Bienvenidos al fin del mundo – The World’s End

Cuando esta mañana miraba la cartelera y elegía las películas que quería ver, el título de la película de la que quiero hablar hoy me traía a la mente otra completamente distinta y cuando comenzó me quedé desconcertado durante unos instantes, pensando que había metido la gamba de manera épica y que las dos siguientes horas iban a ser una tortura brutal. Por suerte hay veces en que las equivocaciones juegan a favor de uno y resultó que comenzaba un viaje increíble con una película buenísima. La película se titula The World’s End y en España se estrena la semana que viene con el título patético de Bienvenidos al fin del mundo que no termino de captar.

Un grupo de julays se van de copas por Vecindario y acaban siendo acosados por un montón de chusma y gentuza truscolana

Un perdedor de cuidado recuerda entrañablemente el final de su juventud y como intentó recorrer los doce pubs del poblacho en el que vivía con sus amigotes y tomarse doce pintas de cerveza. Una purriada de años más tarde, vuelve a juntar a los colegas para intentar acabar la hazaña pero las cosas se salen de madre cuando descubren que hay algo raro en el poblacho.

Si alguien me llega a decir que esto es una comedia con ciencia ficción y cine gore, yo me encadeno a la puerta del cine y entro el primero. No me puedo explicar como ha pasado por debajo de mi rádar pero por suerte la he podido ver y tengo que admitir que me he reído como un bellaco durante casi toda la película. La historia es simplona y absurda pero fascinante y brutalmente deshonesta. Seguimos a cinco chamos que ya no tienen nada en común y que se han juntado seguramente para poder ver lo mal que les va a los otros mientras recorren los pubs de la ciudad en la que crecieron y van notando que las cosas no son normales. Hay momentos descabellados e hilarantes en los que te tiras al suelo de risa. Simon Pegg consigue uno de los mejores papeles que le he visto hacer y aunque debería odiarlo y no sentirme identificado, lo cierto es que desde el principio es ese colega adorable que es un cafre de cuidado pero al que quieres como un hermano. A su alrededor los otros actores parecen estar pasándoselo tan bien como él y Pierce Brosnan nos recuerda que también puede hacer comedia.

Me lo pasé bomba, me reí hasta hartarme, me agarré a la butaca en las escenas de acción y hasta toleré el final chorra que le han puesto a la película y que es lo único que evita que la considere una obra maestra. Esto es una especie de ejercicio de cine de serie B que funciona con la precisión de un reloj suizo. Si eres un miembro del Clan de los Orcos, asómate a la ventana y grita convocando al clan y te aseguro que os lo pasaréis de escándalo. Si eres un sub-intelectual de GafaPasta es probable que sepas apreciar la infinidad de pequeños detalles y referencias a otras películas que ha dejado el director y si eres un cachondo mental al que le gusta el cine como entretenimiento para pasar un buen rato, esta no te la puedes perder.