Papas al horno

Papas al horno

Muchas veces freímos papas para acompañar platos de carne o pescado por falta de imaginación o porque creemos que cocinar alguna alternativa es complicado. En realidad las papas son muy versátiles y puedes cambiar totalmente un plato de carne si las papas están a la altura del resto. El plato de hoy es muy sencillo de preparar y muy sabroso y queda fantástico como acompañamiento de carnes y pescados. Yo diría de comenzar a prepararlo una hora antes de comer para que estén recién hechas justo cuando la comida llegue a la mesa y creedme, esto no toma casi ningún esfuerzo de preparar. También me gustaría recordaos que esta receta no hay que seguirla al dedillo, podéis improvisar, añadir vino blanco, elegir otro tipo de hierbas o incluso variar usando otro tipo de papas.

Los ingredientes: 3 papas, 1 cebolla, aceite de oliva, sal gorda, hierbas al gusto (romero, tomillo, orégano o las que más os gusten).

La implementacion: Enciende el horno a ciento ochenta grados y mientras se calienta pela las papas y córtalas en rodajas. Pela también la cebolla y córtala en aros finos. Coger una bandeja para horno y untarla con aceite de oliva. Colocar en ella las papas y la cebolla y echar por encima un poco de sal gorda y las hierbas que hayáis elegido en buena cantidad. Se echa por encima un chorro de aceite de oliva y se mete al horno durante unos cuarenta minutos o hasta que las papas están tiernas.

Ya veis que la ciencia detrás de este plato es muy simple y el resultado increíble. En ocasiones le pongo un chorro de vino blanco y también quedan muy sabrosas.

Solomillo en salsa

Solomillo en salsa
Sigo rescatando recetas que he encontrado mientras navegaba en la red y han acabado formando parte de mi repertorio. En esta ocasión le toca a otra receta de solomillos de cerdo, de los que no me canso nunca y que puedo comer de cualquier forma. Es muy sencilla de preparar y muy sabrosa, particularmente la salsa que preparamos para acompañar este plato. La cantidad es como para tres o cuatro personas aunque depende del tamaño de los solomillos y de lo hambrientos que estén los comensales.

Los Ingredientes: 2 solomillos de cerdo, 2 cebollas, 1 vaso de vino blanco seco, 2 cucharadas de pimentón dulce, 1 cucharadita de salsa Worcestershire, 2 cucharadas de nata, aceite de oliva, sal y pimienta.

La implementación: Se pelan y cortan las cebollas en aros y se fríen en un sartén con aceite de oliva a fuego bajo para que se vayan haciendo poco a poco. Cuando estén medio cocinadas se añaden las dos cucharadas de pimentón dulce y se salpimenta. Añadir el vaso de vino blanco y la cucharadita de salsa Worcestershire, la cual os sugiero que no llenéis mucho porque es una salsa bastante fuerte. cocinar durante diez minutos a fuego lento. Añadir la nata líquida y darle un hervor.

Cortar los solomillos en medallones algo gruesos, salpimentar y freír por ambos lados en una sartén con unas gotas de aceite de oliva. Cuando tengas todos los medallones fritos, añadir el jugo de la sartén a la salsa y mezclar bien. Se reparten los solomillos en los platos y se riega con la salsa. Un acompañamiento perfecto para este plato pueden ser papas al horno o arroz blanco y asegúrate de tener también pan para mojar en la salsa porque está deliciosa.

Ya ves que no es nada complicado y el resultado es increíble porque la salsa marca la diferencia con otros solomillos que puedas haber comido.

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Sopa de pollo y curry

Sopa de pollo y curry

En otoño e invierno es cuando más apetecen las sopitas. No hay nada como un buen plato de sopa caliente para entonar el cuerpo y abrir paso para el resto de la comida. Buscando alternativas para variar y probar sabores nuevos di con la receta de sopa de hoy la cual he adaptado un poco a mis gustos y he cambiado en algo las cantidades ya que me gusta con bastantes tropezones. Es una sopa muy fácil de hacer y que no toma más de media hora el prepararla. Me gusta el contraste de sabores que lleva ya que cada cucharada es una auténtica sorpresa.

Los Ingredientes: 250 gramos de pechuga de pollo, 3 cucharadas de aceite de oliva, 2 cucharadas de curry, 1 litro de caldo de pollo, 1 plátano, 3 rodajas de pilla en almíbar y almendras laminadas.

