Bokbierfestival 2016

Prácticamente todos los años desde hace una década voy al Bokbierfestival en Amsterdam, un evento que no es para turistas y que sucede en el mismísimo corazón de la ciudad y aún así los guiris no lo ven ni se enteran. En los Países Bajos el culto por la Bokbier no deja de crecer y cada año en otoño aparecen tantas cervezas que han optado por borrar del festival a los alemanes y los belgas y hacerlo mil por cien holandés y en esta edición estuvieron representadas CIENTO DIECISEIS bokbiers. La magia de este tipo de cerveza de estación, que no se toma helada, que tiene un porcentaje de alcohol que siempre es alto y en ocasiones escandaloso, es que hay una libertad extrema en los ingredientes que se añadan a la misma. En los últimos años el favor lo han tenido el chocolate y el caramelo que están en prácticamente todas las cervezas Bok pero poco a poco comienzan a introducirse otros sabores y los resultados son de fábula. En Holanda tenemos Bokbier comercial, que por lo general es mala tirando a malísima y después tenemos otras hechas en pequeñas cantidades que son las buenas y que ni se exportan ni se venden en muchos casos más allá de unas pocas tiendas y para encontrarlas, tienes que seguir su rastro, lo cual lo hace más divertido. Por ejemplo, yo conozco una tienda en la que se consigue la Ijsbok y la Ezelenbok, tienda que permanece en secreto para que no me las pisen. Ahora mismo estoy buscando otra, una que se produce en la ciudad de Amersfoort y que se vende solo en esa ciudad y alrededores (como Hilversum y Utrecht), con lo que es una cerveza de barrio hecha con muchísimo amor y que revienta tu concepción de la cerveza. Antes de seguir y especialmente dedicado a los comemieldas del CaraCuloLibro y similares que creen que estoy muerto porque no tengo cuenta en esas redes para acarajotados, señalar que ya en el pasado he contado mis experiencias en el Bokbierfestival en los años 2007, 2008, 2012, 2014 y 2015 y puede que me haya dejado alguno atrás. Aquellos que realmente son fans y se acaban de leer las anotaciones anteriores saben que hay una rutina que sigo cada año para el Bokbierfestival. Quedo en Hilversum con el Moreno y algún amigo suyo y cenamos en el Cartouche, el único templo al que acudo regularmente y lo más cercano a cualquier Dios que estaré en mi vida.

Siempre pedimos lo mismo, las legendarias y épicas COSTILLAS DEL CARTOUCHE, consideradas por muchísimos seres humanos las mejores del universo conocido y puedo confirmar y confirmo que son aún mejores de lo que se dice:

Costillas picantes en el Café Cartouche

En el Cafe Cartouche entienden que uno paga por las costillas, no para que te llenen el plato con ensalada que no quieres, YO NO SOY UNA CABRA y otras chorradas. Eso te lo ponen en cuencos separados pero en el plato principal, hay costillas para requintarte. La idea es tener una buena base sobre la que añadir las cervezas bokbier porque son muy fuertes y la moña puede ser épica. Mientras estamos en ese bar, procuro beber cervezas más suaves y este año repetí con la Paulaner Hefe-Weißbier:

Paulaner Weisbier

Desde Hilversum fuimos en tren a Amsterdam y nos compramos nuestro vaso, ya que la entrada de este festival es un vaso con tres munten, monedillas especiales que cada una vale para una cerveza. El precio del kit de entrada está en los veinte leuros que mantiene a los turistas bien lejos. Este es el vaso de la trigésimo novena edición del Bokbierfestival:

El vaso del Bokbierfestival 2016

Tengo una colección increíble con los vasos de los diez años que llevo yendo al festival. Cuando me muera, quiero me incineren con ellos. Arrancamos este año tomando una Brockhorster IJsselbock que al parecer ha ganado algún premio este año. No es muy fuerte, escasamente un seis por ciento de alcohol y en su sabor se aprecia el caramelo. Es obscura como una buena maldición gitana, tiene una espuma densa y es definitivamente perfecta para una noche fría mientras te la tomas a la luz de las velas o en su defecto, a la luz del flash de tu teléfono portátil:

