Paseando por la ciudad de Roma no dejas de encontrarte rincones increíbles que parecen postales. Desde el puente que lleva al Castillo de Sant’Angelo capturé este puente sobre el río Tíber acompañado por la gracia de la Basílica de San Pedro y su preciosa cúpula.
Archive for the 'Roma Ciudad Eterna' CategoryPage 2 of 5
La Basílica de San Pedro es un edificio impresionante que gana en elegancia al caer la noche y engalanarse con las frías luces que lo iluminan. El lugar parece otro sin las multitudes que caminan durante el día por la avenida en dirección al Vaticano o volviendo del mismo y los vendedores callejeros que tratan de colocar sus mercancías a esos turistas.
El Arco de Constantino y el Coliseo permanecen ahí, viendo el tiempo pasar mientras nosotros, los humanos, nos desvanecemos a su lado y solo algunos llegamos a ver ese maravilloso lugar en nuestras efímeras vidas. Sin un buen trípode esta foto no habría sido posible. Tengo bien claro que volveré a visitar la ciudad de Roma y a pasear por este lugar.
Esta foto es el fondo de pantalla de mi portátil desde hace casi tres meses. No me canso de imaginar las cosas que sucedieron en el Coliseo y en sus alrededores, porque aunque ahora parece tan pacífico y elegante, ese lugar fue el mayor centro de entretenimiento del mundo hace dos mil años. En cualquier visita a Roma, hay que ver el Coliseo tanto de día, como de noche, cuando las luces y las sombras cambian su aspecto y lo vuelven aún más misterioso.
De mi viaje siendo un tierno y adorable adolescente a la ciudad de Roma había quedado grabado a fuego el recuerdo de las Catacumbas de San Calixto. Fue una de las cosas que más me impactó, bajar a ese lugar y caminar por oscuros pasillos llenos de agujeros cavados en los lados en los que ponían a los primeros cristianos cuando morían para que esperaran allí la Resurrección y la vida eterna que vendría con ella, en ese hipotético y aburrido cielo donde solo hay gente buena y beatas bigotonas, porque las guapas son siempre viciosas y malas y acabarán con la gente como yo en el infierno. Llegar hasta las catacumbas fue una pequeña aventura que requiere de metro y autobús pero mereció la pena por circular por la Via Appia Antica y llegar al lugar justo antes del cierre para descansar por la comida. Me molestó bastante que no permitan hacer fotos dentro de las catacumbas, sobre todo cuando han retirado todos los cuerpos de la zona que recorres. En mi primera ocasión allí habían calaveras en algunos nichos y aunque estaban fuera de nuestro alcance, creaban una sensación terroríficamente mágica. Ahora no pasa de ser un paseo en una cueva artificial acompañado por un cura que trata de evangelizarnos y con la frustración de no poder hacer fotos y además no poder vivir la experiencia plenamente. Las catacumbas de San Calixto se remontan al siglo II y hay cerca de veinte kilómetros en varios niveles, de los que la mayor parte aún está sin explorar. El momento cumbre de la visita es cuando ves la tumba de Santa Cecilia, la patrona de la música, solo que ni ella está enterrada allí en la actualidad, ni la obra que la recuerda es la original porque ambas fueron llevadas a otras iglesias. En fin, es el precio de la fama.
Hay algo mágico en las fotos hechas de noche. Además de esos extraños colores que toman las imágenes por el tiempo que está expuesto el sensor, resulta curioso como los edificios parecen diferentes. Esta imagen del Castillo de Sant’Angelo la hice mientras paseábamos por el lugar cerca de las once de la noche. Hay que fijarse un poco para ver el detalle del arcángel San Miguel coronando el castillo, en unos colores que lo hacen parecer lo único real de esta imagen. A mi espalda estaba la entrada al Vaticano.
En casi todas las ciudades en las que he estado siempre hay alguien tocando música en la calle o a la entrada de alguna boca de metro. Son seres solitarios, que juegan con esos sentimientos que saben que todos tenemos para extraernos alguna moneda que después usarán para comprar tabaco de marca o tomarse unas cervezas. En muchas ocasiones no se trata de lo bien que lo hagan sino de lo céntrico que sea el lugar y de la cantidad de gente que pase por el mismo. Esto es como el SPAM, si pasan cien mil personas y el porcentaje de los que dan dinero es siempre constante, sacarás diez veces más que en el lugar en el que solo pasan diez mil. Matemáticas de cajón.
Conviene recalcar que yo estoy en el grupo de los que van con su iPod mini enchufado y que jamás dejarán un chavo para que fumen a mi costa y en la mayor parte de los casos, ni siquiera llegaré a escuchar su música porque mis auriculares son envolventes o involventes o como se llame eso que hace que te cierren la oreja al completo para que no te distraigan los ruidos del exterior.
Estando en Nueva Orleans para el festival de Jazz, en el año 2004, recuerdo que me sorprendió ver bandas al completo tocando en la calle y aún me sorprendió más que eran jodidamente buenas. Por la noche tocaban en bares de la ciudad y por el día redondeaban con un público que no estaba obligado a escucharlos y que disfrutaba honestamente de su música. En la visita a Roma vi a una banda tocando en una de las plazas de la ciudad y no pude resistirme a hacerles una foto. No tenían la calidad de aquellos que escuché en Nueva Orleans pero al menos sonaban bien y parecían divertirse tocando juntos.
Esta es otra de esas fotos que aunque las capturas en una ciudad determinada, en realidad son cosas que pueden suceder en cualquier otro lado. Lo bueno de viajar y conocer lugares es tener la oportunidad de capturar instantes simples como este. Estos músicos, igual siguen allí o se han ido con su música a otra parte. ¡Así es la vida!
El Castillo de Sant’Angelo fue inicialmente el Mausoleo de Adriano y está situado junto al puente de Sant’Angelo y casi a la entrada de la Ciudad del Vaticano. Hoy en día es un museo. Sobre el siglo XIV fue convertido en fortaleza para refugiar a los Papas y se conectó con la Basílica de San Pedro mediante un pasillo fortificado que aún existe. Aquí fue donde se enrocó el Papa Clemente VII cuando el Emperador Carlos V de Alemania y I de España le vino a cantar las cuarenta. Estuvimos en su interior y merece la pena por las vistas de la ciudad que hay desde allí, pero no por el contenido del museo, que igual en una ciudad sin historia sería espectacular pero en Roma parece muy pobre. Creo que hice esta foto mientras estábamos haciendo cola para comprar la entrada. Otro día veremos el castillo de noche.
En la Piazza Navona hay tres fuentes increíbles obra de Bernini. La plaza está sobre el antiguo circo romano de Domiciano, en pleno centro de la ciudad. La fuente más famosa de esa plaza es la de los Cuatro Ríos, pero cuando estuvimos la estaban restaurando y he preferido escoger esta imagen de la Fontana del Moro para recordar mi paso por aquel lugar.









Últimos comentarios