Call Me By Your Name

El principal objetivo de mi primera y única visita hasta este momento a los cines en Amsterdam era ir a ver la película que voy a comentar hoy. Desconozco la razón pero en Utrecht la tienen anunciada para primeros de marzo mientras que en la filmoteca de Amsterdam ya la están dando así que mientras os hacíais un Virtuditas un domingo por la mañana, yo me iba a la capital de los Países Bajos para ver Call Me by Your Name, película que llegó a los cines españoles la semana pasada con el mismo título ya que les dio pereza traducirlo y ponerle el truscoluña no es nación que le corresponde al español.

A un julay le pica el orto y quiere que se la empete el becario de su padre para quitarle los picores

En aquellos pasados ochenta, un verano en la keli de vacaciones de un investigador que cada año recibe un becario, su hijo de diecisiete años como que no sabe si prefiere almejas o platanitos. Durante la estancia del becario, el joven como que lo rondará, acosará, espiará y buscará la forma que aquel le ponga la pierna y otras cosas encima para no levantar cabeza mientras sus padres se bañan en mares de ambigüedad en los que no queda claro si saben lo que hace su hijo y si lo consienten, el chamo que vino de becario como que folla a diestro y siniestro y como el chiquillo tiene poco pelo, un chocho de hombre mirándolo desde atrás sigue siendo chocho y por eso se presta a empetársela hasta los pelos de los güevos, si es que hace falta llegar tan adentro. O algo así.

Esto es una historia de primer o segundo amor por parte de un chaval que parece no saber muy bien lo que quiere, o más bien sí que lo sabe, ya que primero se pule a una amiga del poblacho pero como que tiene eyaculación hiper-mega-precoz, vamos que se corre antes de empalmarse si te descuidas y como está tan frustrado con el tema, opta porque se la empeten que no requiere pasar por ninguna humillación y también le da un gustito del quince. El chaval lo interpreta Timothée Chalamet y hay que reconocer que lo hace bien y no es culpa suya que al director se le vaya el baifo al cielo y meta minutos en los que no pasa nada y nos aburrimos. El objeto de su amor es Armie Hammer al que hacen pasar por un chaval de veintipocos años, algo muy forzado ya que como que se le ve más bien del equipo de la treintena. Su carácter es pivotal para la historia pero es secundario, algo que no cuadra mucho con el trailer en el que lo tenemos todo el tiempo y no puedo negar que lo hizo muy bien, aunque en el tramo final como que se ablandó bastante y su personaje perdió mucha intensidad. El paisaje es increíble y la historia entretiene, aunque tiene ratos que nos podrían haber ahorrado y los deberían haber cortado.

No es cine para los miembros del Clan de los Orcos ya que una película que exalta el mariquitismo no creo que les mole. Sí que es algo para los sub-intelectuales con GafaPasta y hasta te da que pensar, ahora que estamos entrando en la era del puritanismo, si cosas así se deberían permitir o habría que ejecutar al puto adolescente por su capacidad para corromper a otros seres humanos o peor aún, obligarlo a vivir como hijo adoptado de la gilipollas de la Mia Farrow, esa víbora pendenciera que ha conseguido que tres de sus siete hijos adoptados se suiciden. Tremendo pedazo de mamuchi.

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