La Implementación: Lo primero es preparar el caldo de pollo (en caso de que lo hagas con pastillas) y mientras se cocina corta la pechuga de polo en trocitos pequeños (como dados). Pon el aceite de oliva en un caldero y fríe el pollo en el aceite hasta que esté cocinado. Añade las 2 cucharadas de curry, remueve bien y rehoga un minuto. Después añadir el caldo de pollo y dejar cocer a fuego lento durante cinco minutos.

Mientras tanto pelar el plátano y cortarlo en trocitos pequeños al igual que las rodajas de piña. No tires el jugo de la lata de piña ya que se lo puedes poner a la sopa. Pasados los cinco minutos añadir la piña y el plátano cortados al caldo junto con el zumo de la lata de piña. Cocinar otros cinco minutos, ajustar el punto de sal y a la hora de servir rociar con las láminas de almendras.

Como ves es muy sencillo y al mismo tiempo curioso. Tenemos el sabor del pollo, del curry, del plátano y de la piña y todos se entremezclan en nuestra boca.

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Caldo de millo

Caldo de millo

Uno de los platos típicos de la cocina Canaria es el Caldo de Millo y seguro que hay tantas versiones como canarios y todos os jurarán que la suya es la mejor. Yo crecí con la de mi abuela y mi madre y esa es la que cocino. No es ni mejor ni peor que cualquier otra, es solo la que a mi me gusta. Por si no lo sabes, en Canarias denominamos al maíz como millo. Este es un plato ideal para el otoño o el invierno, con el fresquito y que apetece aún más en esta época en la que hay tanto maíz fresco y puedes comprar las piñas y así no tener que echar mano del millo de bote. Yo lo suelo comer acompañado de queso tierno o de eso que en Canarias llamamos queso de plato y que no es otro que el queso holandés.

Prepararlo es muy fácil y en menos de una hora puedes tener el plato en la mesa y el grado de dificultad es nulo así que hasta el más inútil lo puede hacer sin más problemas.

Los Ingredientes: 1 cebolla, 1 pimiento verde, 1 tomate grande o dos pequeños, 4 o 5 papas, cilantro, un puñado de fideos (o arroz), 4 piñas de millo (mazorcas de maíz para aquellos incapaces de comprender el dialecto), 4 huevos y sal. Esto está calculado para cuatro o cinco personas.

La Implementación: Se pela y corta la cebolla, el pimiento y el tomate y se sofríe todo en un caldero hondo y que se pueda tapar. Mientras se desgranan dos de las piñas o si no quieres tomarte la molestia usa un bote de maíz dulce. Se pelan las papas y si son muy grandes se cortan. Yo suelo partir las otras dos piñas por la mitad y así cada comensal tiene su parte. Se añade al sofrito el millo desgranado, las piñas cortadas, las papas, los fideos (o el arroz) y se añade agua hasta cubrirlo todo. Se añade sal al gusto y un poco de cilantro cortado bien fino, se tapa y se cocina a fuego medio durante treinta minutos.

Después de ese tiempo se añaden los huevos, abriéndolos y echándolos dentro del caldo, en donde se cocinarán en el caldo hirviendo, se vuelve a tapar y se deja cinco minutos más. Servir caliente acompañado de queso.

Así que ya ves lo sencillo que resulta y creedme cuando os digo que está delicioso.

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Raita de tomate, pepino y cebolla roja

Raita de tomate, pepino y cebolla roja

Seguimos aventurándonos en la cocina hindú y hoy tenemos una nueva receta del libro Indian Food Made Easy de Anjum Anand. Si sueles comer de cuando en cuando en restaurantes hindúes sabrás que los platos con Raita suelen ser a base de yogur. Hoy tenemos un plato que sirve de acompañamiento perfecto para cualquier carne. Se prepara muy fácilmente y le da un toque exótico a la comida. En este caso no tendréis ningún problema para encontrar los ingredientes. La cantidad es como para cuatro personas y vuelvo a recalcar que es un acompañamiento.

Los Ingredientes: 1 tomate, 1 cebolla roja pequeña, 1 pepino pequeño (unos quince centímetros), 2 cucharadas de cilantro fresco, 400 ml. de yoghurt natural, sal, pimienta negra, media cucharadita de comino en polvo y un cuarto de cucharadita de pimentón picante.

La Implementación: Picar el tomate en daditos, pelar y picar la cebolla y el pepino y mezclar todo en un bol junto con las dos cucharadas de cilantro y el yogur. Sazonar con sal y pimienta y el comino en polvo.

