Caos y muy poco orden

Ayer por la tarde volvía a casa escuchando el El Porcas de Distorsiones 01. Buscaba una buena razón para borrarlo, eliminar la anotación y pasar página ya que siempre tengo la extraña sensación de estar bordeando los límites permisibles y estoy convencido que algún día me pasaré de rosca. No encontré ninguna razón lógica para quitarlo pero al escucharme desbarrando (y era la tercera o cuarta vez que lo oía) llegué al punto en el que hablaba sobre la maldad de los rusos y como yo los he visto en Málaga y me echaba a reír en el tren. Me recordó esa frase de la película American Beauty que dice: Es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo. Mira que cuando me senté a hablar sobre la película pensaba que lo tenía todo claro y bien claro y haría algo simple y directo sin demasiadas boberías pero una y otra vez me demuestro que me puedo superar. No lo vi venir. Estaba elaborando la bobería de turno y medio segundo antes de decirlo en algún lugar de mi cabeza salió a la superficie algo que es imposible que no se macerara durante al menos unos minutos. Esto también me recordó que no hace ni dos semanas me preguntaba si ¿Será magia?

Toda la gente que conozco parece moverse con unos objetivos claramente definidos: buscan el éxito laboral y trabajan como locos o no quieren estar solos y se casan aunque su media naranja sea más bien media lima o un día se te acercan y te dicen que quieren tener descendencia como si se hubiera disparado una alarma en su interior o simplemente se regodean sufriendo y viendo el lado negativo de las cosas. Yo no encajo muy bien en todo esto y cuánto más tiempo pasa, menos me conozco. No sé por qué mi objetivo parece ser el descubrir si es cierto que mi estúpida imaginación no tiene límites. Bueno, eso y procurar pasármelo bien en el proceso.

Ya se me recalentaron las neuronas con cosas de tanta profundidad … que se le va a hacer. Bueno, al llegar a mi casa me puse a cocinar como loco preparando parte de la cena de hoy ya que mi amiga la Chinita regresaba a mi casa tras más de dos meses de exilio involuntario por culpa de nuestras agendas, ya que los días que yo tengo libres ella tiene sus clases y los días que ella puede yo tengo las mías. Hemos tenido que encajar la cena en la semana de vacaciones de invierno. Como la colega come como un sabañón la pienso encochinar con una Sopa de castañas de primero (gracias a las castañas peladas y cocidas del Merkamamona que me traje de Españislavia en navidades), una receta de pasta puttanesca (sin segundas intenciones) que quiero probar y para la que también haré pasta fresca y finalmente, una nueva iteración de los Pastéis de nata en la que probaré algo nuevo ya que pillé mi viejo molde metálico de magdalenas y después de una hora y pico y las manos medio desolladas conseguí separar los moldes y convertirlos en individuales. Le había propuesto a la Chinita hacer una Pavlova de postre o un MEGA-suspiro coronado con frutas del bosque pero al parecer y según ella, tiene mucho azúcar. Esa no sabe que la cantidad de azúcar que hay por pastéis de nata es de al menos veinte gramos y como seguro que se come al menos dos, se va a poner melosa que no veas.

O sea, como si dijéramos, que soy un bicho raro, altamente impredecible y seguramente que puede saltar por donde menos te lo esperas (y me lo espero). Ahora que lo pienso, es que siempre estoy hablando de lo mismo y me repito más que unas gambas al ajillo y esto no es más que una nueva iteración de lo del Uno u otro camino de hace una luna. A ver que excusa se me ocurre la próxima vez que el Rubio me diga que tengo que sentar cabeza que a mí siempre me ha sonado como que alguien te quiere plantar el culo encima y aplastarte con gran maldad y alevosía …

5 opiniones en “Caos y muy poco orden”

  1. Pues a mi el Porcas me gustó un huevo y parte del otro, que quieres que te diga. Hace bastante tiempo consideré la idea de hacer un blog hablado, igual que el que tengo, pero hablado, al poco perdí el interés y me lo ha recordado tu Porcás, vete a saber si cualquier día hago una chorrada, que yo todavia no he madurado del todo ni pienso hacerlo.
    Es tuyo y harás lo que te salga del forro, yo ya te he dicho lo que pienso.
    Por cierto, aunque no venga a cuento, ayer vi “Blancanieves” me pareció genial y pensé que puntuación le darías ¿La has visto? No recuerdo que la publicaras…
    Salud

  2. Di que no… No sientes cabeza; al menos, la sentada de cabeza que se suele decir. Porque si lo hicieras…me temo que perderías un montón de esas cosas de “bicho raro” que le dan sal a la vida.
    Si tienes la tentación de sentarla…busca un asiento diferente; una manera de sentarse distinta. Alguna “silla”, “butaca,” “sillón”, “taburete”, “sofá” o “Puf”, que se amolde completamente (y sin dejar ni un milímetro de espacio) a tu cabeza.

    Reitero la petición que te he hecho en otro comentario: No borres nada aún; deja que me dé tiempo a escucharlo.

  3. Lo de sentar cabeza es algo muy personal, yo creo que la tienes muy bien asentadita. Carpe diem.
    PD.- usando palabras de huitten, reconoceré, eso si, que miedo me daría conocer un “sofá” que se amolde completamente a ti… hierve Holanda!

  4. jaaja Perdona brother, es cierto, se me había olvidado, yo hasta le hubiera dado categoría de PELICUL?N pero en fin, lo que dices es lo que hubiera escrito yo palabra por palabra…
    Salud

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