cierren las bocas con pollas gordas y sudorosas. Quizás a él también le vendría bien una de esas. Su música no es mala, es peor que mala. Terminará actuando en verbenas de barriadas periféricas achuchado por un montón de descerebradas y pelanduscas que en cualquier otra civilización no serían más que carne para los cerdos.
  • Nueva línea - Este amor no se toca. No hay nada más terrorífico que encender la tele y al aparecer la imagen encontrarte con tres bostas de puta pena imitando a Rafaella Carrá y con unos morcillones que les salen por los lados y que se agitan de manera descontrolada. Si a esto le sumas un exceso de maquillaje furcial y colores vivos tienes material como para hacer una saga terrorífica. Aún más preocupante que verlas a ellas por la tele es sabe que hay un productor que cree que valen para algo que no sea las galas en el corredor de la muerte de alguna cárcel iraquí.

En este viaje no hubo mucha música porque ya me falta paciencia para aguantar esos intermedios de veinte minutos. Igual lo vuelvo a intentar algún día durante las vacaciones de navidad pero no puedo prometer nada.

Amsterdam Gay Parade 2007

Ayer sábado por la tarde fue la gran cabalgata del orgullo gay en Amsterdam y Waiting me invitó a verla desde su barco y estar en primera línea de batalla porque los lectores de esta la mejor bitácora sin premios en castellano se merecen únicamente lo mejor. Para aquellos que nunca hayan estado en Amsterdam, el Gay Parade (AGP) es junto con el Koninginnedag un evento que moviliza a toda la ciudad y que la gente vive intensamente presenciando la cabalgata, posiblemente la única del mundo que transcurre por el agua de los canales en barcos engalanados al efecto. No sé como será en otros lugares pero la holandesa perdió hace muchos años su carácter excluyente y se convirtió en un evento que junta a derechos y torcidos, salidos y santonas y en el que de lo que se trata es de divertirse y pasárselo bien.

Diva

El sábado tuvimos el primer día de verano en plan espectacular, con un sol absolutamente increíble y unas temperaturas que animaban a tirarte a la calle desde muy temprano. Me puse una ropa modosita y salí a la calle para reunirme con Waiting en el Prinsengracht.

Agárrate del pirulí

Uno de los mitos que acaban siempre por los suelos es el del mariconeo y la falta de mujeres en la cabalgata. LAS HAY. Preciosas, alucinantes, increíbles, medio desnudas, y no les importa lucir sus cuerpos al sol. No sé si son lesbianas pero lo dudo mucho porque cuando pasan las barcas con las lesbianas auténticas, normalmente parecen camioneros.

Las Chochas del martes

Siguiendo con el tema, quien no sea capaz de reconocer que las chicas de la foto anterior son unos yogures le sugiero que se arranque los ojos y los pisotee porque no le sirven para nada.

Orcas horrorosas

Aún así, hay que reconocer que también vemos unos callos horrorosos como las dos chicas con trajes rosados, las pobres caducaron hace por lo menos un siglo pero nadie se lo ha dicho aún. Al menos se lo pasaban bien.

Ándale manito

Y claro está, también tenemos los tópicos homosexuales habituales y la verdad que cuando uno los ve de cerca, no parece que muerdan ni que sean tan peligrosos. No son más que gente con gustos diferentes y que saben como divertirse y pasárselo bien sin molestar a nadie. Nunca está de más tener presente que estas celebraciones que ahora se suceden por todo el mundo son para llamar la atención y recordarnos que no siempre ha sido así y que en algunos lugares hay gente que aún es perseguida por sus preferencias sexuales.

Disco World

La música disco es un elemento fundamental de toda esta celebración y suele venir acompañada de espectaculares coreografías. Son canciones de los setenta y ochenta que TODOS conocemos y que TODOS coreamos. la música tampoco parece distinguir las preferencias sexuales de la gente y une nuestras voces sin importarle las etiquetas que tengamos adheridas.

A veces veo coños

Y esta es una foto MUY MUY especial. En esta bitácora a menudo cuento que A VECES VEO COÑOS, chochos de tías que los enseñan con gran desparpajo y una gran mayoría siempre ha creído que es mentira, que me lo invento todo. Quizás deberíais replantearos todo lo que creíais saber hasta ahora. Justo al lado mío esta chavala me ofreció unas vistas increíbles y ni Waiting ni ninguno de los que nos acompañaban las vieron.

Feas del copón

Durante las más de dos horas que dura la parada se sucedieron los barcos engalanados y además de cargar estos orcos feos como tizio, resulta impresionante la forma en la que pasan por debajo de los puentes de Ámsterdam, obligando en ocasiones a todo el mundo a agachar la cabeza y recoger la decoración. Por eso solo se ven figuras creadas con aire, porque es muy difícil el poner algún otro tipo de adornos sobre los barcos.

This is my life

Hay mucho cuerpo Danone y mucho cuerpo caducado.

I will survive

No hay mucho más que decir. Si alguna veis estáis en Amsterdam el primer fin de semana de Agosto recordad que se celebra el Amsterdam Gay Parade y os aconsejo que vayáis a verlo, os divertiréis y os reiréis viendo la fauna y las locuras que hacen.