Al servir espolvorear por encima un poco de pimentón picante y listo.

Ya veis que no siempre hay que hacer cosas extrañas y complicarse la vida. Con unos ingredientes sencillos y en unos minutos podéis tener un plato fantástico y que llamará la atención.

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Pollo en yogur cremoso

Pollo en yogur cremoso

Ya va siendo hora de retomar la sana costumbre de las recetas de los viernes. Tengo unas cuantas que quería compartir hace un tiempo pero siempre se me complican las cosas y al final nunca puedo. Hará unas tres semanas vino por mi casa a cenar Dani y ese día cociné varios platos de mi nuevo libro de cocina hindú y que recordaréis se trata de “Indian Food Made Easy” (Anjum Anand).

El plato principal de esa comida fue un Pollo en yogúr cremoso que quedó delicioso. Era la primera vez que me atrevía en serio con un tipo de cocina que siempre me ha encantado pero que veía muy lejos de mis posibilidades. Ha resultado que no es muy complicada, el único problema es conseguir algunos de los ingredientes y por suerte en Holanda tenemos un montón de pequeños establecimientos en los que se venden ingredientes para cocinar comida china, japonesa, hindú y de otros países exóticos. Gracias a la inmigración en España tampoco debe ser muy difícil. Lo más sencillo es preguntar en la tienda porque los nombres no siempre son los mismos. En mi caso estuve en una regentada por un indonesio y lo tenía todo pero no pude encontrar nada porque había usado los nombres en su idioma.

La otra cosa que tendréis que tener en cuenta si queréis cocinar este plato es que hay que dejarlo marinando un día, así que lo mejor será que preparéis el marinado la noche anterior y después lo preparéis al día siguiente. Las cantidades son como para cuatro personas aunque ya sabéis que esto siempre depende de lo tragones que seáis.

Los Ingredientes del pollo son: algo más de un kilo de trozos de pollo sin piel y troceados en piezas pequeñas (por ejemplo alitas, muslitos y similares, procurad evitar la pechuga de pollo), 2 cucharadas de aceite vegetal, 1 cebolla pequeña, dos semillas de cardamomo negro pequeñas (o una grande), un manojo de cilantro y opcionalmente un chili si quieres que quede picante.

Los Ingredientes para el marinado son: 7 dientes de ajo, 20 gramos de gengibre fresco, 400 mililitros de yogur entero, 4 cucharaditas de cilantro en polvo, media cucharadita de pimentón picante, dos cucharaditas de sal, media cucharadita de comino en polvo y 1 cucharada rasa de garam masala.

La implementación: Como os dije, un día antes preparamos el marinado. Para ello, se pelan y se muelen los dientes de ajos y el gengibre. La forma más fácil es poniéndolos en la picadora con un poco de yogur para hacer una pasta y cuando está molido añades el resto del yogur, el cilantro en polvo, el pimentón picante, la sal, el comino y el garam masala. Se mezcla todo bien se añade al bol el pollo, limpio de piel y en trozos pequeños. Si se os ocurre hacer esto con pechuga de pollo supongo que quedará muy seca y no tendrá el mismo sabor, así que dejaos de remilgos y hacedlo con muslitos, alitas y similares. Cuando tengas el pollo en el bol, ponlo en la nevera en donde pasará la noche.

Una hora antes de cocinarlo sácalo de la nevera para que se ponga a temperatura ambiente. Ponlo en una sartén muy honda o en un caldero a fuego fuerte para que se comience a cocinar. Mientras tanto en una sartén pequeña calienta las dos cucharadas de aceite y fríe la cebolla cortada y picada y si quieres que quede picante, ponle un chili. Después de unos cinco minutos la cebolla estará borrachita. Añádela al pollo junto con el cardamomo y continúa cocinando a fuego fuerte entre quince y veinte minutos, hasta que el marinado se vuelva cremoso y cubra solo un tercio del pollo.

Cubre el caldero (o la sartén honda) y cocina a fuego bajo durante otros diez o quince minutos, hasta que el pollo esté bien cocinado y la salsa sea cremosa. Remover de cuando en cuando y si vez que se te está secando mucho, añade algo de agua. Al final del cocinado, pica el cilantro y espolvoréalo sobre el pollo. Pruébalo y ajusta el punto de sal si es necesario y servir.

