Blackhat – Amenaza en la red

Descartados algunos directores españoles que ya se han jubilado, han muerto o simplemente, no consiguen dinero de las administraciones para hacer sus soberanas cagadas, tengo un altar negro y maligno con dos directores americanos de los que me espero todo lo peor, siempre. Uno es el infame Peter Jackson, obsesionado con los efectos especiales y que caga mierda tras mierda y como el paladar del populacho es tan excelso, van todos a verlas y flipan con ellas. Yo no tengo estómago para el cine de este director y como no pago por dormir y que me despierten con estruendos cada rato, me salto todas sus películas y solo sufro los cien trailers de las mismas que acabo viendo. El otro director que me produce urticaria es Michael Mann y perdí la fe en el al completo con Heat, para mi, uno de las peores películas de los noventa, una mierda del copón, una basura que además hiede y te deja apestando durante días y que me costó y me cuesta tremendas discusiones con seres inferiores de todo tipo e incluso la pérdida de un amigo, que tengo claro que no lo era cuando no supo ceder frente al Elegido. Como a pesar de mi asco siempre espero que este director mejore, fui a ver Public Enemies – Enemigos públicos y me pareció un bodrio del copón y mi admiración pública por Tom Cruise me llevó a ver Collateral que tampoco resultó tan cosa. En esta ocasión y pese a las malas críticas, decidí darle una oportunidad a Blackhat, la cual se estrena en España la semana que viene con el título de Blackhat – Amenaza en la red.

Un julay que está en chirona con el cuñao del Güaca, lo sueltan para que solucione una movida chunga a los gringos

Un hacker que se gasta todo el dinero que hackea en peluquero y en laca para su cabello perfecto sale temporalmente de la cárcel para ayudar al chino kudeiro a resolver un ataque hackeroso a una central nuclear china. Mientras investigan, al tío se la pone super-morcillona la china hermana del chino y acaba jincándosela hasta los pelos de los güevos y al menos la china lo pasa bien mientras el resto apechuga con el masque que los rodea.

Curiosamente, creo que esta es de las películas de movidas de hacker más auténticas que hay. Si no prestamos atención al pelo maravillosamente perfecto en todo momento de Chris Hemsworth, conocido por ser el chamo que empala a la Pataqui, el colega tiene un par de escenas haciendo como que sabe escribir a máquina que parecen hasta creíbles. La cosa es que alrededor de esas escenas hay el típico barullo que tanto gusta a Michael Mann y que yo ya denunciaba en 1995 y que veinte años más tarde, resulta que ahora todos son capaces de ver. Tenemos las típicas escenas de acción con cámara portada por cojo en las que solo se pueden ver movimientos bruscos que duran fragmentos de segundo y que no dejan ni la más mínima impresión en la retina del espectador, tenemos escenas en las que el frenesí está en cambiar de plano tantas veces como sea posible y tenemos los habituales tiroteos de este director en los que cada pistola parece tener un cargador de setecientas treinta y cinco balas y todo el mundo muere dos o tres veces o quizás más y a cien metros del tiroteo más escandaloso de la historia del universo conocido, la gente va a lo suyo y siguen haciendo su vida normal como si aquello no estuviese sucediendo. A la película le sobran escenas de grandilocuencia patriótica, le sobran minutos perdidos en tratar de desarrollar tramas secundarias innecesarias y le sobran escenas en países exóticos con volatadas infinitas. Hong Kong se ve poco real, Indonesia es una pura mentira, comenzando porque todos sabemos que nadie que no sea autóctono conduce un coche allí porque las carreteras de ese peaís con un infierno y tampoco nos creemos la calentura de la china con el pelos, aunque esos para mí eran los mejores momentos ya que le ponía mis propios diálogos distorsionados y mientras soltaban sus polladas yo escuchaba en mi cabeza: Her … mano, que tú sabes la de años que llevo chupando micro-penes chinos, esos que parecen pepinillos y ahora me cae del cielo un Dios rubio altísimo y con el PO LLO TE ¿y tú te crees que lo voy a dejar escapar? Tú lo flipas

En fin, que gracias a mi inventiva tuvo ratos entretenidos pero la historia es mala, está mal conjuntada, aburre por ratos y las escenas de acción son tan cansinas como en todas las películas anteriores de este director. Es posible que atraiga a los miembros del Clan de los Orcos aunque acabarán algo confundidos con la trama y definitivamente, prohibida para los sub-intelectuales de GafaPasta.

9 respuesta a “Blackhat – Amenaza en la red”

  1. Virtuditas, en los años que tratamos con el Chino jamás quiso mear con nosotros en los urinarios, se metía en los retretes como las hembras para que no le viéramos el micro-pene.

  2. A lo mejor era al revés y no quería dejaros en ridículo…
    Yo conocí a uno (no chino) que en el club de rugby le apodaban «Micro», y yo, obviamente, me creí que era por pequeño, hasta que un día, alguien soltó una coña y acabamos preguntando… respuesta: «Micro de pequeño?? JAJAJAJA, al revés, Micro de micrófono! este cabrón podría cantar con él» O_O ups.

  3. Virtuditas, todos los que tienen una tranca que necesita de dos manos para manejarla usan los urinarios y además se separan de los mismos dos pasos para que se la podamos ver bien. En mi oficina había un capullo de esos y las quejas eran constantes porque entrabas al baño y lo primero que veías era aquella serpiente y directamente te ibas a tu despacho a llorar.

  4. Por suerte uno o varios dioses lo castigaron. Compró una casa que necesitaba un montón de mantenimiento, la reparó completamente y cuando estaba perfecta, su novia lo dejó, lo botó de la casa, se deprimió y se acabó marchando del país y ahora vive en Suiza. Si te vas a esquiar por aquellas tierras y oyes hablar del desatascador, ya sabes quien es. Dudo mucho que el colega pudiese tener actividad cerebral cuando se le empalmaba.

  5. No se puede tener todo! es que me meo…. que bueno….desatascador?? jajajaja no sería mejor «empalador»? jajajaja

  6. No, seguro que te quita cualquier obstrucción que tengas hasta las amigdalas. Cuando caminaba por la oficina algunas pavas nos preguntaban porque pensaban que estaba empalmado. La serpiente aquella se la debía enrollar en los calzoncillos.

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