Otra vista del lago Sugba en Kangbangyo

Otra preciosa vista del lago Sugba en Kangbangyo en donde estás rodeado solo por el manglar y por una vegetación super-densa. Esta isla no tiene muchos habitantes y todos están concentrados en poblaciones costeras. Si lo buscáis en GooglEvil veréis que el lago ocupa una gran parte del interior de la isla, tiene forma de chama bailando una jota y las fotos las hice en un islote que está en la parte superior y hay varios ramales para explorar. Al bajar la marea el nivel del canal de acceso es realmente bajo y por eso planifican las visitas coincidiendo con las mareas. Aún así, cuando nos marchamos, tardamos como una hora más en volver porque hubo un buen tramo en el que tuvieron que parar el motor y avanzar arrastrando la barca o con remos.

Mira que intentan metérnosla doblada y sin doblar

Este año el 11.11 o día de los solteros o el día de comprar en China me pilló muy pero que muy preparado. Tanto que ni siquiera compré ese día, lo hice como tres semanas antes y ME AHORRÉ PASTA. Quería un par de chorradillas y cuando anunciaron los precios del día de rebajas, vi que podía conseguir las mismas cosas de otros vendedores a mejor precio, así que ya me puse y compré y para cuando llegó el 11.11 casi todo estaba en mi casa. Para la segunda tanda, la del Viernes Negro, también llevo semanas siguiendo los precios de las cosillas que estoy mirando y curiosamente, esta semana, todos los productos que seguía han incrementado su precio entre diez y veinte leuros y cuando llegue el día, bajarán seguramente cinco o quince y al final la gente los está comprando más caros, porque el truco de estos eventos comerciales es abusar de la plebe y el populacho y esquilmarlos. Me acuerdo del milenio pasado, cuando el concepto de las rebajas era mensual, teníamos que después de Reyes enero era un mes de rebajas y julio era el mes de las otras rebajas. Entre medio, nada. Ahora, además de esas dos tenemos un montón de momentos puntuales en los que las tiendas tienen ofertas y el concepto, con el abuso, ha perdido la gracia. Ahora mismo, lo mejor es hacer algo similar a lo que yo hago, seguir el precio de lo que quieres durante un tiempo y observar sus fluctuaciones. Un fenómeno altamente conocido en los Países Bajos es el día sin IVA de cierta cadena alemana de electrodomésticos y productos electrónicos que también vende en España. De repente, todos los precios suben y unos días más tarde anuncian esos días espectaculares y a veces, con tan poca vergüenza que ni se molestan en retirar el precio viejo, lo cubren con el nuevo sobre el que se aplicará el descuento y que suele ser mucho más alto para de nuevo, engañar al cliente y sacarle algo más de pasta. Va a resultar que el cliente, no solo tiene siempre la razón, además es tonto y hay que engañarlo. Tampoco todo es malo. El año pasado, durante las ofertas del viernes negro, una tienda holandesa puso una muy buena oferta de un equipo específico, la compré y al día siguiente lo tenía en mi casa. ¿Cómo supe que era una buena oferta? Llevaba semanas comparando equipos y precios y a esas alturas, era un experto en el tema y tenía una nota en mi teléfono con los precios y los modelos que vigilaba.

Saltando de tema a tema, creo que estoy viviendo la campaña más corta de castañas desde que se inauguró el universo. Han sido un puñado escaso de semanas con un selecto grupo de tiendas vendiéndolas en Holanda y ya han desaparecido, así que espero que los portugueses tengan más suerte y uno de mis objetivos para este fin de semana es buscarlas en la ciudad portuguesa que visitaré. Por suerte la última vez que las vi y temiéndome lo peor, aprovisioné a conciencia pero si no consigo en portugal, esta semana me quedaré sin castañas y muchos de mis compañeros en la oficina se quedarán sin los regalitos que les dejo en los ascensores, que ya han sido incluídos en la lista de lugares en los que se ha usado armamento químico y he visto que hasta el cojo de la segunda planta sube por las escaleras, aunque en su caso, más bien que va perreando por las mismas con los bandazos que da el joputa. Cuando combino en una cena castañas con alubias o lentejas, al día siguiente me tengo que poner mi camisa con el 009 porque llego al trabajo con licencia para matar y asfixiar.

