Asmático del coño

Mi cerebro es una máquina asíncrona y la forma en la que hilvana los pensamientos no se puede explicar. Hoy tenemos un buen ejemplo. Las acciones que llevaron a la conclusión que encabeza el título comenzaron hace cosa de dos semanas cuando me dieron cita para ir a hacerme una prueba para el asma, ya que últimamente me estaba cansando demasiado al ir en bici y siempre tenía la sensación de tener flema en los pulmones, aunque mi médico de cabecera no la escuchaba. La prueba me la hicieron el jueves pasado y durante tres cuartos de hora, analizaron mi respiración sin tomar medicinas para el asma y después de usar una de ellas para ver la diferencia. El resultado estaba claro pero tenía que esperar a la visita a mi doctor de ayer por la tarde para hacerlo oficial.

Cuando estaba en la sala de espera me acordé de la Isleta, ese país y república independiente que fue colonizado y expoliado por los malvados truscolanes, los cuales manipularon a los españoles para que dejaran de palmear y bailar flamenco como hacen todo el día y los mandaron a las Canarias a acabar con los aborígenes y añadir el territorio al país que mangoneaban y que ahora quieren desechar. En la Isleta, en cada calle había una o varias verduleras, hembras de profesión ama de casa que pasaban la mayor parte del día en la verdulería, que en aquellos tiempos se conocía como la Tienda de … Lucianito, Gregorito, Paquito, Chanito o cualquier otro nombre modificado para que porte el diminutivo ito. La mayor parte de esos hombres eran como muros de grandes pero a las verduleras eso no les impedía añadir el diminutivo. Estoy convencido, es más, estoy convencidísimo que si cualquiera de ellos se baja la bragueta y se saca una polla más grande y gorda que un vaso de cubata y la pone sobre el mostrador, las verduleras seguirían llamándolos Paquito, Chanito o Lucianito. Los hijos de las verduleras se criaban en la calle, jugando sin control alguno y acudían a la casa solo para comer. Quizás el desinterés de ellas fue la razón que llevó a muchos de ellos a acabar metidos en drogas y crimen, algo que sucedía con frecuencia en la Isleta. El otro grupo de chamas que pululaba por el barrio era el de las beatas, las que parecían encoñadas con el cura y andaban siempre en la iglesia. No se sabe muy bien lo que hacían pero pasaban allí horas y horas y los hijos de estas eran entregados al cura para los tocamientos de rigor, que ya lo dice el libro gordo ese que escribieron un montón de pollabobas hace miles de años: Dejen que los niños se me acerquen pa’follármelos y notad como en las versiones actuales se eliminó un pequeño pero significativo trozo de información. Los hijos de las beatas también acabaron metidos en drogas tratando de olvidar los favores recibidos.

Todo esto viene a cuenta de una tarea que llevaban a cabo las verduleras. Una hembra del barrio tenía un problema de algún tipo, se iba a la tienda de Lucianito, les contaba al equipo de verduleras de guardia el problema y éstas daban su veredicto, el cual siempre comenzaba con la palabra ¡Ay María! para identificar a la solicitante, independientemente de su nombre, y acababa con del coño.

Así, una julay iba a la tienda para explicar que a su hijo Toni lo llamaban en el colegio Toni el Braga porque lo pillaron con unas bragas puestas en los bloques en los que vivía y ella explicaba sus temores antes de que llegara el veredicto: ¡Ay María, tu hijo es mariquita del coño! Otra podía ir a lamentarse porque su hijo nunca quería hacer nada y se negaba a salir a la calle a jugar y ellas dictaminaban: ¡Ay María, tu hijo es gandul del coño!

Regresando en la línea del tiempo al día de ayer, cuando el médico me dijo que efectivamente, tengo algo de asma y que tengo que comenzar un tratamiento regular para ver si vuelve a los niveles normales, me acordé de las verduleras y como le explicarían el diagnóstico a mi madre: ¡Ay María, tu hijo es asmático del coño!

7 opiniones en “Asmático del coño”

  1. Luis, la capacidad de mis pulmones, sin medicina y después de tomar la medicina se incrementa en un veintiuno por ciento, así que ya no es solo por la alergia. Desde hace un par de meses lo estoy notando.

    Genín, de siempre he sabido que tenía un asma ligera, que solo se manifestaba con alergias y resfriados, es más, yo siempre que viajo les pido que no permitan el acceso al avión a Truscolanes porque los esclavos apestan y no me gusta viajar con “la ayuda”.

  2. Qué paranoia de entrada, hijo. Eso se dice también mucho en Sevilla y se usa esa frase tan bonita de “tú estás loco del coño”.

  3. Me parto de risa, sobre todo darme cuenta de que estaba leyendo en alto lo de ¡Ay María, tu hijo es asmático del coño! con un intento patético de poner “asento” canario. Me voy a pasar el día con frases parecidas en la cabeza, ya no lo puedo evitar. Qué bueno.

  4. Uno de los precios a pagar en nuestra ‘era moderna’ es que después de cierta edad comenzamos a desarrollar alergias y el efecto de que nuestros órganos nunca fueron diseñados para durar tanto.

    Yo ya tengo presbicia desde hace 2 años y me temo que aumentando.

Comentarios cerrados.