Callejeando por Ginebra

El relato comenzó en Saltando a Ginebra

Mi primer día en Ginebra comenzó yendo en dirección contraria al centro. Me fui a la zona de las Naciones desUnidas aprovechando que el tranvía paraba prácticamente en la puerta de la pensión.

Fuentes, Broken Chair y la entrada a las Naciones Unidas en Ginebra

Allí tenemos la Broken Chair que se puede ver en el vídeo anterior (que está aquí). Al parecer, el artista la hizo así para representar visualmente el tres por ciento truscolán, ese impuesto de ladrones y criminales que se aplica en esa comunidad autónoma que ahora los criminales pretenden convertir en nación y en la que hasta abusan de la justicia, como hemos visto todos. Detrás de la silla está la entrada al edificio, que por supuesto no se puede visitar ya que no les gusta agobiarse y solo abren un rato de lunes a viernes. Tienen todas las banderas de TODOS los países del universo conocido y alguno se tendrá que sentar si no se quiere caer al leer esto pero la de truscoluña NO ESTÁ porque NO es nación, nunca lo ha sido, es un invento de delincuentes que manipulan a acarajotados y pollabobas, eso que antes llamábamos lerdos y subnormales.

Por allí cerca está el Museo Ariana, en un bonito edificio que me limité a fotografiar por fuera y también el museo de la Cruz Roja, que estaba muy recomendado en el Tripadvisor. En la puerta tienen a unas pavas emburcadas que podemos ver en la foto anterior y animan a la gente a hacerse fotos con ellas y ponerlas en su tuiterota o algo así, para que de esa forma, los ladrones sepan que tu casa está vacía y tus amigos tengan constancia de lo bosmongolo que eres. La entrada me pareció un robo, pretendían que pagara casi catorce leuros aunque me descontaron el cincuenta por ciento por tener la tarjeta de transporte de mi hostal. Visto el museo, creo que siete leuros es demasiado para lo que hay allí. Mirando el lado positivo, este año considero que ya he donado para cualquier movida en la que esa gente está involucrada y cuando pasen por mi puerta pidiendo con su hucha se los diré.

Una vez acabé por aquel barrio, volví en tranvía al centro de la ciudad aunque conscientemente, me pasé de largo y fui al punto más al sur que quería ver. Llegué hasta Plainpalais, zona que al parecer está mencionada en el libro de Frankenstein y en la que hay una explanada enorme y por ser sábado, había un mercado de morralla usada en el que igual te podías comprar una lámpara horripilante o un colchón con los lamparones de los lefazos que dejó su anterior dueño. Pasé por delante del Grand Theatre de Geneve, con fachada clásica y entré al Parc des Bastions, un parque que está en los terrenos de la Universidad de Ginebra, fundada por Calvino que todos aquellos que hicieron la EGB reconocerán como el julay aquel que se cansó de los presuntos tocadores de niños con faldas y montó su iglesia protestante reformista o algo así. En ese mismo parque está el Monument international de la Réformation, del cual estaba convencido que le hice una foto con el teléfono pero va a ser que no. En cualquier caso, el monumento no es gran cosa.

Desde allí accedí al casco antiguo y me topé de frente con L’ancien arsenal, que son un puñado de cañones y otras cosillas en los bajos abiertos y con pórtico de un edificio. Hice las fotos correspondientes y lo marqué como visitado y entré a la Maison Tavel o el Museo de Arte e Historia de Ginebra, el cual es gratuito total y tal y tal. El museo no es muy grande y se visita rápido. El edificio es de comienzos del siglo XX (equis-equis) aunque el museo en sí mismo tiene cien años más. En la planta superior (o eso que algunos denominamos el ático) tenían una maqueta de Ginebra hecha a finales del siglo XIX (equis-palito-equis), curiosa por ver como ha evolucionado la ciudad. Una señora que no me quedó muy claro si trabajaba allí o simplemente te soltaba el rollo para que le des un leuro me explicó que en su época, su ciudad era protestante, como debe ser, pero que por culpa de la infestación tan grande de portugueses, españoles, italianos y sudamericanos que tienen, los católicos han vuelto a ser mayoría. La mujer como que eso le molestaba un montón así que le recomendé que se diera un paseo por los alrededores de la Estación de tren para que contara las hembras emburkadas y los presuntos terroristas y después que piense qué tipo de inmigrantes prefiere que prevalezcan. Algunas de las plantas del museo están decoradas como eran las casas antiguamente por aquella barriada y tenían algo de arte, pero no del bueno.