Ya sé que por la lista de ingredientes parece complicado pero ya veréis que no lo es. El marinado se prepara en unos minutos y el cocinado tampoco requiere mucho esfuerzo. Se puede acompañar con arroz, roti, naan o verduras hervidas.

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Gazpacho asado

Gazpacho asado

El gazpacho es un plato típico de la cocina española, sobre todo del sur de España y sin embargo en mi casa no se cocinaba. No recuerdo haberlo tomado en toda mi niñez y fue ya bien entrada la adolescencia cuando comencé a tomar gazpacho. En los días de verano calurosos es un placer para el paladar.

Al mudarme a Holanda decidí cocinarlo y pedí a mis amigos que me mandaran recetas porque no quería investigar en la red y prefería la fiabilidad de los conocidos. Probé las tres o cuatro que me mandaron y no me convencieron. Tenían un sabor distinto y no llegaban a saber como los gazpachos que me tomaba en España. Visto que casi todas las recetas tenían la misma base de ingredientes y solo alguna pequeña variación, el problema debía estar en las materias primas y sigo creyendo que es por culpa de los tomates que se venden en estas tierras, que no tienen el sabor de los españoles. Lo seguí intentando durante un tiempo hasta que terminé por desistir.

En alguna de las visitas a España dieron por la tele una receta de gazpacho asado que me llamó la atención y la apunté. No estoy seguro si fue en el programa de Arguiñano o en el Canal Cocina. Al probar esa receta me sorprendió porque el resultado es un gazpacho muy suave y de sabor agradable. Se ha convertido en mi favorito y solo este verano lo he cocinado cada dos semanas. Las cantidades que pongo son como para hacer un litro de gazpacho y se puede tomar
tanto frío como a temperatura ambiente o incluso caliente.

Los ingredientes: 1 kilo de tomates, 1 pepino, 2 dientes de ajo, 1 cebolla, 1 pimiento verde, 1 pimiento rojo, aceite, 2 huevos, 1 pan (para aprovechar la miga), sal, vinagre tinto de jerez.

La implementación: Se precalienta el horno a 180ºC y mientras se le quita la dureza a los tomates, se lavan y se ponen en una placa para horno junto el pimiento rojo, el pimiento verde, la cebolla y los dientes de ajo. Se añade una gota de aceite virgen extra por encima, un poco de sal y cuando el horno esté caliente se pone la bandeja con las verduras durante unos treinta y cinco minutos. Mientras se hierven dos huevos y se guardan.

Cuando esté cocinado yo suelo sacar la bandeja del horno y poner todas las verduras en un bol para que suelten el líquido. Cuando están un poco frías se le quita la piel a los tomates, se pelan los pimientos y se les quitan las semillas, se pela la cebolla y los ajos. El jugo que recoges en el bol se cuela y se separa.

Con un cuchillo de sierra se corta el pan y se deja solo la miga. Después se corta en trozos y se mezcla con el caldo que habíamos separado añadiendo un poco de agua.

Se pela el pepino y se corta en daditos, mezclándolo con el caldo, la cebolla, los tomates, los pimientos y los ajos (todos los productos que habías cocinado en el horno). Con la minipimer lo trituráis bien y después se cuela para que quede fino. Se prueba y se ajusta el punto de sal, añadiendo un chorro de aceite virgen extra, una cucharadita de vinagre tinto de jerez y se mezcla todo bien.

Lo podéis tomar tal cual, calentarlo o guardarlo en la nevera para que se enfríe. A mí me gusta prepararlo la noche anterior y dejarlo en la nevera. Para presentarlo separo la clara y la yema de los huevos hervidos y las troceo y pongo también unos trocitos de pan bizcochado.

Contando el tiempo de horno y de enfriado se tarda más o menos unas dos horas a las que habrá que añadir el tiempo que lo pongáis en la nevera. No es muy complicado de preparar y está riquísimo.

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Pipirrana

Pipirrana

A mí nunca me han gustado las ensaladas. No terminan de convencerme y eso de comer hojas de lo que sea me hace sentir como una cabra. Si hay algo que mis amigos saben con certeza es que si estoy comiendo ensaladas es por estar a dieta porque si no, es casi imposible.

La única excepción a esta regla es la pipirrana la cual no se puede considerar una ensalada al uso ya que no contiene hojas de nada. La descubrí por primera vez en Andalucía y desde entonces es uno de mis platos favoritos para el verano porque se prepara en un momento y si lo dejas macerando unas horas sabe más sabroso.