Lago Sugba en la isla de Kangbangyo

En mi primera excursión por los alrededores de Siargao fuimos al lago Sugba, una auténtica maravilla que está en la cercana isla de Kangbangyo. Este lago es el mayor manglar de Mindanao y el segundo más grande de las Filipinas. Cuando yo fui era sencillamente como visitar otro planeta, mucho más parecido al de la película Avatar. En el centro de este lago hay varias islas y una pequeña estructura donde van los visitantes, aunque no había tiendas, ni vendedores ni nada de nada y el día que yo lo visité, la población total del lago éramos seis julays, con lo que fue una experiencia fabulosa que cuando se corra la voz desaparecerá. Por supuesto nos bañamos en el lago.

La ciudad que perdió su corazón

El sábado aproveché uno de esos días grises y con lluvia para ir al cine y darme un festín de películas en la filmoteca. Como por una vez en mi vida, la primera película empezaba casi a las once de la mañana, al llegar a la ciudad decidí ir andando desde Weesperplein, en donde me dejó el metro, hasta Leidseplein, una caminata de unos veinte minutos si sigues la calle pero me desvié un poco para ir al Albert Cuypmarkt, el mercado más famoso de Amsterdam y uno que muchos holandeses me restriegan como el lugar para comprar comida de otros mundos. Yo siempre los reto y les digo que el mercado de los sábados de Hilversum está a años luz, es mucho más completo e incluso el de Utrecht, que no es tan bueno, tiene mucha más variedad que el de Amsterdam. Cuando entré en la calle con el mercado, lo primero que llama la atención es la gente andando por allí con trolleys de viaje. Aquello es otra trampa de turistas de Amsterlandia, que es el nuevo nombre del centro de la ciudad ahora que es un parque temático, gracias sobre todo a las facilidades que hay hoy en día para alquilar casas y habitaciones por parte de particulares y que han conseguido destruir el centro de muchas ciudades. Yo quería comprar castañas y supuse que sería algo fácil, que habría un montón de puestos de verduras y en varios tendrían. Me equivoqué. Puestos para recuerdos, a patadas, dejé de contar los que vendían pantalones cuando llegué al decimoquinto, puestos de fundas y protectores de móviles, a granel pero de verduras, vi solo tres y mal surtidos y en ninguno tenían castañas. Puedo entender la frustración de la gente que quería seguir viviendo en Venecia y los turistas y todo eso que traen con su dinero, los han echado. En Amsterdam, los estúpidos van en bicicleta por las aceras, algo prohibido en Holanda, van en bicicleta por calles peatonales, algo prohibido en Holanda y no tienen ni puta idea de las reglas de circulación con bicicleta, no señalan para las bicis que van por detrás sus maniobras y se mueven por la ciudad de manera peligrosa, tanto para ellos como para los peatones.

Después de ver la primera película tenía un buen rato hasta la siguiente y se me ocurrió pasear por el Prinsengracht, en dirección hacia el norte de la ciudad. Según te vas acercando a la Wersterkerk, van aumentando más y más y más la cantidad de turistas y para cuando llegas junto a la iglesia, allí hay una multitud, hay una masa increíble de gente porque al lado de la iglesia está la casa de Ana Frank, que es, sin lugar a duda, el punto cero de Amsterlandia, el lugar al que van todos a hacerse fotos con la casa por detrás, con el canal y la casa, el canal y la casa y la iglesia, con todo lo que se pueda. La inmensa mayoría de los que están allí no lo hacen por la historia, no se han leído el libro, tienen una vaga idea de la historia del lugar y solo acuden porque es el punto que hay que marcar y hacerte fotos para que todos vean que lo has visitado. En el año 2000, cuando llegué a Holanda, por allí prácticamente no pasaba ninguna compañía de barcos para pasear por los canales. Ahora mismo, hay una parada delante de la casa con una caravana de barcos esperando para descargar y cargar pasajeros, es increíble y brutal la cantidad de barcos que pasan por allí, sumados a la cantidad bestial de gente con bicicletas de alquiler haciendo el gilipollas. Todos quieren ir allí, todos quieren sentarse en un café mirando hacia la casa a tomarse algo, porque hay que celebrar el estar en ese lugar en el que una joven vivió escondida durante años y posteriormente fue apresada y enviada a un campo de concentración. Su historia no cuenta, su vida no es más que otra atracción del parque temático Amsterlandia, la ciudad que una vez tuvo corazón y acabó por perderlo. En el país en el que debatir y llegar al consenso es prácticamente una religión, ya hay gente pidiendo quitarle la capital a esa ciudad y moverla a una ciudad holandesa, con lo cual todos aceptamos el hecho de que Amsterdam ya no forma parte de las ciudades del país, es un recinto cuya única existencia es el generar dinero con los turistas. Triste pero cierto.