La tribu con pérdidas de aceite

Me he dejado atrás un montón de fotos que merecerían estar aquí, como la de la tía en tetas con piercings, las lesbianas feas, los morreos de tías, los morreos de tíos, las caídas en el agua, los disparos con pistolas de agua, los cientos de barcos que siguen a la cabalgata colapsando el canal de tal manera que puedes andar de lado a lado saltando por los barcos, la gente corriendo buscando un baño en el que mear, el barco basurero pasando al final y la gente desde los lados del canal y los otros barcos lanzando la basura y muchísimas cosas más. Tendrá que ser en otro año.

Aún no lo tengo totalmente decidido pero es posible que todas estas fotos tengan su momento de gloria individual en las próximas semanas.

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Paraíso destruido

Mirad bien la foto porque esa que veis es una Palmera Canaria, una Phoenix Canariensis y la foto la tomé en Fataga, en la isla de Gran Canaria, una pequeña mota de polvo en este planeta, un lugar que ha perdido en cuatro días casi un tercio de su masa forestal y en esa pérdida están también las palmeras de Fataga.

La Palmera Canaria alcanza normalmente los quince metros y en las Islas Canarias existen ejemplares de hasta cuarenta metros de altura. Son autóctonas de las islas y en Fataga el bosque que había en el pueblo era de palmeras como la de esta foto. Las Palmeras Canarias crecen muy lentamente. Las podrán replantar, pero pasarán tres o cuatro generaciones hasta que los que allí vivan las vuelvan a ver en todo su esplendor. Es muy probable que nosotros no lo lleguemos a ver.

La última vez que pasé por Fataga fue en el año 2005. Llevé a mi amigo el Rubio y su esposa a ver ese pequeño pueblo. Recuerdo que tuvimos que detener el coche a la entrada porque un rebaño de cabras estaba cruzando la carretera. Salimos corriendo para hacerles fotos. Era algo como muy folclórico, muy español. Entramos en uno de los bares que hay en la carretera y nos tomamos un café y algún dulce. Yo estaba muy orgulloso de estar allí y de poder enseñarles un rincón tan hermoso de Gran Canaria, un sitio en el que el tiempo parece haberse detenido y que no está cubierto de edificios para turistas. En Fataga se respiraba el aire del campo y cuando alzabas la vista veías la familiar línea que marcan las Palmeras Canarias y te recordaba que es un lugar especial.

Fataga está rodeada de montañas que hasta hoy aparecían cubiertas por un manto de Pinos Canarios (Pinus Canariensis), otra especie única y endémica de las Islas Canarias. Espero que estos hayan tenido más suerte y hayan conseguido sobrevivir porque estos pinos son bastante resistentes al fuego.

Cerca de Fataga está Pilancones, un sitio al que no se puede llegar en coche, al que hay que ir andando desde la presa de Ayagaures, un lugar único y del que seguramente jamás habéis oído hablar. En Pilancones hay un pino muy especial conocido como el Pino de Pilancones, con más de cincuenta metros de alto y cinco metros de perímetro. Dicen que tiene más de seiscientos años y que es el más antiguo de Canarias, o que era, porque el fuego también ha devorado Pilancones y quizás no haya sobrevivido. Ese pino estuvo ahí cuando los españoles llegaron a la isla por primera vez, estuvo ahí cuando la conquistaron, estuvo ahí cuando se talaron los bosques grancanarios para mayor gloria del reino, estuvo ahí cuando el hombre llegó a la luna por primera vez y puso su pie en un lugar fuera de este planeta. Si perdemos el Pino de Pilancones perdemos seis siglos de historia, algo irreemplazable y que aunque alguien vaya allí mañana y plante otro no podríamos admirar hasta el año 2607, si es que queda algo en pie en el mundo para esa época.

Cerca de Pilancones y de Fataga está el parque de los Palmitos Park. Tenía pensado ir a finales de agosto para hacer fotos a los pájaros y a las mariposas. Imaginad un lugar frondoso y de una belleza impactante en el que miles de pájaros viven en libertad, un pequeño paraíso en un lugar interior y escondido de Gran Canaria. También ese lugar ha sido parcialmente destruido por el fuego y tardarán al menos un año en volver a abrir al público.

Podría seguir nombrando lugares, hilvanando recuerdos de cientos de paseos por los Caminos Reales acompañado de amigos, siempre cuidándonos de no dejar basura, de disfrutar de la naturaleza en un lugar privilegiado, siempre bajo la mirada de Pinos y Palmeras Canarios que nos permitían caminar entre ellos.

Todo eso ya es historia, destruido por una pesadilla causada por una alimaña a la que se le debería negar el derecho a vivir, a él y a todos los suyos. Deberían comenzar quemando a toda su familia en la plaza de su pueblo y cuando vea que su estirpe se extinguirá con él tendrían que arrancarle trozos de carne del cuerpo hasta que muera. No hay educación ni razonamiento que valga con esas bestias. Solo son capaces de entender la fuerza bruta y cuanto más tardemos en darnos cuenta menos quedará en pie. No se trata de ser inhumanos o de vulnerar ningún principio fundamental porque eso sería tanto como equiparar a esa bestia con cualquier otro ser humano.