La sosa catedral de Ginebra

La sosa catedral de Ginebra, originally uploaded by sulaco_rm.

Por la zona también está la Cathédrale Saint-Pierre, por supuesto reformista y con un interior desangelado que no veas. La fachada ya anticipa lo dañino que fue el reformismo para las ciudades, con edificios sosos y que pierden todo su encanto. En la catedral te puedes comprar la entrada para subir a sus torres y así ver la ciudad desde arriba y eso hice.

Vistas de Ginebra desde una de las torres de la Cathédrale Saint-Pierre

En el vídeo anterior, que está aquí, se puede ver la ciudad junto al lago y los más espabilados ya notarán algo extraño, algo que falta. También se puede ver que la ciudad es más bien sosilla. Como la iglesia no es grande y las dos torres de campanario no son grandes, tampoco fue un esfuerzo excesivo el subir a hacer las fotos y este genuino y original vídeo que por supuesto, solo lo encontraréis en el mejor blog sin premios en castellano.

Después de las alturas, pasé al sótano de la catedral para visitar el Site archéologique de la Cathédrale Saint-Pierre de Genève, muy interesante y en el que caminas por la historia del edificio desde el primer templo hasta el actual. La entrada costaba unos siete leuros y seguramente por eso, éramos cuatro gatos.

Entre las cosillas que ves por allí una de las más curiosas fue el mosaico de la foto, que creo que está reconstruido en el lugar en el que supuestamente estaba pero que queda igual de bonito. Al salir pasé por el Passage des Degrés-de-Poules camino de la Place Bourg du Four que es una plaza en la zona con terrazas y tal y tal, solo que con lo que en otros países te tomas una botella de champán, aquí te da para un cortadillo sin cuchara ni azúcar.

Reloj de flores

Reloj de flores, originally uploaded by sulaco_rm.

Yendo en dirección al lago te encuentras con el Reloj de flores, aclamada atracción turística de la ciudad, entre las favoritas del Tripadvisor de Ginebra y que es lo que se ve en la imagen. Creo que hasta en poblachos de Gran Canaria sin habitantes los tienen más espectaculares. Esta maravilla de la ingeniería y horticultura suiza que da la hora se encuentra a la entrada del Jardin Anglais, lugar en el que durante el día se pasea y se disfruta con la parte más cerca al agua de la ciudad y por la noche, según mis guías turísticas, es el sitio perfecto para comprar jaco y que te roben.

Jet d'Eau sin agua y vista de Ginebra

Está muy cerca del Jet d’Eau , que es esa cosa rara que se ve en la foto y que supuestamente produce un chorro de agua que sube una jartá y por el que al parecer es famosísima en todo el universo Ginebra. Yo no lo vi funcionando. Habían dos teorías, la empleada de la oficina turística me dijo que o era por problemas meteorológicos, básicamente mucho viento y de no ser así, nuevamente los truscolanes habían robado el cobre para venderlo en sus chatarrerías. En cualquier caso, en el vídeo (que está aquí) se ve la ciudad desde ese punto de vista.

Desde allí fui a la Basilique Notre-Dame de Genève, la catedral católica de la ciudad, construida en estilo neogótico en el siglo XIX (equis-palito-equis) y que está al lado de la estación de tren. Mi última parada fue para ver el museo Patek Philippe, con una tremanda colección de relojes viejísimos y mas recientes y que resulta interesante. El problema es que cuando has visto doscientos relojes, el doscientos uno y sucesivos te la traen floja y allí no hay doscientos, sino una jartada más. Yo jamás en mi vida había oído nombrar esta compañía pero según la wikipedia son una firma de relojes de super-hiper-mega lujo y que no hay emperador truscolán que no quiera tener varios para él, para sus concubinas y para sus cachorros corruptos que llevan el dinero en coches de lujo acompañados de sus putitas a Andorra.

Tras esto y visto que el menú de Mac-pato costaba diecisiete leuros, me comí uno, me compré el desayuno en un supermercado en el que un kilo de castañas costaba TREINTA leuros y después de pasear un poco mientras oscurecía, regresé al hotel y así damos por concluido el día.

El relato acaba en El teleférico, la bruma y el chorro que no llega en Ginebra

Una respuesta a “Callejeando por Ginebra”

  1. Aquí, en la zona donde vive mi hija hay castañas y nueces por todas partes en montes públicos, la gente las coge en cantidades industriales sin paga un duro, incluso los hay que las venden, pero a tres leuros el kg… 🙂
    Salud

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