Brockhorster IJsselbock en el Bokbierfestival

Después seguimos con la SNAB Ezelenbok, hasta este año una de mis dos cervezas bok favoritas ya que ahora tengo tres. Esta tiene un porcentaje de alcohol del 7,5 por ciento y tomarla si la han enfriado por debajo de los diez grados es un crimen. En esta, la combinación de caramelo y chocolate es fabulosa. Se vende en botellas de tres cuartos de litro. De cuando en cuando me llevo una a casa del Rubio y nos la tomamos ignorándonos mutuamente, que es una de las ventajas de las cervezas tan fuertes. En la categoría de cervezas especiales, la Ezelenbok fue una de las ganadoras del concurso que se hace al mismo tiempo que el festival:

SNAB Ezelenbok

Después saltamos al descubrimiento del año, una cerveza que me ha enamorado y que tomé dos veces. No le hice foto porque estaba tan impactado que hasta se me olvidó pero es épica y legendaria. Se llama Tikibcok y la elabora Rock City Beers, uno de los nuevos fabricantes y el más original con diferencia. Esta maravilla, este líquido celestial y tal y tal tiene un porcentaje de alcohol del 9 por ciento y en sus ingredientes hay dos aportaciones que la hacen única, ron y coco. No se puede describir el efecto que produce al beberla pero decir que al comenzar a tomar un trago el sabor cambia y es como agridulce, pasas de un extremo al otro y en esa transformación, identificas perfectamente el coco y el ron. Como consiga una tienda que la venda me aprovisionaré para tener para el resto del año.

La quinta cerveza que tomé fue la Heimdall Imperial Rye Bock de Walhalla, una compañía con un año de antigüedad y que con esta cerveza ya ha ganado un premio. Tiene un 8,5 por ciento de porcentaje de alcohol, es fuerte o más bien, fortísima, llena con el sabor del chocolate y frutas secas. Es toda una experiencia. Pueden parecer pocas pero con cinco ya estaba entonado y puedes seguir bebiendo pero dejas de apreciar los sabores y para eso, lo mejor es salir a la calle, encontrar un bar y cambiar a cervezas baratas. Por supuesto que hice cutre-vídeos y hasta los he arrejuntado en un único documento estremecedor que podéis ver a continuación. Como el flickr pone la odiosa pantalla negra, lo he subido al llutuve pero también lo podéis ver AQUÍ:

Estamos a un año del próximo festival y yo ya se con certeza absoluta que no me perderé por nada del mundo la cuadragésima edición del Bokbierfestival.

4 opiniones en “Bokbierfestival 2016”

  1. Después de leer tu entrada y analizar el vídeo cuidadosamente, he llegado a la conclusión de que a los negros no les gusta el festival: No he visto ni uno solo 🙂
    Claro que tampoco he visto amarillos ni truscolanes, pero estos pueden pasarme desapercibidos, los negros ni de coña 🙂
    Salud

  2. Para negra la cerveza esa, parece barro! Y la verdad, no entiendo nada de cervezas, pero un 9 y pico de alcohol no es una salvajada? no me extraña que, entre el porcentaje y la cantidad (3/4 de litro tb me parece una animalada para beber de un tirón) salgas de festival ese más contento que unas castañuelas…

  3. Virtuditas, están las cervezas meado, que son las inglesas, con porcentajes de alcohol bajísimos y que te obligan a beber litros y litros para emborracharte, después tienes las que andan alrededor del 5% y después, con ´múltiples fermentaciones tienes las dobles, triples y cuádruples, que ganan en porcentaje de alcohol y son más elaboradas. Estas últimas no se toman tan frías como las pilsen y similares, son para paladear y disfrutar. Los belgas hacen cientos de ellas, pero no del tipo bokbier (o bock). Es cuestión de gustos. Particularmente, prefiero tomar dos buenas cervezas que cinco litros de pis amarilla. En ambos casos el resultado es que me convierto en un iluso feliz pero en el primero me ahorro 8 viajes al baño por aquello de que todo lo que entra, sale.

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