El mundo sigue girando y mañana volverá a salir el sol que se está escondiendo en el horizonte en estos momentos y con suerte ese nuevo día será mejor que el que hoy acaba.

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Otra noche de San Juan

Todos los años viajo de vuelta a España por San Juan. La noche más corta del año es algo que pasa completamente desapercibido en Europa, más preocupada en celebrar el día más largo y en donde los ritos paganos dejaron de practicarse hace décadas. En la ciudad de las Palmas de Gran Canaria esa noche es algo muy especial. Se celebra el santo patrón de la ciudad y esa noche, alrededor de la medianoche, la playa de las Canteras se llena de gente. Son cerca de doscientas mil personas que se acercan a la orilla del mar con toallas, bañadores, chanclas y la escena sería normal si no fuera porque es de noche y a esas horas uno no va a la playa. La avenida de la playa se torna intransitable a primera vista con chiquillos que corren entre la gente, abuelas que tratan de alcanzar la arena con sus sillas plegables y otros abalorios y los chavales alternativos que llevan a la espalda su guitarra y usan su música para encandilar a las niñas e intentar mojar.

Según se aproxima la hora la gente se va acercando al agua, se despojan de la ropa y miran con cierto recelo hacia esa obscura masa que vemos delimitada por la barra natural que convierte a la playa de las Canteras en una de las más bellas del mundo, una playa natural sin igual en el archipiélago canario y todo un lujo para la ciudad. Cada año los aspirantes a brujos y los estafadores que se ganan la vida con ropas estrambóticas y mariconeo zafio invitan a su inculta audiencia a seguir diferentes ritos de purificación que deben acompañar con el lanzamiento de variados objetos al mar. El año pasado la moda era tirar rosas y el agua acabó llena de flores que tardaron días en retirar porque el mar será lento, pero es constante a la hora de devolvernos la basura que le lanzamos. Este año parece que lo que se llevaba era tirar manzanas mordidas y cinco minutos después de la medianoche en el agua flotaban miles de manzanas.

Nosotros encontramos un rincón desierto junto a la clínica de San José, una zona en la que la gente no parecía querer bañarse y por suerte no tuvimos que luchar en el agua contra todos los objetos lanzados. Justo a la medianoche corrí hacia el agua y pese al impacto inicial siempre me ha parecido que el mar no está tan frío en la noche de San Juan. Me bañé sin más problemas y cuando salí y estaba secándome comenzaron los fuegos artificiales, que desde el año pasado se lanzan en simultáneo desde ambos extremos de la Playa. En el instante en el que el primer volador estalla se oye un clamor y miles de personas corren hacia el agua para ver los fuegos desde el mar. Se quedarán allí unos veinte minutos, acompañando los estallidos más espectaculares con gritos de asombro.

Al acabar los fuegos la multitud abandona la playa sin orden ni concierto salvo algunos grupos que se quedan junto al escenario de la plaza de Saulo Torón y aquellos que han decidido organizar una fiesta privada en la playa y tienen sus timbas montadas en la arena. Toda la zona del Puerto hierve en actividad esa noche. Nosotros nos acercamos a una de las heladerías y acabamos sentados en la avenida disfrutando con un helado de sandía y fresa, dos sabores veraniegos con los que celebramos esta noche mágica. Me encuentro con una conocida que me pregunta si se cumplieron mis deseos del año pasado y he de reconocer que no, pero tampoco es algo que me preocupe porque tengo todo lo que necesito para ser feliz y en realidad siempre pido imposibles por si acaso se cumplen.

A lo largo de los años he celebrado la noche de San Juan en varios sitios distintos. Recuerdo que en el año 1999 lo hice en Tenerife y fui con una amiga y algunos compañeros chicharreros a la playa de las Teresitas. Allí éramos cuatro gatos, no tenían ningún tipo de tradición de bañarse a medianoche y lo puedo comprender porque para ello hace falta al menos tener una buena playa. En el 2001 lo celebré en Holanda y no hubo manera de convencer a nadie para ir a la playa y menos aún porque decían que la temperatura del mar era muy fría y ni locos se metían en el agua. En el 2003 y en el 2004 estuve en Málaga. El primer año fuimos a una pequeña playa a la salida de Benalmádena y nos bañamos y saltamos una hoguera con un grupo de gente. Nos lo pasamos muy bien y el año siguiente repetimos en la playa principal de Benalmádena y estaba que se caía de gente, con multitud de hogueras y fiestas. Hacía un montón de calor y se agradecía el baño en el mar. Salimos de la playa templados de tanto beber y comer. Y si miramos muy atrás en el tiempo recuerdo algunas noches de San Juan con asaderos en algunas pequeñas playas del sur de la isla de Gran Canaria.

Imagino que si se sigue popularizando acabará como todas las grandes fiestas, con las cadenas comerciales vendiendo productos necesarios para pasarlo bien y creando esas necesidades de consumo que han terminado por desvirtuar otras fiestas y las han convertido en meras batallas en las tiendas para conseguir esos regalos que hay que comprar.