Mi hermosa y tupida alfombra verde
Hace tiempo que no comento nada sobre mi casa y lo cierto es que mi jardín es un ente vivo y activo que acapara parte de mi tiempo libre y tras unos años se ha convertido en la niña de mis ojos. Desde que compré la casa planeé el cambiar parte del jardín para poner más césped. Era una parte que la anterior dueña había llenado con los árboles de Navidad que iba desechando año tras año. Me ha tomado un tiempo deshacerme de todos esos árboles, ocho para ser más precisos, los cuales aún se pueden ver cuando uno mira mi casa desde Google maps. Tras su desaparición, la zona ha cambiado bastante y ahora tengo una hermosa y tupida alfombra verde de la que estoy muy orgulloso.
Quizás sea porque en Canarias el verde no es un color habitual en los campos y definitivamente uno no tiene la oportunidad de ver césped muy a menudo que siento una atracción muy intensa hacia el césped. Me encanta Irlanda, Holanda y todos los países que tienen un buen manto verde y no escatimo mimos con el de mi casa. Siempre tengo una sonrisa boba en la cara cuando estoy con la cortadora de césped ajustando el tamaño del mismo y me encanta el olor que queda después de cortarlo. A veces me tiro en el césped a disfrutar la paz del momento y espero comprarme una hamaca un día de estos para recuperar el sanísimo hábito de la siesta.
Hoy comenzamos este paseo por mi jardín con el césped, esa hermosa mancha verde que lo alegra.
