Tissot t-touch
Este debe ser mi año del toque. No solo a mi teléfono le gusta que lo toquen, mi reloj comparte la misma afición. Cuando estuve en los Estados Unidos lo compré aprovechando lo barato que resultan las cosas allí en comparación con Europa. La diferencia de precio para un reloj fabricado en Suiza es del cincuenta por ciento, lo cual sirve para recordarnos que nuestras sociedades están plagadas de impuestos de todos tipos para mantener el Estado del Bienestar y los americanos como que no lo necesitan.
Volviendo al reloj, bajo ese chasis de titanio se esconde una máquina de precisión que no deja de sorprenderme. Con un toque en la pantalla puedo averiguar dónde está el norte, la temperatura, la previsión meteorológica basada en el histórico de las últimas doce horas, la altitud, activar la alarma o usar el cronómetro. Aunque puede parecer grande en realidad es bastante pequeño y ligero y se ajusta perfectamente a la muñeca. Yo sin un reloj me siento perdido, es posiblemente el único complemento del que no puedo prescindir.

