Esta es otra de esas recetas tan sencillas que resulta imposible que haya alguien en el universo que no la pueda preparar si se lo propone. Es perfecta como acompañamiento o como plato principal y se le pueden añadir otras cosas según el gusto de cada uno.

Los Ingredientes: Un pimiento rojo, un pimiento verde, un pepino pequeño, un tomate maduro, una cebolla, un diente de ajo y para el aliño una cucharada de vinagre, seis cucharadas de aceite de oliva virgen, sal y pimiento negra.

La Implementación: Esto no tiene ciencia. Se hace una incisión en el tomate y se escalda para poder pelarlo fácilmente y luego se parte por la mitad, le quitas las semillas y se pica en daditos pequeños poniéndolo en un cuenco. Se pela el pepino, se parte por la mitad, le quitas las semillas y picas la pulpa también en daditos. Después se lavan los pimientos, los abres y los vacías de semillas y los picas como lo demás añadiéndolos en el cuenco. Ahora le toca el turno a la cebolla, la cual pelamos y cortamos también en daditos y nos falta el ajo, el cual pelaremos y cortaremos en trocitos finos mezclándolo con el resto.

Ahora que tenemos todos los ingredientes juntos le llega el turno al aliño. Se pone en un cuenco el vinagre con el aceite, la sal y la pimienta y se mezcla con un batidor de varillas hasta que esté cremoso. Se añade sobre el resto de verduras y se mezcla bien. Lo cubres y lo pones en la nevera un par de horas y estará perfecto para comer.

Es sencillo y delicioso. A veces le añado tropezones, que pueden ser trocitos de jamón serrano, atún desmigado, gambas o lo que prefieras. También hay ocasiones en las que cambio el aliño y opto por otra salsa hecha con un poco de mostaza de Dijon, zumo de naranja, miel, aceite de oliva, sal y pimienta y lo mezclo todo hasta obtener una salsa también cremosa y con un sabor dulzón que tras unos segundos se transforma por la aportación de la mostaza.

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Pimientos asados

Pimientos asados

Para cualquiera que viva en España y vea el título de esta receta lo primero que se le viene a la cabeza es que en cualquier supermercado tienen un surtido enorme de pimientos asados y del piquillo que se pueden comprar y abres el bote o la lata, los sirves y listo. No hay que cocinarlos porque están disponibles. Igual hasta les de por pensar que debe ser así en todo el mundo. No lo es. Cruzas la frontera del país y desaparecen de las estanterías de los establecimientos de alimentación. Tendrás que llevarlos contigo cuando viajas a España o aprender a cocinarlos, algo que por suerte no es nada difícil y que se puede hacer con algo de tiempo.

Esta es otra de esas recetas que mejor se preparan el día antes y se pueden hacer bastantes y guardarlos durante unos días en la nevera. No hay magia ninguna y hasta alguien con unos mínimos conocimientos culinarios puede hacerla. Es perfecta para el verano porque apetece comer cosas frescas y no complicarnos la vida en demasía.

Los Ingredientes: Cuatro pimientos rojos, 3 dientes de ajo, medio limón, 125 ml de aceite de oliva virgen, sal, pimienta negra.

La implementación: Enciende el horno y caliéntalo a 250ºC. Lava los pimientos y ponlos en la bandeja del horno la cual previamente has cubierto con papel de aluminio. Pon los pimientos sobre la bandeja y ásalos durante unos veinte minutos dándoles la vuelta tras diez minutos. La piel se pondrá negra y llena de ampollas y si no es así, déjalos diez minutos más al horno. Sácalos y ponlos en un recipiente que puedes cubrir para que suden y déjalos enfriando una hora o así. Una vez fríos límpialos quitándoles la piel, abriéndolos y sacando las semillas de su interior. Córtalos en tiras y resérvalos.

En un bol los dientes de ajo cortados en láminas, el aceite y exprime el medio limón y añade el zumo. Sazona al gusto con sal y pimienta negra, mezcla bien y añade los pimientos, los cuales deberían quedar cubiertos por la salsa. De no ser así, añade un poco más de aceite y zumo de limón. Tápalo y ponlo en la nevera para servirlo frío.

Como vez es una receta muy sencilla y al mismo tiempo sabrosa. Si pones muchos ajos la salsa irá cogiendo más y más sabor y después de un par de días puede resultar muy fuerte así que si piensas dejarlos en la nevera por un tiempo, quita algunos ajos o prepárate para tener un aliento legendario.

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